AMERICAN FLAGG! de Howard Chaykin

Artículo publicado en Faro de Vigo el 3 de Febrero de 2012, notablemente ampliado para este (también notable) blog.

Experimentadores de los ochenta.

Alan Moore y Frank Miller son hoy autores sobradamente conocidos fuera del círculo de los lectores de cómics (creadores, respectivamente, de “V de Vendetta” y “Sin City”). En los ochenta fueron rompedores desde dentro de las editoriales comerciales, llevando los límites del cómic de superhéroes hasta donde nunca se habían tensado.
Howard Chaykin fue otro autor que, también dentro de la historieta comercial pero vinculado siempre a la independencia artística del creador, se dedicó a violentar las cosas. No le interesan demasiado los superhéroes, le atraen otros géneros como el bélico o la ciencia ficción, y sobre todo, la incorrección política (al menos la que sea permisible en el panorama de las editoriales comerciales y desde un espíritu igualmente comercial… Chaykin es popular y populista, no un underground semioculto a reivindicar). Su obra más conocida es “American Flagg!” de 1983, cómic originalmente mensual al estilo de cualquier tebeo de pijamas. Se trata, sin embargo, de una historia de ciencia ficción adulta, distópica y crítica con el rumbo de la sociedad. Plantea un sistema solar semi-colonizado (con Marte y la Luna habitados) y donde todo Estados Unidos, gobierno incluído, está dominado por empresas comerciales. Bajo su caricatura hiriente el lector puede encontrar paralelismos con nuestro presente siglo XXI en esta opereta de aventuras y acción (editada ahora en un único volumen por Norma Editorial).
Al mismo tiempo, Chaykin experimenta contínuamente: dilata los momentos de impás; articula escenas de densos diálogos que rompe con estallidos de acción, violencia o sexo; provoca elipsis radicales y crea diálogos para interrupirlos por la mitad o escatimando a alguna de las partes de la charla; diseña páginas donde sus diferentes componentes se entremezclan orgánicamente, de modo que la tradicional idea de secuencia de viñetas consecutivas se ve dinamitada prácticamente desde la primera página de la obra. Todo ello, forma y fondo, maneras y voluntad autoral, son dignas de aplauso y más en un tiempo, los primeros ochenta, y en un contexto, el del cómic más o menos comercial. Insistimos en la idea, no es baladí… Chaykin se compadrea con las Marvel y DC, en ocasiones puede buscar acomodos más pequeños que las dos grandes, pero su público natural no es, claramente, el de ‘Raw’ o las salvajadas de Crumb… ni siquiera los modos de “Love and rockets” tienen tangencias con las intenciones del autor de “Cody Starbuck”… Howard Chaykin quiere ser renovador en del mainstream, triunfar desde dentro torpedeando lo que hay dentro… pero siendo parte de ese interior… es un equilibrio difícil, sin duda.

"American Flagg!": mira lo que hago con la página...

Otro tema es entender que todas estas cuestiones, que podemos señalar como valores en su momento, no hayan envejecido. Ahí pierde la batalla frente a los dos iconos arriba citados: si los más lejanos trabajos de Moore o Miller conservan frescura en 2012, este “American Flagg!” evidencia el paso del tiempo, su lenguaje pierde, se ve rígido y acartonado, resulta hoy poco agraciado, y sobre todo una vez expuesto su universo (atractivo, no demasiado original), American Flagg! aburre salvo que se sea fan de “aquellos maravillosos años”. Situaciones reiteradas (cada vez que aparece una choni, ya se sabe, liguero, muslo, escote y cama); argumentos que no llevan a nada concreto, sólo un asucesión de aventuras (aburridas); personajes escesivamente arquetípicos para una ficción seriada y mensual que se quiere compleja y adulta; socarronería y sártira que un rato bien, pero en una continuidad así, como que cansa pasado un rato… lo que no resta cierto mérito y el interés coyuntural de la obra: nos enfrentamos a un tebeo singular y representativo de un autor siempre interesado en reventar las cosas y llevarlas un paso más allá. Lo lograría con resultados excelentes y un grado de provocación salvaje en su odisea sexual “Black Kiss” (salvo que una relectura me sorprendiera para mal, el recuerdo es muy bueno, una lectura cafre y traviesa).

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3 Comentarios Dejar comentario

  1. no lo he releído desde hace mucho, pero… ¿puede ser que esa sensación de reiteración no se vería, a lo mejor, mitigada en una lectura de entregas mensuales? Igual mes a mes eso se diluye, o ayuda precisamente a mantener una cierta continuidad…

    no sé, ya digo que hace tiempo, a ver si me prejubilo o algo y puedo ponerme a leer lo pendiente, y a releer…

    • Octavio B. #

      cierto, se me olvidó comentarlo, era una idea que tenía en el coco… esto es un artefacto-grapa, como digo en el artículo, y reubicado en tomo se ve ese hueco gordísimo en su naturaleza serial. Puede que leido mes a mes sea más «digestivo»
      Pero…
      Al pan pan, porque esa sensación no me pasa con, por buscar ejemplos de su tiempo, el Thor de Simonson, o del Deredevil de Miller. me los trago, ni mes ni grapa ni nada, cuando los repaso me cuesta soltarlo para que respire 😉
      Creo que en Flagg! a Chaykin, sinceramente, le pudo el ejercicio de estilo (tengo buen recuerdo de Blackhawk y, como digo, del Black Kiss… auqneu claro, como en tu caso con Flagg, son lecturas de hace mucho, no sabría decir si han perdido o no, pero creo que no, sobre todo con la sex bomb de las vampis) y se le notan las canas en sus «experimentos formales», al menos a mí me quedan viejunos. Aunqeu en el 83 esto debió ser como el final de 2001, un flipe, no lo dudo

  2. Mariano #

    Black Kiss lo sigue petando. Y al ser episodios cortos el concepto serie está mejor establecido.

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