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Primer premio, por partida doble

20 Feb

En La Habana, un babalao me dijo: «Estás sentada encima de la fortuna, y no la ves». Unos días después me conecté a internet y encontré un email en el que se me notificaba que he ganado mi primer premio periodístico. Hasta hoy no podía hacerlo público. Lo del babalao es por empezar el post con algo de color, no me hagáis caso.

Pikara Magazine, la revista digital feminista que he puesto en marcha junto con Itziar Abad, Lucía Martínez Odriozola y Maite Asensio Lozano, publicó su primer reportaje el 18 de noviembre de 2010. Lo firmamos Paloma Migliaccio y yo, y arrancaba así:

¿Será niño o niña?

June Fernández y Paloma Migliaccio

El sistema sanitario decide en qué género vivirán los bebés que nacen con algún tipo de intersexualidad. Activistas e investigadoras debaten si la cirugía de asignación es necesaria para crecer en una sociedad binaria, o una forma de mutilación genital que atenta contra la autonomía sexual de quienes no encajan en las etiquetas “hombre” y “mujer”. La discusión esconde una pregunta de fondo: ¿es la intersexualidad una patología o una clara manifestación de la diversidad sexual?

Leer el artículo completo

El reportaje iba acompañado de las entrevistas a dos activistas que nacieron con una intersexualidad: Mauro Cabral y Gabriel Martín.

Pues bien, esos textos han recibido el galardón nacional del Premio de Periodismo de la Unión Europea ‘Juntos contra la discriminación’. Esto nos permite optar a uno de los tres premios que se entregarán entre los trabajos ganadores de los 27 concursos nacionales. (más…)

Hay más de dos Cubas

29 Dic

Sí, sólo ha pasado medio año, pero me vuelvo para Cuba. En el post sobre el futuro de Cuba que escribí tras ese primer viaje, ya señalaba aquello en lo que quería seguir profundizando: mi afán por demostrar la pluralidad de una Isla aparentemente dividida sin remedio entre fidelistas y anticastristas.

En junio escribí lo siguiente:

«Yo pensaba que me iba a encontrar con una Cuba polarizada políticamente, dividida entre defensores a ultranza del régimen y anticastristas beligerantes. En cambio, nos encontramos a personas que no hablan de castristas y exiliados, de revoluciones y dictaduras. Hablan de lo hartas que están de la doble moneda, de lo mucho que les gustaría viajar, de lo lamentable que es ver que la gente que progresa económicamente se deje llevar por el consumismo y la ostentación, de lo mucho que valoran tener asegurado el plato de arroz con judías, de que les da rabia no poder invitarnos a dormir en casa por miedo a meterse en un lío, de que las elecciones son un paripé porque a los de arriba no hay quien los cambie y los de abajo ni se sabe de dónde han salido… Eso también es política, claro. Pero me refiero a que nos encontramos con poco mitin y mucho baño de realidad. Nadie nos hablaba espontáneamente ni de la clase política cubana ni de la disidencia. En cambio, cuando preguntábamos, ninguna de las dos salía bien parada. La gente con la que charlamos nos transmitía similar hartazgo hacia el Gobierno como hacia unos opositores que retrataban como oportunistas y corruptos».

Los medios de comunicación nos muestran dos Cubas en las antípodas: la Revolución ejemplar que nos venden el Granma y los medios socialistas, frente a la cruenta dictadura que pinta la disidencia a la que da voz la prensa generalista española. Esa aparente polarización esconde una Cuba mucho más plural. Lo vi en la calle y me empeñé en descubrir a colectivos que trabajasen por un futuro mejor con espíritu conciliador.

Al principio me desanimé, porque si buscas información por internet, te encuentras de nuevo con esa polarización. Los blogs y perfiles de Twitter revolucionarios u oficialistas (elegid el término que queráis) se limitan a hacer propaganda gubernamental, y los alternativos o contrarrevolucionarios (ídem) a utilizar cualquier tema para atacar al régimen sin matices. Lo mismo ocurre a simple vista con los movimientos sociales. En el caso de la comunidad LGTB, está la gente cercana al CENESEX (el centro nacional de salud sexual, responsable de las políticas de diversidad sexual y dirigido por Mariela Castro), y frente a la institución, el Observatorio de los Derechos LGTB, cuyo cometido es denunciar la represión de la homofobia en los inicios del castrismo, así como las actuaciones policiales homófobas que se siguen dando en la actualidad.

Cuando contaba a mi gente la decepción, me decían: «Pero, ¿estás segura de que esa pluralidad existe, o igual es que estás proyectando tus deseos?». Y en esas estaba cuando de repente descubrí a Observatorio Crítico, un colectivo de izquierda transformadora capaz de criticar un sistema tan influido por el estalinismo, pero desde el compromiso revolucionario, el anticapitalismo y el antiimperialismo. Aglutina a personas que a su vez han montado pequeños grupos feministas, de hombres por la igualdad o LGTB. Son personas que denuncian la muerte de una transexual en comisaría el pasado verano, que celebran las medidas aperturistas del Gobierno, pero reclaman más derechos. Voy a celebrar con ellas un debate sobre transfeminismo en el que les trasladaré nuestras experiencias y discursos, y me nutriré de sus reflexiones en torno a temas como la diversidad sexual, la prostitución, o el racismo.

Otro gran descubrimiento fue el periódico digital Havana Times, que publica a diario columnas de personas de lo más diversas (incluidas varias emigradas), que cubren todo el espectro ideológico, salvo los extremos. También voy a poder reunirme con su equipo.
Poco a poco he ido contactando con más gente que quiere una Cuba en la que se mantengan los derechos sociales básicos pero se garanticen las libertades. Una Cuba que pueda avanzar sin abrazar el capitalismo y sin la tutela de Estados Unidos ni de Venezuela. Gente que valora los logros y avances del sistema cubano pero denuncia sin miedo las políticas represivas y discriminatorias. Se organizan de forma autónoma, al margen del Gobierno cubano y de la disidencia ligada a Miami, y por ello desconciertan muchísimo a los dos bandos. Se han salido de ese esquema de confrontación, y en vez de enrocarse en la defensa u oposición al régimen, se dedican a construir un mundo mejor, en su contexto, en el día a día. Son ecologistas que protestan contra las arraigadísimas peleas de gallos o por la tala indiscriminada de árboles, negras cubanas lesbianas, feministas marxistas que se indignan contra el Papa… Y mucho más.

Cuba pasa por un momento de cierta ebullición social, al calor de las tímidas reformas que ha iniciado Raúl Castro: trabajo por cuenta propia, inminentes mejoras en la conexión a internet, alegatos  (ya sea por convicción o forzado por las circunstancias) a favor de hacer autocrítica y favorecer el debate… La gente se atreve más a opinar de todo, monta pequeños negocios en una semana y frecuenta cibercafés clandestinos para enterarse de lo que pasa en el mundo (y en su propio país). Hay también mucha apatía, desánimo y cansancio ante el inmovilismo. Hay escepticismo ante unas reformas que llegan tarde y que no benefician a quienes lo están pasando peor.  Mucha gente alaba el 15-M, la Primavera Árabe o Occupy Wall Street, y lamenta que en Cuba la ciudadanía no se movilice. Pero lo cierto es que hay muchas personas trabajando con entrega y honestidad a favor de ese mundo mejor que hemos estado reclamando en las distintas movilizaciones. Me parece importante dar a conocer su trabajo.

Si os gusta este enfoque, queréis apoyar el proyecto y sentiros parte de él, podéis convertiros en minimecenas, a través de la campaña de financiación comunitaria (crowdfunding) que he iniciado para costear los gastos. Pincháis en este enlace, y en la columna de la derecha elegís la aportación que queréis hacer. El objetivo es garantizar que yo pueda contar estas historias sin depender de que los medios de comunicación generalistas las compren o no,  y sin arruinarme en el proceso de hacer periodismo por mi cuenta y riesgo. Me está pareciendo una vía muy ilusionante para el periodismo social autónomo.

Ya me han apoyado las suficientes personas como para alcanzar el mínimo que pedía, aunque os animo a seguir apoyando la campaña, porque contar con más presupuesto que el indispensable para pagar transporte y alojamiento me permitirá escribir todas estas historias con tiempo y mimo. A cambio, ofrezco recompensas que van desde leer mis crónicas y reportajes antes que nadie, recibir materiales de colectivos sociales cubanos, y regalos especiales en forma de libros y música. Si sois un grupo o colectivo y os apetece que a la vuelta os cuente mi experiencia a través de un coloquio o taller, algunas modalidades de mecenazgo incluyen esa opción. También podéis contactarme por email (june.fernandez1(a)gmail.com). La conexión a internet sigue siendo un asco (se supone que por fin hay fibra óptica desde Venezuela, pero no se ha democratizado), pero me conectaré cada semana para contaros cosas en este blog.

A través de la bloguera Negra Cubana voy a participar en un debate sobre la presión estética que sufrimos las mujeres a través de los medios de comunicación. Yo hablaré básicamente de lo que expongo en el artículo «Porque yo lo valgo». Pero participarán también Las Krudas, unas raperas cubanas antirracistas, feministas y lesbianistas, que se salen, y nunca mejor dicho, ya que uno de sus temas estrella es «La gorda». Que lo disfruten.

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Un año pikareando

17 Nov

 

Pancarta que recoge las palabras con las que nuestras lectoras definen Pikara, hecha por Andrea y Flor para la fiesta

 

Este es un email que envíe a un grupo de amigas el 18 de febrero de 2010. El asunto era: «Mi última locurilla: ¿me ayudáis a montar una revista digital?».

Hola, chicas:

Mis ciber-amigas sabéis que he abandonado el blog. Mis amigas más terrenales, que llevo un invierno un poco apático en lo profesional y que ando buscando algo con lo que ilusionarme. (…)

Ayer Lucía Martínez Odriozola (periodista y mi madrina y pepita grillo profesional) me dijo hablando de esto: «¿Y por qué no montas una publicación digital?» En el momento me pareció una marcianada, pero en seguida me puse a pensar cómo podría ser para que no fuera una más, para que se distinga de los proyectos de comunicación no sexista que hay. Y se me ocurrió que fuera una revista para (en principio) mujeres, jóvenes (vitalmente, no por fecha de nacimiento), urbanas entre comillas, con inquietudes sociales y, sobre todo, feministas. Vaya, básicamente lo que soy yo y la mayoría de vosotras. Lo más parecido que conozco es unarevista estadounidense que se llama Bitch. (…)

Yo estoy pensando en una revista digital abierta, transgresora e incluso un poco caótica. Llena de amigas, o sea de vosotras, que aportéis lo que os apetezca. En principio me gustaría hablar de lo que tiene que ver con sociedad y cultura contemporánea, pero siempre con mirada de género y buscando un equilibrio entre temas ligeritos y resultones con reportajes en profundidad, hechos con sosiego.  (…) En el peor de los casos, si antes tenía un blog, ahora tendría algo más elaborado en lo que escribir de lo que quiera, con vuestra participación(…). No supone mucha más inversión que tiempo e ilusión, y no tengo grandes expectativas.

Terminaba preguntándoles qué les gustaría leer y qué les gustaría aportar. Todas me apoyaron un montón. Algunas de las destinatarias de ese email son colaboradoras habituales de Pikara; otras, lectoras y comentaristas incondicionales. Con ellas y con toda la gente a la que fuimos contagiando con nuestro entusiasmo, fuimos gestando Pikara, hasta que exactamente 9 meses después, el 18 de noviembre de 2010, publicamos el primer reportaje: «¿Será niño o niña?», en el que Paloma Migliaccio y yo abríamos el debate sobre qué hacer con los bebés intersexuales.

Hoy nuestra revista, Pikara Magazine, cumple un año. En fin, me emociona mucho ver que la idea-calambre que surgió una tarde gris de invierno en la que me sentía en crisis, se ha materializado siendo en esencia lo que imaginé, pero llegando a mucha más gente de la que esperaba, creando tantos lazos, y acompañada por un equipo de compañeras tan estupendas.

Con motivo de nuestro aniversario, hemos animado a los y las lectoras a que contesten a un cuestionario para evaluar el proyecto y seguir mejorándolo. Una de las preguntas era «Define Pikara con tres palabras». Podéis ver en la foto lo que contestaron. No puedo describir la satisfacción que siento al comprobar que nuestro público percibe exactamente lo que queremos transmitir. Efectivamente, yo también definiría así Pikara: fresca, comprometida, crítica, diferente… Pero sobre todo me ha gustado que nos definan como sinceras.

En estas ocasiones siempre me entran tentaciones de ponerme en plan Almodóvar a repartir agradecimientos lacrimógenos. No voy a dar nombres, (aquí están casi todos), aparte de mis queridas Lucía, Itziar y Maite, (ilustre consejo de redacción de Pikara Magazine)  pero sí que quiero expresar lo profundamente agradecida que estoy a las personas que me han metido o renovado el veneno del periodismo, y el del feminismo. Una maravilla de año.

¡¡¡Y esta noche fiestaaa!!!! Van a acompañarnos protagonistas de este año de Pikara como Barbarina Dar-Dar, Raketa Brokobitx, Olaia Aretxabaleta, DJ Patty Hearst y, por supuesto, la mayoría de nuestras colaboradoras y fieles lectoras. No podéis faltar.

Una revista bien hecha

2 Sep

Me llena de orgullo y satisfacción mostraros la reseña que nos han dedicado en la revista Trabajadora. «Es feminista, propone temas de interés, está bien hecha. Son tres cualidades que se aprecian nada más acceder al link de www.pikaramagazine.com». No sabéis la ilusión que me hacen esas palabras de Mayka Muñoz, teniendo en cuenta que resume los tres grandes objetivos que nos planteamos al poner en marcha Pikara Magazine: demostrar que es posible hacer un periodismo atractivo y de calidad, desde la perspectiva feminista. Podéis leer la crítica en la fuente original, yendo a la página 20 de este pdf.

Pikara Magazine se acerca poco a poco a su primer año de vida y celebramos que lo que empezó como una aventura loca se va transformando en una publicación consolidada: ya tenemos más de 2.000 seguidoras en Facebook y Twitter, los colectivos feministas nos tienen como una referencia, recibimos constantemente textos de gente que quiere colaborar con nosotras… Sólo nos falta consolidarnos económicamente.

Pikara Magazine es una iniciativa sin ánimo de lucro, pero que no queramos forrarnos no significa que no necesitemos dinero para pagar los trabajos que publicamos. En estos tiempos en los que ganarse la vida está muy pero que muy difícil para las y los periodistas autónomos (lo dice una que lo es), desde el principio teníamos claro que íbamos a pagar a la gente por su trabajo. Parece algo obvio, pero creedme que para muchos medios no lo es. Si te gusta nuestro proyecto, si quieres seguir leyendo nuestros reportajes, entrevistas y artículos sobre sexualidad, solidaridad, ecología, cultura o ciencia, te pedimos que nos apoyes con la cantidad que puedas. ¡Hazte amiga o amigo de Pikara Magazine!

 

Mujer: ¡atrévete!

22 Ago

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No merece la pena, mujer, tu pasividad
No merece la pena, mujer, debes de actuar
No merece la pena, mujer, tu pasividad
No merece la pena, mujer, ármate

Es una letra de Ska-P que saca lo peor de mí. Anda, ¿debo actuar? ¡No se me había ocurrido! ¡Gracias por la idea!

Otra:

Mujer golpeada, no sirve de nada  que sigas callada, mujer marcada, mujer maltratada, no te sometas, son tus hijos que te llaman

Esa es de La Mona Jiménez, con la colaboración de Manu Chao. Y luego está Patxi Andión, que cuenta que si él fuera mujer pasaría de los tíos chulos, de sujetadores y de pastillas. O sea, que lo haría super bien, mejor de lo que lo hago yo, después de años de militancia feminista.

Las he descubierto a raíz de pedir a la gente recomendaciones de canciones contra la violencia machista, para la lista de música Beldur Barik! que hemos empezado a crear. Ha sido fácil pensar en canciones compuestas por mujeres que llaman a romper el miedo y empoderarnos. Por ejemplo, Nanai de la Mala Rodríguez («Mírame a los ojos si me quieres matar, nananai, yo no te voy a dejar») o Por tí daría, de Hanna («Por tí daría la vida y ahora me di cuenta que no») y, la que más me gusta, Bellas, de Canteca de Macao («Quien bien te quiere te hará sufrir, ay yo no pienso de esa manera. Quien bien me quiere, me quiere libre y yo no sufro si soy libre a tu vera», os he dejado el vídeo arriba). Hablan en primera persona, sienten la violencia machista como algo que les afecta, pero que saben enfrentar. Predican con su propio ejemplo.

En cambio, las canciones que cantan los hombres se caracterizan por dirigirse a las mujeres y animarlas a que le echen valor y denuncien. Incluida la de Huecco (que se suena bastante últimamente y en cuyo videoclip ha participado todo el famoseo progre), aunque empatiza un poco más y trata de entender cómo se sienten las mujeres maltratadas, repite el mismo mensaje: «rompe tu jaula ya». Todos ellos transmiten paternalismo, condescendencia y superioridad: saben lo que las mujeres deberían hacer, y les cabrea que no lo hagan, se atreven a criticar su pasividad. No he encontrado canciones que se dirijan a los agresores, ni mucho menos en los que el cantante asuma sus micromachismos (por el contrario, Melendi pide al cielo que sepa comprender los ataques de celos que le entran). Además, muestran una visión estereotipada de la violencia machista, hablando de violencia física y ligándola al consumo de alcohol.

En 2010 Beldur Barik incluyó un concurso de expresiones artísticas contra la violencia machista, abierto a la participación de chicas y chicos. Por lo que me han contado sus impulsoras, las obras presentadas por chicos se caracterizaban por eso mismo, por dirigirse a la víctima y animarla. Ninguna de las obras interpelaba a los agresores ni apelaba a la responsabilidad de los hombres frente a la violencia machista.

Todo esto me ha recordado también a la actitud de muchos hombres de los movimientos sociales, estos que te dicen: «empodérate, compañera». Nos animan a que hablemos en público pero ni se les pasa por la cabeza que para que nosotras cojamos el megáfono conviene que ellos lo suelten de vez en cuando.   Apoyan nuestro proceso de empoderamiento (bueno, menos cuando se sienten amenazados por él), pero ni se les pasa por la cabeza iniciar su proceso de desempoderamiento, de renuncia de sus privilegios por ser hombres.

No me malinterpretéis: me parece genial que a los hombres les preocupe la situación de las mujeres y que traten de apoyarnos. Pero esa es la parte fácil, la parte que no les lleva a revisarse, a cuestionar sus propias actitudes. La parte difícil es entender que la violencia machista no es eso de los hombres que pegan a sus mujeres, eso que nada tiene que ver con ellos. Las agresiones físicas son la punta del iceberg. Así lo explica Ander Izagirre en su artículo En los zapatos del asesino, escrito después de asistir a una conferencia del gran Miguel Lorente:

Pero el machismo no son sólo los estallidos. El machismo es un paisaje: un terreno amplio y común de desigualdades, en el que el poder y la autoridad de los ámbitos públicos sigue en manos abrumadoramente mayoritarias de hombres, y en el que muchas relaciones de pareja están marcadas por el dominio habitual del hombre sobre la mujer; ese es el paisaje en el que arraiga la violencia, más sutil o más brutal, física o psicológica, en el que encuentra justificaciones, un cierto amparo o una indiferencia que le deja hacer. Ese es el terreno abonado del que brotan, de repente, los estallidos.

Ojalá entendiéramos que ese terreno lo abonamos entre todos y todas. En ese artículo, Izagirre recordaba un dato muy preocupante que dio Lorente:

Y diría que el asunto de la indiferencia atañe especialmente a los hombres. Es significativo lo que ocurre con el 016, el teléfono confidencial para maltratadas: cuando la persona que llama para pedir ayuda no es la víctima, sino alguien de su entorno, en el 80% de los casos son amigas, madres, hijas, hermanas… Sólo una llamada de cada cinco la hacen hombres. O sea, que en general estamos a por uvas.

Mi compañera de Kazetarion Berdinsarea, Maite Asensio, da algunas ideas en este análisis publicado en Berria sobre lo que pueden hacer los hombres. Traduzco algunos fragmentos para quienes no sepáis euskera:

Para hacer frente a la violencia sexista, el empoderamiento de las mujeres resulta imprescindible (…). Pero a veces eso no es suficiente, y además también sería injusto: ¿dónde está la responsabilidad de los hombres? (…) Frente al machismo, la mayoría de hombres se consideran neutrales, ¿pero cuántos han han alzado la voz para decirle al de al lado que su comentario sexista sobre  la falda de la compañera de trabajo es completamente inapropiado? ¿Cuántos dicen pese a ello que no pueden hacer nada contra la violencia sexista? La prevención hay que hacerla antes de que la violencia llegue a su nivel más intenso. Cuando el amigo de la cuadrilla ignora los gestos de alejamiento de la mujer con la que intenta ligar y la agarra de la cintura una y otra vez. (…) Desde la confianza que da la amistad, desde tu posición de referente para él, dile: «Te estás pasando, la chica ha dicho que no y tú lo tienes que respetar».

Me gustaría que los hombres que lean esto repasen situaciones en las que han tolerado comentarios, actitudes y hasta agresiones machistas. Que repasen situaciones en las que ellos mismos han incurrido en micromachismos, en esos comportamientos sutiles que minan la autonomía y la autoestima de las mujeres perpetuando las desigualdades. Me gustaría que esas fueran las preocupaciones de los artistas comprometidos que dedican canciones contra la violencia machista. Qué pueden hacer ellos ante el machismo de los hombres que les rodean, y qué pueden hacer ellos contra su propio machismo. Me gustaría que esa toma de conciencia se reflejase en sus letras cada vez que hablen sobre el amor y las relaciones, y no sólo en el gran gesto de dedicar una canción a la violencia machista.
*
Una de las ganadoras de Beldur Barik 2010 fue Olaia Aretxabaleta. Su canción «Ez zaitut entzungo» se convirtió en un éxito. Ahí os la dejo. Decía cosas como «Eta nahi zaitut nire alboan ze zure besoak ematen didate niri bero, baina ez naiz inoiz sentitu preso» (Te quiero a mi lado porque tus brazos me dan calor, pero nunca me he sentido presa) A las chicas también nos toca revisar nuestras actitudes, claro, ver lo enganchadas que estamos al ideal del amor romántico, a los malotes, al «sin ti no soy nada»… Si tienes entre 12 y 26 años y tienes actitud Beldur Barik, estate atenta o atento a la web, porque a primeros de septiembre se lanzará el concurso Beldur Barik 2011.
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El 15M y los medios

26 Jun

La plataforma del 15M se queja de la manipulación mediática que sufre, y en especial de los intentos por parte de la prensa conservadora de criminalizar al movimiento. Además, el 15M se caracteriza por su crítica a los estamentos de poder, lo que incluye cuestionar el papel que juegan en la sociedad los medios de comunicación hegemónicos.

La Defensora de El País, Milagros Pérez Oliva, publica hoy un artículo titulado «Indignados con los periodistas» que aporta alguna clave interesante (y muchas afirmaciones que no comparto para nada, como que se esté cuestionando el papel del periodismo como intermediario innecesario). Por ejemplo, me ha parecido necesario el siguiente apunte que hace Joaquín Estefanía (consultado por la autora): «[Los indignados] Todavía no han caído en que muchos de los que trabajan en los medios de comunicación podrían formar parte de ese movimiento por sus condiciones económicas, su desafección política o su crítica a los procedimientos con los que se elaboran los programas informativos y de entretenimiento». Efectivamente, creo que hay que tener eso en cuenta y protestar de otra forma que no sea la de abuchear a la redactora precaria de turno.

Mientras que en España se habla de estas cosas, en Euskadi parece que vivimos en otra galaxia. Dentro de los argumentos que he escuchado a la gente de izquierda que se empeña en no creer en el 15M, uno de los que más atónita me ha dejado es que se trata de un movimiento mediático, y que resulta sospechoso que medios como El País den cancha a una iniciativa que se plantea como transformadora y revolucionaria. Alucino. Hay argumentos más terribles, como que se trata de un movimiento español, pero eso es tan estúpido, sectario y xenófobo que no me voy a detener en ello. A pesar de que, por desgracia, es lo que se encuentra detrás de ese desapego y el hipercriticismo de buena parte de la izquierda vasca. (más…)

Pequeños grandes partidos (aupa Plazandreok!)

8 May

Foto de la pegada de carteles de Plazandreok

 

Las elecciones me pillarán este año en La Habana. Así que si no veía claro de entrada votar, ahora que supone hacerlo por correo, menos aún. Hay quien me intenta convencer de que no me abstenga: que hay que intentar echar a Azkuna, que si la gente crítica no votamos no se podrá cambiar nada, que si las sufragistas lucharon mucho para que nosotras hoy tengamos este derecho… Probablemente tengan razón. Pero me niego a votar a cualquiera de los «grandes» partidos, por diferentes motivos (PNV, PSOE, PP, Ezker Batua, Aralar, Bildu y UPyD). Y soy muy partidaria de votar a los pequeños partidos, pero  ninguno de los que se presentan en Bilbao me motiva lo suficiente.

Otro gallo cantaría si estuviera empadronada en Donostia, porque entonces podría votar a Plazandreok. Si sospecháis que el objetivo de este post es hacerles propaganda, estáis en lo cierto. Pero aparte de que esté trabajando por ellas, me lo creo. O, mejor dicho, si estoy trabajando para ellas es porque me lo creo. Además, estos días, tanteando a los medios de comunicación para que nos saquen en la prensa, me he dado cuenta (ya lo sabía, pero ahora lo he comprobado por mí misma) de lo difícil que es ser un pequeño partido y del mérito que tienen.

Todos los medios de comunicación, tanto los públicos como los privados, reparten de forma estricta y rígida los espacios. Los grandes partidos, a pesar de ser los que menos lo necesitan, cuentan siempre con una página entera o un par de minutos en todos los informativos. A los debates sólo se invita a los principales candidatos. Así, un pequeño partido, por mucho que se curre la comunicación, apenas puede optar más que a alguna fotonoticia o breve (y no a diario), a una entrevista de tres minutos en la radio, y a un corte de menos de un minuto en la tele. Y eso, dos o tres días en toda la campaña. Además, se basan en lo que los candidatos dicen en los actos de campaña, y nosotras no tenemos capacidad de organizar actos a diario. En fin, soy optimista y quiero pensar que encontraremos la forma de salir más, pero está difícil.

La alternativa: intentar ser visibles en internet. Pues eso tampoco está siendo tan fácil. Cuando eres pequeña, todo son problemas: hoy, por ejemplo, el dominio http://plazandreok.com se ha caído, y no tenemos técnicos para que nos lo solucionen, así que tenemos que esperar a que la empresa a la que se lo compramos nos haga caso. (Podéis entrar al blog por aquí: http://plazandreas.wordpress.com)

Nos topamos también con el prejuicio sobre el voto útil, la idea de que votar a un partido pequeño no sirve para nada. Es una paradoja, porque nos pasamos la vida despotricando contra la clase política, pero cuando una plataforma ciudadana se vuelca en proponer una alternativa, con pocos medios y mucha ilusión,  no confiamos en ella. Plazandreok se presentó por primera vez  a las elecciones en 1993. Hicieron una campaña ilusionante y lograron un número de votos digno, pero insuficiente para sacar una concejala. La gente se decepcionó, y en las siguientes elecciones el apoyo cayó a la mitad. Si en vez de reaccionar así, la gente hubiera pensado que a la segunda estarían más preparadas y llegarían a más gente, tal vez hubieran logrado el apoyo suficiente como para poder influir en las políticas municipales.

Yo he estado a punto de ceder a la tentación del voto útil en dos ocasiones. No lo he hecho y después me he sentido aliviadísima. Ahora mismo me estaría haciendo el harakiri. Si en vez de votar al menos malo, votásemos siempre a quien nos pide el cuerpo (aunque pensemos que no sirve de nada), quiero pensar que el panorama político sería diferente. O no, pero me parece más seguro ser fieles a nuestros principios que caer en esto de apoyar el cambio (por ejemplo) y luego ver cómo Gema Zabaleta (es un decir) se carga Heldu o recorta drásticamente la renta básica gracias a nuestro voto.

La candidata a alcaldesa de Donostia por Plazandreok, Juana Aranguren, leyó el pasado viernes en la comida de la candidatura el siguiente fragmento de un artículo de Nativel Preciado publicado en Público:

No hay nada más paralizante que el voto útil. Los grandes partidos, que se reparten alternativamente el poder, han logrado imponer la idea de que sólo conviene votar a los que tienen posibilidades de ganar. Como consecuencia de ese prejuicio se descalifica a los discrepantes, se impiden los matices y se torpedean las alternativas. El voto testimonial sirve, entre otras cosas, para castigar los errores políticos, corregir a los dogmáticos, incorporar al sistema las mejores propuestas de cada partido e incluso, después de lo visto en Alemania, para impedir que ganen siempre los mismos.

Ahí queda eso.

*

Plazandreok se presenta a la alcaldía de Donostia y a las juntas generales de Gipuzkoa, en este caso, en las circunscripciones de Donostialdea y Bidasoa-Oiartzun. Eso significa que en las elecciones forales las podéis votar si estáis empadronadas en los siguientes municipios: Donostia, Astigarraga, Hernani, Lasarte-Oria, Urnieta, Usurbil, Hondarribia, Irun, Lezo, Oiartzun, Pasaia, Renteria.

En todo caso, seáis de donde seáis, dado que son el único partido  feminista que se presenta a estas elecciones, os animo que si os identificáis con su ideario lo difundáis, y que las sigáis en Facebook y Twitter.

Aitzol Aramaio

25 Abr

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Me entero tarde por Twitter de que el sábado murió el director de cine Aitzol Aramaio. Le entrevisté dos veces, con lo cuál no puedo presumir de que fuera mi amigo, ni mucho menos. Y la verdad es que aún no he visto ‘Un poco de chocolate’, su primer y último largometraje (el vídeo de arriba es el trailer). No por falta de ganas, pero son de esas cosas que una va postergando. Ayer, haciendo zapping, vi que la echaban en ETB1. No se me pasó por la cabeza que dicha elección pudiera deberse a la muerte de su director.

Unai Elorriaga -autor de ‘Un tranvía en SP’, la novela en la que se basa ‘Un poco de chocolate’- empieza así su obituario para El País: «Intuyo que es prácticamente imposible que nadie que haya conocido a Aitzol Aramaio, aunque sea solamente durante unos segundos, se olvide de él jamás. Tal era la fuerza humana de este peculiar director de cine». Leer eso me ha animado a dedicar un post a Aitzol. Vaya, soy de esas que le conocieron no unos minutos, pero sí unas pocas horas, y sin embargo no fue un entrevistado más. Lo dicho: apenas le conocía, pero me he quedado consternada, y cuando algo me consterna, me hace bien escribirlo aquí.

La primera entrevista se la hice para El País. Era un «De paseo con…». Ya sabéis, típica entrevista ligerita de domingo: cogía a alguien de la cultura vasca y me iba de paseo con él a donde eligiera. Charlábamos sobre su vida y obra, recorríamos lugares especiales para él y recomendaba sitios  en los que comer, dormir, salir… Aitzol, cómo no, eligió su Ondarroa natal. Y con él me enamoré de ella. Aluciné con la frescura de la gente. Imagino que las reacciones que suscita pasear con una de las estrellas del pueblo no son muy representativas, pero vaya, me pareció una gozada asistir a tanto afecto, buen humor, afán por lucir para el periódico la mejor cara del pueblo. Como cuento en la entrevista, nos enseñaban rodaballos gigantes, nos abrazaban (a mí también), nos invitaban a pintxos… Lo dicho, una gozada. Y Aitzol otro tanto: pura vitalidad, fuerza (como dice Elorriaga), sencillez y honestidad.

La segunda entrevista (institucional, y por tanto no va firmada) se debía a un trabajo menos conocido que ‘Un poco de chocolate’: el documental ‘Aitak’, que realizó para la Iniciativa Gizonduz, de Emakunde. El documental fue importante para mí porque lo gestó el que entonces era mi compañero (y por el que conocí a Aitzol), y por tanto viví de cerca el proceso de realizarlo. Se trata de un collage de testimonios de padres diversos: famosos y anónimos, separados, homoparentales, un abuelo… Hablan de sus ilusiones, de sus miedos, de su relación con sus propios padres… Un trabajo que también fue muy especial para Aitzol, ya que cuando lo realizó estaba esperando a su bebé. «Me he dado cuenta de que ser padre no es tan difícil, y que voy a recibir mucho más de lo que tendré que dar. No tengo miedo; será maravilloso», decía. Después siguió colaborando con Gizonduz impartiendo charlas para aumentar la implicación de los hombres en la paternidad.

Os dejo con un resumen de ‘Aitak’:

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Un abrazo a todas las personas que le han conocido y querido.

 

¡Que viva Pikara!

14 Abr

Katlego Mashiloane and Nosipho Lavuta II, 2007. Zanele Muholi ©

 

Post autombombo lacrimógeno:

La profesora Ainara Larrondo ha presentado hoy en la Universidad del País Vasco una ponencia sobre Pikara Magazine, la revista que parió y que dirige una humilde servidora, desde una digna precariedad económica, que contrasta con un superávit de apoyo por parte de un montón de gente que ha creído en este proyecto. En fin, que yo alucino en colores. No sé, no me hago a la idea de que nuestra locurilla esté ilusionando tanto, que ya sea hasta objeto de estudio.

Grandes de la comunicación con visión de género como la catalana Montserrat Minobis, la peruana Zuliana Lainez o la dominicana Mirta Rodríguez Calderón nos han transmitido su apoyo incondicional y su entusiasmo, diciéndonos que estamos haciendo algo muy bueno, nuevo, diferente, fresco. Y el otro día una compañera de la universidad me contó lo que más me ha emocionado desde que empezamos: que una compañera de su trabajo participa en una asociación de mujeres de Markina que se reúne todas las semanas para ¡comentar artículos de Pikara! En fin, impagable todo esto, así como ver contentas a las de la Asamblea de Mujeres de Bizkaia (mi organización de referencia), recibir e-mails sentidos de lectoras… Se borran de un plumazo los nervios, las inseguridades, el cansancio, la autoexigencia excesiva…

Como dijo Lucía Martínez Odriozola, otra de las madres de Pikara, este es el medio que queríamos leer y en el que queríamos escribir. Hoy ha dicho en esas jornadas (lo podéis ver en el vídeo) que este es un proyecto idealista, que nos hemos dicho: «¿Qué periodismo queremos hacer?» Y nos hemos puesto a hacerlo. Lo alucinante es comprobar que era mucha la gente que también quería leer un medio así y participar en él; que este es un sueño compartido. Esto es fundamental, porque a menudo entran dudas, flaquean las fuerzas, y en esos momentos que te dediquen una ponencia insufla energías para varios meses.

En fin, me entran serias tentaciones de hacer la tediosa lista de agradecimientos, pero os la ahorro, y me limito a agradecer de todo corazón a mis compañeras de viaje, a las colaboradoras que se embarcaron a ciegas, a nuestras amigas incondicionales, a quienes nos han dado voz en sus medios, a toda la gente que escribe comentarios en la propia web, en Facebook y la que nos retuitea… Aiiiinnnnsss, qué emoción.

Digo que esto es impagable, pero no me lo toméis al pie de la letra. Llevamos más de medio año trabajando a destajo sin presupuesto. Nadie ha visto un duro. Eso es una fortaleza, porque es la leche reunir a un equipo de unas 20 personas que se comprometen por militancia. Pero no podemos seguir así toda la vida, sin dinero ni para ir a cubrir unas jornadas a Segovia, por ejemplo. Así que aprovecho este post emocionado para pediros una limosnita. Ahí va el número de cuenta de la asociación EME Komunikazioa, constituida para dar forma jurídica al proyecto:

Caja Laboral 3035 0122 86 122.0.02681.4    ¡Gracias!

Lo dicho, que estoy feliz. He montado una revista y mola. Ahora sólo me falta sacar tiempo para escribir en ella. Pero en fin, así es la vida. Espero no meterme en líos por reproducir la foto, pero es que es de la última entrevista que hemos publicado, a la fotógrafa y activista lesbiana sudafricana Zanele Muholi. Y me parece que transmite bien la energía pikara.

Dicho todo esto, aquí tenéis los vídeos de la ponencia de hoy:

Imagen de previsualización de YouTube Imagen de previsualización de YouTube

 

 

 

Autoestima vs. Ego

4 Abr

En los talleres Feminismo 2.0. que imparto, hablo de la brecha digital de género, y de que, como he comentado de pasada en algún otro post, aunque las mujeres somos ligera mayoría entre las personas que usan las redes sociales, somos menos visibles. Apenas aparecemos en los listados de bloggers más influyentes, y ya comentamos que resulta muy difícil pensar a bote pronto un equivalente femenino de gente como Escolar, por ejemplo. Pregunté por Twitter y me dieron referencias una lista de unas 20 tuiteras populares. Haberlas haylas, pero por algún motivo, cuesta más verlas.

Una de las hipótesis que suelo lanzar para explicar las desigualdades en la Red (para conocer otras, leed a gente como Gusi Bertomeu) es que los hombres ven las oportunidades que ofrece para mejorar su proyección profesonal o personal, y las aprovechan, como es natural. Las mujeres (permitidme generalizar así por no estar todo el rato usando coletillas como «salvo excepciones» o «en la mayoría de los casos») sienten más reparos, se preocupan por el qué dirán, buscan pasar más desapercibidas… Incluso encuentro estrategias recurrentes como utilizar siempre seudónimo o poner un nombre al blog que suene a blog colectivo, pese a que la única autora sea una mujer. Creo sinceramente (si no estáis de acuerdo, decidlo, que de eso se trata) que a las mujeres les da mucho más pudor crear un blog con su nombre, con su foto, planteado como una carta de presentación. Yo me considero poco pudorosa, y aún así no hay día que no me plantee quitar de aquí mi foto y volver a las fotos de espaldas, por ejemplo. Y en mis cursos me da un corte de la leche citar mi blog o decirles que me busquen en Twitter.

En los anteriores post hemos estado de acuerdo en que también nos cuesta más hacer humor y hablar de sexo, dos ingredientes muy efectivos a la hora de cosechar lectores y seguidores en las redes. Los talleres que imparto se enmarcan en programas municipales de empoderamiento para mujeres, así que el planteamiento es entender que las redes sociales pueden ser buenas aliadas para aumentar nuestra participación social y trabajar la confianza en nosotras mismas, entre otras cosas. Se trata por tanto de detectar e intentar trabajar sobre aquellas inseguridades que nos frenan a la hora de ser más activas y visibles en internet. Pero se me plantea una duda: ¿los blogueros exitosos están seguros de sí mismos o tienen un ego como un piano?

¿Dónde está la frontera entre el aprovechamiento sano de internet para expresarnos y la vanidad? ¿Somos las y los autores de blogs personales (quiero decir, que nos dedicamos a opinar y a filosofar, incluyendo batallitas personales, no a compartir enlaces fríamente) ególatras incurables? Al fin y al cabo, no sé a vosotros, pero a mí me da subidón ver que la gente me sigue y me comenta, sentir que hay mucha gente a la que le interesa lo que cuento, que lo retuitea, que pincha en «me gusta»…

Me irritan estos tuiteros populares que se convierten en personajes, que lanzan tuits en los que son el centro, que anuncian a todo bombo sus logros profesionales, que escriben entradas airadas quejándose sobre que los grandes medios les boicotean, o que piden que «meneemos» sus posts. Pero claro, es probable que yo también caiga en algunas de esas cosas. No sé, nos exponemos y nos gusta casi todo el rato. Espero que las psicólogas que se pasan por aquí (y quien tenga una opinión al respecto) me aclaren lo siguiente: ¿cuál es la relación entre autoestima y ego?

Siempre he pensado que el ego desmedido es una forma de disfrazar inseguridades, que denota que la persona tiene una autoestima tipo montaña rusa y que por eso busca recibir todo el rato refuerzos positivos. Tiendo a pensar que quien parece estar enamorado de sí mismo, en realidad se quiere poco. Pero, por otro lado, podemos plantearlo justo al revés y ver como algo positivo que alguien tenga la seguridad en sí mismo como para exponerse hablando en primera persona de lo que le preocupa en un blog, y que intente atraer al máximo de lectores porque cree que lo que cuenta tiene interés.

En definitiva: ¿Cómo distinguir a alguien seguro de sí mismo de un ególatra? ¿He de poner como ejemplo ante mis alumnas a estos blogueros y tuiteros chachiguays, y desear que afloren mujeres así de populares? Por supuesto que hay un porrón de mujeres ególatras, también en internet. ¿Son un ejemplo a seguir o están imitando modelos masculinos que convendría desterrar? En fin, lo dicho, esta vez el post va de preguntas y no de respuestas.

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Buscando información sobre el tema, he encontrado un vídeo de entrevistas a blogueros (todos hombres) sobre su ego en internet, y un post sobre el ego en Twitter. Nos pueden dar claves para debatir.