Viñeta aislada de Hermann

Recuperando la sección donde hacemos protagonista a la viñeta, esa suerte de verso en el poema que es un cómic, para centrarnos en un modelo clásico. Clasiquísimo, diría, pues hablamos de Hermann, un autor de Bande Dessinée de la vieja escuela (pero en activo, ojo). Factura primorosa, cómic de género. En este caso, “Las Torres de Bosque Maury”, centrado en lo histórico (y concretamente el medievo)

"Las torres de Bosque Maury 2/Eloïse de Montgrí", 1985, de Hermann, p. 24

Acotado el momento, el estilo y el modelo de este cómic en una frase (¡toma!), pasamos a la viñeta en cuestión.

Siempre me ha admirado en Hermann el cuidado compositivo que articula su obra. Es un autor modélico de su momento, que hace obras donde en primer lugar explora los tópicos del género más puro (el western, el histórico, etcétera) bajo los cuales, ciertamente, podemos reconocer parámetros autorales, una visión del mundo y del género humano (por cierto, nada complaciente). Todo ello con una puesta en escena cuidada, un acabado gráfico detallista y realista, y una planificación de traca en todos los sentidos.

Personalmente siempre he pensado que cada viñeta de Bosque Maury puede verse como un pequeño ejemplo de exquisitez, cuidado en el diseño, en la disposición de sus diversos elementos. Una muestra de la altura artesanal de un dibujante enorme. No creo que vaya esta entrada a descubrir nada que cualquiera de mis lectores no sea capaz de apreciar si atiende un poco al ejemplo: dibujo realista que, no obstante, sabe aplicar una economía de trazos y una ligera abstracción sobre los planos generales (con lo que logra una clara comprensión de la escena), distribución de los elementos dentro del marco-viñeta esmerada (para este caso, evidentemente se segmenta en un esquema de aspa o X)…

Cuidando cada elemento interno

Tampoco me parece casual el entintado, que refuerza una sensación de ligero desasosiego al trazar las ramas de la otoñal arboleda tanto en el primer plano como al fondo. Ni el punto de vista en picado para un plano general, combinado con una línea de horizonte muy elevada… esto responde a un naturalismo del mismo modo que transmite información en la lectura, situando a los personajes en un entorno. En este sentido además el cielo en su lejanía es tormentoso, algo que también transmite información casi anímica (o sin casi)

Sumemos una acertada elección de gamas cromáticas (firma el color Fraymond) donde se contraponen azules violáceos con amarillos anaranjados en el plano más alejado, y verdes y tierras en la zona que cruzan los caballeros. El color, pues, delimitando muy conscientemente las diferentes “capas” que muestra la viñeta, el “escenario” y el “decorado” de fondo (que como vimos, poco de mero decoro supone… todo transmite información narrativa en esta viñeta muda)

Bueno, lo que más me ha interesado en todo esto, es sin duda ejemplificar que, aunque Hermann es un dibujante naturalista excelente, lo más importante es su sabiduría y el enorme estudio que realiza a la hora de abordar el diseño de su puesta en escena. Ya sabréis que igual de exquisitas suelen ser sus páginas, así que me quedo con esta idea. Por encima de la pericia artesanal, la buena factura, la “mano” y la capacidad para “dibujar bien”, en un sentido de dibujo realista (y que es, me temo, algo que pesó mucho en la reconsideración del cómic como arte en aquellos lejanos ochenta… demostrar que se dibujaba con primor, desde parámetros realistas… aunque fuese en historias futuristas en galaxias lejanas… ¡al menos en cierta “sección” de lectores-tipo!), lo que hay que resaltar es la enorme elegancia en el diseño, el cuidado de cada detalle. Siempre, además, con un sentido atento a la narración antes que a la exibición gráfica.

Desde esta perspectiva, además, valoro siempre a los autores, incluso aquellos que “parecen” no dibujar bien, naturalista, artesanalmente.

Y como en este texto he repetido tres veces el concepto de artesanía (en oposición a artístico, de un modo ladino y soterrado, pero esa era la idea) pienso que procede ir dejándolo por hoy.

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Fallece Eddy Paape

Me entero de buena mañana de u obituario comiquero, el de Eddy Paape a los 92 años.

Se trata de un autor del a época clásica de las revistas francesas, cuya obra más reconocida es Luc Orient, con los guiones de Greg.

Descanse en paz

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CÁRCEL DE AMOR, de Sergi Puyol

Un hombre alienado y una sociedad autista. Este podría ser el texto de una publicidad bastante descriptiva para “Cárcel de Amor“, la primera novela gráfica de Sergi Puyol. Un trabajo cercano a las catacumbas mentales de, por ejemplo, un Burns filtrado por el “slice of life” agrio de Daniel Clowes.

planificando el "mood" interior

En “Cárcel de amor”, la historia de un hombre que se obsesiona por una mujer y la encierra en su casa (algo, por cierto, no demasiado irreal, y que nuestro enfermo mundo ya ha conocido varias veces), lo cotidiano se reviste de un tempo angustioso, lento, espeso. La vida vista como algo que no merece demasiado la pena. Y posiblemente en esa cualidad de retratar ese ‘tempo’ especial, que es anímico más que real, en ese diapasón oxidado y retranqueante, encuentro lo mejor de este tebeo, donde por otro lado los personajes pueden ser prototipos bastante evidentes. Aunque sean prototipos del lado oscuro, que eso no es mérito per se, y no alcanzan la categoría y complejidad de algunos seres cronenbrgianos, por ejemplo. Pero es cierto que intentar comparar a un semi-principieante con la madurez de un gigante como el autor de “Spider” es una maldad fuera de lugar… la realidad es que Puyol tiene un mundo personal (aunque con referentes) y una capacidad de hacernos sentir el “mood” de ese mundo con el lenguaje de las viñetas, con una planificación exquisita de cada página, con un dibujo perversamente naive y con una paleta cromática que es excepcional.

Primera obra de empaque, donde quizá su autor a veces resulta innecesariamente enfático por momentos, pero portador de un rosario de logros brillante y dueño de una personalidad que augura futuros trabajos a seguir.

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SIMIOCRACIA, de Aleix Saló

Artículo publicado el 27 de Abril del 2012 en Faro de Vigo. Un poquito ampliado para este blog.

Si el mundo no se arregla, al menos lo desentrañaremos.

El autor del superventas “Españistán” vuelve con una obra necesaria, crítica y lúcida sobre el mundo, los poderes, y porqué estamos como estamos.

Cuando “Españistán” fue citado en el Congreso de los Diputados ya era famoso. Los vídeos creados como efecto publicitario y casi vírico tenían miles de visitas. Y la obra, el cómic al que promocionaba el You Tube, merecía los aplausos. Aleix Saló es un observador ácido, airado con el presente que le toca vivir pero perspicaz a la hora de analizarlo. No se decanta por partidismos sino que documenta una bola de nieve sociopolítica, y vuelve a hacerlo en “Simiocracia”.
Saló es un lince poniendo títulos, sí, pero además lo es viendo y comprendiendo el mediocre entretejido de política y economía que es el mundo moderno. “Simiocracia” es el análisis de la crisis económica mundial, desde sus lejanos antecedentes (el crack del 29) a las causas inmediatas. Y no deja títere con cabeza: todos monos. Nosotros también. Y todos atenazados por un laberinto de deudas y ambiciones, fracasos, medidas anticrisis absurdas, consumismo cerril, idiotez intelectual y medios de comunicación enquistados.

venimos del mono, volvemos al mono

Aleix Saló es joven, estudió arquitectura y hace tebeos que alguno dirá que no son tebeos. Pero si un cómic es un medio donde palabra e imagen se alían para contarnos una historia que no entendemos sin en concurso de ambos, aquí tenemos exactamente eso, un discurso pespunteado por ilustraciones impagables sobre la caída del Imperio de Occidente en tiempo presente. Es descorazonador pero también revelador. Es un puñetazo en la mesa, una mesa que nos aprieta el cerebro y no nos quiere hacer pensar. Una acción intelectualmente agresiva contra un estatus quo que nos lleva por el desagüe directamente.
Puede que los ciudadanos sintamos, leyendo “Simiocracia”, que “alea iacta est”, y poco podemos hacer salvo cambiar macacos cada cuatro años. O puede que nos levantemos airados y decididos a cambiar las cosas y lo logremos. Pero lo que es seguro es que el lector se va a reír, va a pensar y posiblemente aprenda mucho con este tebeo, famoso con toda justicia.

Por supuesto, “Simiocracia” también tiene vídeo, y merece la pena verlo. Eso sí, estos Ypu Tubes no son sino la punta del iceberg. Lo que cuentan es una presentación del discurso qeu Saló desarrolla en su cómic.

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HOLY TERROR, de Frank Miller

Tiene el lector (mira qué desfachatez, lo que voy a hacer) muchos análisis que explican la hecatombe que ha resultado ser lo nuevo de Frank Miller como autor completo (esto es, guión y dibujo). Tienen ésto, y ésto, y ésto

Yo solo quiero unirme al festín de sollozos, y sí, decir que es una lástima.

Porque 01: Holy Terror es un traspiés de esos que te desnuca. Así, a lo bruto: un festival de imágenes impactantes (aquí sí, el “caballero oscuro” se luce, más que nunca) pero esteticistas, vacías y pocas veces útiles.

 

Encuentre a Wally agazapado entre los recovecos de este dibujo

Porque 02: esta vez no encuentro parábola por ningún lado. Miller se me ha vuelto rematadamente tópico y radical (ahora sí) en su modo, personal, íntimo, de encarar el horror de las Twin Towers. Y después de conocer in person la enormidad de la Zona Zero no se lo reprocho, un ser sensible como lo es un artista no siempre va a poder encajar esa barbaridad, sino que el horror lo arrastra… y eso es lo que ha pasado. Por tanto, bien, Frank, eres valiente por enseñarnos sin vergüenza tus sentimientos en forma de venganza en sucesión de splash pages y viñetas (mejor esta vez las primeras que las segundas, parece mentira del autor de Dark Knight Returns), pero no lo comparto y hecho de menos al hombre que utilizaba esa coraza ‘Ultra’ para hablar de valores mucho más abstractos y ancestrales que un animal deseo de cruel vendetta.

Porque 03: los toquecitos de color trivializan un recurso utilizado en Sin City y que no siendo el descubrimiento de América, vamos, al menos tenía entonces sentido.

Y porque 04: debe ser la primera vez en un cómic de Miller en que no identifico a alguna de sus caricaturas (y piénsalo… lleva unas cuantas desde Daredevil) y  esta tontería me da mucha rabia porque certifica, casi simbólicamente, que el hombre está mustio.

Bromas al margen, no sé, igual hay que desdecirse en una segunda lectura… quizá la abstracción conceptual de Miller sigue un pasito por delante y esta vez me adelanta en mis entendederas. Quizá toda esta bacanal de sentimientos fachas a flor de piel ilustrados con ferocidad y utilizando un sentido tan caótico de los recursos del cómic, sea un todo calcualdo y voluntario. Quizá deberíamos deslumbrarnos tanto con el último Miller como con Kago o Ware, a su modo. Pero… no lo veo, no.

Lo peor es que a tenor de esta historieta chulesca y supuestamente macarra, viril, provocadora, cañera, encantada de conocerse… el autor de ’300′ se debe sentir en una 2ª juventud, capaz de hacer tres cómics como este al año, o de encarar ahora sí que sí, la vida de Cristo, la de San Apolodoro de Damasco y la de quien le pida el cuerpo desde un trampolín tan, tan débil como es este Holy Terror (que si tiene bondades y es un adelantado, todo ello se esconde tan bien que lo hace un tebeo in-disfrutable, la verdad). Vamos, que temo que lo hemos perdido para siempre. Ojalá me equivoque.

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Entrevista a Entrecomics Comics.

El otro día entrevisté a “El tío Berni”, entrecomiquero que se prestó a sufrir mis inquisitoriales preguntas sobre la editorial “Entrecomics Comics” muy amablemente. Para el diario “Faro de Vigo”, donde se publicó hoy viernes 27. Por lógicos motivos de espacio, la charla fue mutilada (ojo, por mí mismo, yo seleccioné qué era prioritario para el diario y qué se quedaba fuera). Pero este blog es un infinito lienzo en blanco, y así, ahora, al filo de la medianoche, os brindo la conversación completita. A disfrutar:

Nace una nueva aventura editorial, la encabezan los responsables de uno de los blogs más importantes que, sobre historieta, se han hecho en España, “Entrecomics”, que por supuesto sigue siendo un “site” de referencia para estar bien informado de todo lo que rodea al pequeño/gran mundo de las viñetas. Pero ahora han movido una ficha para la que, en plena edad del hielo de la verdadera y definitiva crisis universal, parece que hay que estar un poco loco, ser un poco valiente y muy atrevido. Nace Entrecomics Cómics, una nueva editorial con el auspicio de venir de los responsables de “Entrecomics”. Conversamos con Alberto García, uno de los responsables de este proyecto.

 

(YO) – Hablemos de cómo empezó vuestra relación con el mundo de la historieta, del blog. Nacisteis como una bitácora realizado por un grupo de amigos, en 2006.

(ALBERTO, y en adelante, claro, idem) -A través de una lista de correo dedicada al cómic llegamos a conocernos varios aficionados al medio, y entre algunos se forjó una amistad bastante estrecha. Habiéndonos conocido inicialmente a través de internet y en una época en la que el fenómeno blog estaba en auge, surgió la idea de crear nuestro propio espacio online. Fernando Rodríguez fue el ideólogo, Mar García la argamasa y yo el bulto. Casi inmediatamente le pedimos a Iñaki Sanz que se incorporase, y durante los primeros años también estuvieron ahí José Monzó y María Moreno. Después ya fue simplemente una cuestión de compromiso personal, trabajo constante y muchas lecturas, para estar al día, acabar de reforzar los cimientos y educar el paladar.

- Y ahora os decidís por haceros Editorial… una cosa que resulta evidente es la fuerte “piña” que sois en “Entrecomics”. Quien os siga en las redes sociales lo puede ver claro, sois un grupo de amigos dándolo todo por la historieta. O eso parece. ¿Puede radicar aquí el secreto de vuestro éxito y permanencia como blog, el no pretender otras metas que afianzar un “feeling” alrededor de una pasión, los cómics?

Indudablemente. Sin la confianza ciega que hemos ido depositando los unos en los otros, el proyecto habría muerto hace tiempo. Puede que tal vez por eso los intentos de añadir a otras personas a Entrecomics nunca hayan acabado de cuajar del todo, salvo en el caso de Gerardo Vilches, una valiosísima y relativamente reciente incorporación que, además de realizar aportaciones muy valiosas, ha encajado perfectamente en nuestra dinámica de grupo. Creo, o al menos espero, que la sinceridad y la pasión con la que realizamos la página web y el ambiente de amistad que mantenemos en la trastienda, trascienden de alguna manera hasta el lector.

Tetracerebro en la sombra: Entrecomics

- De hecho una razón que se puede leer en la Web de la nueva editorial pasa precisamente por las ganas de escapar de la rutina. A eso lo podemos llamar querer seguir pasándolo bomba.

-Entrecomics, la web, es un trabajo absorbente al que dedicamos prácticamente el tiempo de una jornada laboral completa. Es un trabajo que se hace con gusto, pero llegado un momento uno siente que algunas cosas se hacen ya por rutina. A pesar de ser conscientes de que cumplen una función y tienen una utilidad, el anuncio de novedades y la reproducción de notas de prensa no son enriquecedoras a nivel personal. La idea montar una editorial venía de hace años, pero siempre la veíamos como algo para un futuro próximo. Cuando de repente paramos un momento, miramos a nuestro alrededor, y vimos que parte de la función de Entrecomics la podíamos canalizar a través de otras redes sociales, pudimos por fin tomar aliento y decidir que queríamos apostar en serio por un proyecto nuevo. La puntilla final la puso a finales del año pasado Pablo Ríos –que ahora es uno de nuestros futuros autores publicados–, que nos contagió con su entusiasmo. Supongo que el anuncio de Entrecomics Comics ha pillado a casi todo el mundo por sorpresa, pero entre bambalinas llevamos unos cuantos meses afinando nuestros instrumentos y aprendiendo un montón de cosas nuevas. Es un poco como volver a nacer, pero sabiendo ya algunas cosas que solo los adultos saben. Y es muy emocionante.

-Sin embargo, aunque seáis unos buenos conocedores de este mundo de los cómics, esta es vuestra primera experiencia como editores. La profesionalidad en un sector nuevo es algo que exige responsabilidad y una idea del mercado en el siglo XXI. ¿Qué tipo de cómic es el que, como editorial os interesa? ¿Cómo encaráis la línea editorial de “Entrecomics Cómics”?

-Obviamente, cabe la posibilidad de que nuestra idea inicial sobre la línea editorial vaya cambiando, amoldándose a las exigencias y necesidades del mercado, pero en principio la apuesta es clara: nos interesan los cómics con personalidad propia. Puede parecer una definición muy vaga, pero realmente, cuando se lee mucho cómic, a menudo uno tiene la impresión de que hay un umbral de uniformidad muy amplio, tanto en aproximaciones estilísticas como en formatos. A nosotros nos interesa publicar cómics que no sean intercambiables, que bien por su temática o su grafismo resulten originales y reflejen la necesidad de expresión de sus autores. En este sentido también pensamos que el libro como objeto físico es importante, ya que el cómic es un deporte de contacto. Habida cuenta del desarrollo de lo digital –tema que también nos apasiona–, nuestra intención es dar a cada libro el formato que pide, y entre los proyectos que tenemos en marcha no hay dos libros iguales. El momento que vive ahora el cómic es muy atractivo a muchos niveles, se han roto muchos prejuicios y barreras, y es el momento de alimentar su cara más artística –sin snobismos– y ofrecérsela al gran público.

-Por otro lado, resulta sorprendente la franqueza de vuestro manifiesto… si podemos llamarlo así. En vuestra presentación on-line agradecéis y reconocéis la inspiración directa de otra editorial, “¡Caramba!”, y también reveláis las condiciones contractuales que proponéis a los autores… es algo inusual, y en cierto modo revolucionario, plantarse en el sector con tal transparencia pública.

-Por supuesto, ¡Caramba! ha sido el modelo editorial que finalmente nos ha convencido para dar el salto a la edición, y sus editores, Manuel Bartual y Alba Diethelm, nos han ayudado constantemente a lo largo de los meses de gestación de Entrecomics Comics. Sin ellos abriendo y mostrándonos el camino de autogestión, de utilización de las redes sociales y de optimización de la venta directa, puede que hubiéramos tardado otros 6 años en decidirnos a dar el salto a la arena editorial. Además, su mimo a la hora de editar, la apuesta por los autores españoles y la gestión y reparto de beneficios también nos han parecido algo a emular. Sobre el tema de la transparencia, bueno, evidentemente hay cosas que cualquier empresa, organización o colectivo tiene que guardar para sí mismo, sobre todo para evitar malinterpretaciones y opiniones mal informadas. Pero otras no tienen por qué ser un secreto, como es el caso del pago a los autores. El sistema de ¡Caramba!, que también practicamos nosotros, supone que el autor y el editor se reparten al 50% del PVP de cada libro vendido, una vez que se ha cubierto la inversión en la imprenta. Bien pensado es un sistema basado en la confianza, porque es una especie de trueque abstracto, muy distinto al adelanto del 10% sobre la tirada que suele ofrecer tradicionalmente la industria del libro. En nuestro caso, el autor aporta su trabajo artístico y confía en que el editor realizará su función lo suficientemente bien como para que las ventas sean buenas y su beneficio superior al que obtendría en otro tipo de editorial. Por su parte, el editor aporta un capital, una infraestructura y recursos humanos y confía en que la calidad y comercialidad del trabajo del autor le reporten ganancias. Si la cosa sale mal, todos perdemos. Pero si sale bien, ganamos más.

-Deberíamos hablar, ahora, de los autores… algunas firmas son muy conocidas, como Luis Bustos, otras, cuasi noveles. ¿Cuál ha sido vuestro criterio de selección?

-El criterio principal ha sido nuestro propio paladar, pero siempre con la idea en la cabeza de que la única forma de que esto prospere es comenzar con buen pie comercial. Es decir, todos los autores que vamos a publicar nos gustan mucho, pero también confiamos en su comercialidad. Nuestra primera obra publicada, Moowiloo Woomiloo, de Néstor F. y Molg H. es un cómic que ya seguíamos durante su serialización online, y precisamente lo concluyeron cuando nosotros empezábamos a buscar autores publicables. Se alinearon los astros, vaya. Néstor y Pablo ya llevan lo suyo publicado en fanzines, pero creo que cuando la gente los descubra en un trabajo más largo y todo suyo, se va a quedar bastante impresionada con su calidad y versatilidad. Pablo Ríos también es un autor novel, y además amigo. En cuanto vimos algunas páginas de su Azul y pálido, una novela gráfica sobre el fenómeno OVNI y las abducciones en clave documental, olimos su enorme potencial. Los otros dos autores sí que son veteranos y tienen cosas importantes a sus espaldas, cosas que nos han impulsado a contactar con ellos, conscientes de que todavía tienen mucho que decir en el futuro y que posiblemente ahora están en un momento de madurez exquisito. En el caso de Luis Bustos, le explicamos nuestro planteamiento editorial con pelos y señales, nos mostró el dossier de Versus, un cómic basado en un relato de Jack London, y llegamos rápidamente a un acuerdo. En el caso de Pep Brocal fue un poco diferente: le comentamos nuestro interés en publicar algo suyo, se retiró a reflexionar, y al cabo de un tiempo volvió con Alter y Walter, una cosa absolutamente preciosa. Como ves, en cada caso ha sido un poco diferente. No hay un denominador común entre los autores ni entre las obras, como no sea la confianza que depositamos en ellos y la libertad total de estilo y formato que les ofrecemos.

-Hay una línea muy evidente, de un cómic de autor, de libertad creativa y de confianza en el formato, el libro como objeto. ¿Serán los lanzamientos de “Entrecomics” una sorpresa, en este sentido de entender forma y fondo como un todo, digamos, exquisito?

-Ojalá nuestros aún limitados conocimientos técnicos nos permitan hacer eso que dices, porque, desde luego, esa es la idea. Como he comentado antes, cada obra pide unas dimensiones, un tamaño, un papel determinados, y es importante acertar con los mismos. De ello depende la relación de tú a tú que se establece entre el libro y el lector, una relación que implica cercanía, contacto. No se menciona muy a menudo, pero el cómic publicado en papel es una de las pocas artes en las que se ve involucrado el sentido del tacto, y hay pocas cosas en este mundo que pongamos tan cerca de nuestra cara como un libro. Además, hoy en día, debido al crecimiento del libro digital, hay que procurar más que nunca que el libro de papel esté dotado de valores y detalles añadidos. En ocasiones los autores tienen muy claros todos estos detalles, y en otros será un trabajo conjunto el acabar de definir el objeto final. Parafraseando a Paco Alcázar en el prólogo de Moowiloo Woomiloo, “el webcómic es el futuro… pero el papel nunca pasa de moda. También es el futuro”.

novedades traigo: palabra de Entrecomics: Bustos, Brocal y Ríos, respectivamente

-Apuesto que terminaré llamándoos “Entredelicatessens”.

-Seguramente así es como a cualquier editor le gustaría ser llamado. Nosotros lo vamos a intentar, desde luego. A priori, cuando se piensa en una delicatesen, la imagen inmediata es la de un público muy reducido, muy minoritario. Pero a medida que crece el público del cómic en general, y no cabe duda de que está creciendo, también crece ese pequeño sector proclive a disfrutar de obras más arriesgadas, más extrañas, más experimentales. No es que las 4 obras que tenemos en cartera lo sean, pero de una u otra manera se mantienen en el filo entre lo comercial y lo osado. También es eso lo que nos ha atraído de ellas. Y volviendo al tema del cómic supuestamente minoritario, creo que si se hace con buen criterio artístico y se mima la edición para ponerla a la altura de la obra que alberga, el éxito comercial puede llegar, y me remito al Frank de Jim Woodring que publica Fulgencio Pimentel, por ejemplo.

-Estáis empezando y es momento de arrancar y afianzar el proyecto, encontrar las primeras referencias, pero en la “tormenta de ideas” de la que brotó la editorial, ¿se barajaron intereses a medio plazo? Por ejemplo, editar material extranjero.

-Sí, es inevitable, cuando una opción es España y la otra opción es el resto del mundo, la lista de nombres extranjeros que se te ocurren es más larga que la de autores españoles. Pero en nuestro caso, debido a las peculiaridades del modelo de distribución y pago a los autores, la edición de material extranjero puede resultar más complicada. Nada que no se pueda solventar con diálogo y buena voluntad, eso sí. De momento estamos disfrutando de la experiencia de ver cómo las obras de nuestros autores nacen y crecen ante nuestros ojos, que es algo muy emocionante, pero en el futuro sí que nos gustaría traducir material extranjero, y también estudiar las posibilidades de la edición digital, que puede convivir perfectamente con el libro objeto.

-Bien, no nos adelantemos. El presente, claro, es online. Ya se puede reservar un cómic de la editorial (“Moowiloo Woomiloo”) que nació como “novela gráfica online” y ahora pasa al papel de vuestra mano. Por otro lado, el lanzamiento de vuestro nuevo proyecto se ha cocinado en las redes sociales, en un feedback con aficionados, amigos y profesionales que nos sumamos al juego del “qué será”. ¿La red el camino para vosotros? Estamos en un tiempo de cambio, pero ¿hasta dónde se puede hoy por hoy tentar ese cambio? Creo que volvemos a hablar de la responsabilidad de la editorial, de una visión del negocio y su viabilidad en 2012…

-Es curioso, parece como si entre lo digital y lo analógico se estableciera una carretera de doble vía. Nosotros en su día creamos Entrecomics, un medio digital, para hablar de los cómics en papel que leíamos. Ahora, abrimos una editorial para editar en papel un cómic que se creó online. Como decía antes, el papel también es el futuro. Internet y las redes sociales son herramientas que nosotros hemos tenido que aprender a usar y que manejamos con cierta soltura, pero nunca son el fin en sí mismas. Como tú dices, son nuestro camino: en ellas nos hemos dado a conocer y a través de ellas pretendemos canalizar nuestro proyecto, utilizándolas como sustituto de otras herramientas más tradicionales. Pero no son el objetivo, porque el objetivo y la responsabilidad sigue siendo el de cualquier editor que se precie: hacer llegar el mayor número de obras de calidad al mayor número posible de personas.

-Pues esto es todo, Alberto, muchas gracias por la atención, y mucha suerte en la aventura

(no contesta, así que intuyo que, embargado por lárgimas de emoción, Alberto gesticula desde Madrid :D )

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Fallece Josep Berenguer

Auqneu forzadamente a vuelapluma, no quiero dejar de lamentar la triste pérdida d euno d elos ma´s importantes editories de cómics en España, Berenguer.
Más información aquí

Mientras, solamente darle las gracias, esté donde esté, por:

Y todo lo que ello ha conllevado en la historia de los cómics en España:

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Nace Entrecomics Comics

La noticia hoy es esta página

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Acme Novelty Library de Mayo

Mayo, el mes del Saló, la cita de las citas, suele sobresaturarse de novedades… vamos a ver las más interesantes que ya han sido anunciadas para mayo (y ojo, otro “Acme Especial Barcelona” tratará las novedades que las editoriales presentarán en el Saló… aquí, solo atiendo a las novedades regulares, del mes…):

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¡CARAMBA! el salto mortal sin (con) red. De redes

Este artículo sobre la editorial ¡Caramba! escrito con la percha de su último lanzamiento (el nº 2 de su fanzine) apareció en Faro de Vigo, sí, pero le añadí aquí la crítica final al susodicho fanzine, ¡Caramba 2!, ya leído… que desglosaré y, supongo, retocaré para publicarla pronto en el diario citado, por lo cual no sé de qué hacerme eco, salvo de que todo pasará por el diario.. o pasó, vamos… o quizá lo haga o lo hizo o lo hace ahora mismo en una nueva dimensión, la Dimensio_prensa, o no, y… ¡Caramba, mi condensador de ciclotrones se ha averiado! (*)

Si una editorial se puede señalar hoy día como revolucionaria, imaginativa e impactante, esa es ¡Caramba!, una apuesta por el futuro con cabeza y corazón.

¡Caramba! debuta en junio de 2011 con el primer número de la revista homónima “¡Caramba!”, pero antes fue el runrún. De las fraguas del salón del cómic de Barcelona (esto es, filmado en mayo del mismo año) surgió en la red de redes un enigmático vídeo donde autores, críticos y gente del mundillo patrio en general, repetían la exclamación “¡Caramba!” sin ofrecerse más explicaciones (puedes verlo aquí ). En la red corrió como la pólvora. Algo iba a suceder, eso estaba claro, pero ¿qué? Pues el qué fue un fanzine, una revista sin ánimo de lucro con colaboraciones desinteresadas y ajustando precios para, eso lógicamente sí, cubrir gastos.
Nacía “¡Caramba!”, la revista, que se vendía solo por internet (en un principio) y ofrecía a los compradores más animosos y veloces suculencias como láminas dedicadas o camisetas exclusivas. Si te das prisa. Esa es la consigna nº 1. Y “por internet” el axioma carambástico. Estas dos facetas han contribuido, en su indisociable modus operandi, a lograr el triunfo de la empresa y a convertir ¡Caramba! en una editorial de éxito desde los márgenes de un producto de culto, pero popular. Por partes nos haremos entender.

...¡qué sorpresa!

Nacido como fanzine, pronto sus responsables Manuel Bartual y Alba Diethelm decidieron crecer a editorial de historietas. Manuel es bien conocido como autor de cómics para, por ejemplo, El Jueves, con libros ya publicados por Astiberri Ediciones, y Alba es creativa publicitaria, y se nota en la empresa. El primer número de ¡Caramba! nació como edición limitada y vendió 999 ejemplares, pero la editorial se reservó un número 1000 para incentivar concursos on line. El fanzine crecía en prestigio (ni una crítica negativa, todo parabienes) y la idea era clara desde el inicio: cómic y humor, una unión que se remonta al origen de la historieta y que Bartual y los demás colaboradores de la revista querían demostrar que sigue siendo una fusión natural, con futuro y sí, popular. Pero el exitazo dentro de sus márgenes de pequeñas ediciones limitadas fue tan absoluto, tan, en fin, de culto, que los dos alegres locos debieron decidir que ¡Caramba! podría crecer. Y lo hizo.
Ya como editores, los señores de la exclamación sorpresiva comenzaron a editar libros de autores nacionales de diverso pelaje. Con tranquilidad, no invasivamente sino en un goteo estratégico. De un ya clásico Manel Fontdevila (el conocido autor de “La Parejita” y colaborador del diario “Público”) a nuevas promesas como las hermanas Pacheco, posiblemente las autoras de mayor crecimiento exponencial de el último año y paradójicamente, surgidas en la red, con un blog.

Siempre claro el objetivo, siempre el humor en primer plano, cada libro nuevo es, además, una exquisitez, cuidado como objeto hasta en sus mínimos detalles. Y de contenido igualmente selecto, con lo que el catálogo de ¡Caramba! comienza a ser algo más que curioso.
Y siempre la red: Twitter, Facebook, el dial directísimo con los lectores, los recursos de las intercomunicaciones (por ejemplo, ¿cuántos casos conoce el lector de presentación por el autor de un nuevo libro, y digo libro, no solo “cómic”… retransmitido en streaming desde una librería y contestando las preguntas que les envían por Twitter en directo?). Así, paso a paso, rompiendo moldes en el modo de publicitarse y afilando el criterio para ostentar un fondo envidiable, llegamos a este Abril, que trae la última pirueta de ¡Caramba!, la más loca quizás.

¡Pero qué rollo!...

Damas y caballeros, ya está en sus librerías el número 2 del fanzine. Sí, “¡Caramba! 2” se puede comprar. No on line directamente a la propia editorial, ya que está agotado: edición limitadísima, 500 ejemplares, vendisos todos en medos de un mes. Pero persistan: ¿quién sabe en qué librería no se esconde, secretamente, el último ejemplar de este hito que no se repetirá?

Nómina de colaboradores vertiginosa (¡47 firmas! con ilustres como Max, Olivares o Calpurnio) y una idea sencillamente de premio Guinnes: “¡Caramba! 2” mide treinta centímetros de altura y ¡cinco metros de largo! Sí, leyeron bien. Al modo de un pergamino perdido en las olas del tiempo, pero surgido de una empresa casi virtual, apegado al futuro digital pero queriendo aún demostrar que el objeto, el libro, es importante. Desde luego, la tentación de desenrollar esa locura con viñetas no puede encontrarse en un “upload” internauta, así que la aventura, al menos hoy por hoy, vuelve a ser exitosa.

La experiencia ha resultado satisfactoria. Qué demonios, brillante: partiendo de una doble viñeta gemela con colores diferentes (distintas gamas cromáticas), Manuel Bartual propone un arranque de ciencia ficción chorras al que se irán sumando, a razón de una viñeta por barba, la lista de autores que, evidentemente, no procede citar (casi cincuenta firmas lo acapararían todo).

 

donde todo comienza.

Dos historias paralelas en dos hileras paralelas, donde cada pincel desafía al siguiente contestando al previo, en una suerte de juego improvisatorio. Hay quien simplemente añade un diálogo a la viñeta anterior (por cierto, que es la única que cada autor ha conocido de la obra… en algunos casos, ni siquiera se tenía idea de que una trama paralela desfilaría al lado de aquella en la que se trabaja), en otras ocasiones el “vacile” va más allá y la viñeta plantea un rompecabezas y un desafío. Un “a ver cómo continúas esto, guap@” que el siguiente autor resolverá con más o menos soltura.

¿Los mejores? Bueno, primero atestiguar un nivel general bueno. Todo es un despropósito donde lo que reluce son las ganas de divertirse con el juego planteado y, efectivamente, cada cual se ha reído del asunto a gusto. Pespunteado con un final de órdago que lo ata todo gracias a un magistral (no uso la palabra como muletilla, es un Maestro) Manel Fontdevila. Pero además, claro, hay de todo, y también aportaciones que brillan por encima de la media. Me quedo con David Aja, autor patrio que endulza cada tebeo Marvel que toca (y ya ha ilustrado unos cuantos, como por ejemplo, los hoy por hoy muy en boga Vengadores) parodiando el estilo de un Jack Kirby; o Mireia Pérez, que simplemente lo borda con una vuelta de tuerca convirtiendo su viñeta (recordemos, dentro de un tebeo-rollo de cinco metros de longitud) en una lectura serpenteante; o Molg H con una estética deliciosa y un chiste a costa de los tópicos narrativos de los tebeos (“¡Deja de narrar en todo momento!”, increpa su personaje a otro).

Y si queremos describir la obra como un todo (difícil tarea), hablaríamos, claro, de no sense, parodia, humor escatológico, y metalenguaje, una experiencia lectora novedosa, interactiva, irrepetible porque nunca más volverá a ser novedosa. Cabe preguntarnos hasta dónde podrán llegar Bartual y Diethelm tras esta pirueta. O si hay necesidad de seguir subiendo… ¿cómics envolviendo bombones? ¿Fanzines regalados al que adivine acertijos on line? En realidad, el futuro de la editorial ¡Caramba! será una nueva sorpresa, que nos hará exclamarlo otra vez:

¡CARAMBA!

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