Puteras

10 ago

Hay una casa de masajes tantra en Madrid. Pagas desde 60 euros por que una o un profesional te masajée todo el cuerpo en una sala decorada con mimo, llena de futones, cojines, espejos, velitas, incienso… Cuando digo todo el cuerpo, me refiero a que incluye estimulación genital, cuyo resultado en el caso de las mujeres es una concatenación de orgasmos e incluso la misteriosa, temida y ansiada eyaculación femenina. En el caso de los chicos, imagino que se conseguirá tener orgasmos sin eyaculación. ¿Cómo sé todo esto? Porque me lo ha contado una amiga. En serio. Y justo por las mismas fechas, una lectora de Pikara dejó un comentario de lo más eufórico en el artículo sobre eyaculación femenina que tanto éxito sigue teniendo. Mi amiga se lo pasó pipa, vivió cosas muy nuevas para ella, el efecto le duró días, y salió con el firme propósito de regalarse ese pequeño gran placer todos los meses.

Desde que me lo contó, no me quito la idea de la cabeza, y las amigas a las que le he hablado de ello han reaccionado con similar entusiasmo. En una cena de las redactoras pikaras madrileñas, M en Conflicto puso el dedo en la llaga: “Tenéis claro que eso es trabajo sexual, ¿verdad?” En efecto, ¿qué diferencia hay entre ese centro de tantra y los masajes con final feliz que se anuncian en las páginas de contactos de los periódicos (esos que la mayoría de periodistas feministas abogan por prohibir)? M en Conflicto venía a decir que las mujeres necesitamos todo ese halo de sofisticación y profesionalidad para no sentirnos puteras.

Es un poco lo que ha ocurrido con los sex shops: no, nosotras no vamos a esos lugares sórdidos de luces rojas repletos de pollas descomunales y muñecas hinchables; nosotras vamos a tiendas eróticas. No me malinterpretéis: me parece genial que haya negocios ligados al erotismo que resulten finos y atractivos. La cuestión es que en última instancia vuelven a disfrazar la sexualidad de las mujeres, es eufemístico decir que una paga 60 euros para que la masajéen, cuando lo que busca es que un bellezón en paños menores le haga correrse una y otra vez durante media hora.

Diana J. Torres habla en Pornoterrorismo de su iniciativa frustrada de prostitución de mujeres para mujeres: Mujeres horizontales:

Las feministoides se me echaron encima (“qué barbaridad, la explotación de la mujer de la mano de otra mujer”), apenas tuve clientas, y el e-mail que utilizaba para realizar los contactos se me convirtió de la noche a la mañana en un consultorio sentimental (“mi marido no me come el coño”, “quiero probar con una mujer pero no me atrevo”, “quiero ver a mi mujer follando con otra mujer pero no sé cómo hacerlo”, “cuéntame cosas de ti a ver si me decido”, etc, etc). Al final me cansé y pasé de seguir con aquello que no me conducía a ninguna parte, mucho menos a enriquecerme y vivir de mi coño (motivación inicial).

Pero Torres no se desanimó, y puso en marcha un segundo proyecto, Perrxs horizontales. En este caso, ya no se oferta sexo entre mujeres, sino que personas diversas detallan qué tipo de servicios están dispuestas a proporcionar, y a qué tipo de personas. Hay espacio para propuestas creativas, como el safari de cruising, pack noche de desenfreno (incluye ir de fiesta por los antros de las perras), sesiones privadas y comentadas de posporno, lucha de barro, ser tu puta psicóloga… De la mano de viejas conocidas del posporno como María Llopis, Go Fist Foundation o la propia Diana Pornoterrorista.

Descubrir el centro de masajes tantra y Perrxs Horizontales me sirvió para reafirmarme definitivamente en que la prostitución no plantea en principio ningún tipo de dilema moral para mí. Es decir, no encuentro en absoluto denigrante ni cuestionable que una persona decida ofrecer sexo a cambio de dinero; ni que a una persona le apetezca pagar por sexo. Otra cosa es que en una sociedad en la que esa profesión está estigmatizada, la terminen ejerciendo en su mayoría mujeres pobres, inmigrantes, transexuales, etc. Pero así en frío, follar por dinero me parece una opción lícita y no más desagradable físicamente ni dura emocionalmente que un montón de profesiones respetadas. Y entiendo que follar pagando sea una opción morbosa, pragmática o lo que sea para algunas personas. ¿Cómo juzgar el trabajo sexual si leo lo del tantra y lo de la prostitución queer y me parecen propuestas super apetecibles?

Estoy muy de acuerdo con Alicia a través del espejo, quien en su último post aboga por que la lucha por la igualdad no implique perseguir la prostitución o la poligamia, sino dinamitar los roles por los que el hombre es el que disfruta de todo ello. Es decir, promover que las mujeres puedan comprar sexo y que puedan tener más de una pareja. Claro que no se trata de copiar modelos de dominación sexista, racista y clasista, sino de ir creando espacios en los que los intercambios sexuales se puedan dar de una forma libre, respetuosa y satisfactoria para todo el mundo.

Pero más que este asunto, me interesa otro: cómo nos sentimos las mujeres en cada uno de los papeles. Uno de los argumentos habituales de quienes defienden los derechos de las trabajadoras del sexo es preguntar cuál es la frontera de la prostitución. El matrimonio ha sido históricamente una institución sagrada, pese a que fuera más que habitual que la familia casase a su hija con un hombre acomodado. ¿Eso no es prostitución forzada? No hay que irse tan lejos. Cuando las mujeres no habían accedido masivamente al mercado laboral (o sea, antes de ayer), el matrimonio consistía en un acuerdo por el que la mujer se beneficia del trabajo productivo del hombre, y el hombre se beneficia del trabajo reproductivo de la mujer: es decir, él trae dinero a casa a cambio de que ella limpiase, criase a la prole y mantuviera relaciones sexuales con él.

Hoy en día está muy normalizado que el poderío económico sea una de las bazas para que un hombre tenga éxito con las mujeres. Aunque las cosas van cambiando, aún es habitual que el hombre pague la cena o el cine en la primera cita; que deslumbre a su amante regalándole joyas… El otro día fui con una amiga a un restaurante en Asturias. El propietario, anciano, nos hizo una broma, y el camarero, de mediana edad, le dijo a ver si estaba ligando. El anciano contestó: “No, te van mejor a ti, que eres más joven”. A lo que el camarero replicó: “Sí, pero tú tienes más dinero”. En una sociedad en la que el trabajo sexual está proscrito, ¿cómo puede alguien hacer ese comentario sin que le parezca ofensivo? ¡Nos estaba diciendo a la cara que seguro que nos interesa más el anciano porque tiene dinero! ¡Inconscientemente, nos estaba llamando putas!

Y no tiene por qué haber dinero de por medio. En nuestro imaginario colectivo está muy arraigado que el sexo no es sólo una forma de obtener placer para las mujeres, sino un recurso útil para obtener otras cosas: un ascenso, un marido satisfecho, información privilegiada, un enemigo neutralizado, un público entregado, audiencias altas, una copa gratis, un trato de favor para colarse en un sarao… No hablo sólo de mantener relaciones sexuales, sino también de utilizar la seducción, las llamadas “armas de mujer”. Quien no se haya abierto alguna vez un botón de más en la camisa esperando algún tipo de recompensa que no fuera sexual, que tire la primera piedra.

En cambio, ¿cómo nos sentimos al cambiar los papeles? Yo no lo llevo bien. En Cuba, cuna del jineterismo (vivir de los y las turistas de formas más sutiles que la prostitución tradicional), no llevé bien que el dinero estuviese tan presente en las relaciones. Se me hacía muy raro que nosotras pagásemos las copas y me empeñaba en intentar determinar si lo que le atraía a la gente era mi cartera, si esperaba sacar provecho económico de estar conmigo. Claro que no todas reaccionan así y Cuba es un destino de turismo sexual popular también para las mujeres. Con la ventaja de que, como hablábamos antes, no resulta tan abrupto pagar las copas a un mulato que nos seduce en la discoteca, que ir a un puticlub o llamar a un anuncio de contactos.

Hasta ahora a las mujeres nos ha tocado ser las putas y a los hombres los puteros. Podemos intentar que desaparezcan ambos roles, pero me temo que es imposible. También podemos asumir con normalidad que el sexo a veces es moneda de cambio, que en las relaciones entre personas a veces hay intereses económicos, laborales o de otro tipo. Lo importante es que las desigualdades de género, raza y clase no determinen qué papel le toca a cada persona. Por lo pronto, a mí me parece tentador pagar por abandonarnos al placer, permitirnos recibir más de lo que damos, aparcar la presión de dar la talla, de ser la amante ideal que describe la Cosmopolitan, y limitarnos a disfrutar. Mujeres: ¿Os apetece? ¿Os atreveríais?

*

Sí, este es el post que me he estado reprimiendo por no volver a hablar de sexo y así evitar mensajitos de hombres por Facebook tipo “Me encanta lo liberal que eres, qué bien que haya mujeres a las que les guste tanto el sexo. Me gustaría conocerte más”.

*

Al final no os conté lo de los estudiantes cubanos que nos prometían provocarnos ochenta orgasmos. Nos pusimos a hablar con ellos en la calle y nos contaron que iban a una fiesta universitaria que era gratis. Fuimos con ellos, porque andábamos justas de dinero así que queríamos ir a un sitio en el que no hubiera que pagar entrada.  No había fiesta ni nada. Nos dijeron que empezaba más tarde y nos animaron a pedir mojitos; nos prometieron que eran baratos, que ese era un sitio de estudiantes. Después nos dieron la brasa un buen rato: “Tienes que probar a un cubano (pero blanco como yo, que los negros huelen mal)”, “tengo una pinga descomunal”, “yo te voy a hacer cosas que nadie te ha hecho, yo no tengo escrúpulos” y demás estupideces. Nos reímos un rato de ellos: mi amiga se marcó un speech sobre su prolífica vida sexual en el que dejó claro que no iban a descubrirle nada nuevo. Yo les pregunté si se dejarían dar por culo, y se escandalizaron muchísimo.

Total, pedimos la cuenta para irnos y librarnos de ellos. Nuestros cuatro mojitos valían 20 CUC (carísimo, lo normal es 3 CUC por mojito) justo el dinero que llevábamos encima. A ellos les tocaba poner 10 CUC para pagar sus dos mojitos. Nos dijeron: “¿No nos vais a invitar?” Les dijimos que no, y que además no nos quedaba más dinero. Se pusieron blancos como el papel. “¿Pero qué dices? ¡No puede ser! ¿Y ahora qué hacemos? ¡No tenemos dinero! Mira bien, tienes que tener algún billete por ahí” Pensaban que esa era su noche de suerte: como poco, sacarían mojitos gratis y conversación para fardar delante de sus amigos; si la cosa no se torcía, sacarían un polvo. Tuvieron que dejar sus DNI al propietario del bar e ir a casa de sus madres a pedirles 10 CUC, o sea, más de medio salario. Hubiéramos pagado por ver la escena.

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94 Respuestas para “Puteras”

  1. Diana 10 agosto, 2011 en 12:06 #

    jajajajaja, me ha encantado lo de los cubanos, ahora mismo me voy al tragatelo tuti, jejeje.

    Me ha gustado mucho leerte. Desgraciadamente Perrxs Horizontales tampoco funciona muy bien que se diga, a la web le falta un buen repaso. Ahora nuestra amiga Vero (la de aventuras de una puta trans en el extranjero), que nos va a asesorar con la publicidad, va a estar unos días en Bilbao, si te apetece conocerla, creo que puede hablar y hablar sobre puterío durante horas.

    Te paso su contacto si quieres por mail.

    Un abrazo
    Diana

    • June Fernández 10 agosto, 2011 en 22:06 #

      Gracias, Diana. Perrxs Horizontales mola. Cuando tenga más dinero y menos vergüenza, prometo contratar algún servicio. 😛

      Abrazos

  2. Citerea 10 agosto, 2011 en 18:34 #

    Muy buen artículo, muy divertido, muy didáctico y con las ideas muy claras. Tan claras que me atrevo a usar este comentario para rogaros vuestra colaboración para intentar normalizar el trabajo sexual en nuestro país y reclamar para nuestrxs prostitutxs la plenitud de sus derechos civiles, hoy en entredicho. Hay a la firma en Actuable una carta reclamando a la ministra Leire Pajín que reciba y dialogue con lxs trabajadorxs sexuales. Si os habéis identificado con el contenido de este artículo, no dudo que aportaréis vuestra ayuda. Gracias.

    http://actuable.es/peticiones/pide-la-ministra-leire-pajin-escuche-las-trabajadoras-2

    • June Fernández 10 agosto, 2011 en 22:05 #

      Gracias a ti, Citerea. Yo ya la he firmado (y la he difundido por Twitter en alguna ocasión). Estoy de acuerdo con casi todo menos con lo de los anuncios de prostitución, que es un asunto que no tengo nada claro. No me cuadra eso de que la mayoría de las que se anuncian sean prostitutas autónomas, porque valen un pastón. En todo caso, apoyo la lucha por los derechos de las prostitutas, me indigna que se las infantilice planteando que la inmensa mayoría son víctimas de trata a las que hay que salvar, y me preocupan mucho tanto la situación de las inmigrantes, como el asunto de las ordenanzas cívicas. Lo dicho, adelante.

  3. asturiano 10 agosto, 2011 en 22:41 #

    Hola June,

    me gustaría dar mi opinión sobre este texto en tanto que persona (varón) que ha estado estudiando la prostitución durante unos doce años y que intenta enfocar el análisis de este fenómeno de un modo crítico.

    Pienso que lo que acabas transmitiendo en tu artículo ‘Puteras’ es mayormente una banalización del fenómeno de la prostitución (entre otras razones porque un enunciado como este:
    “Otra cosa es que en una sociedad en la que esa profesión está estigmatizada, la terminen ejerciendo en su mayoría mujeres pobres, inmigrantes, transexuales, etc.”

    resulta apenas reconocible entre todo el resto de lo que aparece escrito.
    Te hago una reflexión crítica (de manera muy esquemática): En mi humilde entender, lo que está sucediendo en el presente en nuestra sociedad en relación a la ‘prostitución’ (relaciones u actos sexuales que una persona tiene o realiza con otra a condición de un pago de dinero o de algún otro bien material que esa otra le da) para que esta práctica se haya extendido tanto y se empiece a valorar “su utilidad” como se está haciendo, tiene algo que ver con el siguiente factor: que tanto una gran porción de los hombres y de las mujeres de nuestra sociedad se ha hecho cada vez más individualistas y egoístas, un cambio que se está expresando cada vez más en las relaciones entre los sexos, y un cambio que supone estar asimilando una determinada ética, unos determinados valores: la ética pragmatista-utilitarista-hedónica que va muy acorde con el actual sistema económico neoliberal y su ideas de una ‘libertad individual utilitaria’ y de que a los individuos se le han de satisfacer en la medida de lo posible todos sus deseos (sean estos cuales sean)y “necesidades”, y de que para lograr esto es para lo que sirve la ampliación de la mercantilización a todos los bienes o productos que se vayan generando y su “libre” circulación.
    Una mentalidad o un modelo de pensamiento como este favorece asimismo que los hombres y las mujeres a la hora de relacionarse entre sí (o con otros miembros de su mismo sexo) estén en exceso pendientes de “su propio interés”, pierdan el sentido de responsabilidad hacia la relación con el otro y tienda a restarle valor a esta, o tiendan a concebir esa clase de relaciones de manera más bien superficial, como algo muy provisional, etc., o dejen (también) de ver al otro –de una manera clara– como un fin en sí mismo.
    Y esta forma de pensar, a su vez, le viene muy bien a ese ‘postfeminismo’ o ‘feminismo postestructuralista’ impregnado de los valores de una filosofía (la posmoderna) que son muy pero que muy discutibles (una buena parte de ellos) desde un punto de vista ético.

    Así pues, podéis seguir llevando el feminismo por esa senda tan “individualista”, pues así, sin duda, “nos va a ir muy bien a todos/as los ciudadanos/as de este bendito país, y ya no digamos a los/as de las generaciones venideras” (ironic mode).

    • June Fernández 10 agosto, 2011 en 23:11 #

      Muchas gracias por tu comentario, Asturiano. Me motiva mucho porque da pie a aclarar y debatir varias cosas. Vamos allá:

      Yo hablo a menudo de prostitución. En este caso, desde una perspectiva que puede resultar más superficial y frívola, de acuerdo. Sólo dedico una frase a lo de las desigualdades de poder, porque es una perspectiva a la que ya le he dedicado varios post: he denunciado las ordenanzas cívicas que prohíben la prostitución de calle, he comparado las reacciones que suscita la prostitución a la escasa preocupación que despiertan situaciones comparables como las de las trabajadoras del hogar o las temporeras, he analizado las políticas contra la trata… Créeme que no frivolizo con la situación de las personas que se dedican a la prostitución.Puedes buscar textos míos sobre el tema en los siguientes enlaces: http://gentedigital.es/comunidad/june/tag/ni-putas-ni-sumisas/ http://juneypunto.blogspot.com/search/label/Libertad%20sehttp://juneypunto.blogspot.com/search/label/Violencia%20machista

      Me parece interesante tu reflexión sobre los valores, pero no comparto ni que haya una correlación entre individualismo y auge de la prostitución (vaya, es que no lo veo), y sobre todo no veo nada de malo al hedonismo. La cultura del disfrute. ¿Qué tiene de malo? ¿Qué tiene de malo pagar por disfrutar, mercantilizar el placer? ¿Te parece mal pagar por recibir un masaje relajante? ¿Es que si ese masaje incluye durante un rato los genitales pasa de ser un masaje sin más a una mercantilización del placer?

      Tampoco entiendo qué problema hay en querer satisfacer nuestros deseos. Imaginemos que una persona tiene una fantasía que no puede o quiere cumplir con sus parejas sexuales. ¿Qué tiene de malo que opte por contratar a una persona con la que realizarla? Hablo de estos espacios basados en la libertad, como Perrxs horizontales. En cambio, me preocupa que muchos de los hombres clientes de la prostitución tradicional no se preocupen por la situación de la prostituta ni por la dinámica que alimentan al contratar prostitución. Pero vaya, volviendo a lo de los deseos. Si una mujer nunca ha eyaculado ni con sus parejas sexuales ni masturbándose y quiere saber lo que se siente, ¿qué tiene de malo que recurra a profesionales que se dedican a ello para saciar ese deseo?

      Por cierto, yo me considero anticapitalista, pero a la vez soy partidaria de que los individuos decidan sobre los términos de las relaciones que mantienen. En mi sociedad ideal la prostitución no sería un macronegocio que mueva millones para beneficio de unos pocos hombres a costa del trabajo de personas precarias (cuando no explotadas) y sin derechos. Pero existiría porque estoy convencida de que habría personas que decidirían libremente intercambiar sexo y dinero, ya sea de forma puntual o estable en el tiempo. Y eso no me parece que sea contrario a una sociedad basada en valores comunitarios, de solidaridad, justicia social, etc.

      Sobre el propio interés: eso es lo que me interesa, que las mujeres nos permitamos tener una experiencia sexual centradas en nuestro propio interés. Creo que nuestra sexualidad sigue por lo general mucho más enfocada a satisfacer que a disfrutar. Creo que nuestro propio placer sigue sin estar en el centro. Hemos pasado de estar reprimidas a tener que cumplir con el rol de amante perfecta. Y aún así, nos cuesta vivir el sexo como una forma de obtener placer y punto. Las chicas siguen pensando a menudo que es algo que se hace para tener contento al novio, para que no se vaya con otra… Ojo, no hablo de imitar modelos machistas, frivolizar con la sexualidad y pasar de la otra persona. No hablo de una apuesta vital, de que la sexualidad tenga que ser así de fría e individualista. Hablo de que me parece que sería interesante y terapéutico que las mujeres que sentimos dificultades para centrarnos en nuestro placer y explorarlo, recurramos de forma puntual (o no, si le cogemos el gusto) a una experiencia como la del masaje tántrico.

      No me considero posfeminista, sino feminista. Y mucho menos individualista. Pero vaya, si decides seguir leyendo mi blog, ya me irás conociendo.

      Lo dicho, un placer debatir. Muchas gracias por tus valiosas aportaciones.

      • asturiano 11 agosto, 2011 en 12:13 #

        Gracias por tus aclaraciones, June. Te intento responder empezando por el final de tu respuesta:

        “Sobre el propio interés: eso es lo que me interesa, que las mujeres nos permitamos tener una experiencia sexual centradas en nuestro propio interés. Creo que nuestra sexualidad sigue por lo general mucho más enfocada a satisfacer que a disfrutar. […] Creo que nuestro propio placer sigue sin estar en el centro. Hemos pasado de estar reprimidas a tener que cumplir con el rol de amante perfecta.”

        -Vale, con esto puedo estar de acuerdo. Este argumento lo acepto y sin duda tiene importancia. Pero a continuación de lo anterior añades:

        “Y aún así, nos cuesta vivir el sexo como una forma de obtener placer y punto.”

        -Este enunciado entendido así, aisladamente, no lo comparto en cuanto lo que el mismo expresa. Intuyo que a él subyace un concepto de la sexualidad demasiado hedónica e “individualista” (“yoista”, egoísta). Para mí (y supongo que también para cada vez más hombres y mujeres de esta sociedad) el fin de las relaciones sexuales no es tanto ese “obtener placer y punto” a través del centramiento en el propio placer como el de lograr comunicar con el otro con quien nos relacionamos (y por quien se supone sentimos algún tipo de afecto); y para mí (a pesar de que se puede decir que no he tenido vida sexual) comunicar en una relación (hetero)sexual significaría algo como “compartir” o “sentir junto con la otra persona”, esta comunicación implica una profundización en el conocimiento de los deseos sexuales y afectivos de esa otra persona que se relaciona conmigo.

        “Las chicas siguen pensando a menudo que es algo que se hace para tener contento al novio, para que no se vaya con otra… Ojo, no hablo de imitar modelos machistas, frivolizar con la sexualidad y pasar de la otra persona. No hablo de una apuesta vital, de que la sexualidad tenga que ser así de fría e individualista. Hablo de que me parece que sería interesante y terapéutico que las mujeres que sentimos dificultades para centrarnos en nuestro placer y explorarlo, recurramos de forma puntual (o no, si le cogemos el gusto) a una experiencia como la del masaje tántrico.
        […]
        Pero vaya, volviendo a lo de los deseos. Si una mujer nunca ha eyaculado ni con sus parejas sexuales ni masturbándose y quiere saber lo que se siente, ¿qué tiene de malo que recurra a profesionales que se dedican a ello para saciar ese deseo?”

        -Bueno, estos argumentos también los acepto, aunque me queda la duda siguiente: por qué antes de recurrir a esas formas de sexo comercial para la obtención de su placer individual, esas mujeres jóvenes (que, por cierto, no estoy seguro de que seáis la mayoría) no expresan y comunican su malestar ante los hombres que son sus parejas… ¿quizás es porque ya habéis perdido toda esperanza en lo que respecta al entendimiento entre hombres y mujeres?, ¿quizás actuáis así porque tras décadas y siglos de tozudez masculina, de persistencia en roles y actitudes patriarcales o “androcéntricas” (egoístas) algunas mujeres ya habéis consumido la última gota de esperanza que os quedaba, y como ahora el mercado (artilugios sexuales, juguetes sexuales, masajes eróticos, prostitución)os ofrece unas formas de sexualidad alternativas, en las que algunas podéis liberaros sexualmente en algunos aspectos, y a las que encontráis en relaciones de pareja que siguen siendo opresivas o insatisfactorias, entonces optáis, por pragmatismo, por esa otra vía alternativa de recurrir al mercado a intentar encontrar ese placer de vosotras mismas que os falta? Esto creo que no difiere mucho lo que hemos hecho una parte de los hombres desde hace mucho tiempo recurriendo al sexo de pago con mujeres (prostituc.).

        “En cambio, me preocupa que muchos de los hombres clientes de la prostitución tradicional no se preocupen por la situación de la prostituta ni por la dinámica que alimentan al contratar prostitución.”

        -Este planteamiento también lo comparto totalmente. Estoy de acuerdo.

        -En cambio esto otro:

        “Me parece interesante tu reflexión sobre los valores, pero no comparto ni que haya una correlación entre individualismo y auge de la prostitución (vaya, es que no lo veo), y sobre todo no veo nada de malo al hedonismo. La cultura del disfrute. ¿Qué tiene de malo? ¿Qué tiene de malo pagar por disfrutar, mercantilizar el placer? ¿Te parece mal pagar por recibir un masaje relajante? ¿Es que si ese masaje incluye durante un rato los genitales pasa de ser un masaje sin más a una mercantilización del placer?

        Tampoco entiendo qué problema hay en querer satisfacer nuestros deseos. Imaginemos que una persona tiene una fantasía que no puede o quiere cumplir con sus parejas sexuales. ¿Qué tiene de malo que opte por contratar a una persona con la que realizarla? Hablo de estos espacios basados en la libertad, como Perrxs horizontales.”

        -Creo que sí es muy discutible. Para empezar te plantearía el análisis crítico y la discusión sobre los conceptos de “individualismo”, “cultura del disfrute”, “satisfacción de nuestros deseos”, “opción”. Te digo esto porque me parece un poco que esa defensa que haces de los masajes eróticos y de la prostitución se trata de unos planteamientos que están algo descontextualizados en el sentido de que en los mismos tiendes a concebir el placer sexual como un “interés” individual de una parte los hombres y mujeres contemporáneas (de este país) al que se puede dar satisfacción recurriendo a una práctica mercantil, pero no tienes en cuenta que dicha cuestión se inscribe igualmente en un marco más general como es el de las relaciones entre los sexos-géneros (o ‘géneros-sexos’, si seguimos a C. Amorós). Lo que trato de plantear es que si el fenómeno amplio del ‘trabajo sexual’ se ha extendido tanto en nuestra sociedad en los últimos 15 o 20 años es, entre otras razones, porque el desentendimiento y la dificultad de comunicación entre los hombres y las mujeres en el plano de las relaciones personales se ha ido incrementando. Una gran culpa (quizás la mayor culpa) de esta situación a la que se ha llegado la tenemos los varones; entre otras cosas, y aunque suene a tópico, nosotros seguimos sin saber escuchar lo que quieren a esas mujeres de nosotros, las mujeres con las que tenemos o pretendemos tener una relación más personal o “íntima”; los hombres seguimos sin corresponsabilizarnos en las labores y funciones propias de la ‘esfera doméstica’ (labores de cuidado, de educación de la prole, o de renuncia a la realización de nuestros deseos más personales), y todo ello, a pesar del llamamiento –desde hace décadas, con el advenimiento de la democracia– a que los hombres fuéramos verdaderamente igualitarios. Pienso en la situación actual a la que se ha llegado con cierto pesimismo: suelo tener el pensamiento de que los hombres y las mujeres (heterosexuales), en el ámbito de lo afectivo y de lo sexual cada vez nos estamos distanciando más los unos de las otras; es como si las generaciones de mujeres y hombres fuesen dos vectores que tienen orientaciones muy distintas: por un lado muchos hombres (también de las nuevas generaciones) hoy en día lo que deseas (creo que) es mayormente sentir y recibir afecto de la mujer con la que quieren estar cerca (sea como amistad, como pareja, o lo que sea); este afecto, asímismo, algunos o muchos (no lo sé) desean que vaya acompañado de relaciones sexuales si se presenta la oportunidad (si la mujer también quiere). Por su parte, son cada vez más las mujeres (sobre todo jóvenes) que prescinden de requerir a los hombres para relacionarse en el ámbito afectivo o “íntimo” con ellos; son cada vez más las mujeres que, teniendo una cierta autonomía económica, intentan emanciparse y realizarse como personas al margen de los hombres… Ello no quita para que esas mujeres (o una parte de ellas) deseen también realizar su sexualidad de alguna manera, buscando el placer sexual. Ello hace que cada vez más de estas mujeres, al no querer “comprometerse” en absoluto con ningún hombre concreto, y al mismo tiempo no querer renunciar a determinados placeres sexuales, decidan ir a buscar esto a los “productos” que les ofrece el mercado: sean artilugios o aparatos orientados al logro del placer genital, sean los servicios de naturaleza sexual o erótica como los masajes o incluso la prostitución.

        • gaby 16 agosto, 2011 en 20:12 #

          me pregunto: que pasaría en este mundo si no existiera dinero con el cual comprar un momento sexual? es decir si no hubiera la necesidad de cambiar sexo por dinero. habría mujeres u hombres dispuestos a satisfacer el deseo sexual de otros solo por “ayudar” a esa persona a tener una mejor satisfacción de su vida sexual. o me pregunto: si no existiera el dinero habría más tiempo de relacionarse de una forma más abierta, solidaria, amorosa, emocional, etc. y no existirían esos problemas? estoy de acuerdo contigo asturiano. el sexo es parte de este mercado y uno de los más importantes…

  4. Oxissime 10 agosto, 2011 en 22:45 #

    Lo primero me gustó mucho el post! Por mi parte yo me iría sin dudarlo a darme un masajito de estos. En cuanto a la prostitucion, me parece que es un tema en el que las mujeres tienen muchos tabues al igual que en la masturbación o en el sexo esporadico. Yo creo que se debería discriminalizar la cuestion, cada uno es dueño de su cuerpo, y me parece mucho mas digno cambiarlo por dinero contate y sonante (ya que el cambio está bien pactado) que por oros y brillantes, con engaños de por medio.

    El problema reside cuando solo las capas mas bajas de la sociedad tienen que acudir a esta solucion para ganarse el pan.

    En mi opinion si los tabues y la criminalizacion que rodea esta profesion desapareciesen, mujeres y hombres podrian dedicarse a esto sin culpabilizarse y sin ser reprimidos por la sociedad. Al igual que los que lo consumen se verian mas libres de hacerlo. Yo como mujer me gustaría poder pagar por placer, a personas que se sientan libres de procurarmelo. No tengo ningun problema en decirlo pero si bien es cierto a la hora de hacerlo es muy dificil encontrar un sitio donde te sientas libre de querer pagar por sexo siendo mujer. Incluso en Belgica y Holanda donde los escaparates de mujeres están por todos lados y la prostitucion no está penada, las mujeres siguen siendo las putas y los hombres los puteros. El cambio de roles no solo esta en la discriminalizacion sino en la evolucion de las conciencias y de los tabues.

  5. Granadian Weirdo 11 agosto, 2011 en 8:34 #

    Por un lado tengo que decir que hay una hipocresía tremenda en este tema. No entiendo esa idiotez de vender tu cuerpo… ¿Acaso vender tu fuerza de trabajo, no es al fin y al cabo vender tu cuerpo? Lo que pasa que culturalmente cosas como el honor y la dignidad están muy ligadas a la genitalidad. De hecho, como dices, hasta hace dos días el matrimonio era un pacto, donde era imprescindible que la mujer fuese virgen.

    Pero también me parece un poco hipócrita el hecho es que si hablamos de “puteras”, parece que estamos hablando de mujeres liberadas que quieren nuevas experiencias, pero si hablamos de “puteros” parece que estamos hablando de borrachos sucios y sórdidos, de malvados explotadores sexuales. Posiblemente esos o esas masajistas también se encuentran en una situación de pobreza o necesidad extrema, pero claro, como no es una casa de putas, sino un lugar de masajes, parece que la cosa es más amable… Lo que quiero venir a decir es que a lo mejor hay que desestigmatizar en ambos sentidos, tanto como por parte de la persona que paga como por parte de quien ofrece el servicio.

    A mí esto me parece un tema complicado, pagar por sexo, así como concepto en el aire, probablemente no tenga nada de malo, pero es que no vivimos en una Arcadia de fantasía, sino que vivimos en un mundo con trata de blancas, mafias, explotación… A mí personalmente me genera contradicciones.

  6. Capitán Dido Hund 11 agosto, 2011 en 8:43 #

    Es ciertamente complicado delimitar cuándo uno se dá por amor o por poder o por dinero. Todos nos hemos vendido alguna vez, hemos traicionado nuestros principios por obtener algún beneficio, ya sea monetario, privilegio o símplemente estatus.
    Y dá morbo, claro que si, el darte por algo o recibir ese algo sin el esfuerzo que normalmente supone. Conquistar ese orgasmo sin la necesidad de aguantar la charla previa del chico o chica precioso pero aburrido.
    Otra cosa es el límite intraspasable de la libertad propia, uno se vende si quiere y si no quiere no se le puede obligar.
    Un saludo.

  7. Mari Kazetari 11 agosto, 2011 en 8:54 #

    Oxissime: Pues eso, estamos de acuerdo en que el problema es que a día de hoy existen esas estructuras de poder por las que, como dice Granadian, estos no son los mundos de Yupi y pagar o cobrar por sexo implica toda una serie de cuestiones morales, ideológicas, políticas… Veremos cómo evoluciona todo.

    Granadian Weirdo: Imagino que tienes razón. Por eso hablaba de disfrazar el asunto: “no, yo no soy putera, soy clienta de una sofisticada casa de masaje oriental”. Yo tengo muchísimos prejuicios con los puteros. Por lo que dices, porque prejuzgo que no son conscientes de la rueda que están alimentando. Pero claro, son prejuicios, probablemente injustos, y bastante incoherentes por mi parte, porque en ese caso debería de prejuzgar también a quienes contratan a trabajadoras del hogar sin papeles (bueno, también los prejuzgo, ahora que lo pienso…). Es verdad que en el imaginario colectivo no nos imaginamos igual al putero que a la putera (yo personalmente me imagino rollo despedida de soltera desfasada y burda). Por otro lado, respecto a desestigmatizar, en cambio estoy muy en contra de equiparar put@ y puter@, como hacen las ordenanzas cívicas que les multan por igual. Durante años he creído en que había que sensibilizar a los hombres para que baje la demanda de prostitución, mientras que se promueven medidas para garantizar los derechos de las prostitutas. Ahora no sé, me siento un poco perdida sobre cómo percibir a los puteros, y también se ve que pueden jugar un papel útil contra la trata, informando y apoyando a la mujer que detecten que está en esa situación. Contradicciones, todas las del mundo.

    Capitán Dido Hund: Pues sí, de acuerdo en lo del morbo, la libertad, y que, como decía Granadian, no tiene nada que ver cobrar por sexo con venderse. Y anda que no nos vendemos muy barato en un montón de situaciones que nada tienen que ver con el sexo.

    Gracias a los tres.

  8. Mari Kazetari 11 agosto, 2011 en 9:01 #

    Se me olvidaba, en caso de los masajes, el chico que le tocó a mi amiga aseguraba que le encanta su trabajo y que cree un montón en la filosofía tantra. En el caso de las Perrxs Horizontales, se trata de gente del mundillo del posporno, interesada en explorar el asunto y de paso sacar algún dinerillo. Por eso ponía esos dos ejemplos que, en principio, pueden generar menos contradicciones que pagar a una persona que se dedica a ello por estar en situación de necesidad extrema.

  9. Mujeres Imperfectas 11 agosto, 2011 en 9:31 #

    Muyyyyyyy bueno!!!
    Llevaba días dándole vueltas al asunto. Mi cuerpo dice que sí que sí pero de repente mi pasado catolicoromanoapostolico me grita ES PECADOOOOO ES PECAAADOOOOOO

    • Mari Kazetari 11 agosto, 2011 en 21:14 #

      Ya te digo. Mira que yo no he recibido explícitamente una educación católica y siento ese peso… ¡Fuera rosarios de nuestros ovarios!

  10. asturiano 11 agosto, 2011 en 14:42 #

    Gracias por tus aclaraciones, June. Te intento responder empezando por el final de tu respuesta:

    “Sobre el propio interés: eso es lo que me interesa, que las mujeres nos permitamos tener una experiencia sexual centradas en nuestro propio interés. Creo que nuestra sexualidad sigue por lo general mucho más enfocada a satisfacer que a disfrutar. […] Creo que nuestro propio placer sigue sin estar en el centro. Hemos pasado de estar reprimidas a tener que cumplir con el rol de amante perfecta.”

    -Vale, con esto puedo estar de acuerdo. Este argumento lo acepto y sin duda tiene importancia. Pero a continuación de lo anterior añades:

    “Y aún así, nos cuesta vivir el sexo como una forma de obtener placer y punto.”

    -Este enunciado entendido así, aisladamente, no lo comparto en cuanto lo que pareces expresar en el mismo. Intuyo que a él subyace un concepto de la sexualidad demasiado hedónica y ‘subjetivista’ (“yoista”, egoísta). Para mí (y supongo que también para cada vez más hombres y mujeres de esta sociedad) el fin de las relaciones sexuales no debe ser tanto ese “obtener placer y punto” a través del centramiento en el propio placer de uno/a como el lograr comunicarnos con la otra persona con quien nos relacionamos (y por quien se supone sentimos algún tipo de afecto); y para mí (a pesar de que se puede decir que no he tenido vida sexual) ‘comunicar’ en una relación (hetero)sexual significaría algo así como “compartir” o “sentir junto con la otra persona”. Esta comunicación implica una profundización en el conocimiento de los deseos sexuales y afectivos de esa otra persona que se relaciona conmigo.

    “Las chicas siguen pensando a menudo que es algo que se hace para tener contento al novio, para que no se vaya con otra… Ojo, no hablo de imitar modelos machistas, frivolizar con la sexualidad y pasar de la otra persona. No hablo de una apuesta vital, de que la sexualidad tenga que ser así de fría e individualista. Hablo de que me parece que sería interesante y terapéutico que las mujeres que sentimos dificultades para centrarnos en nuestro placer y explorarlo, recurramos de forma puntual (o no, si le cogemos el gusto) a una experiencia como la del masaje tántrico.
    […]
    Pero vaya, volviendo a lo de los deseos. Si una mujer nunca ha eyaculado ni con sus parejas sexuales ni masturbándose y quiere saber lo que se siente, ¿qué tiene de malo que recurra a profesionales que se dedican a ello para saciar ese deseo?”

    -Bueno, estos argumentos también los acepto, aunque me queda la duda siguiente: por qué antes de recurrir a esas formas de sexo comercial para la obtención de su placer individual, esas mujeres jóvenes (que, por cierto, no estoy seguro de que seáis la mayoría) no expresan y comunican su malestar ante los hombres que son sus parejas… ¿quizás ello se debe a que la mayoría de las mujeres han ya empezado a perder toda esperanza en lo que respecta al entendimiento entre hombres y mujeres?, ¿actuáis así, quizás, debido a que tras décadas y siglos de tozudez masculina, de persistencia en roles y actitudes patriarcales o “androcéntricas” (egoístas) algunas mujeres habéis ya consumido la última gota de esperanza que os quedaba, y como ahora el mercado (artilugios sexuales, juguetes sexuales, masajes eróticos, prostitución)os ofrece unas formas de sexualidad alternativas con las que resistir la opresión que seguís encontrandoos en las relaciones de pareja, , entonces optáis, por pragmatismo, por esa otra vía del mercado para en busca de ese placer o satisfacción sexual que echáis en falta? Si efectivamente fuera así, entonces esto creo que no difiere mucho delo que hemos estado haciendo una parte de los hombres desde hace mucho tiempo al recurrir al sexo de pago con mujeres o con otros hombres (prostitución femenina y masculina).

    “En cambio, me preocupa que muchos de los hombres clientes de la prostitución tradicional no se preocupen por la situación de la prostituta ni por la dinámica que alimentan al contratar prostitución.”

    -Este planteamiento también lo comparto totalmente. Estoy de acuerdo.

    -En cambio esto otro:

    “Me parece interesante tu reflexión sobre los valores, pero no comparto ni que haya una correlación entre individualismo y auge de la prostitución (vaya, es que no lo veo), y sobre todo no veo nada de malo al hedonismo. La cultura del disfrute. ¿Qué tiene de malo? ¿Qué tiene de malo pagar por disfrutar, mercantilizar el placer? ¿Te parece mal pagar por recibir un masaje relajante? ¿Es que si ese masaje incluye durante un rato los genitales pasa de ser un masaje sin más a una mercantilización del placer?

    Tampoco entiendo qué problema hay en querer satisfacer nuestros deseos. Imaginemos que una persona tiene una fantasía que no puede o quiere cumplir con sus parejas sexuales. ¿Qué tiene de malo que opte por contratar a una persona con la que realizarla? Hablo de estos espacios basados en la libertad, como Perrxs horizontales.”

    -Pues yo sí considero que ello es discutible. Para empezar te plantearía el análisis crítico y la discusión sobre conceptos como los de “individualismo” o “subjetivismo”, “cultura del disfrute”, “satisfacción de nuestros deseos”, “opción”. Te digo esto porque me parece un poco que esa defensa que haces de los masajes eróticos y de la prostitución se trata, en realidad, de unos planteamientos que están algo descontextualizados en el sentido de que en los mismos tiendes a concebir el placer sexual como un “interés” individual de una parte los hombres y mujeres contemporáneas (de este país) al que se puede dar satisfacción recurriendo a una práctica mercantil, pero no tienes en cuenta que dicha cuestión se inscribe igualmente en un marco más general como es el de las relaciones entre los sexos-géneros (o ‘géneros-sexos’, si seguimos a C. Amorós).
    Lo que trato de plantear es que si el fenómeno amplio del ‘trabajo sexual’ se ha extendido tanto en nuestra sociedad en los últimos 15 o 20 años y ahora se empieza a valorar positivamente es, entre otras razones, porque el desentendimiento y la dificultad de comunicación entre los hombres y las mujeres en el plano de las relaciones personales se ha ido incrementando. Una gran culpa (quizás la mayor culpa)de esta situación a la que se ha llegado la tenemos los varones; entre otras cosas, y aunque suene a tópico, porque nosotros seguimos sin saber escuchar lo que quieren de nosotros esas mujeres con las que nos relacionamos; además los hombres seguimos sin corresponsabilizarnos en las labores y funciones propias de la ‘esfera doméstica’ (labores de cuidado, de educación de la prole, o de renuncia a la realización de nuestros deseos más personales en pos de los intereses del grupo doméstico), y todo ello, a pesar del llamamiento –desde hace décadas, con el advenimiento de la democracia– a que los hombres fuéramos verdaderamente igualitarios. Estando así las cosas es muy fácil de entender porqué cada vez son más las mujeres que se cansan muy pronto de tener una relación con un hombre en particular.
    Pienso en la situación actual a la que hemos llegado con cierto pesimismo: suelo tener el pensamiento de que los hombres y las mujeres (heterosexuales), en el ámbito de lo afectivo y de lo sexual nos estamos distanciando cada vez más los unos de las otras; es como si las generaciones jóvenes de mujeres y hombres fuesen dos vectores que tienen orientaciones muy distintas: por un lado muchos hombres (también de las nuevas generaciones) hoy en día lo que desean (creo que) es, mayormente, sentir y recibir afecto de la mujer de la que quieren estar más cerca (sea como amistad, como pareja, o lo que sea); este afecto, asímismo, algunos o muchos (no lo sé) desean que vaya acompañado de relaciones sexuales si se presenta la oportunidad (si la mujer también quiere). En cambio, son cada vez más las mujeres (sobre todo jóvenes) que prescinden de requerir a los hombres para relacionarse en el ámbito afectivo o “íntimo” con ellos; son cada vez más las mujeres que, teniendo una cierta autonomía económica, intentan emanciparse y realizarse como personas al margen de los hombres… Ello no quita para que esas mujeres (o una parte de ellas) deseen también realizar su sexualidad de alguna manera satisfactoria: buscando entonces su propio placer sexual. Ello hace que cada vez un nº mayor de estas mujeres, al no querer “comprometerse” en absoluto con ningún hombre concreto, y al mismo tiempo no querer renunciar a determinados placeres sexuales, decidan ir a buscar esto a los “productos” que les ofrece el mercado: sean artilugios o aparatos orientados al logro del placer genital, sean los servicios de naturaleza sexual o erótica como los masajes o incluso la prostitución, sea buscando a un varón (de usar y tirar) para tener sexo con él una noche.

    • Mari Kazetari 11 agosto, 2011 en 21:39 #

      Asturiano, gracias por el tiempo y el interés que has dedicado en tus comentarios. Intento contestarte a todo (con números, para facilitar una posible nueva respuesta):

      1- Fátima Mernissi explica en “El harén de Occidente” que en árabe una de las palabras que se usan para referirse al sexo significa “comunicación”. Me gustó. En mi caso, entiendo que la comunicación, la complicidad y los afectos son fundamentales en mi vida sexual. Pero respeto, no juzgo, que haya quien, ya sea como apuesta vital, o como fase puntual, le apetezca el sexo por sexo. El sexo sirve para muchas cosas, sí, para lograr mucha intimidad con la pareja, etc. Pero creo que hay ocasiones en las que está bien verlo como algo lúdico. Vaya, con alguien a quien se ama, por decirlo un poco a las bravas, a veces se hace el amor, y a veces se folla.

      2. Yo no hablo de mujeres insatisfechas, hablo de experiencias distintas que no se solapan. No entiendo qué tiene de malo integrar juguetes sexuales en la vida sexual, tanto para usarlos en solitario como en pareja. Los juguetes sexuales proporcionan sensaciones diferentes. Me parecen un invento estupendo. Pagar a personas por tener experiencias ligadas al erotismo, me parece un poco lo mismo: personalmente, no me planteo pagar por echar un polvo (vaya, no lo concibo en mí, no me interesa), pero hablo de casos como que ninguna de las parejas que haya tenido ni que tenga sabrá dar un masaje tántrico. Personalmente, entiendo que haya gente satisfecha con su vida sexual que busque experiencias diferentes fuera de la pareja.

      3. Vamos a ver, no sé si he dejado lo suficientemente claro que no soy defensora de la prostitución. De hecho, me plantea un montón de dilemas morales tal y como está montada. Lo único que digo es que el intercambio de dinero y sexo no me parece cuestionable per se. Otra cosa es que yo no optaría por ello. Pero con este post me refería a experiencias que ni siquiera me despiertan esa clase de dilemas, como el masaje tántrico (tengo que buscar otro ejemplo, que este ya cansa), como forma de explorar cómo nos sentimos las mujeres siendo las que ponen el dinero a cambio de erotismo.

      4. En todo caso, lo siento pero no tengo opinión sobre el fenómeno que describes, que relaciona mayor popularidad de la prostitución (tampoco sé si es así) con falta de comunicación entre las personas. No sé, debería de leer estudios al respecto, hablar con personas que contraten servicios sexuales (que yo sepa, no conozco ninguna). Además tengo 26 años, así que ni siquiera puedo comparar entre las relaciones afectivas que se establecen ahora y las de hace unas generaciones. Pero vaya, yo creo que nuestra generación está preparada para tener relaciones afectivas de calidad. En la época de mis abuelos, la gente se casaba por inercia, a menudo sin sentirse enamorados, y la falta de comunicación y comprensión era a menudo total. Ahora creo que tenemos muchas más herramientas para conectar con nuestros sentimientos y nuestros deseos, cultivar una relación sana y romperla si sentimos que no somos felices. Así que en principio, no comparto esto de la pérdida de valores de la que hablas.

      5. Tampoco comparto esto de que la gente ahora nos cansemos pronto y tiremos la toalla a la mínima. En mi entorno veo personas que luchan por sacar adelante relaciones en las que creen. La cuestión es que ya no creemos en el “hasta la muerte nos separe” y que cuando una relación se agota, se asume. Y no creo que sea malo. En mi caso, de cada pareja que he tenido he aprendido un montón, y si no hubiera estado con cualquiera de ellas hoy no sería quien soy. Respecto a las mujeres, tampoco coincido con tu percepción. La mía es que seguimos muy condicionadas por el ideal del amor romántico, que la pareja sigue siendo un elemento central en nuestra vida (más que en la de los hombres), que todo lo que tiene que ver con las relaciones con los hombres nos absorbe muchísima energía, que generamos relaciones de dependencia, que seguimos esperando a que aparezca ese príncipe azul que nos haga felices para siempre… En mi entorno (que es bastante “liberal”, por decirlo de alguna manera) pocas han renunciado a la apuesta de tener pareja. Pueden vivir fases en los que el objetivo sea experimentar o disfrutar y punto, pero creo que por lo general seguimos con la idea de la media naranja metida en la cabeza. Lo cuál no creo que sea demasiado malo, siempre que partamos de cierta autosuficiencia emocional, que consigamos romper con las relaciones de dependencia, con estos “sin ti no soy nada” que tanto daño nos hacen. Habrá de todo, yo te hablo de mí y de lo que percibo a mi alrededor, porque obviamente no tengo datos que me permitan generalizar.

      Por último, de verdad, ¡que vivan los juguetes sexuales (para quienes les guste usarlos, claro)!

      • Mari Kazetari 11 agosto, 2011 en 21:48 #

        Oye, Asturiano, siento curiosidad: imagino que entonces estarás en contra de la pornografía…

  11. asturiano 11 agosto, 2011 en 23:43 #

    June, te agradezco la deferencia que has tenido en responderme.
    Sobre el tema de que una parte de las mujeres (aun las de las generaciones más jóvenes) seguís presas del mito del amor romántico, tenéis el peligro permanente de las dependencias afectivas, y, en definitiva, soléis dar más que lo que dan la mayoría de los varones en una relación de pareja, convirtiéndose esta en una relación asimétrica, pues supongo que tienes razón: que todavía quedan muchas mujeres que funcionan así. Esta forma de desigualdad entre los sexos como sabes la han abordado, en un plano teórica, algunas autoras (por ejemplo: Anna G. Jónasdóttir en “El Poder del Amor…”.

    Pero sobre otras cosas que me respondes:

    “Pueden vivir fases en los que el objetivo sea experimentar o disfrutar y punto, pero creo que por lo general seguimos con la idea de la media naranja metida en la cabeza.”

    -Es que no puedo estar de acuerdo. Es que plantear una disyuntiva tal: el objetivo consiste en ó “experimentar o disfrutar y punto” ó bien [seguir] “con la idea de la media naranja metida en la cabeza” no me parece que sea algo acertado. Me parece que estás limitando las alternativas al decir algo así.
    Quizás la solución esté en aprender a quererse a una misma y en aprender a querer también al otro que sea la pareja de una, sin renunciar a una misma (como tú bien sugieres en otra parte de tu respuesta).

    Y cuando dices esto otro:

    “Pero respeto, no juzgo, que haya quien, ya sea como apuesta vital, o como fase puntual, le apetezca el sexo por sexo.”

    -me parece que acabas por asumir o aceptar un relativismo ético que yo no comparto.

    Sobre el tema de la pornografía te diré (te confieso) que a mí su consumo mantenido durante bastantes años (más de doce) me ha causado bastante perjuicio (me ha hecho depender de ella en exceso, me ha hecho erotizar mi mente en exceso, me ha convertido en alguien alienado en definitiva).
    Por último: te dejo un “link” a un escrito del difunto André Gorz sobre la prostitución [es posible que ya lo conozcas], pues considero que dicho texto se contienen algunos elementos para la ‘crítica cultural’ tanto del aspecto de la demanda como de la prostitución en tanto que institución, que me parecen interesantes. A pesar de que Gorz cae en el esencialismo en algunas partes del texto, también considero que el mismo tiene bastantes cosas aprovechables y válidas.

    http://www.eumed.net/textos/07/gorz-prostitucion.htm

    Muchas gracias por tu tiempo.

    • Mari Kazetari 12 agosto, 2011 en 9:39 #

      No estamos de acuerdo en, al menos, dos cuestiones: lo que tú llamas relativismo ético, para mí es respetar los distintos modelos de vivir la sexualidad, sin más. Por supuesto que hay miles de alternativas, no planteo disyuntiva amor romántico vs. sexo sin sentimientos; es más, reivindico la diversidad de experiencias, prácticas y deseos. Y la segunda cuestión es que circunscribes todo el rato el sexo a una relación de pareja, y yo no lo veo así. Creo que hay espacios fuera de la pareja en los que se puede tener sexo de calidad (sea lo que sea eso), que incluya complicidad, comunicación y afecto.

      Pero bueno, ha sido un debate muy enriquecedor. Leeré con interés el enlace que me mandas. Saludos.

  12. Pepita Grilla 12 agosto, 2011 en 8:38 #

    ¡Cuántas ideas! ¡Cuántos comentarios! No sé por dónde empezar…
    Un par de cosillas.
    Primero: me ha sorprendido mucho que afirmes que la prostitución para ti no supone ningún dilema moral. Permíteme cierta prepotencia al poner esa afirmación en duda y echémosle la culpa a mi formación en psicoanálisis para no dar la cara. Creo que para la inmensa mayoría de las hijas de esta sociedad, follar por dinero resulta una experiencia muy dura física y emocionalmente, difícilmente comparable a otras profesiones. Pero claro, excepciones, haberlas, haylas. Quizá tu perspectiva suponga una de esas excepciones. La mía desde luego, siendo honesta conmigo misma, no.
    Segunda cosa, menos farragosa que la moral para mí: la legal. A pesar de todos los “peros” que se le puedan poner a la legalización de la prostitución, me parece un paso necesario para otorgarles unos mínimos derechos. Si eso supone legitimar la explotación o no, me trae sin cuidado, ya que tengo claro que la prioridad es que las prostitutas tengan asistencia médica, derecho a bajas laborales, paro, etc.
    Un abrazo.

    • Mari Kazetari 12 agosto, 2011 en 9:49 #

      Hola, Pepita. Creo que me he explicado mal. Dices “las hijas de esta sociedad”. Claro que para la inmensa mayoría de hijas de esta sociedad unir dinero y sexo no es algo neutro. Lo que digo es que creo que no es así porque (como creen las abolicionistas) ofrecer servicios sexuales sea vender tu cuerpo, o porque crea que el trabajo sexual es denigrante y violencia contra las mujeres. También hay personas que están en contra del trabajo sexual porque supone mercantilizar la sexualidad, que es otro enfoque que no comparto.

      A lo que me refería es que el trabajo sexual en abstracto no me parece repudiable (y me parece bien que exista si hay personas interesadas en trabajar en ello y personas interesadas en contratarlo) en principio, y que los dilemas morales se deben al contexto: a que en esta sociedad se mezcla con la carga que tiene el concepto de “puta”, con la realidad de que muchas de las trabajadoras del sexo lo hacen explotadas, que otras muchas lo hacen por estar en una situación de exclusión económica y social, que las relaciones entre prostituta y prostituyente a menudo no se basan en el respeto sino en la dominación y la violencia, etc. Claro que en esa sociedad plantearme cobrar o pagar por sexo me genera miles de dilemas morales.

      Respecto a las leyes, estoy de acuerdo en que no existen excusas para garantizar los derechos de las prostitutas, y según Hetaira hay otras vías para hacerlo que la de legalizar todo el negocio de la prostitución. En todo caso, ahora mismo me parece más importante centrarse en las condiciones que se dan para que las mujeres se dediquen a la prostitución. Teniendo en cuenta que más del 80% de las prostitutas son inmigrantes, y que muchas están sin papeles, creo que resulta prioritario combatir el racismo institucional, cuestiones como que ahora mismo para conseguir papeles hay que estar tres años sin papeles, o que se tarde siglos en convalidar los estudios, o que las fronteras estén cerradas a cal y canto, lo cuál lleva a muchas mujeres a recurrir a una red de prostitución para emigrar. Cabría citar también la lucha contra la transfobia para evitar que la prostitución sea una de las pocas salidas laborales para travestis, transexuales y transgénero.

      Otro abrazo para ti

  13. asturiano 12 agosto, 2011 en 10:22 #

    “No estamos de acuerdo en, al menos, dos cuestiones: lo que tú llamas relativismo ético, para mí es respetar los distintos modelos de vivir la sexualidad, sin más. Por supuesto que hay miles de alternativas, no planteo disyuntiva amor romántico vs. sexo sin sentimientos; es más, reivindico la diversidad de experiencias, prácticas y deseos. Y la segunda cuestión es que circunscribes todo el rato el sexo a una relación de pareja, y yo no lo veo así. Creo que hay espacios fuera de la pareja en los que se puede tener sexo de calidad (sea lo que sea eso), que incluya complicidad, comunicación y afecto.”

    ACLARACIÓN: Si he estado todo el tiempo insistiendo en la sexualidad enmarcada dentro de la relación de pareja sólo ha sido por el hecho de que cuando pienso en la prostitución como práctica social y cultural no puedo evitar ver la relación dialéctica que esta “institución” tiene con la institución de la ‘relación de pareja’ (sea en su forma de relación de noviazgo, pareja de hecho, matrimonio…). Este tipo de análisis es clásico, como sabes y tiene su sentido: en porcentaje, la mayoría de los hombres que son clientes de prostitución femenina(sea en la tipología que sea) son individuos en situación de ‘relación de pareja’; este fenómeno te lo pueden confirmar tanto las propias ‘prostitutas’ como los estudios que se han ido realizando en nuestro país o en otras sociedades europeas. Pero ello no significa que yo piense que fuera de ese modelo de relación de pareja, las personas no puedan establecer entre sí relaciones sexuales de calidad. En ningún momento digo esto; muy al contrario coincido contigo en la idea de que fuera de la pareja son posibles las relaciones sexuales de calidad.

    Por otra parte, en relación al ‘relativismo ético’ al que me refiero yo te formularía a tí la siguiente pregunta: ¿por qué en todos los ámbitos de la actividad humana –sean estos cuales sean– nos atrevemos siempre a plantear que las personas pueden actuar de unas formas mejores que otras en sus actuaciones, en sus praxis, pero cuando nos referimos a la sexualidad entonces la cosa parece que ya cambia, parece que nos referimos a un ámbito de la actividad humana tan “particular” que entonces no nos vemos capacitados ni autorizados para emitir un ‘juicio moral’. Y lo que es aún más grave, cualquier juicio crítico de índole moral (o ética) que podamos escuchar lo tildamos directamente de ‘moralismo’, ‘actitud moralizante’, de ‘actitudes prejuiciosas o estigmatizadoras’?
    Pues yo no estoy de acuerdo con la gente que piensa así; creo que sí se conoce un poco bien un tema relativo al sexo o a la sexualidad, sí son posibles, en cambio, los planteamientos referidos a modelos de sexualidad ‘mejores’ y ‘peores’, a praxis sexo-morales más válidas o menos válidas desde el punto de vista de los valores, desde el punto de vista de las verdades en definitiva. El sexo y la sexualidad no pueden escapar a los análisis en clave ética, lo mismo que ningún otro ámbito referido a praxis humanas.

    • Mari Kazetari 14 agosto, 2011 en 18:11 #

      Asturiano, he tardado en contestarte porque me has dejado reflexionando y sigo sin verlo claro. Creo que tal vez consideramos prioritario deshacernos de la represión sexual que introduce la moral judeocristiana (or whatever, no soy historiadora ni académica de ningún área, soy una humilde bloguera), de los roles sexistas que siguen lastrando nuestras sexualidades, etc. En ese contexto, se percibe como peligroso, censor, moralista, etc. juzgar opciones sexuales como las que hemos citado en este debate. Porque la libertad sexual es un derecho que aún no se ha desarrollado lo suficiente. Por ello yo en principio estoy por no juzgar, y respetar todos los modelos de sexualidad (vaya, salvo los inaceptables, porque medie algún tipo de violencia etc.)

      Por otro lado, tienes razón en que lo lógico es, como en cualquier ámbito, consensuar cuál es un modelo sano y ético de sexualidad y promoverlo. Esto atañe por ejemplo al sistema educativo: ¿qué valores habría que inculcar en las clases de educación sexual? Yo claro que juzgo, como todo el mundo. Dudo que una concepción fría, individualista y puramente física de la sexualidad haga felices a las personas. Cuando he estado en encuentros de posporno, la verdad es que me he llevado las manos a la cabeza. Pero entiendo su recorrido, y que en ese recorrido (de sentirse en los márgenes de una sociedad que les rechaza y reprime) haya ciertos excesos. Así que por ahora me sale más respetar que cuestionar esos modelos.

      Tal vez haya que ir a dos velocidades: a la vez que consolidamos el respeto a la libertad y diversidad sexual, ir reflexionando más en profundidad sobre cuáles son esos valores en materia afectivo-sexual que habría que ir promoviendo.

  14. Diego 12 agosto, 2011 en 16:12 #

    Un masaje tántrico por dinero es como querer comprar un abrazo de verdad en un supermercado.

    Por lo demás… un servicio sexual es un servicio como cualquier otro. Y tan sólo la hipocresía es la que sigue manteniendo ese tipo de prostitución en la marginalidad… Casi siempre condenado por esas mujeres que venden su cuerpo a cambio de un contrato matrimonial… :-)

  15. asturiano 15 agosto, 2011 en 11:10 #

    Te agradezco esta nueva respuesta, June.
    Trato de reponder por partes un poco a lo que comentas:

    “Creo que tal vez consideramos prioritario deshacernos de la represión sexual que introduce la moral judeocristiana (or whatever, no soy historiadora ni académica de ningún área, soy una humilde bloguera), de los roles sexistas que siguen lastrando nuestras sexualidades, etc. En ese contexto, se percibe como peligroso, censor, moralista, etc. juzgar opciones sexuales como las que hemos citado en este debate.”

    Bueno, yo pienso –como vosotrxs, supongo– que lo de la represión sexual por influencia de la moral judeo-cristiana es verdad, y todavía está pesando en parte de la ciudadanía o de la gente que formamos parte de una sociedad tan compleja y heterogénea como la nuestra (con más de 45 millones de habitantes). Pero pienso igualmente , que, de un tiempo a esta parte, seguramente por no haber sometido a análisis crítico (meta-teórico o filosófico) conceptos como ese de ‘represión sexual’, y por haberse asimilado categorías como esa por parte de cierto activismo feminista: estoy pensando concretamente en el feminismo pro-derechos de las ‘prostitutas’ y en el feminismo ‘pro-porno’, de una manera bastante a-crítica y parcial o sesgada, a través de teorías bantante influídas por Foucault, como la de Gayle Rubin (“Reflexionando sobre el sexo: notas para una teoría radical de la sexualidad”), o de otras teorías posmodernas tan excesivamente “deconstruccionistas” y subjetivistas como las de Judith Butler con sus conceptualizaciones del poder y de la dominación del poder (y supongo que las de algunxs de sus epígonos).
    En general, a mí me da la impresión que en el llamado ‘posfeminismo’, una corriente dentro del feminismo muy influída por el pensamiento posmoderno se ha llevado demasiado lejos esa idea de la ‘represión sexual’ referida al sexo y a la sexualidad. Y creo también que los roles sexistas que adoptamos hombres y mujeres por influencia de nuestra cultura (que es todavía muy patriarcal, en efecto) en el ámbito de la sexualidad, cada vez tienen menos que ver, realmente, con las “teorizaciones” acerca de la ‘represión y el control sexual de las mujeres’ que se hacen desde ese llamado ‘posfeminismo.

    Sobre lo otro que dices refiriéndote a tí misma. Si me lo permites: me parece que tú debes de ser bastante más que “una humilde bloguera”, para empezar eres una persona con formación periodística y esto te capacitaría (al menos en teoría) a poder profundizar en determinadas materias o temas.

    Porque la libertad sexual es un derecho que aún no se ha desarrollado lo suficiente. Por ello yo en principio estoy por no juzgar, y respetar todos los modelos de sexualidad (vaya, salvo los inaceptables, porque medie algún tipo de violencia etc.)”

    “Yo claro que juzgo, como todo el mundo. Dudo que una concepción fría, individualista y puramente física de la sexualidad haga felices a las personas. Cuando he estado en encuentros de posporno, la verdad es que me he llevado las manos a la cabeza. Pero entiendo su recorrido, y que en ese recorrido (de sentirse en los márgenes de una sociedad que les rechaza y reprime) haya ciertos excesos. Así que por ahora me sale más respetar que cuestionar esos modelos.”

    -Esto que dices aquí está también relacionado con lo que planteas al principio y a lo que te acabo de responder.
    Por un lado imagino que yo también puedo comprender esos planteamientos ideológicos y los porqués de esa moral que se nos propone desde el posporno, pero creo que ello no debe de traducirse en que tú, o yo, o nosotros, o el feminsimo en general, se detenga ahí y no prosiga con el análisis crítico de unos planteamientos y desarrollos tales. Por ejemplo: en mi caso apenas conozco nada de posporno, pero sí me suenan un poco las performances de Annie Sprinkle y conozco alguno de los escritos de Virginie Despentes. De esta última he leído concretamente ‘Fóllame’ (también he visto la película) y ‘Teoría King-Kong’. Pues bien: leyendo atentamente el breve ensayo de Despentes (‘Teoría King-kong’), y analizándo los planteamientos éticos contenidos en él, me doy cuenta de que una parte de estos últimos son más que discutibles, y que por tanto parte de su análisis y sus tesis -concretamente- sobre la prostitución o sobre la pornografía son cuestionables (no son válidos). Las concepción que tiene Despentes sobre la libertad, los ‘derechos individuales’, sobre valores como la ‘responsabilidad’, e incluso sobre ideas como la igualdad me parecen algo erróneos, y que están fuertemente sesgados en una determinada dirección. Esto al margen de que una parte de sus análisis me parezca que merece la pena ser tenido en cuenta y respetado (por ejemplo lo que ella expone acerca de un problema difícil como es el de la violación y las consideraciones críticas que ella hace al respecto, lo recuerdo como algo con potencia crítica, como algo seguramente bastante acertado o al menos como algo verdaderamente sustantivo para la ética feminista. Sobre la prostitución también me parece que realiza algunas aportaciones, pero como ya digo, en otra parte de ese análisis y de los juicios que ella hace hace, considero que esta equivocada y que adopta una perspectiva “individualista” (más concretamente: ‘pragmatista-subjetivista’ conducente al relativismo moral) que me parece éticamente muy discutible.

    “Tal vez haya que ir a dos velocidades: a la vez que consolidamos el respeto a la libertad y diversidad sexual, ir reflexionando más en profundidad sobre cuáles son esos valores en materia afectivo-sexual que habría que ir promoviendo.”

    -Esto no lo comparto (al menos en esta manera en la que lo dices). Pienso que quienes se consideren feministas deberían saber más de concepciones éticas (filosofías morales, psicologías morales…) para poder analizar las distintas sexualidades y cuestiones relativas a los afectos entre las personas en sociedades que como la nuestra son enormemente diversas y complejas. Me parece esto más prioritario que conocer un montón de estudios antropológicos (“etnográficos”) sobre minorías sexuales y tal y cual.
    A mi juicio, en nuestro país (que figura entre los primeros puestos en demanda de prostitución de Europa), durante aproximadamente –quizás– las dos últimas décadas se ha ido produciendo y consolidando un retroceso cultural en lo concerniente valores morales. El factor de índole ideológico-cultural que ha favorecido que esto sucediera yo lo identifico en dos influencias:
    a) por un lado el pensamiento posmoderno, con su relativismo y escepticismo epistemológicos, su irracionalismo, y su sociologismo y su énfasis en el lenguaje o el discurso, que sería el ámbito privilegiado a través del cual el poder define lo real. Y por otro
    b) la influencia de las filosofías pragmatistas (Rorty; Fukuyama) muy en sintonía con la ideología económica y “política” del Neoliberalismo, que nos han conducido a la aceptación del subjetivismo, y por ende al relativismo moral, también.

    Para ir remediando esta situación a la que hemos llegado, sugeriría entonces lo siguiente: el estudio y formación en las personas que se consideren a si mismas feministas o que quieran hacer suya la ética y “política” feministas de dos concepciones éticas –que a mí me parecen muy importantes y posiblemente complementarias– como son: al ética kantiana (“Fundamentación de la metafísica de las costumbres”; Crítica de la razón práctica; “Ética”) y la ética del filósofo materialista Baruch Spinoza (“Ética demostrada según el orden geométrico”). Del estudio y conocimiento de ambas éticas me parece posible que puediera salir alguna síntesis con gran valor para la ética feminista y para que esta pueda analizar las problemáticas relativas a la sexualidad de una manera más certera. Asímismo (y esto es una apreciación de carácter más personal) considero que la ética existencial de Simone de Beauvoir podría igualmente constituir una aportación importante.

    Gracias.

  16. Alicia Murillo 16 agosto, 2011 en 23:48 #

    Hola Mary,
    Gracias por el enlace a mi blog. Personalmente creo que deberíamos empezar a crear un mercado sexual para mujeres. Una vez más tenemos que ser nosotras las que nos pongamos manos a la obra. Ya se está haciendo una pequeña pero muy buena labor en el porno (postporno: Erika Lust y otras). En la prostitución hay mucho por hacer. Lo poco que se oferta es caro, de dificil acceso y muy limitado en cuanto a variedad de oferta. En fin, otro campo en el que trabajar por la igualdad.
    Un abrazo,
    Alicia

  17. Alicia Murillo 16 agosto, 2011 en 23:54 #

    Me he liado un poco ¿Eres June o Mary?¿O las dos? :-S esto de internet y sus nicks…

    • Mari Kazetari 25 agosto, 2011 en 9:44 #

      Gracias por tu comentario, Alicia. Soy June Fernández, pero mi nickname en los blogs y twitter es Mari Kazetari, que significa algo así como “doña periodista” en euskera.

  18. Cliente X 18 agosto, 2011 en 13:10 #

    Hola de nuevo, June, veo que esta entrada ha triunfado… ya la leí hace unos días pero andaba con prisas y no comenté, quizá así mejor, pues veo que has estado un poco liada teniendo que responder a tanta gente. Y en especial a asturiano, viejo conocido de blogs como el de Marien, el de Paula o el mío propio.

    Te dejo discutiendo con él pq no tengo tiempo ni ganas de leerme más de 60 comentarios, simplemente me ceñiré a lo que has escrito en la entrada original. Mira, la prostitución no es sólo el aspecto comercial. Sé que es lo más llamativo, pero sólo es la punta del iceberg, la prostitución colleva muchas otras que para mí hacen que valga la pena como la ausencia de celos, la vivencia de una sexualidad despreocupada y sin ataduras, “el ambiente” de buen rollo y colegueo (digo que las chicas son como mi segunda familia del tiempo que paso con ellas)…

    Parece que creas que es ir a piñón a la casa putas, que te pasen a unas tías por delante y señales a una con el dedo… bueno, hay sitios así pero a mí lo que me gusta es la prostitución callejera, en la que haces vida con las chicas. Ves este mundo muy desde fuera, me alegra que simpatices con las posturas pro derechos pero todavía mantienes muchos de los prejuicios y estereotipos propios de quienes no conocen personalmente esta realidad.

    No se trata de quién paga, sino de pasarlo bien, de disfrutar con la gente. Cuando vas a otros países donde, por venir de Europa, creen que eres rico aunque aquí casi no tengas donde caerte muerto resulta que la norma socialmente aceptada es que el turista sea quien se estire pq se supone q se halla en una situación económica más desahogada. Aquí sucede lo mismo pero lo que nos diferencia es la edad o la ocupación, cuando voy con gente que gana más que yo es normal que paguen ellos y no por eso creo que me estoy aprovechando. Lo veo como hasta una buena norma de educación, de solidaridad, de justicia social si quieres.

    Tu relato me ha gustado y creo que obrastes bien, pero ponte en que no fuesen unos capullos sino unos tíos bien majos que realmente os gustasen. Unos mulatos que os llevasen a ver la ciudad, que os lo hiciesen pasar bien y a los que acabáseis mirando con ojos golosos… ¿tanto te importaría gastarles unas copas? No se trata del dinero, sino del detalle. De compartir el momento. No hacen falta grandes gastos, yo me lo pasaba genial tomando atún en lata, sentado en los bordillos con las chicas de la 22 en Bucaramanga; o con mis niñas de Desengaño, disfrutando de un café del Pans ahí encima de los cartones que ponemos sobre los pilotes; o en la Montera echando unas risas con mis amigas tomando unas pipas… No me seas tacaña, si hay que gastar la pasta se gasta, los buenos momentos no tienen precio.

    Un besote y felicidades, vaya si has conseguido despertar el interés de la gente bufff

  19. yami777 19 agosto, 2011 en 9:55 #

    Asturiano, para q tengas una comprensión más profunda de este fenómeno a nivel femenino, creo q podrías brindar tus servicios en Perrxs, lo digo en serio. Yo pagaría por escucharte mientras me das un masaje tántrico (nada de sexo), aunque al final creo q logría hacerte callar ;-).

    mujer casada a la cual la ponen cachonda tanta represión de tu parte.

    • marcolina 19 agosto, 2011 en 12:02 #

      Hola June:
      Lo primero será decirte que sigo tu blog a través de facebook, y me encanta. Me permite descubrir que existe otro mundo y también me permite respetar y convivir con personas diferentes a mí. Eso es bueno!!!!!
      También debo decir que esta vez el debate entre tú y el asturiano ha enriquecido mi intelecto, mi moral, mis sentimientos. Reconozco que coincido con él en algunas cosas y en otras cosas contigo. Y también reconozco que en otras estoy totalmente confundida y no tengo claro que posición asumir.
      Contigo coincido en que debemos respetar y convivir con criterios y formas de vida diferentes a las nuestras (siempre que no incluyan la violencia), y con él en que hay que llegar a encontrar esa forma más saludable de relacionarnos sexualmente y emotivamente para transmitirla. Eso, claro, sin querer amoldar a tod@s de igual forma. Quizá como soy cubana y viví 27 años en una sociedad que no te facilita el expresarte, reunirte y por ende pensar con mucha libertad; tengo estos criterios. Por otro lado reconozco también que la moral judeo cristiana que me inculcaron, me conduce a vivir mi sexualidad de manera tradicional. Yo soy feliz así, aunque no dejo de reconocer que es una contradicción: Para mí sé lo que quiero, l@s demás deben saberlo ell@s mismos y no violentar a l@s otr@s. Y así estoy pensando acerca de la prostitución. Parafraseándote: libertad para quien la quiera practicar, pero unas mejores condiciones para esas personas (cosa que veo casi utópica en una sociedad como esta, donde el dinero manda). Y aquí me remito a tu visita a Cuba y a la historia de los cubanos mentirosos, que se vanagloriaban de sus gigantescos penes y de sus capacidades para producirte orgasmos. Creo que mentirles a ustedes estuvo feo, lo demás era pura venta de los servicios que estaban capacitados para ofrecer, (lo cual en ese contexto no debía molestar, es lo que hace cualquiera que desea vender un bien o servicio). Pienso que ellos quizás recurren a esa vía (prostituírse de alguna forma), pues no encuentran otra para pagar esos tragos o para disfrutar de esos sitios. Por tanto creo que pertenecen a esos grupos que escogen ese camino por estar en situación desventajosa. Como bien tú dijiste, 10 CUC para sus madres y sus padres (ellos si estudian no pueden trabajar)es mucho dinero, dinero que necesitan para COMER y VESTIRSE; no para divertirse. Como bien dijiste es más de medio salario al mes para un@ cuban@. En cambio para un@ europe@ 8 euros ya sabes lo que es. Quizá porque hace tres años y con 27, salí de Cuba no pude entender tu actitud. Pienso que eres consciente de la posición desventajosa de esos chicos respecto a ti, y aún así ni siquiera pagaste sus copas. A lo mejor existía otra forma de solucionar el asunto, sin que una vez más salieran perdiendo los grupos en situación de desventaja económica, de sexo, de género, raza, etc…
      June, una vez más te digo que tu blog me aporta muchísimo y que has triunfado con esta entrada; por muchas razones obvias, y porque has promovido el debate, del cual siempre se aprende. No tod@s tenemos el coraje de contar nuestras experiencias y nuestro modo de pensar. Bravo por ti!!!
      También quisiera decirle al asturiano, que intentaré leer algunas de las cosas que recomendó, para educarme e instruirme como feminista. También le diré que mi pareja actual es un hombre con ganas de entender el mundo femenino, de amarlo, respetarlo y aportarle, y que en este momento soy feliz en mi relación de pareja. Creo que muchas mujeres se sentirían a gusto compartiendo la vida en pareja con un hombre con tus valores. Así que muchas gracias por ser uno de esos que se interesan por la comunicación entre las mujeres y los hombres.

  20. Mónica 23 agosto, 2011 en 10:27 #

    Hola June!! Me identifico plenamente en el comentario de tu amiga del masaje Tantra :). Sea prostitución, sea masaje, lo que significa para mí es Placer, sin más. Es cierto que para mucha gente significa pagar por sexo(sea lo que sea lo que entendamos por sexo). Para mí, más que eso (que también) es pagar por placer. El placer del abandono, de sentir y de disfrutar del cuerpo íntegro. Sin más ni más.

    • asturiano 24 agosto, 2011 en 0:06 #

      Me ha gustado mucho el comentario dejado por Marcolina. En particular las siguientes consideraciones críticas que ella hace a propósito de la experiencia que tuvistéis con los jóvenes cubanos me parece que pueden ser muy acertadas:

      “Pienso que ellos quizás recurren a esa vía (prostituírse de alguna forma), pues no encuentran otra para pagar esos tragos o para disfrutar de esos sitios. Por tanto creo que pertenecen a esos grupos que escogen ese camino por estar en situación desventajosa. Como bien tú dijiste, 10 CUC para sus madres y sus padres (ellos si estudian no pueden trabajar)es mucho dinero, dinero que necesitan para COMER y VESTIRSE; no para divertirse. Como bien dijiste es más de medio salario al mes para un@ cuban@. En cambio para un@ europe@ 8 euros ya sabes lo que es. Quizá porque hace tres años y con 27, salí de Cuba no pude entender tu actitud. Pienso que eres consciente de la posición desventajosa de esos chicos respecto a ti, y aún así ni siquiera pagaste sus copas. A lo mejor existía otra forma de solucionar el asunto, sin que una vez más salieran perdiendo los grupos en situación de desventaja económica, de sexo, de género, raza, etc…”

      • Mari Kazetari 25 agosto, 2011 en 10:02 #

        Gracias a todas y todos. Os contesto a lo que habéis dicho sobre nuestro encuentro con los estudiantes cubanos jeta.

        La cuestión no es el dinero. Claro que conocimos a mulatos con los que nos lo pasamos bien, y nosotras pagamos las copas. La cuestión es sentir que la relación que se establece es mínimamente honesta, respetuosa e igualitaria (dentro de lo que cabe), y que en el intercambio todo el mundo disfrute y saque algo (ya sea copas gratis para ellos, lecciones de baile gratis para nosotras, buenas conversaciones…)

        Eso es muy diferente a que unos chicos que no conocemos de nada nos líen por la calle, nos lleven con ellos bajo el pretexto de una fiesta que resulta que no existe, nos lleven deliberadamente a un bar carísimo, nos turren con una conversación lamentable que nos tomamos a risa pero que era como para mandarlos a la mierda en el minuto uno, y todavía exijan que les paguemos las copas. Por eso me alegro de que se llevasen esa sorpresa. No fue que nos negasemos a pagarles las copas, sino que de verdad que el dinero que llevábamos sólo llegaba para pagar las nuestras. ¿Qué hubiéramos hecho de haber tenido dinero para invitarles? No lo sé.

        No sé qué tenían en la cabeza esos chicos ni qué les llevó a actuar así. No creo que sientan que se prostituyen ni que estuvieran ofreciendo unos servicios. Creo que eran niñatos con las necesidades básicas cubiertas y con posibilidad de divertirse, pero que les pareció divertido jugar a sacar copas gratis y polvos a las turistas. Es como si yo lío a unos alemanes para que me lleven al pub más caro de la ciudad, les exijo que me paguen las copas, me dicen que no les llega (porque no son ricos) y todavía me enfado y pienso que tengo derecho a que me paguen porque estoy en situación de desventaja (pobre mileurista del sur de Europa) sobre ellos.

        Y en todo caso, estoy en contra de alimentar esas dinámicas de dependencia. Estoy de acuerdo con Cliente X: si la gente no tiene dinero, pues compro una botella de ron y la compartimos. Y que otro día me inviten a cenar en casa arroz con frijoles. Que la gente se acostumbre a vivir de la caridad de los turistas y que además se adapte a un ritmo de vida por encima de sus posibilidades, me parece que no beneficia a nadie. Hay turistas a los que les gusta sentirse super solidarios, sentir que hacen felices a los autóctonos con sus regalos e invitaciones. Pero así se mantienen en una posición de superioridad que además les impide abrirse a otras formas de vivir la vida. Yo soy más partidaria de conseguir unas cervezas y beberlas en el Malecón.

        • marcolina 25 agosto, 2011 en 17:07 #

          Hola June:
          Primero un cordial saludo para ti.
          Me gustaría preguntarte qué son las necesidades básicas para ti. Esta es mi constante conversación con personas que tienen una idea, en mi opinión, equivocada acerca de la socioeconomía cubana. Comparar a un@ cuban@ con un@ mileurist@ europe@, me parece injusto. No hay ni remotamente comparación. Y a la postura de ustedes en Cuba con la de l@s alemanes aquí, me parece desacertado del todo también. Pero sobretodo, June; la frase que me pareció más digna de debate fue:”Que la gente se acostumbre a vivir de la caridad de los turistas y que además se adapte a un ritmo de vida por encima de sus posibilidades, me parece que no beneficia a nadie.”
          June, l@s cuban@s no nos adaptamos a vivir de la caridad de l@s turistas. Eso me suena a que somos un@s haraganes que no buscamos otras opciones porque no queremos. También nos hemos adaptado a vivir de las mesadas mensuales que enviamos a nuestr@s familiares para que puedan comprarse ropa, zapatos, alimentos y bienes básicos. Estoy segura que mis padres hubieran sido mucho más felices si con su pensión mensual pudieran vivir “si acaso remotamente como los ancianos de aquí”, en lugar de aceptar mi mesada mensual(60 euros) y el sacrificio de no verme en tres largos años y medio. Sólo que algunas personas no han tenido “la suerte de mis padres”, y en l@s turist@s encuentran el dinero que de otro modo no encuentran. Y respecto a lo de vivir por encima de sus posibilidades, June; ya dije que respeto la decisión personal de cada cual. Pero me pregunto qué intentan hacer las personas que hoy en España se prostituyen (incluyendo a los grupos marginados, esas personas que queremos proteger, respetar y para nada subvalorar). Con mi salario mínimo de empleada doméstica aquí he podido mantener a mis padres en Cuba y vivir muy por encima de mis posibilidades, si comparo con mi vida en Cuba. No entiendo cómo se puede decir: “que la gente se adapte a un ritmo de vida por encima de sus posibilidades, me parece que no beneficia a nadie.”, y aplicarlo solo al caso de l@s cuban@s y no aplicarlo a los casos de prostitución dentro de Europa. Es no aplicar la misma vara para medir ambos casos. Vivir en Europa, entrar al supermercado y tener comida barata para elegir, ir al mercadillo cada dos domingos y comprarte ropa y zapatos baratos o entrar a un bazar chino y salir con una comprilla en tus manos, viajar sin ser apretada y sin esperar horas y horas en el metro de Madrid constituyó un gran lujo para esta cubana, todavía sigue siéndolo. Y nunca he llegado a ser una mileurista. Si a eso le sumas el sistema de salud español y el sistema de educación, que también son públicos (como los de Cuba), no veo cómo se puede comparar a un@ cuban@ con un@ mileurista español@.
          Creo que un país no se convierte en “destino de turismo sexual”, solamente porque la gente quiere vivir por encima de sus posibilidades y de la caridad de los turistas. Ahí hay otros problemas de base que conducen a una situación evidente de desventaja. Y si nos ponemos a enumerarlos nos salimos del tema de tu entrada.
          June, si te digo la verdad, mientras viví en Cuba tuve pocas amistades extranjeras, bellísimas personas con un corazón enorme, como tantas otras que he conocido aquí. Y también me senté con mis amig@s en el malecón, en los parques, en las playas, al aire libre, sin asientos, comí pan viejo y duro, tomé aguardiente de producción casera (muy barato y fatal para la salud), antes que ofrecerme sexualmente a cambio de dinero y fui muy feliz así; pero miraba con gran dolor como l@s turistas podían hacer incluso hasta lo que yo tenía prohíbido en mi propio país. Todo porque su moneda era vital para nuestra economía. Algunas personas lo asumen como yo, sin rendirle pleitesía, culto o adoración al dinero de los turistas y sufriendo por su pueblo y por si mism@s. Otr@s salen a la calle a intentar timar, engañar, seducir o negociar con el o la turista de turno que tiene móvil con internet, coche con Blue Tooth, y dinero que puede comprarlo casi todo en Cuba. Algun@s lo hacen con elegancia, otr@s con una torpeza inigualable. Reafirmo, que la actitud de ellos no fue linda.Pero sobre todo me quedé pensando en sus madres, esas que tuvieron que desembolsar 8 euros (indispensables para satisfacer necesidades básicas). Y no se trata de criticar por criticar tu reacción. Y utilizo tu definición de jineterismo (vivir de los y las turistas de formas más sutiles que la prostitución tradicional). Te aseguro que esos niñatos no tenían dinero para pagarse un mojito de 3 cuc. Mis padres sólo podían darme a la semana cuando estudiaba menos de 1 CUC (para transporte y comida). Me gustaría que una gran parte de las personas de mi país tuviera otras vías para hospedarse en un hotel, viajar en coche o guagua, acceder a internet, visitar sitios “nunca mejor dicho” turísticos, no preocuparse por lo que va a comer pasado mañana, o por el único par de zapatos que le queda para ir al trabajo, a su hijo para ir a la escuela, o por el jabón de baño y la pasta de dientes. Pero esa ya es una historia de cinco siglos, que desgraciadamente todavía hoy a l@s cuban@s deja en desventaja.

          • Mari Kazetari 26 agosto, 2011 en 10:53 #

            Hola, Marcolina. Muchas gracias por tus comentarios porque me hacen pensar más en el asunto y revisarme a fondo. El problema de este debate es que gira en torno a una anécdota que no es representativa de mi opinión sobre la situación del pueblo cubano. Te invito a que leas los posts que he escrito sobre Cuba. http://gentedigital.es/comunidad/june/tag/cuba/ En especial, “La paradoja del turismo” y “Dientes de oro”. Me interesará mucho que me hagas tus comentarios sobre esos textos.

            Cuando digo que estos chicos tienen las necesidades cubiertas me refiero, por ejemplo, a que presumían de móviles 3G. Cuando digo que aspiraban a vivir por encima de sus posibilidades, no critico que nos intentasen sacar copas gratis, copas que ellos no pueden pagar. Critico que nos llevasen a un sitio pijo, que no era caro sólo para ellos, sino también para nosotras. El mojito valía 5 CUC, no 3.

            No estoy acusando al pueblo cubano de haragán que vive de los turistas. Mi preocupación por que la gente se deje seducir por unos valores consumistas o de lujo y que eso les lleve a querer vivir por encima de sus posibilidades, es universal. En España fue el caso de quienes se hipotecaron hasta el cuello no sólo para tener propiedades, sino que incluso se metieron en préstamos bancarios para pagarse las vacaciones en el Caribe o una boda de ensueño. Sí que reconozco que mi comparación con los alemanes ha sido desafortunada, pero no me refería a que sean situaciones económicas comparables, sino al prejuicio de esos chicos de que nosotras teníamos 30 CUC en el bolsillo para pagar copas en un local carísimo. Y te repito que no cabía pensar en las madres porque ¡no teníamos dinero para pagarles las copas! ¡Cero patatero!

            Ya he dicho que nosotras compartimos muy buenos ratos con gente a la que invitamos a comer y a cenar, a copas en discotecas en las que se paga entrada. Eso no nos generó demasiadas contradicciones, ni nos llevó a juzgar a esas personas. Nos da igual que se arrimasen a nosotras por simpatía, por sacarnos comida y bebida gratis, o por un poco de las dos. Eran relaciones en las que ambas partes dábamos y recibíamos, nos respetábamos.

            Volviendo a lo de las necesidades, creéme que soy consciente de la situación que se vive en Cuba. Sé que la cartilla de abastecimiento no alcanza para nada, que hay escasez de alimentos y que son carísimos. Sé que la gente no pasa hambre, pero sí escasez. Y que la precariedad perpetua es exasperante. Un amigo de Matanzas que vive en Bilbao me decía que en su pueblo no comía mucho menos que aquí, pero que la pobreza también es simbólica: que lo duro ver la nevera vacía todos los días, que cada día te las tengas que apañar para comer. Por cierto, ese amigo aquí está en el paro, con un montón de gastos. Cuando va de fiesta, en los bares pide agua del grifo. A alguien así sí que me sale invitarle a un mojito con gusto. Pero si él diera por hecho que yo le voy a invitar a mojitos, no lo haría.

            Respecto a lo de la caridad, yo creo que el modelo de turista que lleva maletas de regalos para cubanos que ni conoce no hace más que realimentar una dinámica injusta para los cubanos. El turismo ha sido la vía para salir de la gran crisis, pero se ha revelado como un arma de doble filo por un montón de motivos. Yo intento aplicar en mi vida unos valores que mantengo cuando voy a otro país: austeridad, cultivar relaciones de igual a igual, no caer en la dependencia ni generarla… Y busco otras formas de apoyar a quienes viven una situación injusta que no caigan en el asistencialismo. En todo caso, soy consciente de mi situación de privilegiada, y me genera muchas contradicciones, como las que expliqué en el post “La paradoja del turismo”.

            Me interesaría saber cuál crees que debería ser la actitud de las personas que viajamos a Cuba.

            Gracias otra vez por tus comentarios y perdona si te he ofendido con los míos.

          • marcolina 27 agosto, 2011 en 12:53 #

            Hola Mari:
            Me referiré inicialmente a lo de los chicos. Creo, como tú, que la anécdota no ilustra claramente lo de la prostitución en Cuba. Te digo, si presumían de móviles (sean cuales fueran), que los vendieran para pagar la deuda en la que quedaron en el bar. Esto lo digo porque estoy consciente de que en todas partes hay “casos” y “casos”. (el móvil no es necesidad básica en Cuba)
            Me parece que en Cuba la solución al problema del jineterismo está en reactivar la economía. La idea inicial (al menos lo que nos contaron) era que el turismo sirviera de actividad locomotora de la economía, que impulsara el desarrollo de otras actividades económicas garantizándoles un mercado interno seguro a sus productos. Al final los productos que consume el turismo son importados y la economía cubana sigue muerta. L@s trabajadores sí son cuban@s, pero la parte más importante del salario sigue siendo en moneda nacional. No obstante trabajar en el sector turístico significa mayor nivel adquisitivo. Como bien tú dices: se ha convertido en un arma de doble filo. La prostitución en Cuba siempre se ha considerado inmoral,denigrante; así también “el jineterismo”. La palabra surgió inicialmente para definir a las personas que se dedicaban a prostituírse con extranjeros. Y como hay “casos y casos” siempre han existido personas que en la más infinita pobreza no han optado por esta actividad. En cambio otras sí lo han hecho sea para salir de la pobreza o no. La opción del jineterismo para algun@s parece la vía más fácil o la única para obtener ciertas cosas. Algunas muchachas entran muy jóvenes en esta dinámica, con 18 años, al salir de sus pueblitos de campo a estudiar a las ciudades (con el escaso dinero semanal que pueden ofrecerle sus padres para que “sean alguien en la vida”). Y se vuelve esto una espiral. Ya sabes cómo es lo del consumismo. Otras comenzaron de mujeres (27 años) a por comida y ropa para sus hijos y su madre; y terminaron con casa reconstruída, viajes al extranjero y demás. Estos casos que te digo los he visto en mi pueblito. Sabrás que no se habla mucho del jineterismo en los medios de comunicación masiva. Pero se sabe quiénes son l@s jineter@s del barrio. Así que quienes inicialmente criticaron su conducta, hoy l@s ven vivir a su lado o regresar de visita a Cuba como grandes señoras y señores de extranjer@s. Pero quién sabe todo el sufrimiento que hay detrás de eso. Eso es un mundo. Tú lo dijiste: el turismo se ha convertido en un arma de doble filo.
            Me preguntas: ¿Cómo creo que deben comportarse los turistas que viajan a Cuba? Sé que el jineterismo es un mundo marginado y mal visto en Cuba y que existe. Sé de chicas que viajan a sitios turísticos a buscar extranjeros y dinero. No sé cómo esas personas querrán que las traten. Ellas no tienen voz, pero no son las únicas. Yo te diré cómo me gustaría que se comportara un@ extranjer@ en Cuba conmigo. Me gustaría que mantuviera una relación cordial de intercambio, que aceptara lo que tengo para darle y que me tratara de igual a igual (aunque obviamente ell@s tienen más poder adquisitivo). A pesar de todas las precariedades, una gran parte del pueblo cubano es hospitalario y recibe con amor a l@s foráne@s, sin ver en ellos a la gallina de los huevos de oro. Te hablé de algunas amistades extranjeras. Recuerdo uno que acampaba con nosotros en la montaña, todos llevábamos lo que teníamos para comer. Él llevaba latas de atún y otras conservas (una supercomida en Cuba). Todo se compartía entre todos. Él era un cubano más con unas costumbres diferentes (lo cual se entiende). Él tomaba las fotos durante el viaje y cuando regresaba las traía impresas para tod@s; también intercambiábamos CDs y él nos traía impresas las letras de las canciones en alemán y en inglés. Imagino que otras personas llevarán ropa que aquí van a tirar o a llevar a Cáritas. Como tú dices: la base es el respeto. Cuando puedas y si te interesa el tema te sugiero un libro titulado Habana-Babilonia de Amir Valle, y la película “Los dioses rotos”.
            No te preocupes por los comentarios. No me molesté; las frases son para aclararlas tanto las tuyas como las mías, para eso es el debate. Es una oportunidad para aprender de los otros y para elaborar mejor nuestras propias ideas.
            Nuestro diálogo me ha hecho recordar esta canción de Silvio que comparto.
            Ya había leído algunos de tus post acerca de Cuba y muchísimas cosas me parecieron muy acertadas (como lo de que no nos sentimos parte del cambio y es preocupante); pero DE MOMENTO me abstengo de comentarlos. Espero que comprendas.
            Recibe un saludo y no dejes de laborar.

            http://www.youtube.com/watch?v=lKK5sNQRbTI

  21. Beatriz 1 septiembre, 2011 en 23:36 #

    Confieso que no he podido llegar al final del artículo. Quizás por la mala instrucción y formación de la articulista sobre el complejo mundo de la prostitución. Y la propaganda de autoengaño que supone el artículo. Por las frases increibles que he leido como “Otra cosa es que en una sociedad en la que esa profesión está estigmatizada, la terminen ejerciendo en su mayoría mujeres pobres, inmigrantes, transexuales, etc. “. !!Cuando esa es la mayor de las cosas y no la otra cosa, querida!!! O como y cito textualmente “Intercambios sexuales libres” “Trabajadoras del sexo” “Claro que no se trata de copiar modelos” . La construcción gramatical de desinformación es un instrumento manipulador para mentes poco críticas e inmaduras. La traslación del mensaje que se desprende de tanta sandez es que se justifica la prostitución y por ende el proxenetismo, al chulo o madam, empresario del sexo o perverso/a sexual, la servidumbre, desigualdad y discriminación sexual entre otros hechos. Y que quede claro, los intercambios sexuales nunca son libres si se mercantilizan. Si quieres tener un sexo libre de verdad, ni pagues, ni cobres. No es verdad que hay trabajadores del sexo como no hay “crecimiento positivo” como dicen los políticos. Hay exclavos del sexo y sexuales. Entiéndase lo que a cada uno le hace exclavo, dependiente y adicto. También se enmascara intenciones con la mítica conducta de “si no los puedes unete a ellos” y si promover y copiar una conducta insana como el mercadeo del sexo que baje o suba quien tenga que hacerlo. Y hasta ahí he conseguido leer tanta justificación estúpida. En el fondo es falta de valentía de acostarse cuando se quiera y con quien se quiera sin ánimo de lucro. Y también es un uso de poder sobre otra persona para desatenderla y descuidarla y satisfacerse a su costa. Que para colmo y por si no fuera suficiente a las mujeres ya no solo nos llaman putas lo seamos o no, mientras que a ellos en una misma conversación se les denomiana “señores”. Nunca se oye la pregunta de ¿es usted putero? Pero anda que no se oye la pregunta y en cualquier medio de comunicación de ¿eres o has sido puta? Y todavía no se ha puesto de moda y de una vez y por siempre la correspondiente palabra de la familia léxica, es decir para puta mentar también putero que encima, ahora se titulan artículos con nueva asignación para las mujeres. O sea “Puteras”. Qué malo es que las mujeres sean tan machistas y estén dispuestas a perder la identidad!!!! Malditos puteros lava cerebros de feminas sumisas! Y a ver cuando las mujeres con la tendencia que tengan (hetero u gays) luchamos y de verdad por un sexo libre sin edulcorantes de autoridad sexista y patriarcal. La que quiera que use mucho el sexo con verdadera libertad. Así no tendrá que justificar con falsa premisas su determinación. A estas alturas es cuestión de valentía por aquellas y que son la gran mayoría y esa “otra cosa” como la denomina la articulista y que no pueden permitirse elegir por sus desfavorecidas circunstancias sociales o coerciones delictivas.

    • Mari Kazetari 2 septiembre, 2011 en 8:29 #

      No consiento que alguien venga a mi blog (que es como mi casa virtual, abierta de par en par, siempre que se entre con respeto) a acusarme de justificar el proxenetismo y la servidumbre, de ser una fémina sumisa con la cabeza lavada por puteros. Una pena, porque si el tono hubiera sido otro, podríamos haber tenido un debate tan enriquecedor como he tenido con Asturiano o con el resto de personas que han discrepado.

  22. Jimen 28 noviembre, 2011 en 6:49 #

    Por suerte Cuba piensa aplicar el modelo sueco contra la prostitución. Que no castiga a la víctima, sino al prostituidor. Basta de comercialización de la sexualidad. Basta del capitalismo de los cuerpos. http://www.thelocal.se/37294/20111111/

  23. Pako Zimbrel 28 diciembre, 2011 en 8:24 #

    “Quien no se haya abierto alguna vez un botón de más en la camisa esperando algún tipo de recompensa que no fuera sexual, que tire la primera piedra.”

    Lo podemos denominar microprostitución.

  24. Laura Luna 25 octubre, 2012 en 14:35 #

    ¿Y acaso lamerle el culo al jefe no es una forma de prostituirse? ¿O ser abogado y defender a un asesino?

    Me ha encantado descubrirte, en serio :)

    Un saludo,
    Laura

    • No. 23 marzo, 2013 en 0:50 #

      No, que va, nunca he pensado nada sobre la prostitución, nunca he debatido, ni leído libros, ni escuchado a asociaciones ni a las propias putas.

      La obligue una mafia, la ley de extranjería o cualquier otro factor, lo que hace esa mujer es trabajar. Decir lo contrario es un insulto. Menos salvarlas, y más respetarlas y reconocerlas.
      ***
      Pues hija mía, siento que te creas en postesta de la verdadad pero a mi me pareces insolidaria. Yo considero que la prostitución no es un trabajo sino violencia sexual remunerada que soportan muchas mujeres para sovrevivir..¿las estoy insultando?¿las millones de prostitutas que no se consideran “trabajadoras del sexo” son malavadas y se faltan el respeto ellas mismas? ¿cómo puedes decir que un piropo es acoso callejero y considerar después que una mujer debe aguantar cosas peores de un hombre por dinero? Y las explotadas por mafias son mujeres violadas, no trabajadoras.

      Miles de mujeres importadas por mafias con deudas para surtir los penes españoles, sufriendo lo que tú que te escandalizas por un piropo jamás agunatarías y nos sales con estas. La prostitución es la feminización de la pobreza, y pone de relieve el poco acceso de la mujeres al trabajo, que cobran menos que los hombres, que aún son consideras objetos sexuales, etc…

      Y eso de “salvarlas”…mmm, tú mucho hetaira y poca realidad, se te nota a leguas con tú discurso prefabricado.

      De feminsta nada, otra cara dura del RÉGIMEN español.

      • Maria 23 marzo, 2013 en 20:11 #

        Totalmente de acuerdo, me pregunto si June pondría como argumento que escuchemos a las miles de mujeres a las que les gustan los piropos como para justificarlos. Según ella, que algunas mujeres “elijan” ser putas le quita toda la carga patriarcal a ese trabajo. Supongo que dirá lo mismo si muchas eligen el matrimonio, la monogamia o la servidumbre doméstica.
        La prostitución es defendida por los misóginos de los “Derechos del Hombre” o “Masculinistas” que quieren tener mujeres siempre a su servicio, que no puedan decirles que no porque viven de eso. Incluso muchos afirman que sería necesaria más prostitución para que no haya violaciones, entendiéndolo como un sustituto. Hasta San Agustín (qué revolucionario!) lo planteaba así.
        June, y muchas otras, se enfadan cuando los conservadores dicen que si las mujeres eligen ser amas de casas, pero ella hace lo mismo con respecto a la prostitución. Y nos tildan de “sexofóbicas” cuando la prostitución es la anulación del deseo, en la prostitución el cliente elige qué quiere y qué no, la “trabajadora” no desea a ese hombre de antemano. Muy aburrido todo.

  25. No. 23 marzo, 2013 en 1:29 #

    Y claro, disfrazar lo que en cualquier sitio es considerado acoso sexual de trabajo, y al prostituidor de cliente invisibiliza el problema. Por no hablar de quién quizás quieres salvarlas con la legalización sin preguntarles a ellas lo que quieren eres tú, pero ni te lo has planteado, las encasquetas en discursos que les son ajenos y te crees que hablas en su nombre, homogenizandolas, tratandolas como si entre ellas mismas no hubiera el mismo debate o como si no se pudiera debatir con ellas como se debate con cualquier otra mujer, como si fueran menores, las infantilizas con discurso ajeno al mundo de la prostitución y muy cercano a otras cosas.

    Y no reconocer lo que tienen que hacer las mujeres para sobrevivir no es un insulto, un insulto es maquillar la realidad, y menos si sabemos tan poco de ella.

    Claro que hay que atender al contexto social y economica en que estan inmersas la prostitutas pero legalizando la prostitucion legalizas la explotacion, el submundo y la red de mafias y trata de blancas de las mujeres. No es una cuestion de mercado. Es un problema de igualdad de género, de libertad de la mujer. Por eso, hay que insertarlas en el mercado laboral, darle papeles y brindarles educacion y derecho de los que estan privados y luchar en contra de la red de explotacion existente. No es un problema de la oferta y la demanda. Hay que luchar en contra del sistema actual, del capitalismo y en una fase superior eliminarlo, eliminar su sistema de produccion pero por ahora habria que insertarlas en la economia por mala que fuere. Eso dignifica su condición humana y de género y apoyar politicas en tal sentido.

    Fenismo pro putero, todos los puteros os apoyan, el argumento es el mismo, la libertad para prostituirse, no vaya a ser que se queden sin f0llar.Hay que quererse poco para conseguir satisfacción comprando a otra persona, y hay que ser medio mierda para defenderlo.

    Así de sencillo.

    Tu sólo quieres perpetuar nuestra explotación, tú sólo quieres invisibilizar el sufrimiento, la violencia, el machismo, tú sólo quieres apirar a copiar y mantener un tipo de explotación. Tú no eres feminista.

    • No. 23 marzo, 2013 en 1:34 #

      La asociación Hetaira que aplaudió publicamente a un politico cuando reconoció que se iba de putas porque eso es dignificar y normalizar, todo muy feminista y dignificamente, me parece un insulto para las prostitutas todo lo que dices y defiendes. a ti esas mujeres te importan bien poco.

      • No. 23 marzo, 2013 en 11:10 #

        (al contrario que otros temas duros como la situación de las trabajadoras del hogar internas o la explotación laboral de mujeres en la recogida de la fresa
        **También me enerva´, ¿de dónde sacas que no? ¿te tienes que inventar lo que pienso?

  26. Elis-2 23 marzo, 2013 en 19:58 #

    Aunque las formas de No me parecen barriobajeras, creo que tiene algo de razón en el fondo, ¿cómo puedes decir que las mujeres explotadas por mafias son “trabajadoras sexuales” también? ..no, son esclavas sexuales y violadas sistemáticamente. Es más, ni siquiera creo que la prostitución “sin trata”… se pueda tratar como un trabajo (hay miles de formas de explotación), es una especie de ocio colonizado, pero ese es otro debate. A mi me ha dejado impacatada como ser humano la poca sensibilidad que leo en tus palabras, y lo creído que te tienes que eres tú la que estas con las prostitutas.

    Otra cosa es que las personas que estamos en contra de la explotación sexual también lo solemos estar de otras explotaciones, ¿de dónde sacas qué no es así? ¿cada vez que tomamos partida contra esta explotación tenemos que hablar de qué estamos en contra de todos los males del mundo? Me temo que es al revés, son los neoliberales los que creen que todo se puede vender, los señoritos con criadas que luego se van de putas, los que explotan laboralmente a la clase trabajadora dejando para nuestras hijas como única opción la prostitución, (mietras las feministas burguesas -que soís vosotras- debatís sobre…pajaritos preñados, y de cómo “imitar” a los puteros)… los que además tratas tú con tanta educación y condescendencia, como a ese señor más arriba que se confiesa putero.

    Un saludo.

    • Maria 23 marzo, 2013 en 20:18 #

      Exacto. Otro “argumento” de ellas es decir que los abolicionistas no nos preocupamos por otras explotaciones. Se nota que no nos escuchan.

  27. Carolina 25 marzo, 2013 en 21:23 #

    He leído con tantísimo placer tu artículo que hasta me da rabia que no sea mio 😉
    Suscribo cada una de tus opiniones.
    Dejemos de una puñetera vez de estigmatizar la prostitución voluntaria y de creernos que sólo los hombres pagarían por sexo.
    Un masaje es placer y se paga. ¿Qué más da que incluya unos centímetros más del cuerpo? ¿Por qué tanto escándalo? ¿Por qué tanta represión femenina cuando de sexo se trata?
    Así nos va. Mientras no superemos el tema sexual sin escandalizarnos o bien, irnos al otro extremo de exagerar nuestro apetito sexual porque eso nos hace más modernas ¿?, no llegaremos a una igualdad real.
    Y si no lo hacemos nosotras, no sé quién carajo lo va a hacer.
    Dos cosas para acabar: he tocado muy de cerca la prostitución, siempre hablamos de la voluntaria, y aseguro que lo peor es al clandestinidad y el ocultarlo por vergüenza. LAs mentiras y el autorechazo provocado por todo eso.

    Y bueno, escribo relatos eróticos que me gusta decir que no hablan de sexos, sino de sexo, de fantasías multiples y variadas, dirigidas a personas. Nunca he creído que haya un porno femenino. Hay porno que te gusta y porno que no, pero no tiene mucho sentido que se divida por género. Más bien ninguno.
    Yo coincido con mi pareja en gustos pornográficos. Alguno que otro más personal de cada uno, pero en general nos sorprendimos desde el principio buscando las mismas cosas y hasta descubriéndole alguna al otro.
    Ahí está la gracia, no?
    Pues aquí te dejo mi blog: http://losrelatosdelatruco.blogspot.mx/

    Por cierto, entiendo lo de a veces cortarte al escribir abiertamente de sexo, por evitar algunos msj de tarados que confunden la sexualidad personal con un “me follo todo lo que se pone por delante, tú incluído” A mi, en los perfiles en los que muevo los relatos, hasta dinero me ofrecen cada semana, como detalle incluso ¿?

    Nada más, darte de nuevo las gracias por ser tan natural en este tema y decirte que te agrego a los blogs que sigo en mi bitácora de opinión, en la de los relatos no pega mucho 😉

  28. Sara..ohh 8 julio, 2013 en 9:20 #

    Esto que es una especie de feminismo de derecha?… vaya artículo, y luego nos tenemos que tragar que es feminista y lo peor…que es anticapitalista.

    Cortarse el pelo nos significa ser más moderna ni mas lista…eso esta claro.

    • Larisa 1 junio, 2014 en 14:08 #

      Típico de feminista blanca y alejada de la realidad. Una medio psicopatía diría yo pro la forma de hablar de problemas sociales serios.

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  1. June Fernández - 10 agosto, 2011

    A las mujeres nos ha tocado ser putas y a los hombres puteros. ¿Y si cambiamos de rol? Puteras, en Mari Kazetari http://j.mp/ozw96M

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  5. koldo castañeda - 10 agosto, 2011

    Eskemak apurtzen! RT @marikazetari: A las mujeres nos ha tocado ser putas y a los hombres puteros.¿Y si cambiamos de rol? http://j.mp/ozw96M

  6. Pikara Magazine - 10 agosto, 2011

    Mari Kazetari: "A las mujeres nos ha tocado ser las putas y a los hombres los puteros. ¿Y si cambiamos de rol?"… http://fb.me/GBLRkklg

  7. Ana Isabel Nieto - 10 agosto, 2011

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  15. Mujeres Periodistas - 10 agosto, 2011

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  18. Ssor Lal - 10 agosto, 2011

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  19. Katia Aresti - 11 agosto, 2011

    Puteras | Mari Kazetari http://t.co/HQq2Siy

  20. Epic - 11 agosto, 2011

    Excelente articulo: "Puteras" sobre casas d masajes tantricos vs masajes con terminado feliz y sobre todo para mujeres. http://bit.ly/oH3wMY

  21. gentedigital - 11 agosto, 2011

    Puteras… lo cuanta @marikatezari http://fb.me/NRfm2sAX

  22. June Fernández - 11 agosto, 2011

    Debate interesante en el post Puteras. Un lector habla de valores, individualismo, frivolizar el sexo… http://j.mp/njOUp5 #puteras

  23. June Fernández - 11 agosto, 2011

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  24. Gari Araolaza - 11 agosto, 2011

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  25. Mujeres Imperfectas - 11 agosto, 2011

    Puteras – http://t.co/oQMk1k9 y tu ¿pagarías por un polvo?

  26. Olga Berrios - 11 agosto, 2011

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  27. Mikel Egaña - 11 agosto, 2011

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  28. Pedro García López - 11 agosto, 2011

    “@olgaberrios: Puteras http://t.co/FIliqqe” y olé! Que bien cuenta las cosas June Fernández #masajismo

  29. Angel Castellano - 11 agosto, 2011

    Puteras http://bit.ly/p8DDaY

  30. María Luisa Guerrero - 11 agosto, 2011

    Oye genial esto!!! RT @A_Cas_: Puteras http://bit.ly/p8DDaY

  31. Carlos L. de Guevara - 11 agosto, 2011

    Oye genial esto!!! RT @A_Cas_: Puteras http://bit.ly/p8DDaY

  32. SaraMts - 11 agosto, 2011

    tengo muchas dudas sobre el tema de la prostitución y este art. está intersante para la reflexión RT @A_Cas_: Puteras http://bit.ly/p8DDaY

  33. Uno Mas Uno - 11 agosto, 2011

    RT @A_Cas_ Puteras http://t.co/s5RUdWG muy bueno.

  34. Buxus Sempervirens - 11 agosto, 2011

    Tiene su cosa :-) "Puteras" de June Fernández @marikazetari http://t.co/hP6ErAk

  35. Kenosvayabonito - 11 agosto, 2011

    RT @marikazetari: Me animan a preguntar a bocajarro.Chicas: ¿pagaríais por echar un polvo? ¿En qué condiciones? #puteras http://j.mp/njOUp5

  36. June Fernández - 12 agosto, 2011

    @eldegallegos85 Ok, entonces te aclaro q todos estos tuits venían a cuento de este post: http://j.mp/njOUp5

  37. Tu Órgano Sexual - 12 agosto, 2011

    y tú…qué opinas? http://fb.me/1b4tgRLWX

  38. Meiga Nova - 12 agosto, 2011

    Puteras | Mari Kazetari http://t.co/vmA3pBi

  39. Beatriz Luz - 31 octubre, 2011

    Creo q merece la pena. Yo lo he disfrutado!! @towillenruiz @Currobri @feministas_sol @DebateFeminista @ciudaddemujeres http://t.co/Okqfh5uo

  40. Eloisa Patlán - 25 agosto, 2012

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  41. Puteras - 25 marzo, 2013

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