Cáñamo/Mandanga.

La gente de la revista Cáñamo me manda nota de prensa y explican que se lanza a la edición de cómics, lo que siempre es buena noticia.

La revista se llama Mandanga, y para que te animes a adquirir su primer número, te regalan “una semilla de genética propia Afghana Pura x Ginger Ale”, que no sé muy bien qué es pero imagino que algo que crece en maceta y da una planta muy graciosa.
Bien, este es el nº1.

“Prueba ésto”, que cantaban Los Planetas…

No lo he preguntado, pero imagino que el nombre de la cabecera viene de ésto (lo cual me hace muy dichoso porque es un vídeo que recomiendo encarecidísimamente):

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Panorama para matar (de placer lector)

El genio se compone del dos por ciento de talento y del noventa y ocho por ciento de perseverante aplicación.

Ludwig van Beethoven (1770-1827) Compositor y músico alemán.

 

Creo que la labor de Santiago García (entre blogs, traducciones, guiones, dirección de fanzines y revistas, autoría de libros teóricos, artículos académicos y, ahora, coordinación de obras) no tiene parangón en este país. Creo, que no soy estadista, pero… ¿cuántos sujetos (pacientes) son al tiempo autor, teórico, ex-director de revista(s), blogger y promotor del cómic en este país? ¿Cuántos lo son viviendo a 6.234 kilómetros de Madrid?

La última (y aún futura) locura bendita de este defensor de la novela gráfica como gesto de mirar al futuro es la coordinación de un libro que no puede apetecerme más: una recopilación de autores españoles tan brutal que, posiblemente, se puede decir que el hoy del tebeo nacional “de autor” y editado aquí, está representado en sus páginas. “Panorama,” además, se completará con reseñas de Gerardo Vilches y Alberto García (el tío berni), por lo que además de que podemos apostar un brazo a que la parte digamos documental o teórica, merecerá la pena también, pues sí, esto es un producto que promuevo porque lo han parido mis amigos (on line, in person). Aunque advierto La Verdad: son tres trampantojos, ni Santiago, ni “Berni” ni Gerardo existen. ¡Soy Yo!.

Vale, ¿quién ha tragado? Tont@, que eres ton@. Es broma. Volvamos a la seriedad propia de este blog.

Hace un rato Santiago García ha colgado capturas de “Panorama”. Si la portada es sublime (a ver… es de Javier Olivares, no podría ser menos), el contenido, por lo que se atisba en esas instantáneas furtivas y jugosas, va a ser de traca.

He cortipegado todas ellas para crear un mosaico. Si alguna se me coló, que me perdone el autor, vamos rapiditos para colgar en caliente esta descarada publi (por la que no gano nada más que vuestro asombro al contemplar la imagen y lo que contiene, lo digo por los trolls).

panorama

García y el amor por los cómics (clik para ver a tamaño completo, bien grande)

Y en fin, pienso que este libro tiene dos salidas, ambas interesantes. Por un lado, alimenta al “conocedor” pues prácticamente todas las historietas que contiene son inéditas. Pero por otro, creo adivinar que su espíritu es didáctico, que busca al neófito adulto, a aquel al menos cuya cultura y curiosidad expansivas pudieran hacerle curiosear el medio este que tanto amamos cuatro sibaritas/freaks (elija opción). Será una magnífica idea, apuesto, hacerlo con “Panorama”, que además, es producto propio, de aquí.

Y nada más.
Bueno, sí, que me mola lo de meter citas, vamos a cerrar con otra interesantísima y sabia (¡cómo no!).

La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.
Groucho Marx (1890-1977) Actor estadounidense.

Ah, y la portada: este es EL LIBRO:

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ATAJOS, de Martí.

AtajosEsto no es una crítica (¿quieres una? Tebeo de los que se quedan dentro, hurgando hondo: cómpratelo. De nada hombre, a mandar),  sino más bien una reflexión alrededor de Martí a partir de “Atajos”. Hablar de Martí, aquel Martí que despuntó en los ochenta “vivorescos”, en pleno 2013 es jugosísimo (lo hacemos a raíz de “Atajos“, claro, esa recopilación de cosas cortas dispersadas por décadas y que sin embargo tienen un algo unitario que apabulla). Uno de los estandartes del modelo “revista para adultos” que luce hoy con una frescura así es, ya solo por eso, algo a atender. Todos peinamos canas en este blog, y todos podemos hablar de nuestro recuerdo juvenil respecto al autor de “Doctor Vértigo”. El mío es el de un comprador de otro tipo de tebeos en los ochenta, que entró muy tangencialmente en La Cúpula de aquellos días, pero que conoció a Martí porque un coleccionable de periódico puso en su justo lugar al autor, incluyendo una muestra, concretamente de “Taxista”, la que se tiene como su obra maestra.
En este contexto (ego-contexto, je) todos los que sabemos de él sabíamos también que “Atajos” era una compra de esas mal llamadas obligada (¿obligar, perdone? pero nos entendemos), pero además al nuevo lector, el que hoy pueda disfrutar del novelagrafismo sin conocer el amplio pasado de nuestra historia de los cómics, hay que recomendarle que atienda a estos abuelos de la Movida, que se agarre, cual clavo ardiendo, al símil tantas veces usado que relaciona a Martí con un lejano, juvenil Charles Burns, y sobre todo que ojee este tomo para comprobar una cosa: que es de los ejemplos más vivos de aquella historieta. Más allá de ganchos generacionales (la obra de Martí no se debía a un presente en el sentido que lo hacía un Peter Pank o un Makoki, por ejemplo) o de reconocibles influjos (Lynch, Chester Gould), o de pretenderse adulto vía teta, pico de caballo en vena o violencia extreme (no busques eso en Martí), estas historias muestran una idea de lo que es, ha sido y será lo autoral en esto de narrar con dibujines.

Historieta a bocajarro

Ya lo dije, muchos años forman la horquilla de estos cuentos contados a hachazos, pero en todos pulsa una forma de entender el mundo, de distorsionarlo para recrearlo en el papel, o de usar la lupa para hacer zoom sobre aquellos aspectos que siempre interesaron al autor (al artista). Una obra de contenido social, que se fija en la España negra, pero también en toda esa cara B chunga del ser humano, sea el mundo de superchería cateta nacional o la white trash norteamericana. Asesinos, dementes, criminales, las páginas de “Atajos” unen como un caleidoscopio diferentes tonos a través de diferentes historias, pero amasadas, superando tiempos y espacios, y servidas en bandeja de recopilatorio en tapa dura, arrojan una única y terrible imagen de nosotros mismos.

No es normal que un creador se sobreponga a su época, o que no veamos una evolución nítida en su trayectoria conforme a los nuevos tiempos (se me ocurre Max ahí, una búsqueda constante del mañana), pero Martí queda como una de esas excepciones. Da un poco igual el debate bizantino de en qué momento, el tipo de “contrato”, el formato, las condiciones o lo que sea. Martí se sobrepone al dónde y el cuándo. Y el cómo arroja una incógnita que solo devuelve una certeza: su obra es tan personal que vence modas y momentos y es, en este sentido, imperecedera como lo puede ser esa novela o esa película en la que estás pensando.

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PUDRIDERO 2 de Johnny Ryan

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Al grano: sigue el festín de hostias padre y muy señor mío. Y eso, para el caso, es bueno.
Pero además lo que no parecía probable resulta que sucede. Si al leer el primer libraco uno se sentía machacado por la fuerza telúrica de su violencia insolente y macarra, también es verdad que podría pensar que tras el guantazo por sorpresa ya estaba todo el pescado vendido. Pero resulta que en este nº 2  de Pudridero, de J. Ryan, nada ha decaído. Recopila los originales USA 3 y 4, y ha sido editado con primor y esa alegría por hacer las cosas bien que nos hace imaginar a los de Fulgencio Pimentel y Entrecomicscomics como María Von Trapp cantando y bailando dichosa en el verde valle, mientras sacan libros como este. Y de su seno surgen nuevas amenazas contra el ¿héroe? que por supuesto proceden del abismo o se coagulan en los cielos, porque todo en Pudridero es primigenio y básico, y los enemigos de Carantigua son más temibles y disparatados y vaginales y supurantes y fálicos y regurgitados y defecados que en su primera parte.

pudrirero 2

festín pútrido

Así que a lo de antes (violencia garrula, humor socarrón, sal menos gruesa de lo que aparenta, hostias, hostiazos, hostiones, ¿he dicho hostias? es un taco, pero lo uso porque en Pudridero hay unos cuantos tacos… de la hostia, claro) se añade cierta dosis de emoción, uno no sabe si hablar de una némesis o de qué, pero las cosas se enredan, sin duda. Y el dibujo hasta me parece más refinado (es una palabra empleada en el lugar equivocado, soy consciente) e imaginativo, y los diseños de personajes de Ryan merecen un estudio… que lo haga alguien.

Bueno, pues… buena edición, buen precio, más acción que en todo Vengadores vs. Patrulla-X y una promesa: continuará.

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Cómics del lado salvaje (PUDRIDERO, ATAJOS, LA COLMENA)

Artículo publicado en Faro de Vigo el 3 de Mayo con el título “Caminar por el lado oscuro”.

Caminar por el lado salvaje.

Hay cómics y autores de historieta que no se contentan con retratar el lado amable de la vida o historias de gozosa evasión. Hay creadores que reflejan el fondo turbio de las cosas.

grupo salvaje

Grupo salvaje

La tradición escapista e infantil de nuestra historieta puede pesar como una losa (falaz) en la consideración que el lector tenga del cómic. Incluso hoy, con el auge del tono adulto, biográfico o comprometido, a lomos de la novela gráfica, puede persistir la sensación de que la historieta es algo así como un medio que navega entre la actualidad callejera (al estilo de las viejas revistas de los ochenta como “El Víbora”) y la lectura infantil o juvenil con ánimo de resultar una eficaz evasión: un entretenimiento frugal o un pulso a su presente.

Pero en realidad existen autores y obras que no bailan con ese ritmo, que se mueven por los rincones oscuros y suponen, en sí mismos, un reto casi inaprensible. Es así porque su perspectiva es extraña, personal y poco acomodaticia. Y porque no ofrecen solo lo que nos reconforta, sino una oscuridad que hay que asumir, atreverse a hacernos partícipes de esa mirada única y turbia.

AtajosRecientemente en España hemos visto tres obras bien distintas pero que participan de ese gusto por “lo otro”, por lo diferente, por el lado salvaje. Martí es un clásico español de la mencionada quinta de “El Víbora”, un autor que se hizo conocido en el boom de los ochenta y que incluso llegó a ser publicado en Estados Unidos. Quien se acerque a “Atajos” (ediciones La Cúpula) leerá reunidas algunas historias cortas que el autor del “Doctor Vértigo” desperdigó entre los setenta y el nuevo siglo en diferentes publicaciones. Asombra lo vivo de su estilo, que apenas envejece (de hecho las diferentes historias, con sus matices, poseen una gran cohesión) y nos interesa en este repaso porque aquí tenemos, efectivamente, una cara nada amable del mundo. Comenzando por una turbadora historia que homenajea al primer David Lynch, este libro surca la España Negra, criminal, pasional, insana y mezquina de los crímenes de barrio, las vendetas de pueblo y las rencillas de vecinos. Tarados, necios, locos, lo peor del tejido social pasa por estas páginas de oscuridad imantada, absorbente y feroz.

pudridero2_portadaAunque para ferocidad, las editoriales Entrecomicscomics y Fulgencio Pimentel al alimón acaban de publicar la segunda parte de ese carrusel de violencia gratuita y “fantastique” que es “Pudridero”, de Johnny Ryan. Poco argumento (en un futuro indeterminado, o en una galaxia más que lejana, un presidiario intergaláctico confinado en un mundo-cárcel se da estopa con todo lo que se cruza en su camino página tras página) para un relato adictivo de mutaciones fisiológicas, imágenes sexuales muchas veces chungas, descuartizamientos como fiestas de cumpleaños y lenguaje directo. Todo, no podía ser de otro modo, servido con un dibujo feísta que engaña al ojo: parecen garabatos toscos, pero resultan el más potente retrato de las consecuencias de un acto de híper violencia. Su efecto acumulativo de sucesos amorales convierte en un artilugio incandescente en las manos a este segundo libro sobre las vicisitudes de un preso en un mundo-pudridero.

la colmenaLados salvajes de la vida: una existencia de retrato social terriblemente cercano, en el caso de Martí, o una de fantasía space-ópera transmutada en holocausto caníbal para freaks en lo de Ryan, pero una vida. Sin embargo “La Colmena”, tercer ejemplo de este tipo de cómics nada complacientes, va más allá de la vida o de plantear una realidad, sea posible o futurista. Charles Burns es uno de los más grandes autores del cómic actual, dueño de un estilo cautivador, meticuloso y gélido, que sobre todo contiene un mundo propio donde realidades y sueños se amalgaman en una tórrida cópula. El lector puede reinterpretar las páginas, decidir cuál de sus mundos es más real para él, si los sueños o los recuerdos o las alucinaciones. Pero sobre todo, en Burns persiste una sensación de que las claves de lectura no se agotarán jamás, que uno puede volver a este universo de signos sutiles (más o menos evidentes, pero siempre complejos) y lograr relecturas sorprendentes. Y desasosegantes. Burns es, más aún que un lado salvaje, un plano diferente por el que hay que reaprender a caminar, por sus sendas. “La Colmena” es una segunda parte de la trilogía iniciada con “Tóxico”, ambas editadas por Random House Mondadori. Hay en sus páginas meta-cómic, realidades paralelas, amores adolescentes, delirios arties, nueva carne y tebeos añejos inventados. Un ensueño fascinante que, si queremos dotar de un titular, sería la más febril pesadilla de Tintín tras comerse los hongos de “La estrella misteriosa”. Entre muchas otras cosas, porque sus lecturas y conceptos, lo repito, son numerosas.

Son tres ejemplos, en fin, de una corriente que entiende al cómic como medio ideal para explorar lo que nos rodea alumbrado por lo que anida dentro de uno mismo. Donde la narrativa y el dibujo se combinan para expresar cualquier cosa. Atrévanse a probar.

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VIRUS TROPICAL, de Power Paola

Artículo publicado en Faro de Vigo el 19 de Abril.

La vida no es un virus.

La ecuatoriana de nacimiento Paola Gaviria, alias Power Paola, debuta en la novela gráfica con una autobiografía sincera y cercana.

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“Virus Tropical” ha sido saludado en la prensa internacional como un posible sucesor del “Persépolis” de Marjane Satrapi. Bueno, a falta del paso del tiempo que lo demuestre, cuanto menos se pude decir que el debut largo de Power Paola tiene puntos en común con el best seller viñetero de la artista iraní. Pero aquí, afortunadamente, hay personalidad. Y una frescura propia.

Paola Gaviria, criada en Colombia y de vida bohemia e itinerante, ha decidido tras un prometedor tránsito por Internet (que no abandonó como medio, afortunadamente) reunir lo publicado en línea para crear una nueva novela gráfica de  manual: tono adulto, el tópico de la vida y la autobiografía, un estilo de dibujo conceptual de aparente tosquedad… y ha dado en la diana, la verdad.

Firmando como Power Paola (precioso “Nik”, añado), el acercamiento a su propia vida y entorno posee la limpieza y la mirada pura de un recién llegado, y su sinceridad desarma desde el primer capítulo. “Virus tropical” (editado aquí por Mondadori) hace referencia a que el embarazo de su madre fue, primeramente, atribuido a una hinchazón debida precisamente a eso, a un virus. A partir de esta anécdota, la vida: nacimiento y crecimiento, y la familia, las amigas y los chicos, los novios, la identidad (se advierte contestataria, creativa, independiente) y los viajes (ya lo avisamos, bohemia).

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Vida en cada trazo

Lo interesante de “Virus Tropical” no es lo que se cuenta ya que en cierto grado es común, ni siquiera, incluso, la forma (espontánea y nada artificiosa) sino el tono. Hay en esos rostros a los que se acerca el lápiz de Paola, con sus ojazos de grandes pestañas, una sensación muy pura, de franqueza íntima. Persiste en la lectura la sensación en nosotros de que, antes que una verdad objetiva, asistimos a la realidad que la autora siente sobre sus cosas, su vida y sus cercanos. Y por eso un tebeo que relata poca cosa, lo de todos (que como singular, es lo de nadie más que ella y por tanto “mucha cosa”), se siente con la misma cercanía que los relatos de infancia de la citada “Persépolis”.

Sin llegar a las cotas de refinamiento de Satrapi, y recordando más en sus formas al underground (Julie Doucet es un referente, apuntemos para quien pueda conocer a la autora canadiense), Power Paola ofrece una ventada luminosa, de regusto a arte latinoamericano (me parece fabuloso el alumbramiento de una vegetación profusa, casi lujuriosa, en no pocas páginas del libro, y me recuerda, en cierto grado, al exuberante muralismo del nuevo continente) y poso alternativo. Tragaluz desde el que comprender su vida y cómo ella ha entendido ese viaje. La figura paterna (y su ausencia), la religión, el sexo, la escuela, la amistad, las necesidades económicas… todas esas cosas pasan por estas viñetas francas como pocos cómics de temporada. Porque “Virus Tropical” no es pasajero ni estacional, se queda.

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Mayo, mes de las flores.

Mes de descanso tras el saló. Pues no, o no si al menos uno se conforma con ir a la “crema”, que diría Álvaro Pons en su Cárcel de Papel… y la crema le sale abundante. Vamos a censar títulos que apetecen, rapidito:

  • ‘La Nueva Patrulla X nº1′. Fuentes fiables me aseguran que, pese al orco Bendis, este tebeo es muy entretenido. En general los seguidores de Marvel parecen bastante contentos con el follón Marvel Now, pero en fin, no me pidas que lea todos los títulos, que no.
  • ‘Conspiraciones’ de José Domingo. Bueno, Asiberri en mayo se pone las botas. Casi todo me interesa, apetece. Domingo, claro, no tiene fallo, a ver qué hace tras su oficinista japonés.
  • ‘Videojuegos’ de David Sánchez, otro que tal.
  • ‘Panorama’, una vista de pájaro a nuestros autores HOY. Un paquete de autorazos haciendo un ramo de tebeos inéditos en un tomo, para que te enteres de lo bien que va (artísticamente) el tebeo español. IMPRESCINDIBLE, A PRIORI.
  • ‘Cuaderno de Masacres’, otra oda al estómago delicado, por Kago, ese japonés loco.
  • ‘Krazy Kat, celebrando los domingos’ Edición tamaño gigante, preciosidad ineludible, mimo con una obra maestra pionera. Cómic del mes, aunque mejor pillarlo en inglés, porque es INTRADUCIBLE (juegos de palabras, toques de idiomas entrelazándose al inglés de barrio…).
  • Un clasicote, por si eres de clásicos en vez de modernos. Sin ser un impepinable como el Kat de Herriman, el ‘Romeo y Julieta’ de De Luca puede ser interesante.
  • Y MÁS tebeo clásico, el ‘Lone Sloane’ de Druillet, tan histórico como salida-de-olla-estética de un tiempo muy concreto. Pero merece la pena que se edite, y que se conozca.
  • Pero para acabar con la caspa (es broma, es broma), otro clasicazo de altura cósmica… ‘Crimen’, de Kirby, indaga en la era pre Marvel del genio.
  • Dudo que lo disfrutase tanto como me hace tilín por mi querencia al estilo europeo ochentero, CIMOC Extra Color, y tal, pero reconozco que cuando ojeo las páginas de ‘WW2.2′, de Gabella y Cara, disfruto de los viejos recuerdos. Igual me gustaba su lectura, quién sabe. Va por el 3º de 7 y presenta ese dibujo realista de raíz línea clara y composición dinámica que, sin duda, tiene seguidores.
  • Y por terminar, que ya toca, tengo una curiosidad, ¿’El mono Hertepool’, de Moreau y Lupano (Dibbuks)?
"Panorama", portada lomo contraportada del lanzamiento del mes.

“Panorama”, portada lomo contraportada (a todo trapo, a tamaño completo, disfrútalo) del lanzamiento del mes.

 

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LA ISLA DE LOS CIEN MIL MUERTOS, de Jason y Vehlmann

Publicado en Faro de Vigo el 19 de Abril de 2013

Piratas del Caribe antropomórficos.

El regreso de Jason, acompañado a los guiones de Vehlmann, nos devuelve a su mundo de tópicos dados la vuelta y ambientes desasosegantes.

          laisladeloscienmilmuertos

“La isla de los cien mil muertos” (Astiberri) supone la incursión del noruego Jason en uno de esos géneros o subgéneros narrativos trillados, manoseados por una tradición que ha dado sus obras maestras hace mucho (para el caso nadie duda que en 1883, cuando Stevenson publicó su “La Isla del tesoro”). Una de piratas.

Pero quien conoce a Jason sabe que nada es lo de siempre bajo su espejo deformante, espejo de tacto gélido. Ahora, además, con la complicidad de Vehlmann, quien se encarga hoy por hoy de las historias y aventuras del icónico Spirou. Este guionista pone su gusto por lo codificado, lo genérico, y un humor acaso más directo que el de Jason, autor oblicuo en todas sus facetas.

La historia es buen ejemplo de este aliento casi disparatado que, quizá, aporte Vehlmann: buscando a su padre supuestamente naufragado, una niña recolecta a unos piratas para conquistar una isla del tesoro que, en realidad, es una escuela de verdugos. Escuela donde aprendes a torturar y ejecutar. Verdadera burrada que por los lápices de Jason y su toque distante, adquiere connotaciones surrealistas.

Un mapa del tesoro: los cuentos raros de Jason

Un mapa del tesoro: los cuentos raros de Jason

En realidad no importa demasiado el dilucidar qué parte del mérito la tiene quién: ¿Jason o Vehlmann? La realidad es que podemos hablar de perfecta simbiosis. El guionista da el toque de comedia de situación, y el dibujante aporta el aire gélido, extrañado, que suele dar a todas sus obras. Aunque de apostar, bueno: esta isla de aspirantes a burócratas asesinos guarda mucha relación con otros libros del noruego, francamente.

Excelentemente coloreado por Hubert, con un dibujo ya clásico en Jason, enfermizamente limpio, narrado a través de páginas cartesianas (casi siempre compuestas por 9 viñetas de idéntico tamaño) y desde una distancia extrema donde no vemos implicación autoral con la trama o los personajes, esta historia de piratas no es trepidante, ni encantadoramente romántica, ni mucho menos previsible. En todo caso, sirve de metáfora de anhelos y carencias que todos podemos sentir cercanos

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“LOS CAPULLOS NO REGALAN FLORES” vs. “DICTADORES: LEOPOLDO Y FRANCISCO”

Dos lecturas casi paralelas para hablar del estado de la cosa sin pasar por alto la divagación respecto a esas dos lecturas. De esto va est epost. hace poco he leído dos tebeos hechos en españa que resultan interesantes de cotrastar y comparar. Por antitéticos.

Las dos portadas de “Dictadores”

La portada de los capullos y unas tijeras enormes.

Por un lado tenemos un libro de “Moderna de pueblo“, Raquel Córcoles, y por otro un comic book grapado, “Dictadores“, donde dos autores (Sergi Puyol e Irkus E. Zeberio) divagan sobre sendos sátrapas. Reconozco que “Los capullos no regalan flores” no lo he terminado, al menos de momento, pero con lo leído tengo suficiente para esta mandanga, que diría El Fary. El libro de Moderna de pueblo lo edita un gigante, Mondadori. Es pequeñito, bonito, cuidado, de precio muy asequible (ronda los 15 €). El de los dictadores es uno de esos objetos guapetones que saca Apa-Apa, un tebeo grapado pero con papel de jugoso gramaje, cubierta con solapas, y mucho mimo. 9 €, otro precio asequible para un tebeo pequeño pero detallista como objeto.

“Leopoldo/Francisco” es un divertimento travieso, donde dos autores fabulan alrededor de las figuras de Franco (un Franco del futuro ¿?) y Leopoldo II, un par de gamberradas que confluyen en la página doble central. Más allá de lo sencillo del planteamiento (aunque hay mala uva soterrada y siempre hay sustrato por debajo, cuando se habla de Franco, por muy cafremente que se haga, o de cualquier dictador, sea el Leopoldo que nos ocupe, Castro o el que sea) lo que interesa aquí es la forma, el gusto por experimentar con el diseño, desde planteamientos que me recuerdan al expresionismo y el art brut, en el caso de Zebeiro y a, bueno, al “Viaje” de Yokoyama en el delirio de Puyol.

Por su parte “Los capullos no regalan flores” es un producto del hoy, de este neo cómic para todos los públicos que parte de la red de redes como lugar de distensión de normas y preconceptos. Hace muchos años alguno dudaría de que este tebeo fuese exactamente un cómic, quizá hablase de mezcla entre historieta, relato ilustrado y yo qué sé. Pero no, esto es un cómic que quiere hacer las cosas como le de la gana y lo hace. Y además, resulta que de experimental, poco o nada. Desde la libertad de la novela gráfica y la búsqueda de lo necesario para sus intenciones, Moderna de pueblo hace verdaderos best sellers. No me atrapó demasiado, personalmente su chiste me hace gracia en primera instancia pero se me agota por repetición. Quizá mucha alforja, demasiada. Quizá el blog es más su lugar, de momento. Pero la realidad es que “Moderna” cala, es Trending Topic incluso fuera de los cercos de la tebeo-esfera, y gusta.

Si el artefacto de Apa-Apa es un delirio sobre dictadores con ganas de hacer reír, Moderna de pueblo crea un espejo de sí misma y sus relaciones sentimentales en la gran ciudad. Se ríe de lo que quiere ser, o es aquello de lo que se ríe. Y va desgranando prototipos risibles de masculinidad (y de feminidad, ¿a su pesar?) con cuya descripción quizá quien más se pone en evidencia es la retratista. Esto no es del todo malo, quizá incluso es premeditado. Un ramillete de moderniquis muy caricatura, topicazos con los que el lector sintoniza por aproximación o reconocimiento.

El hecho es que al leer ambos cómics casi a la vez, me quedé pensando que, caray, en España hay espacio para obras herméticas como “Dictadores”, con su pequeña y osada tirada, y para cosas “mainstream” que, mira qué bien, se alejan en tono e intereses de todo aquello que hace años era considerado mainstream (ya sabes, pijamas voladores, bárbaros depilados, ciencia ficción con tetorras, terror… acaso el costumbrismo cheli del Vívora sea lo más parecido, y mira tú, dos gotas de agua). Moderna de pueblo habla a un lector mayoritario y generacional (veinteañero y urbano) de sí mismo, sus cosas, sus patetismos. “Dictadores” revuelve sus tripas para hacer cosas que quieren ser nuevas y tierra de nadie, o de muy pocos. Arguiñano y Adriá.

Hace décadas dudo que Moderna fuese superventas, no la concibo en la era del Cimoc o el Tótem. Ni siquiera en Cairo. Hace décadas Puyol y Zebreiro serían carne de Madriz o Medios Revueltos, apenas serían visibles salvo como montante de una revista de luxe (maravillosa) y se dedicarían mayormente a otras cosas, pero jamás lograrían la autonomía de una “grapa”.

Y si tiramos del hilo… este mes se reedita un semiclásico de género fantástico como “Los reyes Elfos” (que ni leí ni leeré), y vuelven Atlas & Axis para los más jóvenes (que no leí y quiero leer algún día). De todo para todos, y hecho aquí. Qué bien, ¿no?

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Nela, de Rayco Pulido

Artículo publicado en Faro de Vigo el 5 de Abril de 2013. La procedencia, prensa generalista, explica ciertos tópicos como mi intencionalidad de “demostrar” que el cómic puede hacer una buena traslación de Galdós sin caer en los modos de la  serie “Joyas Literarias Juveniles”, algo que al lector de este blog le va a resultar obvio, lo sé.

“Nela”, o Benito Pérez Galdós llevado a la novela gráfica.
El canario Rayco Pulido traslada al lenguaje del cómic “Marianela”, una de las más famosas obras del autor de los “Episodios Nacionales”.
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Galdós escribió “Marianela” en 1878. Hay en esta novelita corta una mirada a temas diversos, como el progreso, la injusticia social, el amor más o menos platónico, más o menos ideal, o el papel del progreso en nuestras vidas o la religión. Pero todo ello aflora en un relato de corte casi folletinesco, de intensidad a flor de piel. Una niña pobre , fea y escuálida vive enamorada de un invidente. La posibilidad de su cura acelera el drama. Un mundo de pasiones, ansias y miedos que pudo ser uno de los atractivos que Rayco Pulido vio en el material de partida.
“Nela” (Astiberri Ediciones) es una versión, cierto, y como tal se beneficia del texto original. La historia goza de gran intensidad y los personajes poseen un retrato elaborado. A partir de ahí, hay que felicitarse de los méritos de Pulido porque su adaptación es intensa y certera, y sobre todo sabe huir de tópicos como “literatura pobre”, “simplificación infantilizante” y tantos otros que, por muchos años, han perseguido a las historietas que se basaban en obras literarias.
Es cierto que, sobre todo en el mercado europeo, no pocos autores ya tentaron desde los sesenta diversas traslaciones, y alguna con éxito. Pero uno tiene la sensación de que hubo un antes y un después de que Mazzuchelli y Karasik hicieran su versión en cómic de un Paul Auster en 1994 (“La ciudad de cristal”). Allí se mostró cómo llevar a un medio completamente diferente una obra literaria, con recursos historietísticos rupturistas, innovadores.

“Nela”, literatura gráfica

Pulido trabaja en esa misma onda. Su “Nela” es puro cómic, prescinde totalmente de textos de apoyo, lleva la narración a través de los diálogos (acertadamente victorianos), el dibujo es más simbólico que representativo (así el autor nunca dibujará a Pablo con ojos, para expresar su ceguera), la aparición del color genera interpretaciones simbólicas, e incluso en determinados momentos se luce en secuencias oníricas y mudas, para contar aquello que Galdós expresaba con profusión de palabras. Así, contando con efectos y modos propios de su medio, triunfa “Nela” como obra de cómic, como lectura independiente al original aunque totalmente respetuosa con aquel.
Hemos citado a Mazzuchelli, y ciertamente el norteamericano es un influjo claro en “Nela”. No es mimetismo sino entender la viabilidad de los modos y recursos que el autor de “Asterios Polyp” lleva ensayando desde que abandonó el tebeo comercial de superhéroes. También hay mucho de la nueva historieta francesa (la “nouvelle Bd”), especialmente de Christophe Blain. Pero apuntar una retahíla de nombres puede ser infructuoso. Quedémonos, mejor, con la idea de un autor joven que suelta su dibujo, que resulta expresivo y caricaturesco, en el marco de una obra repleta de recursos vistosos, imaginativos y al servicio del relato. Puede que aún no alcance a sus maestros, pero ello no resta mérito a “Nela”. Es sutil, aprende de los mejores ejemplos y se fortalece con una personalidad propia, la de un autor más que prometedor.

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