No Tengo Mamá photobook (o albumcito)

No voy a repetir la cantinela de lo bueno que es que este tipo de eventos etc-etc, ni a contaros mis batallitas festivaleras y que si estuve con  tal y cual persona/amigo.

No Tengo Mamá merece fotos, y eso os doy: todas, salvo las indicadas, provienen del Facebook de Seara Records, promotores del evento.

NTMm es un festi gratuito y callejero, que circunda un museo céntrico de Vigo, ubicado en una zona peatonal. Entrada.

Entrada del NTMm, un festival gratuito y callejero que circunda un museo céntrico de Vigo, ubicado en una zona peatonal.

Mercadillo. Foto de servidor.

NTMM sorteo

Concursos, rifas y premios: sorteo de un lote de cómics, discos y mandanga diversa.

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Mesas redondas. en un café en la calle misma del evento.

Cadaver exquisito, un mural pintado in situ por la gente del festival, que posteriormente se vendería. En la foto, Dea, de Los Bravú. Foto de Helena Exquis

Cadáver exquisito, un mural pintado in situ por la gente del festival, que posteriormente se vendería. En la foto, Dea, de Los Bravú.
Foto de Helena Exquis.

NTMM COCKTELES

Cocktail time in Mamá Street.

NTMMKids

Espacio para niños, el Taller de Monstruos.

NTMM PORONGA FM

Radio on line: PORONGA FM

NTMM COMBATE DE DIBUJANTES

Combate de dibujantes: Total War de luxe edition.

NTMM ROCK

Conciertos.

Además en el festival se proyectaron los cortos que concursaban en el seara.Mov (no tengo foto).

¿Qué, qué os ha parecido No Tengo Mamá?

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Lectores

Hace un tiempo leía un hilo de conversación donde se hablaba del necesario eclecticismo en los lectores (inciso, he perdido el hilo de la charla y ni recuerdo quién la inició en su muro de Face, no puedo acreditarla). La cuestión pasaba por señalar a ese modelo de lector que se pretende conocedor del medio pero no pasa de la Marvel. O del manga, o de, en fin, una parte del todo. Y apostaba por el lector omnívoro que tantea géneros, estilos y latitudes, en vez de asentarse en una parcela determinada.

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Boggey, pulp(o)

Yo la verdad me considero como lector bastante ecléctico, no es cuestión de que sea crítico de cómics y defienda que así debe ser (para el que ejerce la crítica, desde luego abrir el abanico es muy bueno, si no necesario), más bien, en mi caso personal, se trata de una opción cultural. Desde mis querencias, procuro estar al día de lo que se cueza dándome un poco lo mismo que sea Bd tradicional, manga (todo un universo de ramificaciones, por cierto), “pijamas” o novela gráfica. Pero aunque la máxima del eclecticismo pueda ser la que más me define, no discuto que tengo una tendencia de lecturas clara. ¿No nos suceda a todos?
Del mismo modo, ese mantra, el de que debemos leer de todo, cada vez me parece menos acertado si la enfoco como modelo general. Porque mira, en cuestiones culturales cada vez defiendo más que cada cual lea, disfrute y se empape de lo que le de la realísima gana, si a cambio no pretende más que disfrutar su ocio. Es una falla del mundo del cómic, opino, pretender que lo slectores deban ser enciclopédicos y eclécticvos. Falla derivada, en mi opinión, de la posición del medio en la sociedad general. Porque como minoría, parece que el lector hasta ahora se “hacía fuerte” en la especialización, en el modelo de un lector que come de todo y además es glotón, que al final se quiere confundir con un experto. En cómics. Y bueno, esto no sucede en otras artes cuando estas son un acervo cultural general perfectamente integrado en la sociedad, opino. Siempre hay grados, pensemos en literatura: de lectores ocasionales que se acercan simplemente al best seller que machacan en el grupo Prisa día sí día también, al degustador de literatura en los márgenes, a todoterrenos que se conocen Borges y Vale Inclán y siguen los pasos de la novísima novela contemporánea. Y hay lectores de novela romántica, histórica o ciencia ficción. Hay, en fin, DE TODO.

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Audrey Hepburn, patriota

A eso debemos aspirar en la historieta, no únicamente al coleccionista semi (o pseudo) experto. Si a un lector lo que le gusta es meterse de lleno en el universo DC y se la trae floja quién es ese tal Giraud, que lo disfrute. Si lo que le gusta es el universo del fanzinismo y pasa del mainstream, ok. Si es un hacha y lee de todo y gasta la de dios en cómics al mes, oye, genial también. Otro tema es el muy español Defenderse Atacando, que demuestra en el fondo un sentimiento de carencia. Agredir a “lo otro” para defenderse: yo leo X, tú que lees Y y no quieres leer X, entonces eres malo. Y tonto, de paso. Y te huelen los pies, gilipollas. Basta menear un poco la red y dejar que los comentarios crezcan más allá de la primera docena para encontrar este modelito de lector pueril, agresivo. ¡Leamos lo que nos guste y dejemos vivir al tercero!. Pienso que lo mejor, efectivamente, es que nos atraiga la diversidad, pero no pasa nada porque un lector no aspire a ello. Yo (y tú) soy yo y mis circunstancias, mi entorno, mi edad, mis lecturas pasadas y presentes, y con todo ello formo mi gusto, definido. Sé que hay editores que coinciden mucho (pero mucho) con mis gustos, del mismo modo que confío en determinados sellos discográficos más que otros.

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007, mujeriego

Si como lector uno se queda en ese primer hecho, no lo veo mal. El lector no es experto de nada, es eso, un lector, llanamente. Gloriosa circunstancia, ¿porqué matizarla o degenerarla? Si le atrae Jorodovsky y nada más, porque resulta que viene rebotado del cine del argentino, pues perfecto. No se trata de “entendidos”, si no de consumidores de una determinada narrativa. Otro tema será que un marvelzomby o un lector solo de clásicos o únicamente de cómic alternativo canadiense se autodefina como gran entendido en noveno arte y ostentador de la esencia verdadera (generalmente, ostentada contra otro modelo de cómics, y desde hace diez años, generalmente contra la novela gráfica). Y al final eso es lo que veo, aún, y demasiado.

 

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El camaleón, riéndose de todo

Y ya que sale la manida novela gráfica, algo que en España podríamos decir que queda inaugurado en 2004 (once años ya y hay quien no se lo cree aún) con Blankets, más o menos, ahí sí veo un modelo de lector renovador, sano y maduro: lecturas como Persépolis (Marjane Satrapi), Las Meninas (García y Olivares) o Mr Wonderful (Daniel Clowes) han atraído a un “público” generalista, absolutamente alejado del “mundillo” y sus vicios (que yo mismo, como lector del mundillo, debo tener, me temo). Los nuevos lectores que está encontrando la novela gráfica en el siglo XXI son gentes “del montón”, que cantaban Sr. Chinarro, que no saben un carajo de Marvel porque no se ven representados en esas ficciones, ni tienen bendita idea de quién es Tezuka porque incluso pueden rechazar los modos formales del manga más “Toriyama” (por edad, por su bagaje cultural -que no es mejor ni peor, si no otro-). Pues ellos se lo pierden (a Tezuka, y a Kirby, y a muchos otros) pero no pasa nada. No atacan a nadie, solo… leen. De hecho ese lector sabe muy bien lo que quiere cuando entra en el mundo de la novela gráfica, lo busca activamente (muchas veces en librerías no especializadas) y lo consume. Alejados de modelos de correveidiles on line, ajenos a estúpidas polémicas, han reflotado moderadamente (al menos hace unos años, antes de la crisis) un escena que en los noventa languidecía. La del cómic, digo, más visibilizada en prensa y con nuevas editoriales intentando lograr un espacio, e incluso con editores literarios (Mondadori a la cabeza) que apuestan por este cómic. A ver qué queda de todo aquello con esta crisis del carajo…
Yo mientras sigo defendiendo al lector en su libre capacidad de optar por leer de todo o micro especializarse. Inclsuo al lector ocasional despistado, le pongo una alfombra, yo. No pasa nada, todo son tonterías. Lo importante es el cómic, que no decaiga la fiesta, a tope con las grapas y los lomos.

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Juntos y casi revueltos (Viñetas y Autobán)

Este sábado he pasado, casi de puntillas, por el Viñetas desde o Atlántico y el Autobán. Muy poco tiempo: merecen al menos hacer noche para empaparte bien. Dos eventos alrededor del cómic en mismas fechas y ciudad. Dos propuestas separadas por cinco minutos escasos a pie.carteles

Viñetas capea temporales presupuestarios desde hace tiempo y mantiene el tipo sobradamente, gracias a un prestigio consolidado en años y años de buenas cifras de visitantes, y a la labor insustituible de su director, Miguelanxo Prado. Gratuito al 100%, colmado de exposiciones (este año casi se queda en salón nacional, aunque hubo excepciones como la francesa Chloé Cruchaudet), que convida a los autores expuestos a charlar en conferencias, y a sesiones de firmas de todos ellos. Al tiempo la zona de compras, con decenas de casetas, organizan también firmas con autores (especial mimo ha tenido Astiberri, acercando a muchos de sus autores a A Coruña para las firmas). Insisto, todo, todo gratis.

Como siempre, resulta un evento popular y culto (es un evento cultural, vamos) donde el cómic es la única referencia. Ni robots, ni videojuegos ni magos ni gaitas: el cómic es el eje, y esa médula se acerca a una ciudadanía diversa, no solo a “frikis del cómic” (que también tienen aquí su lugar de referencia en el noroeste, por descontado).

Y Autobán se consolida en una nueva edición como un evento ideal para autoediciones, fanzineos y microeditoriales. Un espectro quizá más especializado (que trasciende el fandom incluso, y atiende a un nuevo tipo de lector especializado más cercano a las artes que al modelo del cómics como “entertainment”). No entiendo porqué no pueden caber en el Viñetas, pero la verdad es que este circuito cada vez se ve más cómodo capitalizando eventos propios, y que sean como Autobán al mismo tiempo que un gran salón y en misma ciudad me parece fabuloso. Yo los veo como hermanos, amigos y complementarios, así que me abandoné al estéril intento de lograr la ubicuidad: había que hacer encajar las agendas para empaparse de ambos festivales (máxime estando allí un único día, y partido por una charla comprometida), para conocer todos los diferentes espectros que ofrecía la historieta en A Coruña estos días, de los nuevos grandes ventas como Moderna de Pueblo (en Viñetas), a la última locura autoeditada por Andrés Magán (en Autobán).

No hay zanjas, ni Capuletos y Montescos del cómic. Es estúpido pensar en bandos, que Autobán responde “a la contra de” o que Viñetas desprecia al pequeño autoeditor. Todo fluye, un autor puede tener su tebeo en una caseta de una librería en la “Rúa da Bd” del Viñetas (el mercadillo del cómic durante el festival) y estar defendiéndolo también en “La Maleta”, el bar donde se celebró Autobán. Emma Ríos ha atendido a colas en sus firmas en Viñetas luciendo la camiseta de Autobán, tras participar allí en una mesa redonda sobre la autoedición de los noventa en Galicia (se celebraron varias charlas en Autobán, y para una tuvieron la amabilidad de convidarme). Los responsables de “O Botafumeiro” lo presentaron en Viñetas para luego dejarse ver en Autobán… y en fin, los vasos comunicantes fueron una constante.

El festival decano mantiene el pulso y espero que con el nuevo gobierno (los presupuestos de la presente edición son aún, si no me equivoco, deudores del gobierno anterior) se mantenga y hasta crezca.

Autobán es algo nuevo y pequeño que evidenció, al menos el poco tiempo que anduve por allí, necesitar para la próxima más espacio físico (sencillamente, abarrotado hasta lo excesivo en horas punta).

En ambos compartí minutos, saludos, presentaciones, reencuentros, charlas y risas con mucha gente: Eduardo Maroño, Sento, Lorenzo Díaz, David Rubín, López Cruces, Bruno Lorenzo, Víctor Rivas, Óscar Iglesias, los “Fosfatinos”, Los Bravú, Javier Olivares, Nieves Rodríguez y el Señor B (Metrópoles Delirantes), Breixo Harguindey y más gente que olvido porque yo soy así y así seguiré, como Alaska.

Faltaron muchos otros encuentros con amigos que sabía que andaban por A Coruña, que me apena haberme perdido, pero ya habrá sarao para ello, pronto o tarde.

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¡OH DIABOLICA FICCIÓN!, de Max

Texto original publicado en Faro de Vigo. Lo he ampliado y retocado en esta ocasión pra el blog:

Max-Diabólica-ficción-Portada
Max es un autor que, por su calidad y su capacidad de irse reinventando sin renegar de su propio bagaje, me recuerda a unos pocos grandes creadores. Unos que además con una larga trayectoria no han caído en el tedio o la repetición, siendo siempre capaces de entregar con cada nueva obra un motivo para seguir considerándolos contemporáneos a la par que clásicos sin perder sus señas identitarias, coqueteando con ellas. Es muy difícil tratar de clásico al autor de un cómic tan vivo y moderno como “¡Oh diabólica ficción!” (La Cúpula), pero si lo son Tom Waits o David Lynch (por citar a dos pájaros de larga trayectoria que siguen siendo aún necesarios), ¿por qué no Max?

Así que nos acercamos una vez más a un nuevo trabajo del creador de lejanos iconos (para qué recordarlos, buscadlos en la Wikipedia) sabiendo que nos va a dar un pildorazo de futuro. En este caso además, contrastado: quien más quien menos ya ha conocido alguna de las planchas servidas en este recopilatorio, al leerlas en El País Semanal. Conste que este libro, de preciosa portada, incluye material inédito, lo advierto para quien atesore las páginas servidas en el dominical. Tampoco todo el material procede el diario, ojo, ya que rescata colaboraciones en otros medios, así que la compra es totalmente justificada.

Y leyendo lo inédito y lo recopilado, como un todo, es asombroso cómo nos asalta una sensación: este artista no tiene límites. Tras reinventarse con “Vapor” hace ya tres años, no ha parado de producir trabajos al menos interesantes, y el reto de hacer una doble página en un medio masivo como el suplemento del diario de Prisa parecía uno de los gordos. Un autor acostumbrado a trabajar a su bola, al menos en tanto que autor de cómics, tan filósofo como gamberro, libre ante todo, recibió cobijo en un medio de los más leídos en este país y se le propuso una serie en entregas de una doble página. Pero ahí está el “mojo”, ¿no? En el reto. Por eso, digo, no hay fallo ni hay miedo. Max sabe salir airoso, no solo porque en su dilatada carrera ha lididado con sistemas de todo tipo: de la novela gráfica libérrima a la entrega para la revista, pasando por la ética del underground histórico que él mismo cimentó y por todo el universo de encargos de ilustración y hasta álbumes como aquel para la Colección Relatos del Nuevo Mundo, colección de álbumes de cómic a modo de celebración del aniversario del descubrimiento de América). Triunfa en el encargo también porque, nos da la sensación, en los hándicaps solo ve juegos para seguir desarrollando su propio mundo y su íntima imaginación.

La imaginación, de hecho, es la materia sobre la que habla esta urraca de verbo incontinente, personificación (diabólica, dice de sí misma, travieso duende, diría yo) de la inspiración. Ella es el motor de la ficción, y por extensión de todo –¿podríamos existir sin imaginarnos?–. Con esta idea cada doble página diserta sin perder un norte inquebrantable: el humor. Max nos hace pensar, sí, pero sobre todo nos hace reír. Oh diabólica risa, responderemos a la urraca, cómo sabe su creador lo necesaria que es.

Últimos apuntes: Max es un maravilloso colorista, así que la experiencia estética de “¡Oh diabólica ficción!”, mayormente a todo color, es intensa. Como lo es observar cómo cada dos por tres juega con ese color de un modo narrativo, igual que con las páginas, las viñetas, los símbolos, para crear breves poesías visuales, siempre imaginativas, eliminando la sensación de repetición –muy importante, recordemos que estamos hablando de un cómic por entregas en un magazine, ser repetitivo y acomodaticio hubiera sido un error–. Y dejando ejemplos de esa capacidad tan suya para dejar boquiabierto con el mencionado jugueteo, caso de la última historia (páginas 104 a 112), una inédita, creada específicamente para este libro y que utiliza las imágenes de un modo simbólico antes que narrativo (la mayoría no ilustran acciones, más bien desgranan significados), expresando y expandiendo lo que otro monólogo de la incontenible urraca nos explica.

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Max, poética melvilliana

Colaboraciones estelares como Mireia Pérez, o Paco Roca en un guiño metalinguístico con el personaje del pijama de Roca (que colaboraba con su alter ego también en la cabecera del diario), un elegante diseño del libro en el que Max apostó por otro guiño al Hombre en Pijama.

En fin, que no creo que podamos hablar de otra cosa que de un tebeo mayúsculo, otra vez, con este nuevo/viejo Max. Un fijo en las agendas, un valor seguro y un cachondo mental capaz de poner en el pico de sus personajes verdades como “La ficción es trasgresora, la ficción corroe y disuelve. Es liberadora, es revolucionaria. Por eso los sistemas de creencias cerradas la condenan.”
Mastica eso.

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PAX AMERICANA, de Grant Morrison y Frank Quitely

Un tebeo imprescindible que requiere más espacio y muchas relecturas para hablar con hondura de sus recovecos. Lo he reseñado en Faro de Vigo:

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Sr. ESPERANZA, de Tommi Musturi

Escrito para Faro de Vigo hace bastante ya, me había quedado “en el cajón”:

(Ampliar con un clic encima, como siempre)

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Fanzines, autoediciones y microediciones.

Antes de hacer caldo hay que mimar la huerta. La profesionalización pasa por la prueba/fallo que garantiza el crecimiento, y para eso están los fanzines y otras micro iniciativas (también el webcómic). O estaban. Hoy, cuando la historieta tiene más de expresión artística que de otra cosa, los cauces que abren las microediciones y el do it yourself suponen también una opción casi combativa frente al cómic más comercial. Nadie quiere exponer su obra para no comerse un colín, por descontado, pero los objetivos son diferentes si quieres crear tu propia editorial para publicarte tiradas pequeñas con intención de venderlas en salones y ferias de la autoedición, a que si negocias tu trabajo con, un poner, Astiberri (y “la pongo” porque la entiendo como modelo del cómic de autor más claro en el mercado de la historieta patria).

Así que ante este paisaje uno se acercó al Gripo Gripo y con el método de “ojeo, me lo llevo” (o “no me lo llevo”) estos días he estado leyendo varias cosillas de este palo. Se añadieron un par de obras servidas por sus autores con posterioridad, que añado al lote de reseñas.

No es fácil encontrar este tipo de material, pero voy a intentar cuanto menos incorporar todos los sitios web de sus autores/editores, como vía de contacto.

  • Comenzyncemos por la gallega Cynthia Alonso, por ejemplo. Su fanzine (sin título) lo llevé porque le atrajo a mi acompañante, así funcionan a veces los salones: ¿te gusta a ti? Lo llevamos, a ver qué tal. Se trata de una colección de retratos a modo de cuaderno de ilustración, a todo color, que muestra a una dibujante magnífica, versátil, entre el realismo sucio y la inspiración manga. Me de pena no haber pillado algo de cómic de su autora (http://zynvaites.tumblr.com/), y los tiene (Taiga).
  • Mais Galicia: Cabeza de corte aéreo es un colectivo con el mejor nombre del universo, de cuyo expositor me llevé el n.º 3 del fanzine Ratuito. Lo cierra, por cierto, Cynthia Alonso. Gira alrededor del sueño y del acto de dormir, no aparece ningún personaje de DC y compendia diversas firmas con una o dos página cada una. En general es un trabajo incipiente, pero con cosas interesantes, aires experimentales y mi favorita, una parida graciosa dibujada con un salero así como casual, sobre un tipo capaz de dormirse meando. Su autor es Sandro K. González Noel. https://www.facebook.com/cabezavoladoradecorteaereo
  • LA-FURIA---MOCK-UP-con-fajaLos Bravú, parada y fonda en Los Bravú. La Furia no es autoredición ni fanzine ni micro-nada. Bueno, Apa-Apa no es Planeta, pero podemos decir que se trata de una editorial independiente que en tiempos se atrevió (en coedición) con cosas del calibre de Tom Gauld, Yokoyama y Dash Shaw. Ahora presentan un cuadernito de la que se está convirtiendo en una de las firmas (bicéfala) más sugestivas de Galicia. Me interesa todo en Los Bravú, desde sus comienzos de tintes pictoricistas hasta su evolución visceral que paradógicamente les acerca, desde su fuego, a la frialdad cortante de Gabriel Corbera. En ambas facetas (Todo Es De Color y “Corberanismo”, para entendernos) también podemos ver al enrome Olivier Schrauwen como influjo, por cierto… vamos, que les inspira y juegan una liga ganadora. Los últimos movimientos de Los Bravú perfilan personajes femeninos poderosos y callejeros, sexualizados e inocentes, que viven historias donde la palabra es desplazada (tampoco eliminada) por la acción. La furia es un himno a la cinética vía cine de acción setentero con final cafre, que investiga con puntería aciertos y soluciones formales. Bravú son necesarios. http://www.apaapacomics.com/
  • Fosfatina es una microeditorial viguesa, y además de tenerlos a cinco minutos de mi casa resulta que sacan cosas que merece mucho la pena seguir. Los incapaces/El jardín devastado es un split a pachas entre Óscar Raña y Julia Huete respectivamente. Un trabajo que hurga en la veta menos narrativa del medio (un poco como Begoña García-Alén en Perlas del infierno, de la misma casa). Ligeros anclajes narrativos para viajes mentales y puertas abiertas a la interpretación. El salto al vacío siempre es interesante, aunque merece la pena no quedarse en la ecuación “no se entiende/mola” y buscarle los tres pies al gato para quedarnos con los signos que más nos atraen o perturban en la obra. Posiblemente el personaje que con sus tres ojos nos vigila en El jardín devastado sea el punto álgido de este tebeo.
  • Por otro lado, en la colección “Fosfatina2000” van a pasar cosas muy grandes. Una ya ha sucedido, de hecho: Extrasolar de Roberto Massó del que hablé ya aquí. El segundo número de la colección (una colección que apuesta por la belleza en risografía) es Matatenias de Pepa Prieto Puy. El énfasis argumental, pretendiendo convertir una anécdota de funny animals hardcore (joder, son tenias dentro de un cuerpo humano) en una gansada, no logra el calado suficiente, no pasa de chascarrillo. Sin embargo se redime por la fuerza gráfica, el potentísimo dibujo de Pepa Prieto que en ocasiones me reucuerda a las vanguardias de los ochenta en España. Para adquirir libros de Fosfatina, http://fosfatina.tictail.com/.
  • Parada importante: Ana Galvañ. Más allá del arcoiris es otra prueba de la categoría de la autora. Su aportación a tiktokcomics se expande aquí y se edita con mucho cuidado en un pequeño tebeo precioso, de tintas azules, donde los retratos generacionales y juveniles de Galvañ crecen difuminando contornos en un relato onírico, que en su recta final ofrece una pirueta desconcertante y al tiempo fabulosa. Una que nos deja pensando, tras las turbadoras reproducciones finales de los grabados extraídos de una exposición sobre equinos, cavilando sobre el hecho de que así son las cosas, que caminamos un filo toda la vida y que cada traspiés puede mandarnos a la red o al suelo. Con todo, y sin desestimar la chicha que conlleva el relato, lo mejor es la capacidad para sugerir estados alterados de este tebeo, una pieza más del magnífico opus de Galvañ. www.librosdelautoengaño.com
  • Foster Ediciones es una nueva micro editorial gallega que se ha estrenado con el fanzine Finnegans. Un estreno notable, dentro de la irregularidad propia de una colección de diversos autores. Aunque se trate de colaboraciones breves, de una o dos páginas, es un lujo poder nacer con el concurso, en tus páginas, de nombres como Sergi Puyol, Ana Galvañ, Alexis Nolla o Kike Benlloch. Todos ellos demuestran su talento en breves pildorazos. Destaco la apertura de Puyol, que ya te deja un poco sin palabras, en una sola página. Les acompañan trabajos más irregulares y otros muy interesantes, como el extraño cuento del hombre cámara de Dani Xove, o Roberta Vázquez, que en “Zona Estéril” prosigue las historias de su grupo antropomórfico añadiendo a un personaje brillante, el tatuador obseso por la esterilización. http://fosterediciones.com/
  • maganAndrés Magán es de Vigo. Y francamente me parece una de las figuras más prometedoras del panorama nacional. Así, con dos (con dos frases, digo), y las dos últimas obras que ha sacado me lo corroboran. A través de la editorial Noche Líquida (suya y de Begoña García-Alén, a vigilar, por tanto) edita un fanzine sin título que insiste en sus pautas, esa frialdad onírica, ese viaje por terrenos del subconsciente. En esta ocasión el cómic se viste de una suerte de lección magistral sobre.. bueno, sobre cosas que no tienen demasiada explicación. Puede ser tan simpático como turbador. Pero donde Magán hace una diana absoluta es en Optimización del proceso, para Ediciones Valientes. 28 páginas tamaño bolsillo que encierran lo mejor que ha hecho su autor (que yo le haya leído al menos) hasta la fecha: desborda soluciones gráficas, se encuentra en su mejor momento como dibujante, imaginativo al diseñar la página y la doble página (hay un par aquí de traca) y bajo su apariencia de, otra vez, tripi sin mapa, aquí esconde una confesión autoral que ata su trabajo a cierto grado de angustia y método férreos y parece confesar la angustia creativa de su autor. http://www.nocheliquida.es/ y http://cargocollective.com/edicionesvalientes.
  • Y para obras que hablen de sus creadores, las de Esteban Hernández. Esteban es un caso de autor que ha publicado en editoriales “grandes” (De Ponent, Bang, Planeta) y que últimamente se circunscribe al terreno de la autoedición. Nada (Usted Ediciones) es su último trabajo y se me antojan pocos que reflejen de un modo tan lacerante la mente de su creador. Las angustias existenciales de Hernández se centran ahora en el significado como eje. El de la vida, el de los objetos, el de los detalles más nimios, decodificando la realidad, convertida en preguntas abiertas que, claro, no tienen respuesta (“Nada”). Con un dibujo excelente rendido a la línea clara (en sentido literal, no estilístico), de lectura compleja y hasta opaca para lectores no iniciados en Hernández, Nada no es tanto una historia que obedece a la creación de personajes (uno principal y escasísimos secundarios, todos dotados del mismo e intrincado lenguaje) como una metáfora con forma de cómic sobre ciertas angustias y búsquedas del propio autor. Merece un eslogan: “Si es denso, es Hernández”. www.estebanhernandez.net
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Los 5 de SdV. Julio de 2015

El verano y los cómics del mes, buena combinación:
Los 5 de SdV: julio de 2015

  1. Franquin. La máscara (1954), franquin. Dibbuks. La curiosidad viene del hecho de que este libro se edita con ánimo de coleccionista, respetando formatos, en blanco y negro y con comentarios adicionales en cada página. Si eres Spirouófilo, evidentemente es tu cómic de julio.10dejulio franqu
  2. Prophet 4: reunión, Brandon Grahan y varios dibujantes. Aunque me descolgué de las aventuras espaciales de Prophet hace un par de números, tengo la sana intención de recuperar lo perdido, porque esta serie de género puro es de las buenas.los10 prophet39_p5
  3. El multiverso: pax americana,Grant Morrison y Frank Quitely. ECC. Los Lennon y McCartney del comic mainstream. Cuando estos dos se juntan, sale oro grapado. Este capítulo de “la saga Multiverso” de DC es posiblemente el mejor tebeo del mes: pese a que la saga entera pueda finalmente dar pereza, este número hay que tenerlo (y es lectura autónoma, tranquilos).los10 quitely-algorithm-8
  4. Ronin, Frank Miller. ECC. Cuando en el horizonte de Miller no había nada. Cuando él era quien marcaba ese horizonte en los tebeos comerciales. Ahí se sitúa Ronin. Imprescindible. (De paso, recordar que la editorial está sacando La Cosa del Pantano de Moore, Bisette, Totleben etc.)los10 ronin-miller-cincodays
  5. Pies descalzos 01, Keiji Nakazawa. Debolsillo. Uno de los nombres propios del manga, y una de las obras magnas del país de Tezuka, que además no he leído. Decía de Pax Americana… esto es reedición, pero es otro cómics de julio.los10 piesdesc
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CRÁNEO DE AZÚCAR, de Charles Burns

Con este álbum se cierra la última obra de Burns, una trilogía fundamental en su carrera que en su libro final, no onbstante, desconcierta y no positivamente. Con todo, hablamos de un autor que siempre sobrevuela por encima de la media, y que entrega un cierre más que notable. Aunque queríamos haber leído una matrícula de honor.

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Jaime Hernandez (a propósito de CHAPUZAS DE AMOR)

El pasado viernes 12 de junio publiqué un texto a toda página dedicado a Jaime Hernandez. La reciente edición en castellano de Chapuzas de amor lo encarama indudablemente a un podio. Del año, o más allá. Una cumbre en una carrera de décadas dedicadas al universo de Hoppers que no desfallece. Todo lo contrario, crece y crece hasta esta cúspide de emoción pura, sólida.
El texto para Faro de Vigo es un intento más de llevar Locas al lector generalista de mi terruño, no un sesudo análisis (que es lo que merece “Chapuzas”, por otra parte).

Ampia para leer, con un hábil clic encima de la imagen:

: Visado : Página 6 Cómics Jaime Hernández

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