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Feb 11

La “boina” contaminante y el juego político

El anticiclón que nos visita estos días, además de dejar un “boina” contaminante sobre nuestras cabezas, ha dejado al descubierto el juego político de los que se acuerdan de Santa Bárbara sólo cuando llueve. Hace ya unos días, los ediles del PP vieron cómo les ponían colorados los que denunciaron que las estaciones de medición de la calidad del aire se habían cambiado de sitio para ser ubicadas en zonas limpias alejadas de la contaminación. La esperada lluvia no llega y cada vez se respira peor. Los munícipes por antonomasia negaron mala fe en el cambio de las estaciones medidoras de la porquería que llena nuestros cielos y dijeron que habían consultado con el Ministerio de Medio Ambiente las nuevas ubicaciones de estas estaciones. ¿Y en qué nos beneficia a los ciudadanos que dos administraciones sean cómplices, por acción u omisión, en una vulgaridad indecente como es la falta de respeto a la salud pública de los habitantes de la capital? Los del PP dicen que los del PSOE estaban al tanto de esta patochada y los socialistas critican que la derecha cambie los medidores para que nos ahoguemos todos. Ahora nos pide el alcalde que dejemos el coche en casa y nos movamos en servicio público. Me parece estupendo, yo me pido uno igual al usado por los ediles del Consistorio capitalino.

Cuando este tema se convierte en estrella, los portavoces parlamentarios de la Asamblea de Madrid entran al trapo de la cuestión y dejan claro con sus afirmaciones que todo es un juego político en el que no interesa la salud de los ciudadanos sino poner de manifiesto su nivel de confrontación. El popular David Pérez sentenció que Zapatero es el responsable de todos los males de España, también de la “boina” que cubre nuestros cielos y que Esperanza Aguirre es más o menos que la fundadora de Greenpeace. El socialista José Manuel Franco echó todas las culpas a Aguirre y dijo que en cualquier pueblo de la región se respira igual de mal. El portavoz de IU, Gregorio Gordo, prefirió el silencio ante tantas afirmaciones mesiánicas.