Archivo octubre 2016

Prevenir el acoso escolar

El acoso escolar, también conocido por la palabra inglesa bullying, tiene una grave incidencia en España. Varios menores se han suicidado tras sufrirlo. Está detrás de miles de casos de depresión infantil y malos resultados académicos de alumnos inteligentes. Las autoridades académicas, los centros docentes, los padres y los medios de comunicación deben actuar concertadamente mediante las siguientes medidas, que son un resumen de las que aparecen en la Asociación Norteamericana de Psicología  y la página específica Alto al Acoso  (Stop Bullying).

Los efectos nocivos de esta práctica no solo recaen sobre los alumnos acosados, sino también sobre los acosadores, a los que degrada psicológicamente, les proporciona una vía de escape para sus problemas en vez de enfrentarse a ellos y puede ocasionarles expulsiones y sanciones académicas.

Autoridades académicas

1. Crear y mantener un teléfono público y gratuito para que los niños denuncien el acoso escolar y reciban consejos. El Ministerio de Educación de España se comprometió  a que estaría operativo en junio de 2016, pero no se puso hasta finales de octubre:

teléfono gratuito contra el acoso escolar
900 018 018
24h/365 días
atendido por profesionales

2. Realizar campañas anuales de sensibilización en centros académicos y medios de comunicación, animando a denunciar el acoso.

Centros docentes

3. Contar con un protocolo antiacoso, firmado por el responsable del centro (por ejemplo, el director de la escuela), que debe exponerse legible y públicamente en la pared de una zona transitada (no vale el cuarto de calderas). Debe cumplirse este protocolo aunque no haya habido quejas por acoso. Si cualquier padre considera que no se cumple, podrá exigir su cumplimiento. El Ministerio de Educación, llamando «convivencia» al deseo de evitar el acoso, un eufemismo lamentable (lo primero que hay que hacer ante un problema es nombrarlo y anunciar que se está en contra, no disimularlo) ha recopilado en esta página  los protocolos contra el acoso de casi todas las autonomías (faltan Castilla y León, Extremadura y La Rioja).

4. Anunciar claramente al comienzo del curso que las agresiones, insultos o humillaciones entre compañeros no se tolerarán. Que los desacuerdos, absolutamente normales en la convivencia, deben plantearse primero a los delegados del curso, y si no se resuelven, al tutor.

5. Anunciar que la mala conducta inevitablemente bajará la nota, por más que se estudie, mientras que, con la buena, bastará con estudiar solo un poco para aprobar. Y llevar esto a cabo, por supuesto.

6. Buscar amigos a los estudiantes que, por sus circunstancias, experimentan dificultades para integrarse. Tratar de que grupos de buenos alumnos con algún interés común los acepten, para que no se conviertan en víctimas de acoso.

7. Expulsar temporalmente, sin miramientos, a los alumnos que agredan a otros. A la tercera agresión, expulsión definitiva de ese centro. Difundir a través de los tablones de anuncios que un alumno del centro ha sido expulsado definitivamente por agredir a otro (sin dar los nombres ni de agresor ni de agredido) y que se recomienda la resolución pacífica de conflictos para que no tenga que repetirse ese hecho lamentable.

8. Como condición para readmitir a un alumno expulsado temporalmente por agresión, los padres del agresor deberán firmar un documento contra el acoso (máximo, una página), redactado por los responsables del centro, por el que se comprometen a encauzar a su hijo. Si se niegan a firmarlo, el centro denunciará a los padres por incumplir el deber legal de procurar una adecuada formación y educación a su hijo. Esto no es ninguna broma: en España se han pagado elevadas multas y hasta hay padres que han ido a la cárcel por ello. En el caso de que se tema una agresión física por parte de los padres a los responsables del centro, estos podrán solicitar la presencia de la policía en la firma.

9. Poner cuidadores en el comedor, en el recreo, y en otras zonas de riesgo.

10. Mantener un buzón de sugerencias y quejas siempre abierto.

11. Si los acosos siguen produciéndose, con el acuerdo de una mayoría de los padres, instalar cámaras.

12. Si un docente observa un caso de acoso en el aula, debe intervenir inmediatamente para impedirlo e informar del incidente al jefe de estudios, que abrirá necesariamente un expediente y tomará declaración, por separado, a todos los alumnos implicados, y al profesor que lo ha presenciado. Con toda la información, decidirá las medidas que deben tomarse.

Padres de acosados

13. Hablar diariamente con los hijos, preguntándoles cómo les ha ido en la escuela y qué hacen allí con sus amigos, y escuchando con atención sus respuestas.

14. Estar pendiente de los posibles síntomas como nerviosismo, tristeza, ansiedad, falta de apetito, insomnio, pesadillas, ropa desgarrada, bajo rendimiento escolar o fobia escolar.

15. Preguntarles también sobre sus actividades fuera de la escuela. Si sale con grupos de amigos, dónde va y que hace.

16. Hablarle del acoso escolar. ¿Se produce en el centro donde va? ¿Cuándo sucede? ¿Qué hacen los profesores? Recordarle que, si le pasa a él, contarlo no es ser un chivato. Al contrario, cuando se tiene un problema que no se puede resolver solo, lo inteligente es pedir ayuda, o el problema se agrava.

17. No comprarle un teléfono móvil antes de que cumpla once años. Cuando lo reciba, enseñarle a bloquear en los chats a miembros que insultan y hacer que comprenda que uno nunca puede rebajarse a ese nivel, porque el odio a quien más daño hace es al que odia. La Guardia Civil da instrucciones para saber si existe ciberacoso y, en ese caso, recomienda que se llame al 062 (teléfono general de la Guardia Civil, no específico contra el acoso) para denunciarlo.

18. Dar ejemplo de cómo tratar a todas las personas (familiares, amigos, desconocidos) con amabilidad y respeto.

Acosados

19. No mostrar enojo ni miedo, ni llorar. Decirle con calma al acosador que lo deje en paz. No amenazar nunca «Se lo diré a mis padres», «Vas al director», etc. Vale más «Yo a ti te dejo tranquilo. Déjame a mí tranquilo.»

20. Alejarse a paso normal para evitar problemas, pero no correr.

21. Contárselo a los padres el mismo día y pedirles que lo cuenten a los responsables del centro.

22. Procurar estar siempre acompañado. Tratar de ir al baño con un amigo.

23. En el autobús escolar, sentarse cerca de la parte delantera.

24. Evitar en lo posible las zonas donde actúan los acosadores.

Medios de comunicación

25. Difundir al menos una vez al año los datos sobre acoso, mostrando cómo se va evolucionando con respecto a otros años y otros países.

26. Informar de las iniciativas contra el problema, especialmente las más exitosas, para promover su extensión.

27. Incluir al menos una pregunta sobre el acoso cuando entrevisten a los responsables políticos de educación (ministros de educación o consejeros autonómicos) o cuando pregunten a cualquier candidato electoral sobre sus propuestas educativas.

Padres de acosadores

28. Hablar con ellos. Preguntarles por qué lo hacen, si son conscientes del daño que hacen y del castigo que les puede suponer.

29. Estar expuesto a un comportamiento agresivo o a un entorno demasiado estricto en casa hace que el niño tenga más propensión a ser acosador en la escuela.

30. También es posible que el acosador trate de sacudirse un problema de autoestima (bajas notas, por ejemplo) agrediendo a otros más débiles. En ese caso hay que resolver el problema de la autoestima (por ejemplo, con clases de refuerzo).
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Recomendación de la OCU: en caso de acoso escolar lo primero es comunicar los hechos a los tutores, al equipo psicopedagógico y a la dirección del centro escolar. Si no se interviene de inmediato, hay que hacerlo constar por escrito. Si los padres de la víctima consideran que el centro no la protege, deben denunciarlo ante la Inspección de Educación y, llegado el caso, ante la Fiscalía de Menores. Pero si las instituciones y los padres de los acosadores no actúan, la única solución para los padres de la víctima es cambiarla de centro y actuar judicialmente.

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Mete "Lo que hay que hacer" en Google y mira qué te sale: enlaces a un libro "Lo que hay que hacer con urgencia" del que las primeras páginas no están disponibles para descargar. Y mientras, tu ciudad, tu país, tu planeta bullen de problemas a los que no se pone remedio adecuado, cuando existen soluciones para todos. Escribo este blog desde Madrid, España, la Tierra, para unir mi voz a los que proponen estas soluciones y presionan para que se apliquen.
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