David Rubín

MIGUEL EN CERVANTES, de Miguelanxo Prado y David Rubín

A veces surgen curiosidades que merecen la pena, por curiosos (claro), inauditos y conseguidos, como este libro-exposición que une a dos de los poderes cósmicos de la Galicia historietera:
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LA FICCIÓN, de Curt Pires y David Rubín; algunos comentarios

04rubínLeyendo La ficción de  Curt Pires y David Rubín me ha venido a la mente La historia interminable (M. Ende), de la que este cómic (mensual y comic book, reubicado en nuestro mercado como un único libro, por la editorial Astiberri) parece una suerte de virado al lado oscuro. Los libros tienen el poder de atraparnos en otra realidad, ese es al final el tema de este cómic: el poder de la lectura en el mundo real a través de un relato fantástico. Lo que pasa es que esta revisión es la del lado chungo. ¿Y si al ser abducidos a ese mundo de fantasía que se lee en el libro, uno de los “exploradores” desaparece y los demás son súbitamente expulsados a la realidad, hasta muchos, muchos años después?.

Como este cómic tiene un claro “target” juvenil, la premisa no busca ahondar en especulaciones sutiles, si no ofrecer sobre tan buenas bases un relato de aventuras fantásticas con toques de horror, donde Ende convive con Lovecraft y Alien (R. Scott) o La cosa (J. Carpenter). En el entorno de un tebeo para chavales, insisto.

Si el esqueleto argumental me parece atractivo para un adolescente o un post-adolescente, lo que más me interesaba era el apartado gráfico. David Rubín ha sido uno de los autores ascendentes más tremebundos de los últimos años. El período que va de El Héroe, parte 1 a Beowulf (con guión de Santiago García) es lo más parecido, en la reciente historia del cómic español, a lanzar un Apollo desde Cabo Cañaberal: un despegar triunfal, estruendoso e ígneo que se lanza al cielo y que llega hasta donde no se cabía sospechar. Rubín alcanzó su particular Luna en 2013 con la revisión del poema anglosajón, pero lo alucinante fue ese viaje en el que el ourensano fue rompiendo todos los moldes, comenzando por los suyos propios, llevando su arte a cotas de inspiración, ruptura y experimentación caros de ver en España.

La historia va teniendo un final feliz: la carrera de Rubín se está encauzando en el mercado norteamericano, lo cual es algo así como, guste o no, saltar a la super bowl. Lo hace además sin rendir su talento a cualquier proyecto, eligiendo bien: Aurora West es un caramelo de tebeo, y ahora entrega esta ficción para  Boom Studios, en un nuevo trabajo a color. El coloreado no es suyo pero supera la prueba, con unas gamas casi pop que benefician al dibujo.

Y bueno, creo que Rubín es hoy el Bob Mould del cómic español, un tipo que ha alcanzado tal categoría , con tal estilo y con tanto oficio y capacidad de jugar con los recursos del cómic, que es un aval. Ni Mould entregará un mal disco en su vida, ni Rubín hará un mal trabajo.
Al menos a día de hoy.

Nunca "trabajo de compromiso", ojo a los secundarios que añade David Rubín en esta página.

Nunca “trabajo de compromiso”, ojo a los secundarios que añade David Rubín en esta página.

Pero sí que creo que es evidente que los tiempos de romper los moldes están en descanso. En La ficción Rubín aplica todo su talento, y muchos recursos gráficos y narrativos que, se puede decir, ya le conocemos (o le intuíamos, porque siempre deja caer cosillas aquí y allá que lo muestran a nivelón). Ante la presión de las fechas de entrega, parece, opta por transitar los caminos que él mismo ha desbrozado y lo hace con toda su capacidad para entregar páginas poderosísimas, aligeradas para lectores mozos pero rebosando ideas, como siempre. Pero no nuevas ideas.

Creo que la carrera de Rubín está reservándonos aún cosas muy sorprendentes porque su capacidad para hacer la vertical y salir cantando por bulerías y dejarnos con cara boba está intacta, aunque quizá reservada a sus trabajos más personales. Creo que Gran Hotel Abismo, codo con codo con el francotirador Marcos Prior puede ser ese otro lugar remoto al que todavía va a viajar Rubín, disparado como aquel cohete. Su Marte, en fin. De momento la nave se ha detenido a recorrer esa luna que ya había conquistado. Y lo hace con su habitual vuelo elegante y al tiempo bravo. Una cualidad, sutileza, y una característica, efecto tsunami, que pocos autores manejan sin contradicciones.

Pd, el libro de Astiberri incluye, generoso, un apartado de extras donde el autor nos muestra las tripas del proceso creativo, que es casi lo mejor que ofrece el libro. Bueno no tanto, pero sí que cuanto menos es un acto de generosidad y honestidad brutal por parte de Rubín, y para el lector de cómics, un tesoro.

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BELLA MUERTE Y AURORA WEST

Al comentar en el periódico que para el último Visado pensaba hablar de dos obras norteamericanas dibujadas por autores gallegos se me propuso esto, un artículo unitario, una buena idea “comercial” (llamará la atención, espero, en los lectores del periódico) que quedó así (clic encima para leer).

 

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BEOWULF, de Santiago García y David Rubín

Crítica aparecida en Faro de Vigo, donde se me colaron un par de erratas ahora subsanadas.

Y otra cosa. Este artículo fue escrito para prensa. Un texto que, espero, anime a comprar Beowulf, a quien pueda leerlo en las páginas del diario. Prensa generalista, lector universal. Quedan en el camino una ristra de ideas y conceptos que por espacio (nº de palabras disponible) y por medio (no dado a ahondar en las obras) deben quedar para otra ocasión. La habrá, y si no fuera así, animo a mis lectores que busquen en la red: hay ya un puñado de textos generosos en su análisis con esta obra abisal)

“Beowulf” llega al siglo XXI en forma de historieta.

Santiago García y el gallego David Rubín crean una obra ya de referencia en el más reciente cómic, partiendo de un texto ancestral catapultado al futuro con talento.

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Tebeo que muerde

La historia de cómo nace esta novela gráfica ya es atractiva. Trabajo acariciado por el guionista madrileño Santiago García desde hace lustros, casi resulta una realidad a principios del nuevo siglo, de la mano del dibujante Javier Olivares (conocido tanto en el mundo del cómic como en el de la ilustración infantil). Casi. Expurgado por García el fracaso en su propio blog con un artículo contando la historia (Mandorla, un lugar a visitar periódicamente si te gusta la historieta), ese principio de acción constante que es David Rubín entró en la partida. Rubín venía de acabar uno de los cómics más importantes de los últimos años, “El Héroe”, pero siempre apasionado, se lanzó a proponer a García retomar aquel proyecto. Las “bendiciones” de Olivares al respecto abrieron las puertas a este nuevo “Beowulf”: diez años más sabio, García retoma su obra, y a lomos del drakar humano más vigoroso de la industria del tebeo (el dibujante ourensano, claro) la revisión el relato anglosajón ha salido a la luz en forma de enorme y brutal libro.

“Beowulf”, así, es una refulgente lámpara de amor. Amor por crear, por sacar un proyecto adelante y hacerlo con el corazón en la mano. Quizá esa intensidad que desprenden sus vívidos tonos rojos y colores tierra no sea más que el reflejo de esa pulsión ardorosa, esa honestidad brutal por y hacia la obra que ambos autores tienen entre manos. Quizá solo con pasión sin bridas se puede aspirar a crear algo tan desmedido (un tomo de grandísimo tamaño, y bien ahí por Astiberri editorial, dándolo todo, permitiendo la “locura”). Quizá solo con entusiasmo se puede relatar esta historia de una pugna entre un hombre y varios monstruos.

La fuerza del relato, atávica, proviene no de su complejidad literal (es un cuento que se resume en una frase), sino de la madeja de ideas que encierra este mito sajón de victorias sobre dragones. Ideas que hablan de la virilidad, del miedo, de la necesidad de plantar cara a la misma muerte para dar razón y necesidad a nuestra existencia. El valiente Beowulf acude a un reino danés para librarle de su condena, ya que noche sí noche también es atacado por Grendel, hijo de dragones. Beowulf se enfrentará con Grendel, y con los monstruos que rodean a Grendel, dos más, a cual más terrible. Este nimio argumento (así es el relato original, así lo transcriben con fidelidad Rubín y García) arrebata por su sencillez, por supuesto, pero también por todo lo que atesora, esos conceptos sobre los que estamos  hablando.

Mas lo que hace enorme a “Beowulf” es, también, la forma. Parece mentira que Rubín, hace apenas un año, entregase lo que parecía lo mejor que podría salir de su imaginación. Se diría que “El Héroe 2” marcaría el punto de fuga para el resto de su carrera, que tendría que ser comparada con aquello. Pues leer “Beowulf” es encontrar una obra más madura aún, más vigorosa (los dibujos aturden, nos azotan casi, y dejan sin calificativos) y exhibiendo una batería de recursos para narrar con imágenes dibujadas como pocas veces se leen. Chris Ware, sí, está ahí, en su idea de trascender la lectura lineal. Pero también maestros del manga de acción (Kazuo Koike y Goseki Kojima), el “300” de Miller (no la película sino el cómic, insisto),  e incluso el sentido de lo eterno del cine de Bergman (citó David Rubín a Tarkovski, por ejemplo) y la fuerza del expresionismo abstracto. No debe caber duda de que el “brainstorming” entre García y Rubín, dos creadores con casta y mucho fundamento, ha debido de ser apasionante, una marea de ideas, recursos, experimentos y posibilidades para ensayar hasta dar con las soluciones, el tono y el resultado que hoy tenemos entre manos. Con todo ello surge un trabajo que es capaz de representar un momento desde varios puntos de vista simultáneos, jugar con el tiempo, que dilata o comprime con maestría, y entregar alguna de las escenas más anonadantes, excitantes, feroces y poéticas que ha dado el cómic en 2013.

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EL HÉROE, LIBRO DOS, de David Rubín

El fin de una gesta heroica.

Casi seiscientas páginas en dos libros publicados en menos de dos años conforman “El Héroe” de David Rubín, obra que ya se intuye capital, todo un acto heróico en dos partes.

Conocer a Rubín es conocer un alma en ebullición. Lo es ante sus fans en la maratoniana sesión de firmas por España y parte del extranjero. Lo fue cuando le invité a unas charlas. Lo fue en su conferencia durante dichos Encontros. Lo fue en la cena posterior y más aún a los pocos días en una presentación de originales en Madrid. Rubín es un alma artística de temperamento y pasión, y hoy está plena y desatada. El arte necesita de artistas. Y los artistas necesitan de estos momentos, sentirse en racha, en la ola, en su momento. Plenos.
David Rubín tenía una espina dentro. Su crecimiento como autor evidenciaba que había madera de primera línea, una obra sólida, personal aunque bajo el peso de influencias claras. Y un trabajador incansable y siempre creciendo en calidad. Pero Rubín, se diría, llevaba dentro esa obra total que le absorbería, como un agujero negro, hacia un universo expansivo de límites nunca sospechados. Era, imaginamos, un latido interno que sólo el autor vislumbraba, pese a que a su alrededor todos reconocíamos su figura. “Tengo más para ofreceros”, parece una buena frase para prologar “El Héroe”, y esta novela gráfica en díptico vino a demostrarlo con creces.

En 2011 ya asombró a todos con la primera entrega de esta recreación posmoderna de las doce pruebas de Heracles, y aunque era un trabajo redondo y bien rematado, evidentemente se esperaba con ansia su segunda parte. Ansia y quizá algo de malicia, ya que hace un año se podía decir que “El héroe tomo 1” era una cúspide y uno de los cómics de su añada. Se supondría un necesario continuismo, cerrar admirablemente un libro ya redondo con otro de sabor familiar, cercano a su predecesor.

“EL héroe libro dos”, alcanzando la cumbre.

Pero “El Héroe 2” toma el momento más poderoso de su antecesor (esto es, su cierre, un órdago al lector, una alucinación-sueño que desdibuja la literalidad del relato previo para plantear reflexiones hondas en torno a la figura de lo heroico, los mitos, la industria del consumo de masas y varias cosas más. Y tomando este culmen de su “Libro uno”, lo hace un punto de partida para su desarrollo. Esto es, la carga reflexiva crece exponencialmente, y capítulo a capítulo de este tomo segundo se nos abofetea olímpicamente con conceptos poderosos como toros de Mihura. Tantos que no es fácil enumerarlos. Las doce pruebas del hijo de Zeus le sirven a Rubín para perfilar conceptos como, nuevamente, el sentido profundo del heroísmo, la búsqueda de la felicidad, el capitalismo salvaje, la política despótica, el amor como fuerza motriz del hombre, el odio como abismo, la libertad, el dolor de las pérdidas irreparables, y en fin, el sentido de la vida.

Ahí es nada, y todo imbricado en una narración donde brilla la acción sin tregua, los modos del mejor tebeo de superhéroes (Kirby, Steranko, Miller, Quitely… Rubín solo se mira en los más grandes), la vehemencia del manga sonen y el mimo documental del mejor cómic europeo, ya que “El Héroe” es una inmejorable guía de los mitos griegos. Deconstruida, renovada y puesta patas arriba (incluso desde la mofa), pero nunca viciada o falseada. Y si el fondo, lo que se cuenta, es magnético (y sobrecogedor: esta segunda parte a veces duele), la forma de hacerlo resulta absolutamente demoledora. Un tour de force creativo que pone a Rubín a la altura de sus ídolos, o casi. Porque, por supuesto, lo que se cuenta y cómo es contado se amalgama y se convierte en una misma cosa. Así es la historieta, no una suma de partes sino un todo narrativo. Y así lo entiende el autor de “El Héroe 2”, y crea un trabajo de impacto plástico, vértigo secuencial, ritmo potentísimo y una batería de ideas visuales y de planificación que asombran, donde a menudo se rompe con los modos tradicionales de contar con imágenes sucesivas para hacerlo con imágenes superpuestas (la influencia de Cris Ware está ahí, intuimos). todo asombra en “El éroe libro dos”, y nada, absolutamente nada sobra o se advierte el más mínimo signo de gratuidad, de esteticismo huero: acciones paralelas, narración externa yuxtapuesta a la interna en un mismo plano (qué se siente y qué se hace, vistos en un mismo ardid de planificación), empleo de la voz narrativa con intenciones tan rupturistas como lógicas dentro de la acción, cambios formales constantes tanto en la diagramacón como en el estilo gráfico, un color siempre efectivo, adecuado y pensado para la narración pero deslumbrante como el más efectista de los fuegos de artificio… y por supuesto, el dibujo. Rubín es un dibujante superdotado pero aquí se lanza por el desvío que trazó hace décadas Frank Miller para todo autor, y se despoja del cuidado formal, del acabado exquisito que demostró dominar en obras previas, para centrarse en la potencia y la expresividad gráfica y dramática de sus pinceles. David siempre gozó de un estilo visualmente poderoso, impactante, pero aquí la cosa se desborda, dicho en el mejor de los sentidos. Se ha soltado, tremendamente, lo que beneficia el tono dramático, a esa dureza casi cruel que agrede sin misericordia durante la lectura de la madurez, crepuscular, de este Heracles renovado.

La fascinante complejidad

Se podrían escribir muchas más líneas sobre los numerosos hallazgos de esta obra: cómo emplea la elipsis, cómo cambia el tono casi en cada capítulo sin perder jamás unidad, cómo da la vuelta a los iconos mitológicos convirtiendo la cosmogonía helena en una suerte de ciberpunk cruzado con la nueva carne de un Cronenberg, o cómo introduce sutiles notas de humor refinadísimo reformulando iconos del acervo europeo. Y se podría decir que todo esto se aprecia ya en el libro 1 pero explota a lo grande en el 2. Y que sin desdecirnos de esto, la obra es unitaria, no dos partes sino un todo de crecimiento casi intimidatorio, como un supernova a cámara lenta. Hasta que llega el final, y se cierra el círculo y Rubín nos deja con dos certezas mientras sujetamos la contraportada: hemos leído una de las obras más importantes del cómic español de la década, y lo que venga luego va a ser fascinante y siempre arrebatador.

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“El cómic gallego está rompiendo fronteras” David Rubín, entrevista

Entrevista realizada por servidor de ustedes, y publicada en Faro de Vigo el 10 de Febrero de 2012

Hablar del Festival Internacional del Cómic de Angulema es hacerlo del evento más importante del viejo continente. Este año, España fue un país invitado y gozó de exposición propia, y muchos son los autores y nombres propios de nuestra historieta que se han acercado a la villa francesa a presentar su trabajo. El gallego David Rubín fue uno de ellos, y a su vuelta comparte con Faro de Vigo sus impresiones y experiencias en el festival glalo.

David Rubín firmando en Angulema

-Acabas de llegar de Angoulême donde has tenido una sesión de firmas. Ya tienes varias obras editadas en Francia, y en 2012 tu última novela gráfica, “El Héroe” también se podrá leer en el país vecino, ¿verdad? ¿Cómo has sido recibido en el mercado francés?

David Rubín – Pues para ser sincero mi primer libro ahí; la traducción de “Dónde nadie puede llegar” no fue lo bien de ventas que me hubiera gustado, en cambio “La tetería del Oso Malayo” si que ha tenido mejor aceptación y repercusión. De todos modos no soy ningún superventas en Francia, soy consciente de que mis novelas gráficas no están cortadas por el rasero del gusto tradicional francés, pero aún así no me quejo, despacito y buena letra. A ver que tal le va a la primera parte de “El Héroe” que sale allí en Septiembre de este año, por el momento las espectativas que maneja la editorial son muy buenas.

-¿Y qué puedes decirnos de la experiencia, como autor, de ir a firmar a “la meca de la historieta”?

DR – Pues si te digo la verdad, para mi ha sido como firmar en cualquier otro sitio; me siento en el stand de mi editor, la gente se pone delante y yo les hago un dibujo en el libro. Lo mismo que en Madrid, en Coruña, en Roma, Ourense o Praga. Hago mi parte del trabajo. En ese sentido no me impresiona ir a firmar en Angouleme. Pero fue una buena experiencia; tuve gente durante las dos sesiones de firmas que hice, firmé bastantes libros, lo cual está muy bien y es bastante dificil de conseguir a menos que seas un autor superconocido allá, ya que el mogollón de oferta de autores firmando a la misma hora que tú es abrumador, así que no me quejo.

-Este año el festival galo ha sido muy especial para los autores nacionales, ¿no es así?

DR – Si, España era el país invitado, habia una expo muy chula y variada sobre el panorama del cómic por estos lares, coincidimos por allí bastantes autores de por aquí, muchos de ellos gallegos, además.  Luego está lo de Victor Rivas, que estaba nominado a un premio por un tebeo suyo, o Natacha Bustos, que consiguió hacerse con uno. Pero lo más importante es que varios autores, como Jose Domingo o yo mismo, fuimos a trabajar, a firmar ejemplares de nuestras obras editadas en Francia, ese creo que es el verdadero triunfo, la realidad de que el cómic gallego rompe fronteras, no poner un expositor con tebeos o un stand vacio, sino ir con realidades, con obras publicadas en francés, y ver que lo que haces aquí allí interesa.

-…además, en la edición que acaba de concluir España fue el país invitado, con una exposición panorámica de nuestro cómic …

DR – Si, como te dije la exposición estaba muy bien, daba una visión general bastante eclectica de tendencias y estilos de lo que se está haciendo ahora mismo en España en esto del cómic.

-En ese contexto, el panorama de la historieta gallega, la “banda deseñada”… los autores gallegos que han estado presentes, tampoco ha sido escasa.

DR – Si, coincidimos bastantes, y como te dije, la mayoría por temas de trabajo, ya fuera para firmar ejemplares de nuestras obras en francés o cerrar acuerdos editoriales; realidades, vamos.

-¿Crees que vivimos una “edad de oro” para el cómic gallego, a nivel autores?

DR – A todos los niveles, es, sin lugar a dudas, la mejor época que ha vivido jamás, por cantidad de autores y por propuestas editoriales. Nunca, en toda su historia, ha habido tantos autores, con una calidad tan alta y con la repercusión que estamos teniendo, si, sin lugar a dúdas es una buena época, aunque, pese a ello, pinten bastos.

-¿Y a nivel editorial, hay industria, surgen apuestas por el producto autóctono e incluso en gallego?, la reciente desaparición de un fanzine como “Polaqia” parece el fin de una etapa para la banda deseñada… o el inicio de otra nueva, claro…

DR –Es siempre el inicio de otra. El fin de Polaqia no es una derrota, sino todo lo contrario. No ha cerrado por problemas de ventas ni nada por el estilo, de hecho estábamos en nuestro mejor momento, simplemente creemos que ya ofrecimos todo lo que pretendíamos ofrecer con el proyecto y que es tiempo de evolucionar, del fin de Polaqia surgirán otras propuestas iguales o mejores, que enriquecerán aún más el panorama de la BD [Banda Deseñada] gallega, ya sea a título personal como colectivo.

Y si, hay Industria en esto de los tebeos, de hecho cerramos 2011 como el único sector industrial español que aumentó sus beneficios en comparación con años anteriores, y eso, además con la que está cayendo, no es moco de pavo.

-Volviendo al festival de Angoulême, hay quejas y datos contradictorios respecto al apoyo institucional al cómic nacional, así como al gallego, en el evento francés ¿cuál es tu opinión al respecto?¿os sentís apoyados por las administraciones los credores de Galicia?

DR – No. Para nada. Las cosas que hizo el bipartito por la BD en la anterior legislatura no estaban bien enfocadas y no sirvieron de mucho a nivel real, pero al menos SÍ mostraban un interés por esto de la BD, se molestaban en apoyar y proponer cosas. Con el cambio de Gobierno y la llegada del PP al poder todo ha ido a peor, su actitud de cara al sector es totalemente pasiva, convocan reuniones para que tú les digas como han de hacer su trabajo con respecto a la BD, y las cosas que hemos propuesto, por un tema u otro, han sido todas echadas abajo. Me alucinó, por ejemplo, lo que leí el otro día en un conocido portal de internet sobre la Cultura en Galicia, en dónde se mencionaba que desde el Gobierno gallego no apoyaron la incursión en Angouleme porque nadie del sector les pidió nada…vamos a ver…¿Es que hay que pedir algo? La BD está ahí, sus resultados y calidad están a la vista de todos, su repercusión internacional es algo patente, pues con todos esos datos, esas personas, que cobran unos sueldazos, deberían ganarselos dándole a la cabeza un poco y proponiendo lineas de actuación y apoyo.

–Os convocaron para una reunión…

DR– Citarnos en la Ciudad de la Cultura en una reunión a siete u ocho autores y editores gallegos para que les digamos como debería hacer su trabajo no es crear un cauce de diálogo, ni una linea de actuación ni apoyar nada, es buscar que otros te solucionen gratis la papeleta para que luego tú te pongas la medalla.

Estoy seguro que en otros sectores no ocurre eso, sino más bien lo contrario.

Una cosa es pedir opinión y consenso al sector de la BD y otra bien diferente que desde el sector les digamos como han de hacer su trabajo.

Y proponer, como propusieron, una reunión para “hablar de lo de Angouleme” a menos de un mes de que se celebre el festival es algo, ya de entrada, inutil, ya que con ese margen de tiempo no se puede organizar nada bueno en un festival como Angouleme, donde todo se fija con muchos meses de antelación.

Además, como decía, la excusa esa de que como no les pedimos nada no hicieron nada me parece muy cutre, habría que ver qué pasaba si en vez de tebeos estubieramos hablando del sector agrícola y dieran, por parte del Gobierno, la misma respuesta.

En fin, nosotros seguimos haciendo y publicando tebeos, y la gente los sigue comprando y leyendo, y cobramos por ello, así que lo importante de verdad, que es la creación, va viento en popa, y para hacer buenos tebeos no hacen falta políticos de por medio, más bien sobran.

-Y para acabar, hay que preguntarte por la conclusión de “El Héroe”, supongo que es pronto para hablar de fechas, pero no para preguntarte por la salud del proyecto.

DR – “El Héroe 2” saldrá a finales de este año 2012, estoy ahora mismo terminando de dibujarlo, y está mejor aún que el tomo uno, ya que la obra es un crescendo contínuo a todos los niveles, argumentales, narrativos y gráficos. No veo el momento de terminarla y compartirla con los lectores, es el tebeo del que más orgulloso me siento de todos los que he hecho y un tour de force continuo que me obliga a subirme el listón como autor en cada nueva página. Así que poco antes de la llegada del turrón, o del fin del mundo azteca, el final de “EL Héroe” estará ya en todas las librerías.

-Pues esto es todo, muchas gracias.

DR-Muchas gracias a a ti!!!

 

En el diario algunos párrafos han tenido que ser editados levemente por cuestión de espacio. No creo que eso afecte ni al contenido ni al estilo (claro y sin pelos en la lengua) del autor, pero aquí recuperamos la entrevista tal cual fue realizada, sin editar. Si quieres leer la versión impresa puedes consultar el PDF del suplemento cultural “Visado” aquí. Mi entrevista, en la página 07.

 

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EL HÉROE, de David Rubín

Las doce pruebas de Heracles “a la atlántica”.

[Reseña publicada en Faro de Vigo el 20 de Mayo]

 

David Rubín, uno de los nombres capitales en el actual panorama del cómic gallego, vuelve a la actualidad con un trabajo sobre el mito de Hércules.

recursos heroicos: elipsis hercúleas

 

El ourensano David Rubín es uno de los nombres más importantes dentro de los autores de cómic nacional. Fogueado en concursos regionales y destacando en el fanzine “Barsowia” (que edita desde 2003 con el colectivo de autores “Polaquia”, al que pertenece), su carrera ha sido desde entonces una constante ascendente, desde capitalizar la atención en cada aportación fanzinera hasta protagonizar recopilatorios de su obra dispersa (el primero de ellos, “El circo del desaliento”, publicado en varios paises y premiado en el Salón del cómic barcelonés) o editar nuevos trabajos directamente como novelas gráficas (amén de sus trabajos en la animación gallega, dentro de la productora Dygra, por ejemplo codirigiendo “El espíritu del bosque”).
De estilo muy marcado pese al aglutinado de claras influencias (de Frank Miller, el autor de “Sin City”, hasta la serie “Bola de Dragón” de Akira Toriyama, inagotable y famosísim o manga/anime “As bolas máxicas” de la TVG), siempre, desde sus primeros escarceos profesionales, esforzado en mostrar un mundo personal, la trayectoria de Rubín ha sido la de un permanente crecimiento, solidificando su trayecto como autor obra a obra. Pero posiblemente en ese camino paso a paso, “El Héroe” (Editorial Astiberri) no resulta una zancada, sino un brutal salto de gigante. O mejor, de Hulk, en tanto que otro claro referente del dibujante es el género de los superhéroes.
Con “El Héroe” David Rubín realiza una revisión posmoderna del mito del semidios grecolatino Heracles/Hércules, que entiende como molde primigenio de todo héroe venidero, de Amadís de Gaula a Superman, pasando por Son Goku o incluso los moteros de Easy Rider. Y centrado en diseccionar el origen de lo legendario y la esencia de la leyenda, el autor consigue su trabajo más redondo hasta la fecha. Frente a títulos pretéritos donde el ahínco por demostrarse “auteur” podía acartonar levemente la obra, todo aquí rueda con la intensidad del tebeo de género. Pero al mismo tiempo, “El Héroe” no es un cómic “de aventuras”, ni mucho menos “de superhéroes”, ni de ningún marco estanco, sino un cómic de autor que nos habla de la naturaleza profunda del sujeto heroico, del acto heroico, y de la esencia de eso que llamamos heroísmo en todas sus facetas.
Además, la forma logra una excelencia vertiginosa. Contemplando las páginas de “El Héroe” y contrastándolas a las de obras previas tan interesantes como “Cuaderno de Tormentas”, (2008, Editorial Planeta) uno advierte tal progreso que se pregunta por el futuro. ¿Hasta dónde conseguirá encaramerse un autor que ya ha logrado tal grado de estilización? Porque el presente, este primer volumen (de dos) de las gestas de un Heracles motorizado, amigo de ciudadanos antropomórficos de la ciudad de Nauplia (en una Grecia atemporal, imaginada, entre el mito y el presente), aventurero por deber, sacrificado y generoso, es un tebeo que nos muestra tal catálogo de aciertos formales que provoca admiración: secuencias narradas con pericia asombrosa, momentos de onirismo que desatan un discurso metalinguístico fascinante, un eficaz empleo del color narrativo, inventivas onomatopeyas… todo deslumbra en esta novela gráfica.
Y además, “El Héroe” resulta un libro adictivo, una historia que embaucará al lector adolescente por su acción “non-stop” así como por su gran fuerza y dinamismo visual, y atrapará con su discurso profundo al lector adulto. Un trabajo redondo al que solo cabe pedir una cosa: su segunda parte, pronto.

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