POR EL IMPERIO, de Bastién Vivés, Merwan y Desmazières

Ayer mismo acabé la lectura de esa rara avis dentro de la carrera de Bastien Vivés que es «Por el Imperio«, trilogía, en principio de corte histórico, que narra las aventuras de un batallón, digamos que romano (aunque la naturaleza de este Imperio nunca es explícita), enviado a descubrir y conquistar tierras vírgenes.
La obra se desmarca de la carrera general del joven dibujante galo, de esos retratos de la juventud y su intimidad de corte nouvelle-vage que lo han revelado como autor exquisito, observador del gesto y virtuoso ilustrador de las emociones menos epidérmicas. Al mismo tiempo, para abordar este relato de género entre la aventura y la Historia, se ha amancebado (artísticamente) con Merwan, con quien obra a cuatro manos sin que ello afecte a su dibujo. Bien, ya puestos zanjemos el asunto gráfico diciendo que «Por el Imperio» es absorbende por su imaginería, impactante por el coloreado (de Sandra Desmazières, tercera en discordia en esta obra y elemento nada, pero nada menor), por la planificación tanto de las secuencias como de las páginas o de las propias viñetas (meritotio candidato al apartado de este blog «viñetas aisladas»). Vivés es de esos autores que son gráficamente admirables, que por el apartado gráfico ya amortizas el dinero de la compra. Aunque es verdad que el primer tomo de esta trilogía lo muestra algo envarado, el roce hace el cariño, y el segundo es prodigioso, y el tercero sublime.
El tercero, «La Fortuna«, sí.. vamos al trapo.

 

civilicaciones perdidas... o pesadillas encontradas

Debería existrir un You Tube donde rastrear as caras que se le ha quedado a todos y cada uno de los lectores de este tercer volumen. La mía fue de premio. ¿Qué es esto?¿Qué moto me ha vendido Vivés?. Este es el primer pensamiento, seamos sinceros, que nos inunda a medida que avanzamos en la pesadila de estos soldados buscadores de fortuna. Si el primer número, «El honor», apenas supuso el planteamiento», el segundo, «Las mujeres», convierte la aventura en una fantasía exótica de regusto a Peplum, bizarra en el sentido sajón, delirante y feroz. Lope de Aguirre, la pesadilla del deseo (de gloria, de riqueza, de sexo) convierten este capítulo en un logro poderoso, y nos ponía en la pista de aterrizaje de una conclusión (se sabía que «Por el Imperio» sería trilogía), a la luz del crecimiento entre sus dos primeros pasos, excepcional.
Bueno, «La fortuna» no lo es. La curva ascendente queda irremisiblemente quebrada. La conclusión de la saga es tan evidentemente precipitada y arrítmica que hubiera pedido dos partes. Dos partes que casi se autodefinen a gritos dentro de este libro, incluso en la calidad general de lo narrado. Es difícil hablar de algo sin querer destripar absolutamente nada, pero digamos que si en un principio Vivés, Merwan y Desmazières nos hunden metronómicamente en una pesadilla, finalmente todo se desata, ya como en un sueño malo, de esos de indigestión dura, en un aparatoso festival de fuegos de artificio. Se pierde todo sentido y toda intención, y mientras el absurdo gobierna la obra, nos vamos alejando de ella. El drama se desucida en pro del sensacionalismo.
No obstante, es evidente que hay un acierto potente en todo ello. «Por el Imperio», que inició su viaje desde la ortodoxia, se ha revelado finalmente una metáfora pesadillesca que manifiesta en imágenes ideas de fondo, como el poder autodestructivo de la avaricia (¿es impresión mía o lo que en origen era un pelotón conjuntado orgánicamente, a la romana, termina recordando a un grupo de asilvestrados guerreros tribales que marchan perdidos en su propia selva mortal como células anárquicas y casi aisladas unas de otras?) y cómo el deseo desmedido nos avoca a la locura.
Por tal osadía, y sobre todo por la capacidad de la obra de perturbarnos y noquearnos como lectores desde el sin sentido más grotesco (y fallido, repito), recomiendo muy mucho su lectura. También, claro, por los virtuosos despliegues gráficos de Vivés, dueño de un dominio de la anatomía humana, de la plasmación de ambientes, de un sentido de la escena y de la composición simplemente brutales.
Y eso sí, hablamos de un trabajo notablemente inferior a «El gusto del cloro», «En mis ojos» o esa obra maestra que es «Amistad estrecha» (magisterio desde una aparente, aquí sí, ortodoxia narrativa). Y que compite en el tiempo (Vivés es prolífico además de talentoso) con ‘Polina’, eventualmente uno de sus trabajos más destacados, si hacemos caso de voces cercanas que sólo hablan maravillas de esta incursión en el mundo del ballet, donde, espero, no suframos la violenta irrupción de derivas mitológicas que nos ha sacudido en «Por el Imperio».

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3 Comentarios Dejar comentario

  1. «Por el imperio» es un truño gordo, como «Polina». Esperemos que este hombre se reoriente pronto, porque talento le sobra. Pero hacen falta más cosas.

    • Octavio #

      holas, soy yo, desde ‘otro lado’, paso de entrar como gestor

      jojo, un truño… el 3º yo no sé, no sé… cuanto más pienso en él, más perdido estoy. No tiene sentido, y por eso mismo me tiene dándole a la cabeza… de todos modos a nivel gráfico no le veo puesto el piloto ni mucho menos, pero… como cómic, lo veo empanada de referentes, y si su voluntad era dejarnos cariacontecidos, a mí me dejó así, sin duda.
      polina lo he empezado. 44 páginas nada más, pero, aunque gráficamente pueda ser interesante, de momento (de momento) argumentalmente está siendo muy previsible… no se´si quedarme con un camino demasiado bien señalizado, que sería el caso, o poerderme en el laberinto, qeu es lo que consigue en el Imperio III. De Polina, con todo, no hablo que estoy en ello.

  2. octavio #

    oh, al final me lié la manta y recupero mis contraseñas para entrar gestionando, así retoco alguna gamba de un texto escrito a las 7,30 de la mañana (nunca hagan esto en casa solos, niños).

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  • Octavio Beares - qué gusto escribir para el blog en libertad total, no para periódicos... hoy, sobre POR EL IMPERIO, de Vivés: http://t.co/YVak4lo…