Riad Sattouf

Sattouf, el jefe (aujourd’hui)

No hay más que añadir. Sattouf llena con dos obras diferentes mi última colaboración con Faro de Vigo del 2017. Un gigante. Para agigantarlo y leer mi texto, clic encima, como siempre.
[y me lanzo flores sobre la cabeza y hombros por ser mi primer post de 2018: lo gráfico ha sido trabajo mío, el montar ambas obras en una sola imagen, y francamente, para una vez que quedo contento de algo, lo reconozco, sin falsas modestias :)]

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LOS CUADERNOS DE ESTHER y SEX CRIMINALS

Un tebeo excelente y uno con un arranque interesante.

 

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PASCAL BRUTAL, de Riad Sattouf

Con un retraso brutal (jeje…) leo por primera vez a uno de los nombres que ya se tienen como capitales dentro del nuevo cómic galo, Riad Sattouf, y lo hago con us obra más emblemática, un “Pascal Brutal” del que Norma ya ha publicado dos entregas y yo caté la primera.
La de Pascal es la historia de un chulitopiscinas en una Francia futura (unos 50 años en el futuro, nada más). No una historia articulada en un relato sino a través de pildorazos de humor corrosivo y descarado, en historietas de apenas cuatro páginas. Con esta base contextual enfoco las tres virtudes que más me llamaron la atención de este cómic:
Primero, la perfecta y nada simple definición del protagonista. Pascal Brutal es, sí, un macarra, ‘viriliter’ y sexual (y homosexual, represión más que latente), metrosexual a la barrio bajo, sexista, fóbico y prejuicioso. Pero a su modo, sensible, inocente y casi-buen hijo. A su modo. En definitiva, un personaje descacharrante y delirante, de esos que provocan la sonrisa desde su primera línea de diálogo. Sattouf demuestra una capacidad para caracterizar a sus tipos superlativa, y de ello contagia a la rica galería de secundarios.
Secundarios a través de los que llego al segundo aspecto remarcable: “Pascal Brutal” va mucho más allá de ser una crítica esperpéntica de los chuletas de megadisco sin más, porque lo que hace es plantarnos un futuro paródico, exagerado pero en cierto grado, posible. O temible. Y aquí, entre risa y risa, Riad es muy serio. Ultraderechismo, aislacionismo tribal, la ley del más fuerte como modus vivendi, deshumanización, neuras sociales y personales… mal panorama, el que nos perfila. De esos que te congela la risa (y risas, por cierto, hay muchas leyendo “Pascal Brutal”)
Y por último, advertir que todo esto se empaqueta en una pericia formal alérgica a los pavoneos. Sattouf compone con elegancia sus páginas, y sobre todo, de un modo natural es capaz de renovar las formas, romper la cuarta pared, narrar de modos nuevos sin buscar rupturas formales (no, no estamos ante un Ware, ni siquiera ante un Huizenga, sino frente a un narrador de base ortodoxa que deconstruye dichos pilares ortodoxos). Sabe aplicar una gama de recursos formales a su principal estímulo: desconcertarnos como lectores para robarnos carcajadas. Un ejemplo sencillamente brillante (que no simplonamente reluciente) es el capítulo final donde los actos de Pascal se ven apostillados por advertencias de cajetilla de tabaco en todas las viñetas alertando de que todas y cada una de las acciones, ideas u omisiones que acomete el personaje pueden ser perjudiciales para la salud.
En fin, descubrimientazo. Y como cada cual tiene sus gustos personales, uno gustaría de leer a Satouff en un proyecto de otra longitud (este formato ‘chiste’ convierte la lectura más en carne de revista, de hecho procede de Fluide Glacial, antes que en material de tomo recopilatorio), y por supuesto, centrándome en la edición, a un tamaño apropiado, no esta jibarización.

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