Opinión

Corrientes subterráneas a flor de piel: AUTOBÁN

autoban

Autobán el viernes 8 y el sábado 9 de agosto en A Coruña. No puede ser mejor noticia. Recuerda mucho (me recuerda mucho, digamos) al espíritu del Graf. Una iniciativa que, durante los días del siempre obligado Viñetas desde o Atlántico, reúne paralelamente al festival coruñés el espíritu autoeditor y el ánimo autoral en un espacio cercano. En varios, en realidad, para hacer de buen pulpo gallego: una cabeza grande y vistosa (un lugar para la feria de stands), y brazos: para albergar una “Guerra de dibujantes” (parranda alrededor del dibujo y por lo que vi en la red ciertamente divertida), fiestas de clausura con grupos sorpresa, “Pekakuchas” y mesas redondas a las que asistirán autores tan importantes como Emma Ríos o José Domingo (entre otros). Pero para ver todo el mondongo Autobán (por cierto, cartelazo del mencionado Domingo) mejor pinchas aquí y te informas.
Lo que me interesa ahora no es tanto explicarla…como aplaudir esta iniciativa, porque huele como olía esa energía fluyente, blanca y con ánimo de empujar hacia adelante, que emanaba de cada esquina del Graf (y del GROPO GROPO, evento pontevedrés bianual a atender).
Por allí me perderé el sábado lo que pueda, por allá nos saludaremos. Soy el de la camiseja del ojo del cuco (acompañado de familia, que asistirá asombrada a tan magno evento, sin duda).

0

Rerflexionando la exposición “Do cómic á novela gráfica. A banda deseñada en España no século XXI

Bueno, mañana el Museo de Pontevedra cerrará sus puertas en su horario habitual de domingo, a las 14’00 horas. Y entonces se acabará, fin de la exposición sobre historieta nacional que he comisariado y que el Museo ha tenido a bien montar y promover.

A título personal, diré que fue una experiencia extenuante, apasionante, y de aprendizaje (mi primera expo, chispas) que se salda, entiendo, con un éxito de asistencia (el pasado viernes se habían agotado las entradas impresas, papeleta testimonial de un visita gratuita y libre, pero que sirve, cuanto menos, para censar el evento). El discurso que propuse para la expo (porque toda exposición es un discurso y un trayecto, o así lo entiendo yo) es el de recorrer la magia intangible del proceso creativo. Más que en otras artes, y dado que el cómic es un proceso industrial que deriva en la reproducción masiva para la venta del producto, es fácil disponer de una muestra de las diferentes etapas del camino atístico: bocetos, originales a lápiz, originales a tinta, color… y los cómics editados. Diez obras y diez autores. Originales y reproducciones expuestas en un espacio diáfano (dominando el blanco y los grises), con una holgura entre las obras de unos sesenta centímetros. Evitando el efecto acumulativo y propiciando un tránsito reposado que culminaba en unos bancos donde se pudo leer cada libro del que se exponían originales.

Pero toca dejar las descripciones y hablar del hecho en sí. Es importante en estos tiempos revueltos y, aventuro, de cambio sistémico para el statu quo de la historieta (como industria, como arte, desde la percepción social respecto al cómic…) apostar por los tebeos. Si se tiene la oportunidad, es mejor hacer cosas que no hacerlas. Yo he tenido la suerte y el honor de poder introducir al cómic en un museo, y no uno cualquiera. Hablemos del Museo de Pontevedra.

Hablamos, pues, de un entramado de seis edificios sitos en el casco antiguo de Pontevedra, cinco de ellos expositivos (incluidas las ruinas de la iglesia y entrada al capítulo del convento de Santo Domingo, fundado en torno a 1282). El Sexto Edificio (nombre que me parece muy gracioso, por cierto, y ya icónico) es “el nuevo”, el edificio moderno que atesora tres amplias plantas de exposición permanente (23 salas) y espacios en su planta baja para eventos temporales como el que nos ocupa (bueno, y hay más espacios para temporales, en otros edificios). En esas salas se exponen, generalmente por un mes más o menos, opciones abiertas que escapan al corsé más “decimonónico”: adornos navideños manufacturados en la Europa del Este, retrospectivas a autores consagrados del arte gallego, exposiciónes de nuevos valores, fondos de joyería del propio museo… y cómics del siglo XXI.

Bien, me consta que todas las partes implicadas (Diputación de Pontevedra, dirección del museo, y la persona que apostó por un novato como yo, Fátima Cobo) han tenido un interés sincero por esta exposición. El cómic se ha entendido no simplemente como “una cosa más” para llenar un espacio en una programación anual de exposiciones temporales, sino como algo de gran interés, que es arte y al tiempo algo muy distinto a lo que generalmente atiende el centro. Algo que es popular y puede ser un atractivo para el visitante.

Y eso es importante, pienso. En su escala, claro, pero un signo de que el camino se sigue andando. El camino de llevar a la historieta por nuevas veredas, de, sí, respetabilidad, porque si no hay respeto por algo, no tendrá futuro. Cavernas de autogestión, sí, muy bien, me encantan, pero un futuro airoso precisa de la aceptación y la visibilidad. Si el cómic vive hoy su curva de retorno a otra cosa que ya no podrá ser el ocio mass- media, industrial, “popular” y masivo, deberá ser otra cosa. Y para serlo y no morir en ese contragiro de estos tiempos chungos, deberá ganarse el respeto de la sociedad en términos generales.

Esta exposición ha sido aceptada, se ha abrazado a un museo que expone tímpanos góticos y originales de Castelao, algún Tapies y retablos renacentistas, porcelana China y petroglifos de la prehistoria de Galicia. Y se ha codeado con otras exposiciones temporales radicalmente distintas al mundo “tebeil” (en estos días, con una asombrosa muestra de arte egipcio, procedente de Florencia). Y creo que esto es muy bueno. Porque todo ello, además, es de acceso libre, gratuito. Así que quien entre para ver sarcófagos con miles de años provenientes de la ciudad de los Médici, posiblemente se pasee ocasionalmente por entre las páginas de Max, Roca, Valenzuela, Kim, Domingo, Rubín, Prado o Zapico (y la ideas de Altarriba y García).

Y esto es bueno, y en su pequeña escala, hasta importante, pienso. Y es lo que más me ha gustado de todo, hacer interactuar al cómic con otras artes en un espacio de arte de los más reseñables de Galicia (y España, en serio, visita obligada), y ver que mi idea de proponer las novelas gráficas para su lectura en la sala no ha caído en saco roto, (todo o contrario, nunca he paseado por las salas sin que alguien estuviera sentado leyendo alguna obra).

Pero todo esto, ¿sabes? no sería posible sin un eslabón: autores. Diez, con ocho he mantenido contacto permanente para conseguir obras, los he sumergido en la burocracia ineludible, han sufrido mis titubeos de novato y sobre todo, me han ofrecido 26 originales y 18 reproducciones de color informático alucinantes, arte puro, noveno, radiante y vivo, de una excepcionalidad técnica colosal (la limpieza del trazo, el concepto depurado, la absoluta belleza de cada original… esto prácticamente ya se ha acabado, ya hablo como fan, no como comisario: estas obras son la hostia). Si el cómic es arte no lo será porque lo griten los fans o lo expliquen los libros, sino porque los autores y la historia del medio lo demuestran con su trabajo. Yo solo puedo intentar convencer a quien no lo vea, y espero que con esta exposición más de un visitante lo haya comprendido.

Mañana se cierran las puertas.

Mañana se apaga la luz.

Fin de una exposición sobre historieta.

Gracias a los que han venido.

0

Yo La Tengo

Estaba yo mirando unos you tubes de una de mis bandas de cabecera, Yo La Tengo, disfrutando sus lives, y me encuentro un primer plano del bajista, James McNew, donde luce un tatuaje que me gusta. Me gusta mucho.

Yo la Tengo Woodring

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

0

Sacarlo a pasear, llevarlo a un museo

Ha pasado una semana desde la inauguración de la exposición que he comisariado para el Museo de Pontevedra, “Do cómic á novela gráfica. A banda deseñada en España no s. XXI”, y ayer he ofrecido una visita guiada en tanto que, eso, comisario.

jose domingo
Ha estado bien, una decenita larga de personas se apuntaron a la guía, pero el asunto es que con una semana de vida ya podemos hablar de primeras impresiones.
La expo, me cuentan los subalternos del centro que atienden la entrada del centro, va bien: la gente está visitándola, y lo mejor, repiten. Recuerden mis lectores que en la sala hemos dispuesto los diez libros de los cuales se exponen algunos originales. He ahí el quid de la cuestión: los visitantes se acercan un día, ven, y leen. Y vuelven a seguir leyendo, o a leerse otro.

El museo se ha convertido por arte de magia  en un centro de ocio vinculado al cómic, a la lectura de cómics (bueno… qué coño magia, yo, que he tenido la idea y la expuse, y el Museo de Pontevedra, que me la aceptó sin titubeos, receptivo y encantado). Supongo que quien viene y repite es gente que “entra” al mundo de la novela gráfica por primera vez, porque entiendo que quien visita desde el control del medio estos cómics los conoce de sobra, o la gran mayoría (son autores de primera fila, esto es impepinable: Max, Kim, Miguelanxo Prado, Paco Roca…). En todo caso, sea como sea, la clave, lo importante, es haber encontrado otra forma, humilde, pequeña, de sacar al cómic de sus mentideros. Leer a José Domingo en un museo, riéndote (esto lo vi yo) sentado en tan augusto lugar. Conocer las virtudes gráficas apabullantes de Prado (que asombra con su técnica), asombrarte con la fuerza telúrica que desprende Beowulf

Si la historieta, si el cómic como producto, no trasciende las librerías especializadas, no veo posible evolución. Está claro que una expo de un mes en un museo no es la panacea, pero sí supone una ocurrente alternativa (me echo flores, ea). Llevar a la historieta a lugares que no le son habituales, pero que, como arte que es, le corresponden. Esa es la táctica. El cómic, arte e industria, se ha acomodado desde hace demasiados lustros en generar su propio círculo cerrado de lectores, puntos de venta y mecanismos de publicidad. Esto se rompe en el siglo XXI, gracias al fenómeno de la novela gráfica, y creo sinceramente que iniciativas como la que el Museo de Pontevedra (y la Diputación, la Jefa en todo esto) ha montado solo pueden beneficiarnos a los que estamos en este ajo para que la historieta sea rotundamente  ubicada en un nuevo paradigma: narrativa artística que puede y debe interesar a lectores adultos que no leen cómics. Lo importante es buscar medios de llegar a esos lectores potenciales, y creo que estamos andando ese camino, desde iniciativas como los premios Fnac o el proyecto “Viñetas de vida” de Oxfam Intermon a cositas más modestas pero con su determinado (¿y determinante?) grado de repercusión, como esta expo que, os lo recuerdo, es de visita gratuita y permanecerá abierta hasta el próximo 20 de julio en el Sexto Edificio del museo pontevedrés.

0

ORGULLO Y SATISFACCIÓN, VVAA

Pocas veces la aparición de un cómic se enmarca en su propia turbulencia y requiere del conocimiento de sus propios antecedentes como Orgullo y satisfacción. Si algún extraterrestre no sabe de lo que estoy hablando, le recomiendo la lectura del artículo de Gerardo Vilches en Entrecomics donde se detalla con precisión el asunto.

Tras la diáspora, el primer panorama personal de los autores que habían decidido abandonar un barco con capitanía censora no dejaba de ser descorazonador. No puede ser fácil pasar de la estabilidad laboral (trabajando en lo que te gusta y donde te gusta) a una enorme “¿“. Pero si algo tenía que pasar, ha pasado lo mejor. Porque hablamos de un grupo de creadores, gente inquieta y con talento para arremangarse y dar su propio puñetazo en la mesa. Si RBA aporreó para censurarnos, nosotros lo haremos para gritar más alto. Sin cadenas, con libertad y apostando por la red de redes. Orgullo y satisfacción es la respuesta a todo lo que está pasando, dentro (censura, ética y futuro) y fuera (la coronación, el referendum que no veremos, las instituciones y los medios ante la realeza española…). Y ha sido, ya, un éxito editorial sin precedentes: a las 20’20 del 19 de junio, tras unas pocas horas de estar disponible en descarga al precio de 1’50 € mínimo, ya se habían vendido 25.000 ejemplares. Virtuales, por supuesto, porque para salir en fecha lógica (ya, ahora, antes de la coronación) no procedía pensar en papel, distribución y puntos de venta.

OrgulloySatisfaccion

La importancia de todos estos hechos es enorme, opino: cierto que es un caso de singularidad evidente, pero solo podemos asombrarnos (y celebrar) el exito sin precedentes ante una propuesta de historieta como esta. Un grupo de autores aprovecha las muy adversas circunstancias de su entorno, las convierte en combustible para alimentar una necesidad creativa, la autogestionan (do it yourself, o con ¡Caramba!, que es decir más o menos con Manuel Bartual, parte por tanto de los autores que se han ido del El Jueves), la miman desde una turmix de sentimientos a flor de piel y a través del talento particular de cada autor la ponen en la calle… y la experiencia barre brutalmente con todo, y vende lo que no está escrito.

Se puede matizar, un agorero fúnebre podrá decir que es una supernova  precediendo a la muerte del universo todo, o que es un caso absolutamente aislable, o que…

Mirad, cuando pienso en Bernardo Vergara, Manel Fontdevila, Manuel Bartual o Paco Alcázar pasando de la sensación de horror vacui tras dejar El Jueves a este momento, un hoy que los señala como ejemplo de ética que Puede (lo de que podemos… era esto, ¿verdad?) tosdos los matices me sobran. Porque creo que estos artistas han tenido un valor asombroso, una inhumana capacidad de recuperación, una capacidad de aguantar con todo y tirar hacia adelante que, jalonada con 25.000 ventas, me parecen una lección. Tomad nota. Tomémosla.

Además tenemos un cómic, Orgullo y satisfacción, que os aseguro que no es que sea una lectura muy compatible con las tablets (no digo de la panttalla del pc, la leí en mi tableta) sino que estas páginas hacen el amor a la luz de la luna con el dispositivo. Orgullo y satisfacción es un archivo y está pensado como tal, para lectura en pantalla. Y repito, ha triunfado. ¿Cambio de paradigma? insisto en la singularidad de este cómic, pero una cosa es vender 20 mil copias en un mes y otra rebasar esa cifra en unas pocas horas, por mucho que sea El Momento. Será interesante ver si al efecto “arrancada en el momento justo” le sigue un número de ventas interesante.

Y bien, no estoy hablando del tebeo, ¿eh? No, ni lo haré demasiado, por 1’50 (un café, joder) puedes leerlo ya sin esperar a que yo te diga que está muy bien. ¡Compra aquí y conoce al Semi dios!!!!…

la foto

Sí quiero señalar, no obstante, que se ve toda la carne en el asador en cada viñeta, que hay chistes de los que te sacan carcajadas, que no es un material escatológico o hiriente sino crítico, punzante y reflexivo a la vez que muy cachondo. Y que Manel Fontdevila merece una calle a su nombre (que podría inaugurar Felipe VI, je) porque siempre supera mis expectativas, que Monteys propone un elefante mágico desternillante, y que Luis Bustos ha creado con su Semidios (ver foto arriba) una miniatura que justifica por sí sola esta aventura delirante, positiva, emocionante y sí, histórica.

 

0

Pronucniamiento sobre el caso El Jueves

En los días post “Juevesazo” me he pronunciado en mi blog personal, “EL Octavio Pasajero”. Por si alguien no lee esa bitácora, voy a colgar aquí los dos posts que sobre el asunto he escrito.

 

El 5 de junio:

La noticia del día, para mí, es la censura anticonstitucional que el grupo RBA, al que pertenece la revista El Jueves, ha ejercido sobre el semanario satírico, prohibiendo la salida a la calle esta semana con esta portada:

No creo que esta decisión provenga de otra vía que una presión, a su vez, de “la Casa”, pero no exime ello de culpa a RBA, claro.
Paseándose el artículo 20 de la Constitución por el arco triunfal (“Se reconocen y protegen los derechos: A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”) se ha vetado, precisamente, el derecho a expresar y difundir ideas. El humor, la sátira, el escarnio del bufón, otra vez en la picota. Qué bien nos viene el humor en España, para recordar que nuestra democracia aún tiene vergonzosas grietas, que es demasiado joven para que nos la creamos inmutable y sacrosanta. Que sigue en construcción y precisa mejoras urgentes.
Bueno, esto es un exabrupto ante una vejación ignominiosa, pero los hechos se han precipitado, la lista de nombres que colaboran con El Jueves que ya han declarado que abandonan la cabecera es de órdago (a las 21 horas):
Albert Monteys
Manel Fontdevila
Paco Alcazar
Manuel Bartual
Luis Bustos
Guillermo
Isaac Rosa
Bernardo Vergara

Su lección de ética, de compromiso con la libertad del artista tomada con valor, en caliente pero sin duda meditadamente, les engrandece.
Ya lo digo aquí, si montan “su” Tío Vivo, yo compro. Por ética personal, y por apoyo a gente que conozco, aprecio y admiro. Porque además, son la crema del humor sin mordaza en este país que no tolera el humor si no es políticamente correctísimo.
Abrazos de oso a todos ellos y a los que les sigan.

El 7 de junio:

“El Jueves se autocensura”, ya son varias las veces que veo/escucho esta frase estos días, y no sé, pero yo no lo veo.
“El Jueves se ha vendido”, puede ser el titular. Hace años y a RBA. Pero ahora son de RBA, RBA es su cúpula con poder decisorio, y decide retirar un huevo de copias de la revista antes de repartirla, cuando la tienen a punto e impresa.
Me parece que acusar a El Jueves de, no sé, cobardes, autocensurados, no es lo suyo. El problema es otro, es estar en un barco mayor y que ese barco, sí, obedece a intereses y poderes que a la que le dicen, “haz esto” “no hagas esto”, obedecen caiga quien caiga. Estamos pues ante el tema del do it yourself o atente a las consecuencias. Lamentablemente, dentro de las “consecuencias” no debía contemplarse un ataque a un derecho fundamental (Título Primero d la carta magna) de nuestra constitución, el que cita el artículo 20. Dicho artículo proclama el derecho a “expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.” Y además añade que “El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa”.

Otro asunto feo, muy de redes sociales y muy de estrechez de miras es cierta ola acusatoria dirigida hacia los autores que permanecen en el seno de la revista. Cierto es que los “caídos” aquí lo que están es demostrando una dignidad, una ética y unos cojones (remember: colaborar en El Jueves, sueldo fijo, etc.) que hay que aplaudir y apoyar. Pero hacia quienes quedan en la revista solo cabe el respeto absoluto (remember: colaborar en El Jueves, sueldo fijo, etc.) La vida es más compleja que un perfil de Facebook, cada cual obra según los motivos que esa complejidad le proporciona, y solo cabe apoyarles también, y desear que ojalá consigan hacer de El Jueves lo que tiene que ser El Jueves.

EN RESUMEN, y como sabio consejo a toda revista satírica, dado el horno,sus características y que está como está, recomiendo, de pretender usar el humor sobre la familia real, aplicar el finísimo sentido de la ironía de la ya famosa portada del siguiente rotativo:

Portada-edicion-especial-Razon-abdicacion_EDIIMA20140602_0686_13

0

Graf Barcelona 2014

Da gusto. Hay que decirlo así, da mucho gusto acudir a un evento como Graf, una comunión de creatividad y buena honda, ganas de hacer cosas, apostar por el medio cómic hoy, apostar por el futuro, y pensar sobre todo ello.

graf
El Salón del cómic lo he visitado, claro, por supuesto. Exposición mastodóntica de originales sobre el tema bélico que quita el hipo, y la feria de Sevill… digo del cómic, con cienes y cienes de casetas, ventas, autores firmando, colas para que te firme el autor…
Pero Graf, amigos, es otra cosa. Graf es un caldero con la pócima de Panoramix, un lugar donde se respira joie de Bd, que dirán los galos, que te da un sorbo de magia, la que necesita el cómic. Ya que la tormenta arrecia y la industria se hunde, bebamos de Graf, que nos da energía, demuestra que hay escena, creatividad, calidad y ganas, muchas ganas. Es un momento poderoso, el Graf, de editoriales amigas compartiendo un espacio, de autores paseando con sus lectores (yo fui a comprar mi comida/bocata con Juan Berrio, por ejemplo, una belleza de persona), de saludos, de mucho saludo, abrazo y sonrisas.

Y mesas redondas (yo he estado en la de Whakoom y la de “Superhéroes de autor”, con David Aja, Emma Ríos, Marcos Martín y Javier Rodríguez, cosa buena).

Nada, sospecho, sería posible sin una especial sinergia, la que hace que la organización y buena parte de los stands tengan una relación de amistad, respeto y admiración mutua. Nada sin la energía que da el hacer lo que crees que hay que hacer.

Y por supuesto hay que valorar Graf como experiencia. Ojear fanzines que prometen futuros brillantes, comprar las apuestas seguras de una editorial que se especializa en la venta directa on line, cruzarte con un autor en la puerta y darte con él un abrazo rápido, ver los nervios de los jovencísios Bravú, ojear con Max lo nuevo de Fulgencio Pimentel hablando de lo grande que es Jim Woording, hablar con D. Fulgencio de Swans, dejarse recomendar tiendas de discos por Gabirel Corbera o saludar a ese fenómeno que es el señor Repronto y que desprenda tal calidez personal que en medio minuto me ha desarmado y dejado feliz, eso no se paga. Pero había que pagárselo con oro a Borja Crespo e Iñaki Sanz, y al resto de la tripulación Graf (pero con estos dos siento que estoy ante los pulmones del asunto, siempre a tope, siempre con una buena palabra, siempre afables pese a la presión, grandes ahí, haciendo que la máquina respire sin atragantarse)

A veces las redes sociales y los blogs parecen ceniceros repletos de cenizas (y cenizos), así que cosas como Graf son necesarias y pertinentes. A veces la ceniza huele, y lo inunda todo provocando una sensación de pescado vendido y barco hundido. De fin de ciclo. No debemos ser así, yo no soy así. Soy positivo y creo que Graf también. Creo que ambos creemos en los cómics, y así seguimos, dejándonos flipar por todo lo que vale la pena en este mundillo de la historieta. Graf limpia ceniceros, con Graf, huelen a lavanda.

 

0

Sacamos nuetros pasos de procesión: El Warock de la Expiración

Mi paso de procesión favorito, crucifixión pOp, Marvel de Pasión

warlock

 

0

CuCo 2 reflexionado

Observad estas dos imágenes, hay una diferencia.

cuco01

cuco2 web

Esa diferencia, un pequeño número, encierra 99.299 palabras, las que componen el segundo número de CuCo, Cuadernos de cómic.

El primer número abarcaba 90.647 palabras. Casi diez mil menos. Sin embargo aquel Cuaderno superó las trescientas páginas y el nuevo “apenas” remonta las 260. Este dato significa una evidencia, creo: la maquetación. Hemos ganado ahí, mejorando sobre el error, que es el modo en que la vida, para bien o para mal, nos demuestra que se mejora de verdad. Viendo lo hecho y decidiendo que hay que meter mano por aquí o por allá. Rechazando protocolos que no funcionan, insistiendo en los caminos que sí han permitido que el n.º 1 fuese lo que ha sido (dilo: la leche).

Yo no voy a dar aquí la brasa con contenidos del 2º número, hay nombres vilculados a lo académico que merece la pena leer, y hay autores y amigos del “mundillo” que me encanta haber acogido, firmas absolutamente capitales para entender la salud de la teoría sobre el cómic de hoy. Queremos que el corpus teórico y crítico de la historieta esté a la altura del práctico. Tenemos un cómic que quita el hipo, unos autores que han llevado a la historieta donde, en mi opinión, no había estado aún. Y CuCo quiere aspirar a ser el reflejo teórico, analítico y crítico de esa altura. Es el lector quien debe decidir, por descontado, si lo logra o no.

Toda esta locura la parimos, como mater dolorosísimas, Gerardo Vilches y yo. Ayudan (mucho, imprescindiblemente) Bernardo Pazó en asuntos web y diseño on line (el blog sin él sería otra cosa, peor, la página y su gestión sin él sería otra cosa, ni me atrevo a calificarla), y José Martínez en la nueva edición (insisto, el paso en mi opinión es de gigante: mantenemos el concepto, ganamos la finura de la que carecíamos). Y nada tendría sentido, nada, sin los autores que desinteresadamente colaboran (no hay comercio aquí, así todos ganamos, aunque no sea vil metal). Hay en CuCo 2 cosas colosales, una ilusión y una entrega apasionantes. Me constan muchos esfuerzos personales, horas quitadas al día para estar en este “2″. Los valoro, porque son sinceros y aún encima, joder, agradecidos. Los valoro como oro líquido. Y el agradecimiento es mío.

Y de Gerardo, claro. Pero de Gerardo Vilches no hablaré.

Gerardo y yo estamos mal. Muy mal. Mira lo que hemos hecho.

0

Normalizando, un proceso

Este artículo del escritor Antonio Muñoz Molina me ha llevado a cavilar, eso tan peligroso. Y como por aquí tengo la etiqueta de “Opinión” precisamente para compartir estas cosas, aprovecho y escribo.
El autor de “Plenilunio” aborda, con motivo de la Art Spiegelman’s Co-Mix: A Retrospective en el The Jewish Museum, en Nueva York, la obra “Maus”. Y todos aplaudimos que lo haga. Es un personaje mediático, no es un experto en cómics, crítico de cómics o blogger de cómics. Y se nos hace el culo pepsicola. “A Muñoz Molina le gusta Maus!”.

maus1
Pues no te revienta… claro que le gusta. Como a cualquier persona con dos dedos de frente y un poco de perspectiva cultural contemporánea (su estilo gráfico responde a una sensibilidad muy concreta, y ya se sabe que hay quien no lo aprecia). Personalmente leer en 2014 un artículo de fondo (ojo, no digo un ensayo, una tesis, una nueva mirada que estudie la obra, por descontado) sobre la obra magna de Spiegelman me suena como si me hablasen admirativamente y con tono de gran descubrimiento de “Las señoritas de Avignon”, “El padrino” o “La conjura de los necios”. Pero parece que aún tengamos que celebrar, desde mundocómic, que un individuo mediático y “de fuera” venga a decir que blanco y en botella de leche es leche. Y sin embargo… ¡tenemos que celebrarlo!. Porque estamos hablando de una liga que no todo el mundo parece comprender: la de la visibilidad del cómic, y creo que la historieta aún no está tan reconocida como el cine, la literatura o el arte plástico, no tanto ¿verdad? Y que desgraciadamente puede haber muchos lectores de El País que desconocerán totalmente el “Maus”, o que, sabiendo de su existencia, jamás se plantearán que este tebeo pueda estar a la altura de “La lista de Schlinder” (cuando realmente es una narración muy superior, a mi juicio, a la cinta de Spielberg), o del “Diario de Ana Frank” (lo lo leí, no opino).

Y desgraciadamente la firma de un crítico de cómics (pongan ahí el nombre más conocido, el crítico más “mediático” que les venga a la cabeza) pierde visibilidad frente a un personaje como Molina. Porque nadie, en realidad y fuera de los cenáculos habituales del mundo historieta, conoce esa firma. Sin embargo, ah, cuánto más visible es la firma de Muñoz Molina.
Está bien, un creador de prestigio opina y defiende una obra de cómic en El País, ni más ni menos. Pasa en todo, pasa sobre el cine y la literatura,¿porqué no alrededor del cómic? De hecho tampoco es algo nuevo, por supuesto, que un literato se aproxime a la historieta para hablar de ella. Así que bien, está muy bien que Muñoz Molina aprecie “Maus” y se lo cuente al público de El País.

Mientras, la historieta debe entender este presente como un momento de oportunidad, clave y bisagra. Hay que aprovechar este “zeigest de acercamiento” generalista para seguir abriendo brecha. Desde mi punto de vista, el futuro y la visibilidad del cómic depende mucho de conquistar espacios nuevos, ajenos al circuito de librería especializada. Y que un escritor del renombre de Muñoz Molina descubra la pólvora al respecto de Maus (ojo, en un artículo que merece la pena ser leído, está muy bien) es otro signo de que las cosas transitan una vía esperanzadora.

0