Ciclismo

Las cuatro vueltas de don Gerardo

El amigo Gerardo Fuster me felicita las Navidades y me cuenta que en septiembre completó 160.300 kilómetros con esta bici que le regaló Fausto Coppi en 1957: el equivalente a cuatro vueltas al mundo por el ecuador.

No se me ocurre un rey mago mejor, para felicitaros las Navidades a todos.

Gerardo Fuster

Aquí está Gerardo, cuando era un periodista pipiolo, con Fausto Coppi.

Coppi Fuster

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El ciclismo, un invento de periodistas

En el Tour de Francia de 1903, el primero de la historia, pedaleaban 60 corredores y un periodista: Géo Lefèvre rodaba en el pelotón durante algunos kilómetros, paraba en una estación, se subía al tren para adelantarse, se unía de nuevo a los corredores de cabeza y recogía sus testimonios en marcha.

El texto sigue en Papel (la revista dominical del diario El Mundo).

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A su enemigo le esperaba una mujer

Vicente Trueba, la Pulga de Torrelavega, corona primero casi todas las montañas de los Alpes. Pero desde las cumbres hasta la meta quedan muchos kilómetros, los perseguidores se organizan y lo atrapan siempre. Un día se cae en la bajada, otro día pincha, otro se encuentra con un viento en contra terrible. Nunca consigue ganar una etapa. El día en que dos ciclistas lo atrapan casi al final y queda tercero en el sprint entre los tres, Trueba rompe a llorar.

El 12 de julio de 1933, el diario ABC publica estas líneas:

“Nadie podrá arrebatarle ya una doble satisfacción: la de que su imagen fulgure en la actualidad cinematográfica y la de haber perdido, en provecho de Archambaud, y a causa de la rotura de un freno, el primer puesto de la etapa Niza-Cannes. Porque en Cannes aguardaba a Archambaud una mujer: su madre”.

En la foto, Archambaud en la meta de Cannes.

Archambaud

(Photo by Keystone-France/Gamma-Keystone via Getty Images)

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Una carretera construida para castigar a los ciclistas

El Muro de Sormano es una carretera trazada en 1960 para que los ciclistas sufrieran más en el Giro de Lombardía. Se subió en tres ediciones, pero resultó tan terrible que lo abandonaron durante medio siglo.

Muro-sor1

En 1960 el patrone Torriani se empeñó en que debían torturar más a los ciclistas. Ya estaba harto de que un pelotón numeroso superara las cotas del Giro de Lombardía sin mayores problemas y de que el triunfo se decidiera en un sprint masivo. Habían pasado los años épicos de Bartali y Coppi, de las cabalgadas solitarias, y el palmarés se le estaba llenando de velocistas: Van Looy, Defilippis, Darrigade. La subida emblemática de la prueba, el santuario del Ghisallo, ya no era aquel camino embarrado de los años treinta y cuarenta, plagado de socavones, que desperdigaba a los ciclistas. Era una carretera bien asfaltada, que ya daba poco miedo.

Y el patrone Vincenzo Torriani, organizador de las mayores carreras italianas, sabía que una de sus tareas consistía en hacer sufrir a los ciclistas. Él introdujo la subida al Poggio —y su descenso revirado— para electrizar el final de la Milán-San Remo; él se atrevió a mandar a los ciclistas del Giro de Italia al Gavia y al Stelvio, rozando los tres mil metros de altitud en mayo, con paredes de nieve a los costados, con tormentas, con nieblas; y él llamó un día a Angelo Testori, alcalde del pueblo de Sormano, para que le buscara alguna subida empinada, cerca del Ghisallo.

El alcalde Testori conocía un camino en el bosque. Solía pasear monte arriba, cruzaba el puente de Corno —apenas una pasarela de madera sobre el torrente— y trepaba por un sendero tan empinado que le obligaba a apoyarse a ratos en los castaños para recuperar la respiración. El sendero llegaba a la Colma di Sormano, un collado en el que había un par de cabañas. Testori llamó a Torriani, organizador del Giro de Lombardía: tenía la subida, el único problema era que se trataba de una mulattiera, un camino de mulas.

Torriani decidió que eso no iba a ser un problema: lo ampliarían y lo asfaltarían, construirían una carretera en esas montañas que se alzan sobre el lago de Como, solo para endurecer el Giro de Lombardía. Aquella nueva carretera subía 297 metros de desnivel en 1,7 kilómetros: una pendiente media del 17,5%, con rampas máximas del 25%, una barbaridad.

Cuenta el periodista Pino Lazzaro que Torriani tenía miedo de que aquello se convirtiera en un «spingi, spingi» (¡empuja, empuja!). Por eso colocó a algunos voluntarios en la subida, para impedir que los espectadores empujaran a los ciclistas y distorsionaran la carrera. En los tramos más vertiginosos, instaló una red metálica para que los corredores no se salieran del camino y se despeñaran. Y prohibió el acceso de los coches de los equipos: los mecánicos cogerían las ruedas de repuesto y subirían con ellas en unas Vespas dispuestas por la organización.

Para seguir leyendo:  «Una carretera constuida para castigar a los ciclistas» (Jot Down).

 

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‘Plomo en los bolsillos’ vuelve a la ruta: séptima edición, traducción al euskera y cómic

Beruna patrikan txikiago

La editorial Libros del K.O. publica la séptima edición de Plomo en los bolsillos, el libro de Ander Izagirre que cuenta las “malandanzas, fanfarronadas, traiciones, alegrías, hazañas y sorpresas del Tour de Francia”. Al mismo tiempo publica la traducción al euskera: Beruna patrikan, escrita por Julen Gabiria. Tanto la edición en euskera como la séptima en castellano salen con el cómic desplegable Tourmalet, dibujado por Patxi Gallego.

Ya están a la venta en librerías y en la web de la editorial. El 7 y 8 de abril haremos presentaciones en San Sebastián y Zarautz.

Tourmalet

MARTES, 7 de ABRIL. SAN SEBASTIÁN

19.30. Presentación al público en la Sala de Actividades de la Biblioteca Central. Es decir: la cripta. Entrada por la calle San Jerónimo, Parte Vieja.

Con Julen Gabiria, Patxi Gallego y Ander Izagirre.

MIÉRCOLES, 8 DE ABRIL. SAN SEBASTIÁN-ZARAUTZ

Etapa ciclista. San Sebastián-Igeldo-Orio-Aia-Zarautz (40 km).

15.15. Control de firmas en el Kursaal.

15.30. Banderazo de salida. Marcha neutralizada hasta Ondarreta, no vale atacar en el bidegorri.

16.45. Paso por Orio. Subida por Andatza a Aia.

18.00. Llegada a Zarautz, palacio de Narros. El primero paga la merienda.

19.00. Presentación al público en la librería Garoa. Calle Trinidad, 7.

Con Julen Gabiria, Patxi Gallego y Ander Izagirre.

Hay trenes de regreso hacia San Sebastián a las 21.08, 22.08 y 22.38.

BERUNA PATRIKAN- Donostia-Zarautz (apirilak 8) txikiagoa

Plomo en los bolsillos ganó el premio Marca de Literatura Deportiva en 2004.  En 2012 Izagirre escribió tres capítulos nuevos, publicó la obra actualizada en Libros del K.O. y empezó a rodar: pedaleó desde San Sebastián hasta Madrid y fue presentando el libro de ciudad en ciudad durante el Tour de Plomo, con los relevos que le dieron en la ruta ciclistas como Peio Ruiz Cabestany, Pedro Horrillo, varios lectores y lectoras, algún cicloturista despistado y un chaval muy majo que tenía una gorra firmada por Induráin. En los siguientes Tours de Plomo, el pelotón del K.O. formó abanicos en la estepa zaragozana, se perdió camino de Montserrat y dio vueltas por un polígono de Sabadell, pedaleó junto a don Gerardo Fuster (que a sus 80 años montaba la bicicleta que en 1957 le regaló su amigo Fausto Coppi) y hasta presentó el libro junto al altar de la iglesia en una aldea soriana, donde tocaron las campanas para avisar a los vecinos.

El libro fue acumulando kilómetros y reediciones. Ahora llega la séptima edición en castellano y una nueva alegría: Beruna patrikan, la traducción al euskera. En la tradición de las grandes fugas en solitario, el novelista y traductor Julen Gabiria se lanzó por su cuenta y tradujo unos cuantos capítulos sin avisar a nadie. Un día, mientras pedaleaban juntos por Aia y Zarautz, Gabiria se metió una mano en el bolsillo del maillot y le entregó a Izagirre un USB con los primeros capítulos traducidos. Unos meses más tarde, en la Clásica de San Sebastián, Gabiria esperaba el paso de los ciclistas en el puerto de Jaizkibel cuando vio subir a un dibujante de superhéroes: Patxi Gallego. Hablaron de Beruna patrikan y Gallego le contó que siempre había querido dibujar alguno de los episodios del libro. Los editores madrileños de Libros del K.O., que en euskera solo saben decir “eutsi, Abraham!”, se entusiasmaron con la idea y nadie les dio ningún aviso prudente. Así que ahora publican a la vez Beruna patrikan, la séptima edición de Plomo en los bolsillos y el cómic Tourmalet.

SINOPSIS

Pélissier, ganador del Tour de 1923, protestaba contra la dureza del reglamento: «Pronto nos colocarán plomo en los bolsillos». El pequeño Robic, ganador del 47, se cargaba de plomo para bajar más rápido. El sufrimiento que impone el Tour es de plomo, pero también lo es el empeño de los ciclistas.

En ese equilibrio se mueven los dieciséis episodios de este libro; historias trágicas como las últimas cuarenta pedaladas de Tom Simpson antes de morir en el Mont Ventoux, o divertidas como la de Vicente Blanco, un cojo bilbaíno que se dopaba con bacalao y que pedaleó hasta París para salir en el Tour. Los duelos memorables entre Coppi y Bartali, Anquetil y Poulidor, Kübler y Koblet, Merckx y Ocaña, las hazañas de Hinault o de Induráin, los años del dominio de Armstrong y el derrumbe de sus mentiras. Pero también las malandanzas de secundarios como Walkowiak, que se arrepintió de ganar el Tour, o el argelino Zaaf, que cuando estaba a punto de ser el primer africano en ganar una etapa, se emborrachó y cayó mareado.

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Badator ‘Beruna patrikan’ (apirilak 7 eta 8)

Beruna patrikan txikiagoLibros del K.O. argitaletxeak Plomo en los bolsillos liburuaren zazpigarren edizioa atera du gazteleraz eta, aldi berean, euskarazko lehenengoa ere bai: Beruna patrikan. Liburuak Frantziako Tourreko txirrindularien “abenturak, harropuzkeriak, traizioak, pozak, balentriak eta sorpresak” kontatzen ditu, eta Julen Gabiriak euskaratu du. Bi edizio berriek, bai gaztelerazkoak baita euskarazkoak ere, Patxi Gallegok marraztu duen Tourmalet komikia dakarte.

Honez gero salgai daude liburu-dendetan eta argitaletxearen web orrian. Eta apirilaren 7an eta 8an aurkezpenak egingo ditugu Donostian eta Zarautzen.

Tourmalet

APIRILAK 7, ASTEARTEA. DONOSTIA

19.30. Aurkezpena, jendaurrean, Liburutegi Nagusiko ekitaldi aretoan. Alegia: kriptan. Sarrera San Jeronimo kaletik, Alde Zaharrean.

Julen Gabiria, Patxi Gallego eta Ander Izagirre egongo dira batailatxoak kontatzen.

APIRILAK 8, ASTEAZKENA. DONOSTIA-ZARAUTZ

Etapa bizikletaz. Donostia-Igeldo-Orio-Aia-Zarautz (40 km).

15.15. Sinadura kontrola Kursaalen.

15.30. Irteera. Martxa neutralizatua Ondarretaraino; ezin da erasorik jo bidegorrian.

16.45. Orio. Andatzatik igoera Aiara. Alferrak zuzenean joan daitezke Oriotik Zarautza.

18.00. Helmuga Zarautzen, Narros jauregian. Lehenengoak merienda ordainduko du.

19.00. Aurkezpena, jendaurrean, Garoa liburu-dendan. Trinitate kalea, 7.

Julen Gabiria, Patxi Gallego eta Ander Izagirre egongo dira. Hankak bezperan baino nekatuago, baina burua argiago.

Donostiarantz itzultzeko trenak 21.08, 22.08 eta 22.38an daude.

BERUNA PATRIKAN- Donostia-Zarautz (apirilak 8) txikiagoa

Plomo en los bolsillosek Kirol Literaturaren Marca saria irabazi zuen 2004an. 2012an, Izagirrek hiru atal berri idatzi zituen, eguneratutako lana Libros del K.O. argitaletxearekin atera zuen, eta biraka hasi zen: Donostiatik Madrila bizikletaz joan zen, liburua hiriz hiri aurkezten, bidean errelebuak eman zizkioten txirrindularien laguntzaz. Besteak beste, egilearekin batera izan ziren Peio Ruiz Cabestany, Pedro Horrillo eta bidean gehitu zitzaizkion hainbat irakurle eta zikloturista despistatu, bai eta Indurainek sinatutako bisera zeraman mutil sinpatiko bat ere. Berunezko Tour gehiago ere egon ziren, eta K.O. taldearen tropelak haize-babesak antolatu zituen Zaragozako estepan, Montserratera bidean galdu egin zen, eta Sabadelleko industrialde batean hamaika buelta eman zituen, Gerardo Fuster jaunarekin batera pedalei eragin zien –Fusterrek 80 urte zeuzkan eta haren lagun Fausto Coppik 1957an oparitutako bizikletarekin zihoan–, eta Soriako herrixka bateko elizaren aldarean ere aurkeztu zuen liburua, kanpai-hotsekin herritarrei abisua eman eta gero.

Liburua kilometroak eta berrargitalpenak pilatuz joan zen. Orain zazpigarrena dator, beste poz handi batekin batera: Beruna patrikan, euskarazko itzulpena. Iheslari bakartien tradizioari jarraituz, Julen Gabiria idazle eta itzultzailea bere kasa hasi zen liburuaren atalak euskaratzen, inori ezer esan gabe. Egun batean, Aian eta Zarautzen barrena elkarrekin bizikletaz zihoazela, Gabiriak eskua sartu zuen mailloteko patrikan eta USB bat eman zion Izagirreri, itzuli zituen lehen atalekin. Hilabete batzuk geroago, Donostiako Klasikoaren egunean, Gabiria Jaizkibelgo bide bazterrean zegoen txirrindularien zain, eta superheroiak marrazten dituen ziklista izerditsu bat igotzen ikusi zuen: Patxi Gallego. Beruna patrikan liburuari buruz hitz egin zuten eta Gallegok esan zion beti izan zuela gogoa liburu horren atalen bat marrazkitan jartzeko. Libros del K.O.-ko editore madrildarrak, euskaraz “eutsi Abraham!” besterik esaten ez dakitenak, berotu egin ziren ideiarekin, inork ez zien abisu zuhurrik eman, eta hementxe gaude denok orain, Plomo en los bolsillosen zazpigarren edizioa, Beruna patrikan eta Tourmalet komikia batera kaleratzen.

SINOPSIA

Pélissier, 1923ko Tourraren irabazlea, araudiaren gogortasunaren aurka hasi zen protestan: «Laster beruna jarriko digute patrikan». Robic txikiak, 47ko irabazleak, berunez zamatzen zuen bizikleta, mendateak azkarrago jaisteko. Tourrak dakarren sufrimendua berunezkoa da, baina txirrindularien ahalegina ere halakoxea da.

Oreka horretan mugitzen dira liburu honetako atalak. Istorio hauen bitartez ezagutuko dugu Frantziako Tourraren B aldea, garaipen eta porrot sonatuenetatik hasi eta aurreneko karreristen abenturetaraino; bertan topatuko ditugu istorio tragikoak (adibidez, Tom Simpsonek Mont Ventouxen hil baino lehen emandako azken 40 pedalkadei buruzkoa) zein dibertigarriak (besteak beste, Vicente Blanco bilbotar herrenarena, bakailaoarekin dopatzen zena eta Pariseraino joan zena bizikleta gainean, Tourrean parte hartu ahal izateko); Coppi eta Bartali, Anquetil eta Poulidor, Kübler eta Koblet, Merckx eta Ocañaren arteko borroka gogoangarriak, Indurainen eta Hinaulten balentriak, Armstrongen nagusitasunaren urteak eta goitik behera erori zitzaion gezur handia; eta beste hainbat gorabehera ere bai: hor ditugu Walkowiak, Tourra irabazteaz damutu zena, edo Zaaf aljeriarra, Tourreko etapa bat irabaziko zuen lehen afrikarra izateko puntuan zegoenean, mozkortu eta zorabiatuta erori zena.

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Ciclistas en la guerra

El Ejército italiano contó con doce batallones de soldados ciclistas en la Primera Guerra Mundial. Los bersaglieri pedaleaban en bicicletas plegables, pintadas de camuflaje y con enganches para transportar el fusil junto al sillín. Se movían veloces y silenciosos por los frentes, transportaban armas y provisiones, sus máquinas eran fiables, sencillas y no requerían combustible.  Para los bersaglieri, las bicicletas eran “caballos que se pueden llevar a hombros, que no comen, no beben, no relinchan y no se escapan”.

palombo_bersagliere_ciclista_04raccoltapavatEn esos batallones participaron muchos ciclistas profesionales y algunos murieron, como Carlo Oriani, ganador del Giro de 1913. Ottavio Bottechia, que se convertiría en el primer  italiano vencedor del Tour de Francia (1924 y 1925), se pegó unos buenos entrenamientos en la guerra. El historiador John Foot recoge su testimonio en el libro Pedalare: “Recuerdo un viaje largo por las montañas, pedaleando con una pesada metralleta a la espalda. Debía transportarla hasta un puesto remoto en los Alpes, donde nuestros soldados padecían el fuego enemigo y estaban a punto de perder la posición. Debí trepar por senderos mucho más duros que el Izoard o el Galibier. Pero recuerdo el esfuerzo con orgullo porque llegué a tiempo. Poco después de mi llegada, las tropas austriacas lanzaron un ataque y los italianos pudieron rechazarlo gracias a la metralleta”.

Foto de aquí.

Cantaban los soldados ciclistas: “Noi siamo dell’Italia i bersaglieri / siamo ciclisti, i falchi della guerra”…  “Somos los bersaglieri de Italia. Somos ciclistas, halcones de la guerra. Fulminamos como el rayo, tremendos y fieros, somos la pesadilla y el terror de los enemigos. Vamos siempre rápidos como el viento, la tierra no tiene obstáculos para nosotros, nuestra rueda devora el camino, tenemos las piernas fuertes y el corazón caliente. Silente vuela la bicicleta, pasa la garganta, el monte y la ciudad, arriba está la gloria, que nos espera con la victoria que llegará…”.

Más historias italianas de ciclistas soldados, ciclistas criminales, ciclistas dioses, ciclistas rojos y ciclistas histéricas, pronto en sus quioscos.

Foto: bicicleta de los bersaglieri en el santuario de la Madonna del Ghisallo, patrona de los ciclistas. También hay bicicletas de Coppi, Bartali, Merckx…

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Un passista no tiene alternativa

«Un passista no tiene alternativa. Debe llegar al pie del muro con diez minutos de ventaja por lo menos. Así lo subirá a pie, empleará un cuarto de hora más que quienes lo escalen en bici, llegará a la cima con cinco minutos de retraso y todavía tendrá alguna esperanza». Palabras de Gino Bartali sobre el muro di Sormano, trazado y asfaltado en 1960 exclusivamente para atormentar a los ciclistas en el Giro de Lombardía. Longitud: 1,7 km. Pendiente media: 17%. Pendiente máxima: 25%.

Fotos: dos mías y dos del extraordinario Museo del Ciclismo de la Madonna del Ghisallo.

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Cabestany: «Pasé el primero por el Tourmalet y bajé llorando»

Peio era un chaval donostiarra de diecisiete años que salía de casa a escondidas, con la bici, para disfrutar de unas horas de libertad y marcharse adonde le diera la gana. Un día, en el puerto de Andazarrate, se unió a un grupo de ciclistas y fue el único que resistió la rueda de Usabiaga, el campeón de Guipúzcoa. Lo ficharon para el equipo.

Peio es ahora una especie de chaval de cincuenta y dos años que sale de casa con su bici, ya sin esconderse, para disfrutar de unas semanas de libertad y atravesar Chile, Indochina o Etiopía a pedales.

Entre Andazarrate y Etiopía, Peio tuvo tiempo para ser Ruiz Cabestany, uno de los ciclistas más destacados del pelotón internacional en los años ochenta y principios de los noventa. Nos habla de algunas de las batallas más memorables de aquella época, de las tramas y alianzas ocultas de las carreras, del dopaje, de directores, médicos y ciclistas, de sus alegrías y sus agobios.

Ruiz Cabestany (San Sebastián, 1962) ganó carreras prestigiosas pero cree que si fue un ciclista popular se debió, sobre todo, a su manera de correr: atacaba, montaba emboscadas, daba sorpresas, intentaba jugar. Con apenas veintitrés años coronó escapado el col del Tourmalet y allí arriba, entre la niebla, atravesó quizá una línea divisoria: en el momento de diversión más pura, el director del equipo bajó la ventanilla y le ordenó pararse.

Aquella etapa pirenaica del Tour de 1985 se pone siempre como ejemplo de una estrategia perfecta, una jugada de pizarra. Tres grandes puertos, tres ciclistas del Seat Orbea en un ataque escalonado y triunfo de Perico…

Es gracioso cómo se vendió. Esa etapa pasó a la historia del ciclismo, se cuenta así, pero yo me escapé para ganar en Luz Ardiden. No para esperar luego a Perico Delgadoy llevarle. A Perico nadie le mandó atacarme. Lo decidió él.

¿No lo teníais planeado?

Hombre, si quieres te digo que sí. Queda más bonito.

La entrevista completa, en Jot Down.

Peio

Fotos de Juan G. Andrés. Un lujo

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El posadero de Voreppe

En julio de 1906, el señor Nestor Rephoz envió una carta a L’Auto, el diario organizador del Tour:

«Me gustaría destacar la conducta del señor Sermoz, posadero de Voreppe, quien antes del paso del Tour de Francia retiró todas las piedras que cubrían un tramo de 500 metros de descenso al 13%, en la cota de Chevalon. Ese acto resulta todavía más meritorio si se tiene en cuenta que lo hizo en pleno mediodía, bajo un sol de plomo, dos horas antes del paso de los corredores».

El sábado 22 de marzo de 2014, la Asociación de Amigos de la París-Roubaix, carrera que se celebra el próximo domingo, publicó este aviso en Facebook:

Amis

«La sesión de limpieza del tramo de Mons-en-Pévèle ha ido bien. No nos ha llovido pero ha hecho viento. Hemos formado un gran equipo de ocho personas y hemos completado un buen trabajo.  Hemos arreglado un tramo peligroso de cien metros. ¡El pavés ya está limpio! Hasta el próximo domingo. Muchas gracias,

François Doulcier, presidente de los Amigos de la París-Roubaix».

La París-Roubaix es un fósil viviente del ciclismo de hace cien años:

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Escribo con los veinte dedos.
Kazetari alderraia naiz
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