PERÚ

Machu Picchuko energia gunea bla bla bla

Esoterikoen arazoa ez da irudimen handia daukatela, oso txikia baizik. 

(Noticias taldeko egunkarietan argitaratua. Larunbatero, bidai kronika bat Ortzadar gehigarrian).

Machu Picchuko ikerketa arkeologikoek zehaztasunez berreraikitzen dute oihaneko hiri honen historia eta eguneroko bizitza: gotorlekua altxa zuten inkak zein eskualdetatik etorri ziren, nolako antolaketa, lanbide, teknologia, janzkera eta sinesmenak zeuzkaten, egunak zertan ematen zituzten eta zergatik utzi zuten hiria.

Ageriko monumentu arkitektonikoez haratago, lur azpian dago Machu Picchuko altxorra: lurpeko egitura konplexu batek eusten du hiria, ingeniaritza hidrauliko oso garatu batek –kanalak, terrazak, drainatze-sistemak-, eta horri esker iraun du gotorlekuak, hustu zutenetik lau mende igarota ere, oihanaren erdian. Azalpen horiek askoz ere harrigarriagoak dira, errealitatean interes nahikorik aurkitzen ez dutenen txepelkeriak baino. Munduko energia espiritualaren gunea dela diote (zentro teluriko hori Tibetetik mugitu egin omen da eta Machu Picchun kokatuta egongo da bi mila urtez). Harriak energia positiboz kargatuta omen daude; kosmoseko gure anai-arreba nagusiekin kontaktua egiteko egoitza da; hiri hau eraiki zuten estralurtarren errepresentazioak dira jainko inkak; eta inkek botere mentalekin altxa zituzten eraikin hauek.

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Pa no echar gota

Se ve que primero prohibieron orinar fuera, pero fue algún listo y miccionó. Tuvieron que poner este cartel. A mí me dieron ganas de mear fuera, porque de eso no dice nada, señor juez.

Luego me alegré de que prohibieran mear en las zonas donde andamos los turistas. Para algo tienen que servir los barrios de los pobres.

En el barrio minero, por ejemplo, orinar cuesta la mitad que en la zona turística. Allí la letra erre fue a mear y alguien le capó el pito. El resultado me dejó pensando en el derecho a sacar el pito como parte de la libertad expresión. Con un chorro potente y unas caderas de ágil caligrafía, se pueden trazar mensajes en la nieve, eso es cierto.

Y aquí, de repente, se me cortó el chorro de las reflexiones.

Las fotos las tomé en Lima (1), Potosí (2 y 3) y Cuzco (4).

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Machu Picchu, centro de energías

Los aficionados a los asuntos esotéricos no es que tengan mucha imaginación. Es que tienen muy poca. No son capaces de apreciar la realidad y necesitan hinchar patrañas, a modo de dopaje mental, para entusiasmarse por algo.

Las investigaciones arqueológicas de Machu Picchu reconstruyen con detalles fascinantes la historia de los incas que levantaron esta ciudadela, de qué regiones vinieron, qué oficios desempeñaron, cómo se organizaron, qué tecnología desarrollaron, en qué creían, qué comían, cómo se vestían, cómo pasaban los días, por qué abandonaron el lugar.

Solo las explicaciones sobre la ingeniería hidráulica y la enorme estructura subterránea de Machu Picchu –un sofisticado sistema de canales, terrazas y drenajes que permitieron la pervivencia de la ciudadela incluso durante cuatro siglos de abandono- son mucho más asombrosas que todas las paparruchas de quienes no encuentran suficiente interés en la realidad: prefieren decir que es el centro de la energía espiritual del mundo (ese centro telúrico, dicen, se ha desplazado desde el Tíbet y permanecerá en Machu Picchu dos mil años), que sus piedras están cargadas de energías positivas, que es un punto de contacto con nuestros hermanos mayores del cosmos,  que los incas levantaron los edificios de piedra usando misteriosos poderes mentales, que en realidad los dioses incas no son otra cosa que la representación de los extraterrestres que construyeron esta ciudadela…

Esas explicaciones paranormales, además de bobas, en el fondo son despectivas. Menosprecian a gentes que alcanzaron desarrollos culturales y tecnológicos muy notables: a los pufólogos no les parece posible que estos indios de las montañas construyeran una maravilla como Machu Picchu.

A veces escucho que ese tipo de explicaciones sobrenaturales son más seductoras, más abiertas, más ¡poéticas! Dicen que bueno, que serán un poco fantasiosas y no muy rigurosas, pero que tampoco les convence mucho la ciencia porque les parece sosa, rígida, aburrida, y tampoco conoce toda la verdad. Estoy seguro de que no han atendido a las explicaciones de un buen divulgador, porque la ciencia, con sus ignorancias y debilidades, es una fuente de historias fascinantes.

El guía de la visita a Machu Picchu, un divulgador estupendo, explicó las funciones de la Intihuatana: una piedra cuyos ángulos, orientaciones y juegos de sombras la convertían en un calendario solar, una herramienta con la que los astrónomos calculaban las estaciones del año y guiaban a los agricultores.

-Dicen que si acercas la mano a la Intihuatana, te cargas con energía positiva –contó al final-. Quizá ustedes no noten nada. Bueno, puede deberse a que por este lugar pasan 3.500 personas diarias, y seguramente se han llevado ya todas las ondas. Pero tranquilos: hay un sitio en Machu Picchu que da siempre mucha energía y eso está garantizado.

Señaló al fondo del valle, donde el río Urubamba serpentea entre montañas, a unas tuberías y unos postes que atraviesan la ladera. Allí está el gran punto de energía:

-La central hidroeléctrica de Machu Picchu.

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Foto: un turista prepara un rito andino para establecer contacto con los extraterrestres constructores de Machu Picchu.

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Y en casa preocupaus (3)

De mis pies para la derecha, cientos de kilómetros de costa desértica peruana. De mis pies para la izquierda, cientos de kilómetros de costa desértica peruana y chilena. Delante de mis pies, pongamos que Nueva Zelanda o Tahití o los Estados Federados de la Micronesia o qué sé yo (¡qué ganas me han entrado de volar hacia allá, y comprobar si siguiendo siempre al sol acabas llegando a casa otra vez!). Alrededor de mis pies, quizá atraídos por ellos, varios miles de gaviotas, ostreros, garzas, flamencos, águilas pescadoras, gallinazos…

Y en casa preocupaus (1) / Y en casa preocupaus (2) / En la tercera ya voy sobrau, saludando a cámara y todo.

Es la costa de Mejía, en Perú, un punto muy especial porque aquí están las únicas lagunas litorales en un tramo de 2.000 kilómetros de costa sudamericana árida. Así que aquí paran todos los pajaricos y pajarracos que emigran desde América del Norte y la Antártida, a veces parriba, a veces pabajo, y también otros cuantos que bajan desde los Andes cuando la sequía aprieta en la montaña.

Y esto ha sido después de pasar unos días en el lago Titicaca, visitando las islas vegetales flotantes, construidas y habitadas por los uros; y en la bellísima Arequipa, desde cuya plaza se ven, si te pones de puntillas, por encima de la catedral, varios volcanes que rondan los 6.000 metros.

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Escribo con los veinte dedos.
Kazetari alderraia naiz
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