Yomimé

Nominado, ay

Estoy entre los siete nominados al Premio Europeo de Periodismo (European Press Prize), en la categoría de periodismo de investigación, por el reportaje Así se fabrican guerrilleros muertos, publicado en El País.

No sé cuándo lo fallan. Vistos los otros nominados, me parece casi imposible ganarlo. Si sabéis hacer algo en mi favor con muñecos, alfileres, velas, patas de conejo, estampitas o media docena de huevos para las clarisas de Copenhague, donde se celebrará la entrega del premio, os estaré agradecido.

cerrados

Qué año

Por ir adelantando trabajo, comparto con vosotros los mejores momentos de mi año 2015. Ayer por la mañana subí al Adarra, luego comí en casa de mis padres y por la noche vi una película. Me encantaría poner una selección de fotos pero no saqué ninguna. Qué 2015 tan maravilloso, gracias a todos, viva, viva.

cerrados

Consuelo para los monstruos

El sábado me diagnosticaron una deformidad.

Volví a casa, desdichado, y busqué consuelo en las viejas sabidurías. Abrí el libro Monstruos y prodigios, de 1575, en el que el cirujano viajero Ambroise Paré recopiló informaciones de toda Europa sobre monstruos humanos, monstruos acuáticos, monstruos terrestres y monstruos voladores.

 Busqué mi caso.

Paré

Paré recopiló ilustraciones y descripciones de niños con cuatro brazos, cuatro piernas y dos sexos; de hombres con una segunda cabeza que les sale del vientre; de cerdos con cabeza de fraile y cubiertos de escamas; de niños a los que les brota una serpiente viva de la espalda; de criaturas marinas con cabeza de oso, aletas y brazos de simio. También habla de los demonios de las minas, de los monstruos de África como el rinoceronte, el avestruz o el camaleón, del terrorífico volcán Etna, de los espantosos cometas, de una lluvia de carne sangrienta sobre Italia, de una lluvia de peces en Sajonia, de una lluvia de leche y trigo en Inglaterra, de la caza de la ballena en San Juan de Luz.

 Yo (ay) tengo un relieve irregular en la córnea izquierda. Veamos: el grosor de la córnea oscila entre un milímetro y medio milímetro. Y en ese medio milímetro de margen hay lugar para depresiones, cordilleras y altiplanos.

 Mirad la foto. En el ojo de la derecha (que es mi ojo izquierdo), esa mancha clara de la parte inferior indica una extensa meseta en mi córnea. Esa mancha clara es el Tíbet de mis ojos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Y por esa meseta de varios diezmilímetros, me desaconsejan la operación con láser para corregirme la miopía. Así me lo explicó el señor oftalmólogo, discípulo de Paré en la detección de monstruos.

 En el libro encontré el consuelo que buscaba. Porque las deformidades oculares son, según Paré, “ejemplo de la gloria de Dios”.

 El cirujano explica que “las causas de los monstruos son varias”. Y detalla trece.

 La primera causa de los monstruos es precisamente la gloria de Dios (y relata el caso del ciego curado por Jesucristo: los discípulos preguntaron al Maestro si la ceguera era el castigo por algún pecado y Jesucristo respondió que no, que al ciego le había ocurrido su desgracia “para que las obras de Dios se manifestaran en él”).

La segunda causa de los monstruos es la cólera de Dios (los monstruos nacen como castigo contra los padres y madres que copulan como animales o copulan en los días de la menstruación).

 La tercera causa de los monstruos es la cantidad excesiva de semen al concebir.

 La cuarta, su cantidad insuficiente.

 La quinta, la imaginación.

La séptima, el modo de sentarse inadecuado de la madre encinta, con los muslos cruzados.

 Mi favorita es la duodécima: por el engaño de los malvados mendigos itinerantes (Paré explica el caso “de una mendiga que fingía padecer el mal de San Fiacre, y le salía del trasero un intestino largo y grueso de confección casera”).

Podéis reíros si queréis. Pero recordad que también vosotros estáis a diezmilímetros de la deformidad, siempre a un paso de ser catalogados como monstruos. Una amiga mía tiene las cuerdas vocales al revés, un amigo tiene un hueco en el que le cabría un sexto dedo en cada pie, otro amigo es del Athletic de Bilbao.

 Podéis reíros, pero es mejor que hagáis caso a Paré. Para evitar las monstruosidades, recomienda prescindir de “alimentos vaporosos, vinos fuertes y en general todo aquello que nos pueda subir humos al cerebro”.

10

Pues así toda la vida

Ved por favor el vídeo de esta niña, hacia la que siento una inmensa y cálida ola de solidaridad (lo he visto vía @anucita).

Imagen de previsualización de YouTube

Así pasamos algunos la vida.

Todas las personas que han estado conmigo más de diez minutos saben que en cualquier momento puedo derramarles encima una cerveza o volcarles un plato de ensaladilla rusa; saben que mientras yo atornillo una bisagra ellos tienen tiempo para montar una estación espacial; saben, por mis cortes sangrantes en la nuez, que cada vez que me afeito corro el riesgo de morir degollado; saben que hace meses llevo la cinta del manillar atada con una goma de pelo en su extremo izquierdo (eskerrik asko, Nekane) porque se me soltó y no soy capaz de ponerla bien; saben que conduzco una vespa desde hace siete años y aún no sé cómo hay que hacer cuando no arranca, si tengo que abrir el paso del aire o no, si tengo que acelerar o no, si tengo que lanzar una bengala de socorro o echarme a llorar;  y saben, en fin, que cuando intento bailar confundo los brazos con las piernas.

Pero hay algo que no saben, algo que nunca he contado a nadie: los inventores de las zapatillas con cierre de velcro salvaron mi infancia. Yo fui el último niño de la clase en aprender a atarme los cordones, que era el ejercicio final y obligatorio de las clases de Ritmo, unas clases de psicomotricidad que dábamos descalzos. La profesora, cuyo nombre y aspecto he olvidado convenientemente, me obligaba a seguir intentando anudar el lacito, una vez y otra vez y otra vez, y los cordones siempre se me quedaban sueltos, no había manera de anudar el maldito lazo, y yo me quedaba el último otra semana más en el aula de Ritmo, arrodillado en aquella moqueta que acolchaba mis pesadillas, entre todos esos balones y aros y cintas que siempre se me enredaban y me espantaban, con ganas de llorar y maldecir mi destino, porque otra semana más me quedaba hincado de rodillas mientras se alejaban corriendo todos mis compañeros y toda posibilidad de relaciones sociales.

Y así me iba hundiendo yo hacia la psicopatía, hacia un pozo del que quizá saldría años más tarde solo para comprar un rifle y ropa de camuflaje,  escribir un manifiesto y volver con paso firme a mi escuela. Pero entonces empezaron a vender zapatillas con cierre de velcro, imploré a mi madre para que me las comprara, nunca olvidé calzármelas los días en que teníamos clase de Ritmo y así crecí hasta convertirme en la persona sensata y equilibr[*+*error**#

20

Un Premio Joven a mis espaldas

Interrumpo la retransmisión del viaje en vespa por Sicilia y por Cerdeña (sí: yo solo pretendía dar la vuelta a Sicilia,  pero por el camino me he calentado y volveré hasta casa en vespa si todo va bien: ya estoy en Cerdeña). Interrumpo la retransmisión, digo, para contaros dos alegrías.

Una: me han dado el Premio Joven de Comunicación 2011 de la Universidad Complutense, por el conjunto de mis reportajes sobre Pakistán, Groenlandia y Bolivia.

Dos: el reportaje “Los ocho goles de las guaraníes” ha quedado finalista en el premio Colombine de periodismo.

Con el Premio Joven, al que nunca más podré optar porque en 2012 he cumplido 36 tacos y ya me salgo de los requisitos, me despido de la juventud. Fue bonito, chavales. Al menos con este premio confirmo una idea: tengo un gran futuro a mis espaldas.

En cualquier caso, para confirmar mi lozanía vital, dejo esta foto como prueba de que en el momento de conocer el premio ando viajando con una de veinte años.

Con ella he pasado dos semanas recorriendo Sicilia y el archipiélago de las Eolias, 1.559 kilómetros de propopopó. Ayer cruzamos en barco a Cerdeña. Esperamos recorrer juntos esta isla durante varios días, luego tomar otro barco a Barcelona y volver juntos hasta casa, inshallah (hinshalá, hinshalá bien para no quedarte tirado otra vez).

44

Mi primer libro electrónico (que viene, que viene)

Voy a publicar mi primer libro electrónico: Groenlandia cruje (y tres historias islandesas). Saldrá en eCícero, una nueva editorial de libros electrónicos de periodismo. Empiezan en marzo, con una crónica sobre Guinea de Jon Lee Anderson. Seguirán en abril, con una colección de entrevistas de José Martí Gómez. En mayo, justo cuando en Kulusuk el mar empieza a crujir, agrietarse y descongelarse, aparecerá mi librito, en cuya cubierta aúlla el perro de Dani Burgui (el perro fotografiado por él). Yo acabo de comprarme un e-book, para ir salseando.

33

Alimente a un escritor

Como recordaréis, me escribieron de una casa rural alavesa para contarme que ‘Plomo en los bolsillos‘ era el libro que los clientes más veces les habían robado (tres). Hace unos días mandé tres ejemplares a la dueña de la casa y ayer recibí un paquete con el pago:

El lote: ¡un queso de Idiazábal!; el libro-guía de una caminata alrededor de la Llanada Alavesa; la revista local de Asparrena -en cuya portada sale una pastora que es amiga de un amigo-; un bloc de notas de un museo -la dueña de la casa rural no lo sabe, pero los textos de ese museo los escribí yo-; y unos cuantos bolígrafos y lápices -incluido “ese rojo que puedes llevar encima de la oreja, que puedes afilar con la navaja o con una piedra, y con el que puedes escribir en las paredes, en el suelo, en una piedra o una teja”.

Hace años, un amigo biólogo navarro, al que corregí los textos de un libro sobre el oso pirenaico, me pagó con varios kilos de hongos cocinados y congelados. En un pueblo guipuzcoano minúsculo, con mucho entusiasmo y poco presupuesto, a Josu y a mí nos pagaron una charla con un queso y varias botellas de sidra. Así que ya sabéis, que cunda el trueque: podéis pagarme con un bocata de tortilla y una caña, con otro libro, con unas babuchas kirguisas, con un masaje, con un cenicero hecho de macarrones…

Y si queréis hacer una escapada preciosa, no lo dudéis: el agroturismo Mendiaxpe es una delicia. Está en Araia-Asparrena, al pie de las sierras de Aizkorri y Aratz, y además tiene unos libros fantásticos para robar.

48

Entrevista en TV3

El programa “Signes dels temps”, de TV3, me hizo una entrevista en Barcelona la víspera de volar a Bolivia. Me preguntaron sobre los mineritos, las guaraníes futbolistas y los refugiados saharauis. Podéis verlo en este vídeo de ocho minutos, en el que incluyeron fotos de las guaraníes tomadas por Daniel Burgui.

6

¡El más robado en Álava!

Me escriben desde un agroturismo alavés para contarme que Plomo en los bolsillos es el libro que los clientes más veces les han robado (tres). Y usted ¿todavía no lo ha robado?

15

Premio Gomis de periodismo solidario

Queridos, queridas:

Me han dado el premio Joan Gomis de periodismo solidario, que se concede a periodistas que trabajan “contra las desigualdades, la pobreza y la exclusión social”. Lo otorgan la revista El Ciervo y las asociaciones Cristianisme i Justícia, Justícia y Pau, Fundació por la Pau, la Fundació Cultura de Pau y Foc Nou.

Me han premiado tres reportajes: ‘Mineritos. Niños trabajadores en las entrañas de Bolivia‘ , ‘Las madres guaraníes saltan a la cancha‘ y ‘Once voces en el desierto‘.

El jurado premia “especialmente el titulado “Mineritos”, por su calidad periodística, por la fuerza de la historia de los niños mineros bolivianos, en quien centra la atención del reportaje huyendo de una visión fácil y en clave paternalista, y por la interesante reflexión final sobre el trabajo infantil; así mismo, han sido premiados los reportajes “Las madres guaraníes saltan a la cancha”, por el tono esperanzado en que retrata el coraje de unas madres decididas a impulsar una pequeña revolución social en el durísimo entorno de la región del Chaco boliviano y finalmente  “Once voces en el desierto”,  por el acierto en la elección de los testimonios de refugiados del campamento de Tinduf (Argelia), haciendo visible el largo y silenciado conflicto saharaui, así como el mantenido soporte de la sociedad civil española”.

También han premiado la trayectoria profesional del fotoperiodista Kim Manresa: muchas felicidades.

Doy las gracias de manera muy especial a los editores que decidieron publicar estas historias: Javier Marrodán (Nuestro Tiempo), June Fernández (Pikara), Iñaki Mendizabal y Unai Larrea (Deia), Alfonso Armada (FronteraD), Eider Goenaga (Berria), Stefano Femminis (Popoli, Italia), Francisco Campillo (Shukran) y Álex Ayala (Pie Izquierdo, Bolivia).

También a los amigos que me acompañaron en algunos de esos viajes: Daniel Burgui, Elena Antúnez, Laura Herrero y Josema Cestero.

Y tengo un recuerdo muy intenso para las personas que conocí en Bolivia y en Argelia, que me dieron una ayuda y una confianza crucial para escribir estos trabajos, y a quienes espero ver y escuchar pronto otra vez.

¡Alegría!

79

Escribe tu correo:

Delivered by FeedBurner



Escribo con los veinte dedos.
Kazetari alderraia naiz
(Más sobre mí)