ÉL FUE MALO CON ELLA de Milt Gross

Un trampero símbolo de pureza casi racial, gallardo, bondadoso hasta lo memo, bendecido por una fuerza ciclónica, puro símbolo de una noreamérica esencialmente buena desde una identidad virginal y apegada a la naturaleza. Un rastrero hombre de negocios en el sentido menos favorecedor de la idea, maligno hasta decir basta, materialista y codicioso. Una dama imán de la desgracia propia en el mejor estilo del drama cinematográfico silente… El universo de «Él fue malo con ella», sobre una historia de amor imposible y dramón hardcore vistos desde la paroidia, está presidido por personajes-icono, símbolos puros utilizados con toda la mala leche de la chanza. Este cómic nació como mofa directa hacia otra obra ideada con mimbres similares, una «novela sin palabras» que planteaba una tragedia adusta y grave («God’s man», de Lynd Ward,que intuyo es otra obra a reivindicar, sea dicho de paso).

Y con esa clara idea cómica, burlesca y ácida, Gross cincela una novela gráfica de ritmo vertiginoso, sin palabras, todo expresividad gestual y ardid de gran narrador: páginas-viñeta excepcionales, secuencias orquestadas con ingenio como esa en la que la dama y el ‘buen salvaje’ se cruzan sin verse, al hacerlo entre dos individuos que trasladan por la calle un enorme cartel, momentos entre lo cotidiano y lo absurdo como ese chucho que antes de entrar a un despacho de abogados para ¿divorciarse? de su dueña… no resiste el impulso de hacer sobre una boca de riego lo que todo can hace sobre una boca de riego, sutiles cambios de estilo que van del dibujo detallista al modo del grabado, a la sombra expresionista… «Él fue malo con ella» es un alarde continuo, divierte su acidez contra la sociedad urbanita contemporánea, y sobre todo, deja al lector alucinando. No busquen adjetivos más formales, lo que resulta de esta lectura es algo tan coloquial como la alucinación pura y dura.

Porque lo que cuesta asimilar es que esta novela gráfica que les he presentado en tiempo verbal presente tenga la friolera de ochenta y un años.

"Fate", el destino es un panel opaco que nos impide reencontrarnos

Intuyo que quien me lee ya ha catado este cómic, pero no está de más insistir en el hecho «situacionista» para que cale la idea: Milton Gross, efectivamente, no es un joven cachorro de la novela gráfica expandiendo los márgenes genéricos  al humor en pleno siglo XXI, ni un buscador de formas y modos nuevos, sino un clásico de la «edad de oro», los tiempos en que los cómics residían (cómodamente) en las tiras y páginas dominicales de la prensa diaria. 1930: más allá de posibles excepciones, no existe el cómic book ni el álbum. Ni Superman, yTintín tiene un añito y solo dos historias. Ni se conoce la televisión como nodo principal del hogar familiar, por supuesto. El cine sonoro exsiste desde hace solo tres años (Gross se revela amante del séptimo arte de su tiempo, del humor dislocado y absurdo de los hermanos Marx, y sobre todo del cine mudo, el slapstick al puro estilo Senneth o, cómo no, Chaplin). Se baila charlestón, Orwel publica ‘1984’, Hemingway, ‘Por quién doblan las campanas’, en el cine puedes ir a ver ‘El ángel azul’, o ‘Sin novedad en el frente’… y Milton Gross muestra al mundo una posibilidad para la expresión artística en viñetas: un tipo de cómic adulto, no serial, obra cerrada empacada en la forma de un libro. Casi un siglo más tarde, seguimos enfrascados en preguntarnos ¿qué es? cuando este pequeño objeto, sin duda precursor de lo que ahora sucede, contestaba (por supuesto con sorna) «¿que qué es la novela gráfica? Novela gráfica soy yo»

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  • Octavio Beares - venga, una reseña tardía y poco currada, a vuelapluma: ÉL FUE MALO CON ELLA de Milt Gross - http://t.co/KcKyCW1M
  • gentedigital - ÉL FUE MALO CON ELLA de Milt Gross http://t.co/XHv2Uo9f