JAIZKIBEL

Aviso ministerial para renacuajos y corcones

Ayer lo celebramos con los renacuajos y los corcones en una de las desembocaduras más modestas y más bellas de la costa vasca: la del arroyo Mintegi, que se abre paso entre estratos de arenisca, en el litoral de Jaizkibel.

En la desembocadura se forman pozas. La marea alta cubre algunas, en las que nadan corcones, pero otras permanecen dulces, refugio de renacuajos. “No habrá zapaburus más cercanos al mar que estos”, sentenció Josema, ahí, agachado, a la izquierda en la foto.

La foto de la primera charca es mía. La de la segunda es de Pedro López y El Diario Vasco, de cuando la diputada Tapia, el consejero Arriola, el diputado general Olano, el ministro Blanco, el presidente del puerto Buen y el viceconsejero Gasco sellaron a principios de abril “un compromiso sin marcha atrás” para construir el superpuerto exterior de Jaizkibel, al que llaman “ecopuerto”.

Veinte días más tarde, el ministerio de Medio Ambiente declaró en un informe que el superpuerto causaría “daños irreversibles” en los ecosistemas protegidos y resultaría “económicamente insostenible”, y puso el proyecto de vuelta y media. Zaca, zaca y zaca. Y es precisamente este ministerio el que tiene la última palabra sobre la ejecución de la obra.

Por eso ayer fuimos a visitar a los corcones y a los renacuajos y les cantamos “Agua dulce, agua salá”.

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Recordadlo por si acaso: son tres botes, no dos

Ayer llegué al ambulatorio a las ocho de la mañana, aún medio dormido, y me puse en la cola para la extracción de sangre. Media docena de personas pasábamos en fila frente a la mesa de una enfermera, que recogía las muestras que algunos pacientes traían de casa y nos repartía tubitos con códigos de barras a quienes íbamos a que nos pincharan. A las ocho y en ayunas, nadie tenía muchas ganas de hablar. Todos guardábamos un silencio pastoso. Hasta que el chico que estaba justo detrás de mí entregó sus recipientes, pudorosa y precavidamente envueltos en tres bolsas, a la enfermera de la mesa. La señora desembaló el regalo, leyó el volante y pegó un grito:

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Nací en Donostia-San Sebastián en 1976.
Soy periodista satélite.
Kazetari alderraia naiz
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