Reportajes

‘Groenlandia cruje’, ya a la venta

Ya está a la venta mi primer libro electrónico: Groenlandia cruje (y tres historias islandesas). Incluye cuatro crónicas: “Groenlandia cruje” (ganadora del premio Essery 2010 de literatura viajera), “Una casita en el infierno” (sobre la supervivencia testaruda de los habitantes de las islas volcánicas Vestmann), “El hombre de los doscientos penes” (sobre un coleccionista islandés de falos) y “Los consuelos del pirata” (sobre una botella con mensaje oculta en un volcán y sus consiguientes moralejas). El prólogo habla de Josu Iztueta, un amigo que obtuvo superpoderes en el interior de Groenlandia. Y la foto de la cubierta es de Daniel Burgui, otro amigo con ciertos superpoderes que guardaremos en secreto. Viajé con ambos a Islandia y Groenlandia.

El libro se puede descargar por 1,99 euros en la página de la editorial eCícero.es (en formatos ePub y Mobi para libro electrónico, y también en pdf para leerlo en el ordenador). También está a la venta en las páginas de Amazon, iBookstore de Apple, La Casa del Libro… No tiene protección anticopia: si queréis piratearlo, es muy fácil; si el libro os gusta y decidís echar una mano a nuestro trabajo por un par de eurillos, también es fácil.

La editorial eCícero (“periodismo de formato largo”) ha publicado por ahora una crónica de Jon Lee Anderson (Capitán Dadis) y una serie de entrevistas de José Martí Gómez (Ellas). Para los próximos meses promete más libros periodísticos muy jugosos.

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“Los inuits de Groenlandia constituyen una de las sociedades más fascinantes del mundo. Los habitantes de la costa oriental, la más remota, han saltado de la prehistoria a la globalización en un par de generaciones: estuvimos con personas de 50 años que habían nacido durante una migración por los hielos, dentro de una familia de cazadores y pescadores nómadas, y que ahora viven en asentamientos de casitas prefabricadas, con televisión de plasma, con internet y dedicados al turismo. Con los asentamientos obligatorios, muchas personas adultas vieron truncado su modo de vida tradicional, muchos jóvenes tampoco encuentran un futuro interesante en un país ártico, y este descabalgamiento produce tasas disparatadas de violencia, suicidios o alcoholismo. Sin embargo, están trabajando con eficacia para superar esos traumas, para fundar una sociedad moderna con sus propios criterios y sus propias decisiones, y dentro de pocos años crearán un Estado independiente y moderno en un mundo de hielo. Se les plantean retos apasionantes”.

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“Ander Izagirre reúne cuatro historias que son otras tantas aventuras, una por Groenlandia y las otras tres por Islandia. Reportajes repletos de información, pero con espacio para la ironía y el buen humor, que nos recuerdan aquellas piezas que publicaban los suplementos dominicales en su época dorada”. Javier Pérez de Albéniz, Vanity Fair.

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50 milioi urteko txangoa

“Urrats bat eman eta denboran atzera egingo dugu hamar mila urte. Beste urrats bat, beste hamar mila urte. Paseo labur batean Pirinioak altxa ziren garaira iritsiko gara eta, pixka bat aurrerago, dinosauroen desagerpenera. Lurrean oina jartzen dugun bakoitzean, glaziazioak, beroaldi globalak eta aro epelak zeharkatzen ditugu. Zumaia eta Deba arteko txango bat proposatzen dizuegu, kostalde honetako altxorrak ezagutu eta planeta nola eraldatu den ikusteko”.

Deba-Zumaiako flyscha. 50 milioi urteko txangoa (Nora aldizkariaren apirileko alean).

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Los ocho goles de las guaraníes

En el Chaco boliviano, en 2009, conocimos a unas mujeres corajudas: las madres futbolistas del MOMIM (Movimiento de Mujeres Indígenas del Mundo). Por encima de burlas y palizas, en rebelión contra la miseria, las enfermedades, la marginación y el machismo, se organizaron en equipos de fútbol, montaron torneos y emprendieron una revolución social a balonazos.

Dos años más tarde, en julio de 2011, gracias al empeño de Iñigo Olaizola, una selección de estas futbolistas guaraníes viajó a San Sebastián para participar en el torneo internacional Donosti Cup. “No venimos a hablar de miseria”, anunciaron, “sino a marcar goles”. Y metieron unos cuantos.

En la revista Nuestro Tiempo acabo de publicar el reportaje ‘Los ocho goles de las guaraníes’, que empieza así:

“El balón salió rechazado hacia el pico del área, justo donde llegaba Lidia Galván, la extremo derecha boliviana: “Pateé fuerte y de pronto vi la bola en la red. No me lo podía creer. Salí corriendo pero no sabía adónde ir, me sentí medio mareada”. Sus compañeras se le echaron encima, la abrazaron, saltaron, gritaron.

Galván es la mayor del equipo (39 años), la que más hijos tiene (siete) y la que más goles metió en el primer partido (dos). Cuando se separó del abrazo colectivo, se tapó la cara con las manos y volvió caminando a su posición, con la cabeza baja. Al reanudarse el juego, recibió un par de broncas del entrenador: corría despistada, había dejado marchar a la lateral contraria banda arriba, sin seguirla.

“Anoche estaba muy nerviosa, me costó dormir”, contó al final del partido, en un campo de San Sebastián, durante el torneo internacional Donosti Cup. Para Galván, como para casi todas sus compañeras, era la primera vez que salía del Chaco boliviano. “Quería meter un gol, por lo menos uno en todo el campeonato, por mi familia, por mis hijos, por mi país, por los auspiciadores que nos ayudaron a venir. Marqué y lo primero me acordé de mi familia. Hace unos días llamé por teléfono y casi no pude hablar con ellos, me entraron ganas de llorar”.

A las mujeres las dirigió Xabier Azkargorta, el entrenador guipuzcoano que en 1994 llevó a Bolivia a un Mundial por única vez en su historia, un ídolo semidivino en aquel país. Después de ganar 6-0 el primer partido del torneo, en el vestuario habló así a sus chicas:

-Señoras, clasificar a Bolivia para el Campeonato del Mundo fue el mayor éxito de mi carrera como entrenador. Pero la alegría más grande que jamás me ha dado el fútbol ha sido esta victoria de ustedes.

Las mujeres lo abrazaron, lloraron y le cantaron a pleno pulmón: “¡Te queremos, Profe, te queremos!”.

Despiece del reportaje: “Para que las mujeres tengan vida“.

En estos trabajos conté con la ayuda indispensable de varios amigos. En el Chaco 2009, Elena Antúnez y Daniel Burgui (cuyas fotos ilustraron el primer reportaje). En la Donosti Cup 2011, Fernando Martínez Sarasqueta, que fotografió a las chicas del MOMIM por todos los campos (algunas de sus imágenes aparecen en el segundo reportaje), Oskar Alegría, a quien pillé a traición para que hiciera este vídeo durante un partido de las bolivianas, y Juan Andrés Muñoz, alias Allendegui, quien se empeñó para que lo emitiera CNN.

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La pista de carreras de los dinosaurios

“El murallón calizo de Cal Orck’o (Sucre, Bolivia) está recorrido por un impresionante baile de dinosaurios: se cruzan 462 caminatas, que suman 5.055 pisadas. Es el mayor yacimiento de huellas del mundo y ofrece una valiosísima escena de la vida de los dinosaurios en su apogeo, poco antes de extinguirse.

(Foto: Dirección de Turismo de Sucre).

El pequeño tiranosaurio corretea nervioso por la orilla del lago. La tierra retiembla, los volcanes llevan meses humeando, una neblina de gases tóxicos se extiende por la cuenca de Uyuni.

Este saurio carnívoro es una cría que mide cinco metros de largo y camina sobre dos patas, balanceando las manos cortas y la cola extensa. Va bordeando el lago, quizá en una de sus primeras cacerías: hasta aquí vienen los dinosaurios herbívoros, a beber y a comer algas, y él los acecha con precaución, porque del agua suelen emerger de repente cocodrilos voraces. El tiranosaurio se aleja. Y a las pocas horas estalla una erupción. Las cenizas sepultan el lago, incluidas las huellas aún frescas del tiranosaurio y las de otros más de doscientos saurios que pululaban por allá, que así quedan preservadas de la erosión”.

Reportaje completo, hoy en Deia: La pista de carreras de los dinosaurios.

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Minerets, gli inuit, kobazuloak

Me llegó del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, se me aparecieron unas lenguas como de fuego que se posaron sobre mí y me puse a hablar en otros idiomas. Me han traducido dos reportajes al catalán y al italiano y he publicado otro en euskera.

-Minerets (Foc Nou) Abigaíl Canaviri té 14 anys, entra totes les nits a les galeries de Cerro Rico de Potosí, una de les mines més deteriorades i perilloses del món. Allà carrega amb vagonetes de roques durant dotze hores, a canvi de dos euros.

-Groenlandia. Gli inuit del profondo Est (Popoli). Alcuni ubriachi scompaiono in inverno. Una tormenta li sorprende mentre vagano per il villaggio barcollando, e quando finisce il temporale, vari giorni dopo, nessuno è in grado di ritrovare i loro corpi sotto la neve compatta. Bisogna aspettare il disgelo primaverile.

-Hiru kobazulo harrigarri (Nora). VALTIERRA. Valtierrako kobazuloak ostatu txukunak dira, ederrak, xarmantak, turistak erakartzen dituztenak. Baina istorio latza gordetzen dute eta hori beti gogoan dauka Rubén Mendi kudeatzaileak: “Gure ama kobazulo batean jaio eta han bizi izan zen 1965 arte. Bizirauteko erremedioa zen, ez zeukatelako dirurik adreilu bat ere erosteko”. LANESTOSA. Leizera sartu eta lanean ikusiko ditugu duela 10.000, 20.000 edo 35.000 urteko arbasoak, sua pizten, harrizko tresnak zorrozten, mineralak eta koipeak nahasten eta substantzia horrekin hormak pintatzen. ZUGARRAMURDI. Aker beltza gurtzen zuten Zugarramurdiko leizerik ospetsuenean, baina herri berean badago beste koba bat arkume errearen jarraitzaileak biltzen dituena.

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Nepal: el desafío de las cumbres

Acaba de salir el número dedicado a Nepal de la revista Altaïr. En él publico un reportaje titulado “El desafío de las cumbres”, un repaso histórico del himalayismo en aquel país, con sus gestas, tragedias y chascarrillos. Cuelgo aquí un extracto.

“Aquellas exploraciones trajeron el descubrimiento de un territorio colosal, abrumador, sobrehumano. La expedición francesa de 1950, por ejemplo, pasó de sus bien conocidos Alpes a un Himalaya inabarcable, con unos valles ignotos en los que perdieron semanas y semanas en busca del Dhaulagiri —finalmente lo descartaron, por sus aristas imposibles— y luego del Annapurna. Maurice Herzog y Louis Lachenal se trajeron la cumbre y también el primer relato sobre la Zona de la Muerte, esa región a partir de los 7.500 metros donde la vida se escapa a borbotones. Tras un infierno de congelaciones, deshidrataciones, accidentes, avalanchas e incluso una noche que pasaron casi sepultados en el interior de una grieta, la ayuda de sus compañeros salvó a los dos alpinistas en el descenso. Herzog cinceló una de las primeras sentencias del himalayismo: “Hay otros Annapurnas en la vida de los hombres”. Fue una de las frases más caras de la historia: para escribir esas 38 letras, primero tuvo que perder los veinte dedos. Se los fueron amputando durante la marcha de regreso.

“Los británicos temblaron en 1952, cuando los suizos llegaron a 8.600 metros en el Everest, a dos palmos de la cima de sus obsesiones. Como respuesta, en 1953 organizaron otra expedición con tácticas de asedio militar, equiparon minuciosamente la vía, lanzaron varias cordadas y, por fin, el neozelandés Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay alcanzaron el techo del mundo, justo a tiempo para anunciarlo el día de la coronación de Isabel II. Fue una apoteosis imperial.

“Del carácter de aquella expedición británica, dice mucho el mortero de cincuenta milímetros que llevaron, con la intención de disparar las botellas de oxígeno hasta el collado Sur y así evitar su pesado acarreo. El riesgo de avalanchas impidió tan insólito ataque artillero.

“Pero si cada país porfiaba por poner la primera bota sobre alguno de los ochomiles, conviene recordar que los sherpas participaron en casi todas las cumbres: ellos fueron, en realidad, la nación que conquistó los ochomiles.

“Aquella era una época de ensayos en un territorio desconocido, de decisiones que hoy parecen extravagantes. Como la de los austríacos y suizos que ascendieron el Dhaulagiri por primera vez en 1960. Apenas contrataron a sherpas porque prefirieron utilizar una avioneta llamada Yeti. Con ella transportaron el material hasta el campo base en vuelos sucesivos. Los pilotos ejecutaron maniobras arriesgadísimas, estuvieron a punto de caer en grietas y de chocar contra seracs, hicieron varios aterrizajes forzosos y sobrevivieron al accidente final que destruyó la avioneta.

“También fue la época de los primeros encuentros hostiles entre los nepalíes y aquellos grupos de marcianos que se ponían a trepar montañas: los japoneses que pretendían escalar el Makalu en 1954 no llegaron ni a su base, porque una multitud los echó a palos. Los acusaron de enfurecer a los dioses en su intento del año anterior y, como consecuencia, de provocar inundaciones, avalanchas y epidemias de viruela. Debieron dar media vuelta; la conquista del Makalu se retrasó dos años”.

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Ottomila metri sulle spalle

La revista Popoli publica “Ottomila metri sulle spalle” (pdf) (en castellano: “Porteadores. Ochomiles sobre sus espaldas“). Da gustito leerlo en italiano:

“Un alpinista himalayano fa sempre il primo passo sulle spalle di un portatore. Chi raggiunge le vette più alte del pianeta non arriverebbe nemmeno al campo base se non ci fossero dozzine di uomini che trasportano carichi di 25 chili. Reportage dal Karakorum, sullo stretto crinale tra sviluppo e sfruttamento”.


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Cuando los vascos atascaron la entrada a Nueva York

“Y los vascos atascaron Nueva York”  (pdf /web / Menéame). Deia, 20 de marzo de 2011.

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Nací en Donostia-San Sebastián en 1976.
Soy periodista satélite.
Kazetari alderraia naiz
(Más sobre mí)







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