Paco Roca

LA CASA, de Paco Roca; algunos comentarios

05rocaPaco Roca tocó un techo con Los surcos del azar. Aquella novela gráfica fue no una confirmación si no un culmen, ya que Roca venía confirmado y comulgado desde obras precedentes, tanto en una media de calidad como en aceptación mediática (hablamos del autor más famoso de las nuevas generaciones de artistas de cómic nacional, a partir de Arrugas y su “contaminación” cinematográfica). La historia de los exiliados republicanos que conformaron la casi totalidad de la brigada que liberaría parís del nazismo consiguió depurar su estilo, limar las pocas asperezas que todos los trabajos previos mostraban (aquí algo de “lacrimosa” gratuita, allá falta de valentía para extender el relato hasta donde lo necesitaba…). Los surcos del azar es ya una de las obras maestras del cómic nacional del siglo XXI, al menos en mi opinión, y uno se preguntaba por dónde saldría Roca del atolladero de su creatividad ya superlativa. Las nuevas entregas de su Hombre en pijama mostraban los resultados de la depuración formal y de la inventiva de recursos que ha alcanzado su autor, pero en fin, en el forillo interno yo quería ver la siguiente novela gráfica de Roca. ¿por dónde tiraría en autor valenciano despues de “algo como aquello”?

La casa, en este sentido, ha supuesto un paso valiente, no hacia adelante, sencillamente tomando bifurcaciones que alejan el resultado de su anterior “Ng”. La casa, en plata, no tiene NADA que ver con Los surcos en su esqueleto argumental y en su tono, confesional, pero se beneficia del grado de superlativa maestría que Roca ha alcanzado en aquella. Me sorprende la capacidad de plantear páginas tan bellas que ha alcanzado Paco, esas hermosas simetrías tan sencillas como alejadas del esteticismo vacío, tan necesaria en fin, para entender el alma del relato (sobre padres e hijos, sobre semejanzas y diferencias). la casa paco rMe encanta el dibujo cada vez más desarmado del autor, hay algo en él de aquellos Dupuy y Berberian que en Señor Jean iban libro a libro abrazando un estilo más espontáneo y al tiempo fresco y expresivo. Me vence la capacidad de jugar con las tonalidades cromáticas de Roca en la obra, un libro cálido sobre sentimientos que pueden punzar con el dolor más frío.

Porque La casa donde triunfa es en su capacidad, en la de Paco Roca, para hacer de la necesidad vital, una suerte de despedida íntima a un ser querido que se ha ido, un relato que nos emociona con profundidad, que habla desde lo particular de una sociedad española que identificamos, incluso como “modelo en extinción”. La casa expurga dolores internos y vuelve al Gran Tema de Paco Roca: la memoria y la necesidad de mantener esa memoria, sin la que no seremos nada.

Por el camino nos deja un formato apaisado que juega con el tiempo con la misma serenidad de Victor Erice en El Sur, ofrece personajes palpables, entre la realidad biográfica y la ficción, y nos recuerda que todos podemos tener una segunda casa, un proyecto de vida ajeno al día a día, y la importancia que cobran esas pequeñas veleidades (sean un blog personal o una segunda vivienda) en nuestra capacidad natural de formarnos como clan, grupo, familia o llamadlo como queráis: “células socio-filiales de amor mutuo que se sobreponen a las disputas, diferencias y hartazgos que todo cercano llega a provocarnos en algún momento”.

Emocionante y uno de los cómics de 2015.

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ANDANZAS DE UN HOMBRE EN PIJAMA, de Paco Roca

Lo último de Paco Roca muestra el momento ducle, creativamente hablando, del autor. Y con un muy buen posible regalo navideño, por cierto.A un clik aumentas el artículo de Faro de Vigo para leerlo cómodamente.

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LOS SURCOS DEL AZAR, de Paco Roca

Publicado en Faro de Vigo. Un texto que merecía una ampliación fecunda y amplia para este blog, pero voy loco de tiempo, mal es poco, así que, bueno, disfruten la versión publicada.

Un tebeo para reivindicar la historia y la memoria.

El último trabajo de Paco Roca ahonda con maestría en hechos del pasado de nuestra historia contemporánea, en una reivindicación de la memoria tan valiente como emotiva.

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Los hechos son inamovibles, precisamente porque no son sino las acciones sucedidas en el pasado. La Historia es la disciplina que interpreta esos hechos para, en cierto sentido, buscar su significado. El dato, por objetivo que sea, siempre es proclive a ser interpretado. Por suerte.
Paco Roca no es historiador sino un ciudadano de España con un oficio, contador de historias. Su medio es el cómic y su última historia trata de los años en que el republicano Miguel Campos (Miguel Ruíz en la novela gráfica) escapa de la España de vencedores y vencidos el 28 de Marzo de 1939, conoce los campos de trabajo franceses en Argel, la guerra de África y finalmente cierta gloria como parte integrante de la 9ª Compañía de la 2ª División Blindada de la Francia Libre, o “La Nueve”, nombre popular de esa compañía integrada por españoles republicanos en gran medida, y que es la que encabezó la liberación Parisina en 1944.
Cuando Roca decide que ese será el hecho de “Los surcos del azar” (Astiberri ediciones) está siendo valiente en tanto que sabe (y así enfoca su obra) que este cómic no se leerá como un relato del género histórico más, sino también como una carta autoral a nuestro presente social y político. En este sentido algunos debates que ya han surgido respecto al cómic y sus contenidos podrían entenderse como un éxito, al lograr que esta novela gráfica trascienda la mera obra documental para convertirse en un postulado a favor de la memoria, y de entender que hay heridas abiertas por querer ningunear esa memoria.
Y además Roca toma un partido. Si en toda guerra hay heridas en ambos bandos, la victoria levantisca del fascismo en nuestro país se puede traducir en vencidos y vencedores. Esta es la historia de los primeros, no la de los segundos, una historia que capitanean aquellos que partiendo de la derrota (“El fin”, se titula significativamente el arranque del libro, situado en esa fuga de una España a punto de proclamarse fascista) consiguieron una victoria heroica (París arrebatado a los nazis).
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A partir de esta doble idea (un tebeo rescata el pasado para pensar el presente, y el autor es libre de tomar partido) podemos entender la enorme categoría de “Los surcos del azar”: con forma de entrevista en presente del propio autor a Ruíz, con un aire periodístico pero lleno de una sensibilidad observadora propia del narrador puro, Roca desmenuza los hechos. El pasado se detalla, los colores naturalistas y atmosféricos nos llevan, como lectores, al sofocante desierto, al hacinamiento inhumano en un barco o a acciones bélicas secas y carentes de glamour o épica. Es sintético pero naturalista, a la manera de la línea clara (a la que no adscribiría a Roca totalmente, puntualizo). El presente, sin embargo, libera aún más al dibujo, y acude a tonos sepia. Los hechos están ahí, pero desde el presente solo cabe interpretarlos. Por tanto el presente, en eterna construcción, es menos concreto que el pasado. Es una posible lectura. Otra será la clara intención de poner el acento en la Historia y no en el “falso documental” sobre Paco Roca y su encuentro con Miguel Ruíz. Pero ese ardid es engañoso, porque, como digo, el presente es el fondo en la obra. El juego de significados se intensifica cuando sabemos que la entrevista de Roca con el republicano es en sí misma ficticia.

En el presente además tenemos más puntos de interés de “Los surcos del azar”. El mayor, que resulta un fascinante análisis del compromiso creativo y el proceso creador. Roca se dibuja practicando su oficio (aunque pocas veces lo vemos dibujando en la ficción… el oficio de autor de cómics es más que eso, claro) y también los cambios sutiles pero profundos en quienes rodean y conocen (creían conocer, ya que era reservado respecto a su vida) a Miguel Ruíz. Es exquisito así en el detalle, en la caracterización de personajes, gestos, miradas, actitudes y diálogos. La empatía lograda a través de pequeños detalles de puesta en escena, un silencio, una mirada, un diálogo inesperado, ponen en relieve la categoría del autor.

Paco Roca ha encontrado en “Los surcos del azar”, en fin, su obra más lograda, una que aprovecha la libertad del formato del libro para extender su compleja historia lo que es necesario, de modo que nada sobra, nada falta y nunca se pierde ritmo. Porque la lectura de esta novela gráfica documentada con rigor y narrada con ligereza resulta fascinante, desde su primera y terrible escena hasta las últimas y emotivas despedidas que cierran la obra. Posiblemente estamos escribiendo sobre un cómic que va a quedar como un hito de nuestra historieta, y como la obra más importante de su autor, uno que ojo, ya había hecho el superventas “Arrugas”, nada menos.

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MEMORIAS DE UN HOMBRE EN PIJAMA, de Paco Roca

Artículo publicado en Faro de Vigo el 4 de Noviembre

Memorias de un artista en pijama.

El nuevo trabajo de Paco Roca lo sigue señalando como, posiblemente, el autor español más importante de su joven generación.

 

Universo pijamero

Introducir a Paco Roca comienza a ser innecesario. Ganador del “Premio Nacional del Cómic” en 2008 con “Arrugas”, novela gráfica sobre el alzhéimer de versión cinematográfica en ciernes, su carrera ascendente podría haber muerto de éxito o de miedo a caer desde la altura, tras la repercusión de esa obra, y sin embargo los posteriores trabajos del dibujante valenciano han demostrado un crecimiento imbatido, capaz de volver sobre sus mundos oníricos en “Las calles de arena” retomando la senda más surrealista de obras primerizas, o de retratar con esmero una época, una profesión y un episodio de la historia del cómic nacional en “El invierno del dibujante”. Casi sin dejarnos asimilar esta progresión hacia la excelencia, Astiberri entrega ahora otro cómic de Roca, que recupera sus “tiras de prensa” (esto es, “Memorias de un hombre en pijama” recopila los chistes gráficos que previamente el diario “Las Provincias” había encargado a Roca).
Y “Memorias de un hombre en pijama”, que por sus circunstancias podría ser tomado como obra alimenticia o coyuntural (es un encargo, es para un diario, carece del cuerpo solemne de una novela gráfica…) se revela uno de los tebeos nacionales más logrados de 2011. Hablamos de una serie de chistes a una página (remontados para esta edición, de modo que cada doble página completa un gag), anécdotas del día a día en primerísima persona que mueven a la empatía y a la carcajada más gozosa.
La historia, explicada en la introducción con toda claridad por Julián Quirón, director de “Las Provincias”, es esclarecedora: a Roca se le propone una página de cómic para el diario, humor de corte generacional… y el autor, cargadas las alforjas de mucho talento e intuición para saber dar en el quid del asunto, se pone en el centro de la diana. El hombre en pijama es él mismo, un “cuartentaypocos” que trabaja en casa (de ahí “en pijama”), vive una vida tranquila en pareja, y tiene que lidiar con su propio carácter, sus inseguridades, su personalidad, eso que a una edad ya asumes perfectamente pero, para lo bueno y para lo malo, ya no te abandonará nunca. Ahí, en esa tensión entre el quiero y el no puedo, radica la comicidad descacharrante de este cómic. Porque en el fondo, como “La Parejita” de Manel Fontdevilla o “Señor Jean” de Dupuy y Berberian, lo mejor que podemos decir de “Memorias de un hombre en pijama” es que lo que leemos se siente posible, cuando no directamente real, y terminamos por pensar que conocemos a Paco, y que el tío no solo nos ha caído bien, sino que nos ha calado fuerte. Aunque nos hubiera mentido en cada viñeta.
Por supuesto, la ligereza y desenfado no equivalen a una relajación del Roca autor. Los recursos narrativos y gráficos están en cada chiste perfectamente afilados: inventivo, de un dibujo fabuloso, expresivo, atento al modo más ingenioso para plasmar sus anécdotas, este trabajo nada menor incluso puede entenderse como lo mejor en la carrera de, posiblemente, el autor más importante del cómic patrio en los últimos años.

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