Historico por Tag: cuerpos

Bra-burning. Reflexiones sobre el sujetador

14 may

 

María, autora de Las princesas también friegan, nos propuso sacarnos fotos quemando nuestros sujetadores, en plan gesto nostálgico hacia las feministas estadounidenses de los años setenta. Ahí va mi foto. No quemé el sujetador porque vale una pasta. Pero me apetecía apoyar a María y, además, tratar este tema en mi blog.

En alguna otra ocasión ya he dicho cómo me tomo estas cosas. Coincido con la teoría queer en que desde pequeñas nos imponen una serie de “prótesis” (es el concepto que usa mi queridx M en Conflicto, y que me encanta) cuya función es remarcar la diferencia sexual, recordarnos que somos mujeres y no hombres, con todo lo que esto supone. Desde pequeñas, las que nos sentimos encantadas de la vida con el color rosa y queremos ser princesitas, nos probamos los tacones, el pintalabios y el esmalte de uñas de nuestras madres (bueno, en mi caso, de mi abuela y mi tía, que mi madre pasaba de esas prótesis). Recuerdo lo ansiosa que estaba por empezar a depilarme, y la ilusión que me hizo cuando mi madre me regaló los dos primeros sujetadores, después de años empeñada en usar top (pese a no tener tetas) y más años todavía empeñada en llevar las dos piezas de bikini en la playa (pese a que mi familia era nudista). Vaya, que mientras que la feminidad era una imposición horrorosa para muchas niñas, a mí me encantaba sentirme una mujercita.

Pero lo que quería decir (que ya me estoy enrollando) es que no estoy en contra de esas prótesis, sino a favor de cuestionar su uso y, a partir de ahí, hacer lo que nos dé la gana. En concreto, estoy a favor de usar las prótesis una vez que nos hemos demostrado a nosotras mismas que no las necesitamos. Es decir, primero hagamos el ejercicio de aceptarnos al natural, y después usemos lo que nos parezca estético o divertido. (más…)

Transexualidad en Cuba: entrevista a Alberto Roque, responsable en Cenesex de la atención a transexuales

19 abr

Alberto Roque. Foto: SEMLAC

El 22 de mayo de 1988, después de lograr que la Organización Mundial de la Salud y que la histórica guerrillera cubana y fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas Vilma Espín se interesasen por su caso, Mavi Sussel se convirtió en la primera persona que accedió a la cirugía de reasignación sexual en Cuba. El Ministerio de Salud Pública tardó 20 años en volver a autorizar operaciones, como resultado de la creación en 2004 de la Comisión Nacional de Atención Integral a Transexuales dentro del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), adscrito al Ministerio. 15 personas han accedido hasta el momento a la cirugía genital en la isla.

Alberto Roque Guerra, especialista en medicina interna, es uno de los responsables de la atención a transexuales en el Cenesex, institución en la que entró en 2004 “por activismo”, cuenta. Fue uno de los asistentes que más participó en el debate sobre transfeminismo que dinamicé en La Habana. No fue posible formalizar las autorizaciones que hubieran sido necesarias para entrevistarle en nombre del Cenesex. Me tuve que conformar con entrevistarle por correo electrónico, además de compartir con él una hora de conversación off the record en la que me habló del funcionamiento de las redes de activistas LGTB adscritas al Cenesex, de cómo concilia su activismo a favor de la diversidad sexual con su condición de militante activo en el Partido Comunista Cubano (que sigue arrastrando una homofobia histórica que obstaculiza la aprobación de las reformas legales a favor de los derechos de la comunidad LGTB que promueve el Cenesex), y de su desconfianza hacia la prensa extranjera, dado que en anteriores entrevistas se sintió manipulado.

En persona, Roque se expresa con pasión y vehemencia, y no se muerde la lengua. Aunque por email, y hablando en nombre de la institución, se muestra más sucinto, se posiciona claramente respecto a temas polémicos como la prostitución o el asociacionismo autónomo. (más…)

Cuerpos feministas: Krudas Cubensi

26 mar

Olivia Prendes y Odaymara Cuesta

Raperas que cantan a las negras, a las pobres, a las gordas

Imagen de previsualización de YouTube

Había mucha expectación por ver y escuchar a las Krudas en ese debate de la UNEAC, la primera vez que estas raperas emigradas a Austin (Texas) participaban en un espacio académico cubano. Las organizadoras sabían que iban a impactar, y no sólo por lo que dicen o lo que rapean, sino también por cómo son, por sus propios cuerpos, por su estética (tatuajes, rapados, ropas anchas…), y su lesbianismo militante.

El tema más popular de las Krudas habla precisamente del cuerpo: ‘La gorda’, compuesta como respuesta al tema de la Charanga Habanera, en la que un hombre habla de su novia glotona, y en un momento pregunta: “¿Quién ha visto una gorda con sentimiento?”. Krudas Cubensi arranca con esa misma pregunta para después rapear todo un alegato contra la tiranía de la delgadez y de la silicona. “Yo experimento un profundo placer en un mundo de muchas formas de mujer”, rapea Pasita con la camiseta subida: “Disfruta de la danza de esta gorda con su panza”. Y se define como “hermosa y cilíndricamente misteriosa”.

En un tema más reciente, sobre las migraciones, también se refieren a cómo son percibidos en Europa sus cuerpos de negras y mestizas: “No me dejaron entrar en España/  porque como soy negra/ pa’ esa gente soy extraña/ y con este pelo así dijeron ‘tiene la cabeza en las musaraña’/ y por mis tatuajes pensaron: ‘esa negra no se baña'”. (más…)

Cuerpos de feministas cubanas. Yasmín S. Portales Machado

5 mar

Yasmín Silvia Portales Machado. Activista

“¿Por qué uso velo? Porque soy feminista y visto como me da la gana”

Yasmín, durante la entrevista, fotografiada por Caridad, mi anfitriona.

“Soy cubana. Mi vida es un fino equilibrio entre el ejercicio de la maternidad, el feminismo y el marxismo crítico”. Así se presenta Yasmín Silvia Portales Machado en su blog. Esta crítica literaria y activista en varios frentes (Observatorio Crítico, el proyecto LGTB autónomo Proyecto Arcoiris…) tiene muy presente la máxima de “lo personal es político”. Cuando conocí su blog, primero me emocioné mucho por haber encontrado a una mujer que fuera crítica con el sistema cubano desde el compromiso feminista y marxista. Mi siguiente emoción fue una gran curiosidad al ver en su foto de perfil que lleva velo. Mi hipótesis absurda era que tal vez simbolizase su adscripción a algún tipo de corriente o religión africanista.

 

Nos escribimos durante meses y, cuando llegué a La Habana, me invitó a comer en su casa con su familia. Vi que tiene la piel del rostro y de buena parte del cuerpo quemada. Una parte de mí se dijo: “Ah, se pone velo para taparse las quemaduras”. La otra parte de mí no se quedó satisfecha con esa suposición. Le puse el corto ‘Hiyab‘, sobre una adolescente musulmana a la que la orientadora del instituto le presiona para que se quite el velo. Nos dimos la razón en que el feminismo debe defender, también en este tema, el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y a vestir como les de la gana. Fue casualidad, no le puse el corto con ánimo de sacar el tema, pero aproveché la coyuntura para preguntarle a bocajarro: “¿Y tú por qué llevas velo?” “Pues porque me da la gana”, zanjó firme pero sonriente. No insistí. Después de compartir durante  un mes muchos buenos momentos juntas, aproveché el rol de periodista para volver a las andadas. Abajo tenéis la respuesta.

En fin, Yasmín -con su velo, su piel quemada, su inteligencia, su espíritu crítico, su humor ácido, la foto de su boda con Rogelio (ella con velo blanco de novia como Dios manda) colgada en ese mismo blog en el que se declara bisexual- desafía nuestra rigidez mental, nuestra necesidad pueril pero irreprimible de señalar con el dedo lo diferente, de etiquetar, de pretender entenderlo todo. Después de un mes compartiendo muchos buenos momentos, tenía ganas de escucharle hablar sobre su cuerpo, pero ya no por la curiosidad inicial, sino porque sabía que me iba a fascinar su relato.

¿El feminismo te ayudó a aceptar tu cuerpo?

Fue mi cuerpo el que me llevó al feminismo, porque es un cuerpo lleno de cicatrices. Me llevó a cuestionarme la lógica de la belleza y de la feminidad. En secundaria, me hacía muchas preguntas acerca de cómo nos educaron a las mujeres. Me preguntaba si yo podía ser mujer siendo tan fea, porque sabía que los hombres podían ser feos, pero las mujeres no. (más…)

Cuerpos de feministas cubanas. Marilyn Solaya

24 feb

Marilyn Solaya, realizadora

“Hay gente que no me perdona haber sido bella”

Marilyn Solaya, junto al cartel de uno de sus documentales, 'En el cuerpo equivocado'

Marilyn Solaya fue una de la actrices de ‘Fresa y chocolate’, la película que se cita siempre como punto de inflexión en el que se inició el largo camino hacia la normalización de la diversidad sexual en Cuba. Aunque se hiciera conocida como actriz, se formó en dirección, y ha orientado su carrera hacia la realización de documentales que siempre integran la perspectiva de género y el interés por la sexualidad. En ‘Mírame, mi amor’ denuncia el exhibicionismo masculino, tan habitual en los cines, parques y paseos de La Habana. Ahora se encuentra presentando ‘En el cuerpo equivocado’ en diversos festivales (se proyectó en la última edición de Zinegoak) una cinta que se acerca a la vida de Mavi, la primera transexual operada en Cuba, para reflexionar sobre cómo influyen los estereotipos sexistas en la construcción de la identidad de las personas trans. (más…)

Cuerpos de feministas cubanas. Isabel Moya

23 feb

Una de las mecenas de mi proyecto cubano, Gisela, me propuso el siguiente tema:  cómo las feministas cubanas sienten sus cuerpos y los cambios corporales. También preguntaba qué discurso tienen las feministas hacia el papel que juega la vestimenta y la estética en la construcción de la feminidad, si asocian el ser feminista a una estética determinada… Me dediqué a hacerles esa pregunta y luego me di cuenta de que mis compañeras feministas cubanas presentan cuerpos de lo más diversos: blancos, negros, mestizos, gordos, flacos, quemados, recién paridos, en sillas de ruedas… He podido recoger experiencias dispares sobre cómo ser feminista les ha ayudado a aceptar su cuerpo o, por el contrario, cómo tener un cuerpo diferente al de la norma les ha acercado al feminismo. Empiezo esta serie con Isabel Moya Richard, directora de la Editorial de la Mujer de Cuba, quien además es experta en las representaciones de las mujeres en la prensa y la publicidad.

Isabel Moya, periodista

“El feminismo me ayudó a aceptar mi cuerpo, a sentirme feliz en él, aunque esté en silla de ruedas”


Foto tomada del blog del Instituto Internacional José Martí

 

¿Cómo ha influido el feminismo en la relación que tienes con tu cuerpo?

Yo tengo una discapacidad física, una enfermedad que me impide asimilar el calcio, por lo que tuve que usar aparatos para caminar hasta los 12 años. Después hubo que operarme las piernas, así que he tenido cicatrices. Yo diría que la propia representación del cuerpo me hizo acercarme al feminismo. En mi casa me criaron con mucho cariño y reforzaron mi autoestima. Tengo un hermano menor y nos criaron igual, sin lástima y sin sobreprotección. En mi casa naturalizaron que las personas son diferentes. Mi madre siempre hace un cuento: pasaba por la tele una novela, ‘Enrique de Lagardere’, cuyo protagonista se disfraza de un jorobado, Esopo. Todas las niñas querían ser la princesa, y todos los varones Enrique de Lagardere. Yo decía toda contenta: “¡Yo soy Esopo! ¡Yo soy Esopo!”, y mi madre lloraba, pero yo le digo que eso quiere decir que me quería como era.

Siempre fui un poco transgresora. No me ponía a intentar seguir lo que todo el mundo hacía porque yo ya era diferente. Tenía dos opciones: o sufría todo el tiempo o hacía de mi diferencia un motivo de orgullo, como el orgullo gay. Fui una protofeminista: no tenía ni idea de feminismo pero me sentía muy empoderada. Después caí en la revista Mujeres de pura casualidad y al principio me parecía que no tenía nada que hacer ahí. El verdadero periodismo me parecía el de política. Pero cuando empecé a hacer reportajes, a conocer la teoría de género y a feministas latinoamericanas, descubrí que eso era lo que había pensado siempre sin haberlo sistematizado. (más…)