Escapadas

Se inició en el alforjismo

Se inició un par de días en el alforjismo y se radicalizó rápidamente.

(Bajada del col de Labays hacia Lées-Athas).

((Para mí que todo esto acabará en libro)).

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Pasen y siéntense

Qué genios, le pusieron el nombre para que no fuera nadie. Isla de El Hierro.

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Almo beach

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Para pasear un poco

Hace unos días andábamos por la isla de El Hierro buscando a una persona de 97 años que desarrolló un oficio muy peculiar. Pronto escribiré sobre él. Antes, caminando por las montañas centrales de la isla, por Timbarombo, por la Cruz del Niño, por el Bailadero de las Brujas, encontramos a un cazador de conejos.

Hurón El Hierro

-Están mal los conejos, están enfermos -nos dijo-. Tienen la mixomatosis. Los perros se los encuentran ya muertos, están secos, con unos tumores así en la cabeza. Ya no cazamos con escopeta, la dejamos hace tres años, porque hay pocos conejos.

-¿Y cómo los cazan?

El cazador llevaba, colgado del hombro, un cilindro de madera. Era curvado, de unos sesenta centímetros de largo y veinte de diámetro. Abrió la tapa y se asomó un hurón: morro negro, cara blanca con máscara marrón, ojos de sorpresa como dos canicas negras, orejitas nerviosas. El cazador lo sacó, lo agarró del cogote y me lo mostró. El hurón quedó con las patas colgando en el aire, estaba tranquilo.

-Los perros localizan al conejo. El conejo se suele esconder en la madriguera, entonces metemos al hurón y lo hacemos salir.

-¿Y lo agarra el perro?

-Eso es.

El conejo es una especie exótica, introducida por los humanos en El Hierro, así que la caza sirve para controlar la población y que no se convierta en plaga.

-Cada vez cazamos menos, no sé ni para qué venimos ya. Para pasear un poco.

Hurón El Hierro2

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Mensajes lentos

Subimos a Errenaga, abrimos el buzón, dejamos un mensaje secreto…

Errenaga

Errenaga

Errenaga

… y un mes más tarde recibimos una carta de unos montañeros de Pamplona. Nos devuelven nuestro mensaje y añaden una tarjeta con su respuesta.

También dejamos otro mensaje en el buzón cósmico del Puttarri. Para subir a esta cumbre no hay senda, hay que acertar a ojo, bosque arriba, trepando entre rocas, y quizá por eso no hemos recibido noticias. Pero no seamos ansiosos, solo ha pasado un mes.

Ah: dentro de poco publicaré un librito sobre un viaje a pie, lento y con más mensajes.

PD: El itinerario por Aralar, una vuelta de dos días, fue así:

1º día. Ideal para gente que pgonuncia la egge: Amezketa-Arritzaga-Igaratza-Errenaga-Puttarri-Lizarrusti (noche en el albergue). Echadle seis horas.

2º día: Lizarrusti-Lareo-Enirio-Gaineta-Saltarri-Larraitz-Amezketa. Echadle cinco horas.

Muy recomendable.

Aralar

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Todos los Caminos de Santiago que cruzan Euskal Herria

Quien camina solo y en silencio empieza a fijarse en sus pies, dónde pisa y dónde no, qué barro evita para no hundir la bota y en qué piedra se apoya para impulsar mejor el siguiente paso. Sus movimientos son precisos y se acerca a la eficacia de los animales. A diferencia de los animales, comprende que cada uno de sus pasos marca una huella leve en la tierra. Y se hace consciente de que el camino es la suma de millones de huellas como la suya, el camino es el trazado más eficaz, la precisión de los millones de pasos que le han precedido. El camino es una memoria de la humanidad, grabada en la tierra con los pies.

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Dediqué la primavera a caminar ochocientos kilómetros, a fotografiarlos y a escribirlos. Ahora ya está a la venta la guía Todos los Caminos de Santiago que cruzan Euskal Herria, publicado por la editorial Sua (17 €).

La guía detalla cinco rutas, con sus historietas, sus personajes, sus monumentos, sus sorpresas, sus albergues, sus servicios, sus informaciones prácticas:

-Camino del Norte: desde Baiona hasta Muskiz-Cobarón, once etapas.

-Camino Vasco: desde Irún hasta Haro, siete etapas y una variante de dos etapas por las montañas de Guipúzcoa.

-Camino Francés: desde Saint-Jean-Pied-de-Port / Donibane Garazi hasta Logroño, siete etapas.

-Camino Aragonés: desde Sangüesa hasta Obanos, dos etapas.

-Camino Baztanés: desde Baiona hasta Pamplona, cinco etapas.

Debo un agradecimiento a quienes me acompañaron y me visitaron en el camino: mi madre Arantza, Josema, Nagore, Txuspi, Iñaki G., Sara…

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En la calle Mayor de Monreal, en una de sus casas nobles, se puede leer esta inscripción tallada en 1682: “La maldición de la madre abrasa / y destruye de raíz hijos y casa”. Son versículos del Libro del Eclesiástico, que hablan de la necesidad de honrar a padre y madre cuando son viejitos. Es un poco terrible, esa idea de que mamá nos destruirá con una maldición abrasadora si no la cuidamos, pero los siguientes versículos son un poco más tiernos: “Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y en la vida no le causes tristeza. Aunque haya perdido la cabeza, sé indulgente, no le desprecies en la plenitud de tu vigor. Pues el servicio hecho al padre no quedará en el olvido, será para ti restauración en lugar de tus pecados”.

No está mal, en el inicio de las etapas, cargar en la mochila un poco de agua, unos frutos secos, chocolate, y de paso también alguna idea para ir masticándola durante los silencios largos del camino. La etapa de hoy es una de esas: tranquila, poco poblada, idónea para que la cabeza vuele un poco. Salimos de Monreal por la calle del Burgo, caminamos bajo la Higa, por la vega del río Elorz, quizá pensando que deberíamos llamar más a menudo a nuestros padres.

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Subimos por las calles de Torres del Río hasta la iglesia del Santo Sepulcro, uno de los templos más peculiares del Camino navarro. Tiene planta octogonal, porque fue construido hacia el año 1170 como réplica de la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, y constituye una pequeña extravagancia dentro del románico (…)

Y custodia el templo Ofelia, una de las dos señoras que se turnan en el puesto, un mes cada una. Sentada a una mesita en la que cobra el euro de la entrada, bajo las columnas desde la que le miran monstruos medievales, Ofelia juega a ensamblar columnas de caramelos en la pantalla de su teléfono. Se enfada un poco porque ha abierto la iglesia a primera hora de la tarde, por petición de un peregrino, y luego no ha venido nadie más durante la hora larga en la que ha caído un chaparrón. Dónde estabais, dónde estabais, murmura a los peregrinos que entramos ahora. A un italiano le echa una pequeña bronca porque trae la credencial muy arrugada. Y a un andaluz con pocos sellos estampados le dice “tú poco has andado…”. Ofelia cobra la entrada, reparte folletos informativos y atiende a las preguntas de los peregrinos.

¿Seguirá lloviendo mañana? “No creo”, dice Ofelia, y señala la repisa de piedra que recorre toda la nave de la iglesia, a modo de banco para los feligreses. “Si el banco de piedra está húmedo y brillante, al día siguiente llueve. Ahora se ve seco. No lloverá”.

Al día siguiente, al amanecer, el peregrino mira por la ventana y piensa en Ofelia.

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San Sebastián: un paseo por el hueco y el viento

He escrito un paseo por San Sebastián para la revista Jot Down.

En un extremo de la bahía de La Concha está Oteiza y en el otro Chillida. Paseamos para unirlos a los dos, y para unir de paso a lagartijas donostiarras con fusileros escoceses, a esqueletos de ballenas con avestruces metafísicas, a pintores con corsarios.

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Escotomáticos, flegmáticos, albuginosos y coléricos

Un sermón atribuido al papa Calixto en el siglo XII asegura que el clementísimo apóstol Santiago cura a leprosos, frenéticos, nefríticos, maniáticos, sarnosos, paralíticos, artríticos, escotomáticos, flegmáticos, coléricos, posesos, extraviados, temblorosos, cefalálgicos, hemicránicos, gotosos, estranguriosos, disuriosos, febricitantes, caniculosos, hepáticos, fistulosos, tísicos, disentéricos, mordidos por serpientes, ictéricos, lunáticos, reumáticos, dementes, enfermos de flujo, albuginosos y enfermos de muchas traidoras enfermedades.

De las ampollas y las rozaduras no dice nada.

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Pie de foto.

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¡No te tires!

-¡Nooo! ¡No te tires, hermano caracol! ¡Vas a reventar contra el asfalto tu fina concha de carbonato de calcio, que creció trazando una espiral logarítmica con la proporción áurea, como los girasoles, los huracanes y las galaxias!
-¡No aguanto más! ¡Paso la vida arrastrándome! ¡QUIERO VOLAR!

Quiero volar

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Pesados

En la subida a Lepoeder yo he visto a peregrinos doblados bajo mochilas enormes; he visto a coreanos con dos botellas de litro y medio, atadas una a cada lado de la cintura; he visto a una alemana llevando de la correa a su perrito, y al perrito con un chaleco en el que llevaba su propio botellín de agua; no he visto a matrimonios franceses porque iban ocultos bajo su carga titánica, pero he visto sus bastones asomándose y tanteando cada paso y clavándose en el suelo como si temieran hundirse hasta el centro de la Tierra.

El caminante elimina siempre lo superfluo.

Muchos empiezan a caminar en Donibane Garazi / Saint-Jean Pied-de-Port y emprenden la subida a Lepoeder, hacia Roncesvalles, de veinte kilómetros de longitud y 1.300 metros de desnivel. Es el primer día: es el día de los arrepentimientos.

Empiezan a abandonar objetos. En uno de los repechos más duros encontré este libro tántrico en alemán y un libro de oraciones envuelto en esa bolsita de plástico. Leí por ahí que la peregrinación es una plegaria expresada con el cuerpo. Para qué, entonces, los libros de oraciones.

01 Pesado

En el albergue de Roncesvalles había montones de libros abandonados. Abundaban los tochos de Paulo Coelho y Dan Brown y Jorge Bucay y autores llenos de energías y felicidad y luces y cúpulas y los nueve tralarí. Es la prueba objetiva de que esos señores son unos pesados.

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Josetxo vuelve a los caminos

Josetxo Mayor ha estado quieto dos años, por problemas de salud. Entre 1986 y 2012 se dedicó a limpiar y cuidar los caminos de Ulía, por puro amor al monte, a los caminantes, a los laureles y a los castaños. Hoy, con 81 años, nos ha contado que volverá pronto a trabajar en los caminos. Le han dedicado un pequeño y precioso homenaje en el Centro de Interpretación de Ulía. Hemos reído a carcajadas con sus historias. Luego, comiendo aceitunas y cacahuetes, contaba sus proyectos en petit comité, a media voz, con una sonrisilla y con la ilusión de un chaval. Cuando alguien le da las gracias, Josetxo siempre responde: “Gracias a ti, porque sin caminantes no hay caminos”.

En la segunda foto podéis ver mi obra favorita de Josetxo: él excavó y pavimentó esa curva más exterior, para que los caminantes no agarraran y estropearan el castaño. Al castaño, por cierto, le están saliendo ahora mismo las primeras hojas.

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> Paseábamos por Uía antes del homenaje y de pronto nos encontramos con…

> Algunas historias de Josetxo en este blog.

> ‘Ulía por los caminos de Josetxo’, reportaje de 2007.

> Josetxo Mayor y otros cuidadores de mundos.

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Escribo con los veinte dedos.
Kazetari alderraia naiz
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