Justicia

Prevenir el abuso de menores

En la entrada La prevención de la delincuencia dije que dedicaría una a medidas contra este delito, y otra contra la violación de mujeres adultas.

La razón: mientras que para prevenir los otros delitos quienes principalmente deben tomar las medidas son las autoridades, y para prevenir violaciones de mujeres adultas (digamos a partir de 15 años, aunque realmente no se pueda fijar un umbral), quienes deben adoptar la mayoría de las medidas de protección son las propias mujeres, para prevenir los abusos a menores quienes deben tomarlas son los padres.

Esto no quiere decir en absoluto que, si se produce el abuso, los padres sean responsables por no haber adoptado estas u otras medidas; el responsable SIEMPRE será el abusador.

Una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños varones pueden convertirse en víctima de abuso sexual antes de llegar a la mayoría de edad. En esta entrada (elaborada a partir de la información sobre la cuestión disponible en Internet) se empleará «niño» como término no marcado, refiriéndose tanto a la niña como al niño varón, ya que no se observan diferencias significativas en la incidencia de los abusos y en las medidas para prevenirlos.

Entre un 60 y un 70 % de los abusos los ejercen familiares y personas del entorno próximo al niño. En muchos casos los comete el padre biológico, o bien el nuevo compañero de la madre sobre los hijos que ella tuvo con otro hombre. Otras veces son profesores de la escuela a la que asiste el niño, sacerdotes, familiares, e incluso desconocidos. También se dan abusos sexuales entre los propios escolares (distintos del acoso escolar, que será el tema de otra entrada).

Las consecuencias a largo plazo de haber sufrido violencia sexual en una edad temprana son muy graves, e incluyen depresión, ansiedad, estrés postraumático, drogadicción, delincuencia, prácticas sexuales arriesgadas, contagio de enfermedades de transmisión sexual y embarazo adolescente. Muchas de las víctimas de abusos continuados acaban suicidándose.

Para evitar estos abusos deberían tomarse las siguientes medidas:

1. La prevención de los abusos debe empezar a los 3 años, explicando a los niños qué partes de su cuerpo no deben permitir que nadie (salvo el médico) les toque.

2. Explicarles que existen secretos que no deben ser guardados, porque guardarlos hace daño, y es necesario contarlos para que dejen de hacer daño. Ante ellos, introducirse una piedrecilla en el zapato, andar unos pasos y mostrarles la marca que deja en el pie. Explicarles que hay que sacar la piedrecilla, porque si no hace una herida que sangra y duele muchísimo más.

3. Dejarles claro que hay personas malas que pueden intentar obligarlos a guardar secretos mediante amenazas, pero que esas amenazas son mentira y no se llevan a cabo.

4. Hablar del tema periódicamente, al menos una vez cada dos años. El cerebro de los niños se encuentra en constante desarrollo, y una de las cosas que hace es olvidar información que no se verifica en la experiencia (como, afortunadamente, ocurrirá en la mayoría de los casos).

5. El abuso ocurre cuando un adulto está a solas con el niño (salvo en el caso del ciberabuso, que se trata en el último punto). Los padres deben intentar conocer a la persona con quien se queda su hijo y, después, preguntar al niño si se lo han pasado bien, a qué han jugado, etc.

6. Los abusadores manipulan a los niños para que crean que la culpa es de ellos, o que lo que están haciendo es normal, o un juego. Pueden amenazar al niño con hacerle daño a él o a otras personas de su familia. Esas amenazas pueden conseguir su propósito si los padres no han explicado antes al niño que son mentiras.

7. Señales físicas como irritación, inflamación o sarpullido en los genitales, infecciones de vías urinarias, dolor abdominal o de cabeza fruto de la ansiedad, retraimiento o depresión, exceso de autoexigencia, o rabia y rebeldía inexplicables, pueden ser síntomas de abusos sexuales. Pero hay que valorarlos muy cuidadosamente: cada uno de estos síntomas puede darse en niños que no estén sufriendo ningún abuso.

8. Lo que sí puede ser un síntoma claro es un cambio brusco en el niño: era alegre y se vuelve triste; sacaba buenas notas y empieza a suspender; era tranquilo y comienza a tener rabietas, etc. Ojo, porque esto también puede ocurrir si es víctima de acoso escolar. En estos casos, el progenitor con el que el niño se encuentre más a gusto (generalmente la madre) debe hablar con él (mejor uno solo que los dos a la vez, lo que puede cohibir al niño) e intentar averiguar, con mucho cariño y ternura (sin asomo de ansiedad, sin tensión, que no conseguirán más que el niño se cierre en banda) qué ocurre. Si no se consigue hallar, conviene consultar a un psicólogo infantil.

9. Un comportamiento y lenguaje abiertamente sexual y atípico para la edad pueden ser también signos de alarma.

10. Mucho cuidado con la reacción si el niño cuenta que es víctima de abusos: responder con incredulidad, rabia o enfado puede hacer que el niño intente justificar la acción, que cambie la versión o que evite nuevas preguntas sobre el tema. Ante el niño debe actuarse con contención, como si se tratara de un tema de importancia menor, como un resfriado, que exige acudir al médico, sí, pero que se cura y no va más allá. Una vez fuera de la presencia del menor, debe denunciarse inmediatamente el caso a la policía, para que el abusador sea puesto a buen recaudo y no cause más víctimas. Si se sospecha que podría haber abusado también de otros niños (como en un entorno escolar, por ejemplo) debe difundirse el caso y animar a otros padres a preguntar a sus hijos y denunciar.

11. Todo centro escolar, y todo centro donde un adulto trabaje con menores (polideportivos, catequesis, campamentos de verano…) debe contar con un protocolo antiabuso, firmado por el responsable del centro (por ejemplo, el director de la escuela), que debe exponerse legible y públicamente en la pared de una zona transitada (no vale un desván ni un cuarto de la limpieza). Debe cumplirse este protocolo (por ejemplo en lo referido a la entrada de profesores en los vestuarios) aunque no haya habido denuncias por abuso (el protocolo es, precisamente, para evitar los abusos). Si cualquier padre considera que no se cumple, podrá exigir su cumplimiento.

12. Toda persona denunciada por abuso a menores deberá ser suspendida inmediatamente del trato con ellos. Eso sí, se le mantendrá su sueldo íntegro y no podrá ser despedido ni represaliado de ninguna manera hasta que recaiga sentencia firme. La policía y la fiscalía investigarán hasta el final las denuncias recibidas, que no podrán ser retiradas en ningún caso, y que deberán acabar, necesariamente, bien en una condena al abusador, bien en una absolución por falta de pruebas que reconozca que había indicios suficientes para investigar el caso, o bien en una condena al denunciante por denuncia falsa al carecer de indicios suficientes para efectuarla.

13. El ciberabuso, conocido por el término inglés grooming, (y distinto del ciberacoso) consiste en que el abusador adulto se introduce en un chat de niños, y se gana la confianza de uno de ellos, fingiendo ser de su edad. Lo incita a que le mande fotos en grados crecientes de desnudez y, valiéndose de ellas, lo chantajea, amenazando con difundirlas, para conseguir fotos cada vez más explícitas, o un encuentro físico. A este respecto, como explica detalladamente esta entrada del Instituto Nacional de Ciberseguridad, la reforma de 2015 del Código Penal español castiga, por un lado, la simple propuesta al menor de un encuentro; por otro, la petición al menor de fotos de contenido sexual; y finalmente, la difusión en redes sociales de fotos o vídeos sexuales que dos personas (menores o adultas) se hayan intercambiado con el propósito implícito de no difundirse a más gente. Para evitar el ciberabuso, no debe comprarse al niño su teléfono móvil antes de que cumpla once años. Antes de que empiece a navegar por Internet, debe advertírsele que allí puede haber gente mala que le quiere hacer daño. Para evitarlo, nunca debe facilitar su domicilio, ni su teléfono, ni fotos donde no aparezca completamente vestido.

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Prevenir la violación de mujeres adultas

En la entrada La prevención de la delincuencia dije que dedicaría una a medidas contra este delito, y otra contra el abuso a menores.

La razón es que, mientras que para prevenir los otros delitos quienes principalmente deben tomar las medidas son las autoridades, y para prevenir los abusos a menores quienes deben tomarlas son los padres, para prevenir violaciones de mujeres adultas (digamos a partir de 15 años, aunque realmente no se pueda fijar un umbral), quienes deben adoptar la mayoría de las medidas de protección son las propias mujeres.

Esto no quiere decir en absoluto que, si una violación se produce, la mujer sea responsable por no haber adoptado estas u otras medidas; el responsable SIEMPRE será el violador.

Casi todos estos consejos están tomados de http://es.wikihow.com/prevenir-una-posible-violación, donde hay más, muchos de ellos ilustrados con dibujos.

1. No hacer autostop ni recoger en el coche a desconocidos. Las aplicaciones para compartir vehículo (como Blablacar) suponen una alternativa interesante si se tiene que ir a un sitio sin transporte público.

2. Por la noche, evitar las paradas solitarias de autobuses. Si el autobús no está muy concurrido, sentarse cerca del conductor. Al bajar, solicitar la parada con la antelación mínima, y vigilar quién se baja detrás.

3. Evitar zonas oscuras o solitarias. Si es imprescindible transitar por ellas, cambiar de itinerario diariamente.

4. No permanecer de noche en un vehículo estacionado en descampados, parques o extrarradios. Antes de entrar en el coche, comprobar que no hay nadie en los asientos traseros. Si está oscuro, emplear la luz del móvil.

5. Precaución al entrar y salir de casa, del portal, al tomar el ascensor y en el garaje. Fijarse si hay alguien en zonas oscuras. En el caso de existir estas zonas, solicitar al Ayuntamiento que instale iluminación, o la mejore.

6. La mujer que vive sola no debe poner su nombre de pila en el buzón, solamente la inicial y el apellido. Puede añadir la inicial y el apellido de un familiar, aunque no resida allí.

7. Solo entre un 9 y 33 % de los violadores eran personas que la víctima no conocía.Esto significa que la mujer debe estar alerta tanto cuando se encuentre sola como en compañía de un hombre al que conoce.

8. Las fiestas multitudinarias con abundancia de alcohol son oportunidades para los abusos sexuales. La mujer no debería beber más de una copa cada hora, pedírsela al camarero (no dejar que alguien se la traiga) y tenerla siempre en la mano. De otro modo un agresor puede echar en la bebida drogas que anulen la voluntad de la víctima.

9. Es mejor ir a esas fiestas con grupos de amigos, acordar previamente que todos van a cuidar de todos, y permanecer atentos.

10. Ojo con los sitios muy ruidosos, como discotecas: en ellas no se pueden escuchar los gritos. Ir al baño siempre acompañada de amigas.

11. Actuar con asertividad. Si alguien brinda una atención no deseada, pedirle con decisión que se vaya.

12. No publicar en Internet información personal o que permita localizarte.

13. Cuidado con las citas concertadas a través de Internet. Siempre deben hacerse en un lugar público. Comunicar a alguien de confianza dónde se va a estar, y a qué hora se espera terminar. Mandarle un mensaje al llegar a casa.

14. No vivir con miedo. Estar alerta no es lo mismo que estar tensa. La diferencia es que, con miedo (siempre contraproducente), se siente opresión en el pecho. En ese caso, respirar hondo y tratar de calmarse. Nunca aparentar miedo ni indecisión; mostrar siempre aspecto y actitud de saber a dónde se va.

15. Cuando se salga de casa, el móvil debe tener la batería al máximo.

16. No parecer demasiado abstraída. Correr con cascos de música puede impedir prestar atención al entorno. Caminar concentrada en el móvil, lo mismo.

17. El estilo de ropa y cabello no influyen, pero los zapatos, sí: deben permitir andar con decisión, correr y dar una buena patada. Si se va transitar por la calle al ir a una fiesta (o al volver) donde se quiere calzar tacones, llevar zapatos suplementarios, para cambiarse al entrar y al salir.

18. Si caminas por una acera de la calle y crees que alguien te está siguiendo, cruza la calle tan pronto como sea seguro y comienza a andar por la otra acera en dirección contraria.

19. Si alguien te sujeta, grita «¡POLICÍA!» tan fuerte como puedas, preferiblemente cerca de su oído, para aturdirlo, y trata de zafarte, por más que te diga que no lo hagas. Si te tapa la boca con la mano, muerde con fuerza.

20. En esa situación yo creo que un silbato, una alarma o un arma (ilegal en España, incluso un simple espray de pimienta) resultan bastante inútiles (aunque si algún experto en seguridad que conozca casos reales opina lo contrario, por favor, que deje su comentario), porque el bolso donde se llevan se puede caer al suelo, o no tener posibilidad de abrirlo, o ser arrebatado por el agresor.

21. Más bien araña, pega, pincha con todo lo que tengas a mano: un bolígrafo, el bolso, las llaves. Luego corre, sin dejar de gritar, hacia las zonas iluminadas o concurridas.

22. Apuntarse a un curso de defensa personal puede ser una buena idea.

23. En el caso de que se haya sido víctima de una violación o intento, acudir inmediatamente a la policía, dar el máximo de detalles y someterse a las pruebas que indiquen. Si el agresor es detenido, se evitará que ataque a otras mujeres. Incluso si no lo capturan, las investigaciones que se hagan y la alerta que se produzca contribuirán a evitar otras violaciones. Callar solo las favorece.

24. Las penas por violación deben ser duras (entre diez y quince años de cárcel efectiva por CADA delito, no por un conjunto de ellos) y recordarse públicamente antes de que empiecen eventos multitudinarios (como los sanfermines) donde se hayan cometido en años anteriores.

25. A violadores condenados se les deben ofrecer en la prisión cursos que los ayuden a controlar sus impulsos. Se han demostrado eficaces para prevenir la reincidencia.

26. La reincidencia debe aumentar significativamente (al menos en un 50 %) el número de años de condena.

Nota: también se producen violaciones de hombres adultos (por otros hombres), especialmente en cárceles, pero este delito resulta tan minoritario, en relación a las de mujeres adultas por hombres, que no dispongo de recomendaciones.

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El castigo a la delincuencia

Lo mejor es prevenir el delito, que no se produzca (ver la entrada sobre prevención), pero si ocurre, debe castigarse eficaz y progresivamente: multas, confiscaciones de patrimonio, trabajos comunitarios, exclusión temporal de lugares de ocio, restricción electrónica de movimientos y, por último, prisiones.

La prisión debe ser la última medida represiva del Estado contra el delincuente, y aplicarse solo cuando otros métodos de castigo hayan fallado, o el reo revista especial peligrosidad. No solo porque atenta contra el más preciado de los bienes humanos, la libertad, sino porque es más cara, más ineficaz y más propiciadora de corrupción, violencia y enfermedad.

En un estudio hecho en Argentina en 2013 se halló que la probabilidad de reincidencia de los delincuentes castigados mediante brazalete electrónico es entre el 11 y el 16 % menor que la de los castigados con prisión.

Se debe evitar el hacinamiento. Posiblemente sea beneficioso para algunos presos (y empleo el masculino, porque más del 90 % serán varones) compartir su celda con otro. En otros casos será mejor la celda individual. Pero creo contraproducente, salvo que estudios solventes demuestren lo contrario, meter a más de dos presos en la misma celda. Lo que, curiosamente, sí demuestran los estudios, es que encerrar juntos a delincuentes de idéntico tipo favorece la reincidencia futura. Por ejemplo, si se encierra a un ladrón joven con uno mayor, cuando el joven salga, la probabilidad de que vuelva a robar será mayor. En cambio, si se lo encierra con un conductor ebrio, esta probabilidad será menor.

Han de construirse las cárceles suficientes, teniendo en cuenta la población reclusa existente y su estimación a futuro (basándose racionalmente en la evolución pasada).

Las prisiones deben estar orientadas a la reinserción. La gran mayoría de los recusos cumple condenas cortas (menos de diez años) por hurtos y robos. En la prisión deben aprender y practicar un oficio demandado, y facilitárseles a la salida su inserción laboral.

Resulta contraproducente encerrar a jóvenes que han cometido su primer delito con criminales endurecidos. Habría que disponer prisiones solo para jóvenes, cuando eso sea posible.

Asimismo, las condenas de cárcel impuestas a menores de 18 años aumentan la probabilidad de reincidencia durante la adultez. Por ello el confinamiento solo debería usarse para castigar delitos graves (homicidio, agresiones con armas, violaciones), y emplear para otros delitos (robo, tráfico de drogas…) castigos alternativos (arresto domiciliario los fines de semana controlado por medios electrónicos, trabajos comunitarios, prohibición de entrada en centros de ocio…).

Los violadores requieren programas específicos de reinserción, que se han mostrado bastante eficaces. Por supuesto, deben ser voluntarios, pero seguirlos con aprovechamiento, tras la primera condena, debe reflejarse en una reducción de los años de cárcel, aunque en un tercio como máximo, pues no hay que olvidar el derecho de la víctima a que su agresor reciba un castigo proporcionado.

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La prevención de la delincuencia

España tiene una tasa de criminalidad muy baja respecto a la Unión Europea, que a su vez la tiene muy reducida respecto al resto del mundo. Pero hay países donde supone un gravísimo problema. En esta entrada hablaré solamente de soluciones que se han mostrado eficaces para paliar la delincuencia convencional, cometida por delincuentes habituales o por organizaciones criminales. No hablaré de la ciberdelincuencia ni de delitos cometidos por empresas legales (fraude fiscal, acuerdos de precios, manipulación del Líbor, trampas en las emisiones contaminantes, etc.).

Los estudios sobre su impacto socioeconómico son altamente divergentes, pero coinciden en que la carga es altísima y ronda los miles de millones de dólares estadounidenses (Muggah y Krause, 2008, pp. 17-18). En uno de los estudios más robustos sobre el tema se estima que sólo los homicidios cometidos con armas de fuego en Venezuela durante el año 2010 costaron 4.000 millones de dólares, excluyendo costes indirectos e intangibles (Geneva Declaration Secretariat, 2015, p. 173-174).

Me centraré específicamente en los asesinatos, los robos con violencia (atracos, sustracciones de coches tras romperles las cerraduras, robo en domicilios tras romper puertas o ventanas) y los secuestros. 

No hablaré de los hurtos (robos al descuido, sin violencia), la venta ilegal, los delitos de tráfico (conducir bebido o a velocidad excesiva) el acoso escolar (bullying), el terrorismo, el tráfico de drogas, el proxenetismo, la trata de mujeres, las redes de extorsión («protección»), las violaciones de mujeres adultas y de menores (que serán el tema de otra entrada) ni de la violencia doméstica (que ya traté en Parar los asesinatos de mujeres). No porque no sean importantes, sino porque considero que tienen causas diferentes y se deben abordar de otras maneras. 

En otra entrada hablaré del castigo a la delincuencia (multas, confiscaciones de patrimonio, trabajos comunitarios y prisiones).

En el Reporte de Economía y Desarrollo 2013, del Banco de Desarrollo de América Latina, en el que se basa buena parte de esta entrada, se observa que el importante crecimiento del delito y de la violencia en muchos países  no solo ha implicado altos costos económicos y sociales, sino que ha socavado la confianza de los ciudadanos entre sí y en las autoridades. 

Hay que combatir eficazmente la delincuencia, no solo porque produce una importante merma del bienestar y el crecimiento, sino porque es lo que la población demanda, y si esta demanda se ve insatisfecha por los actuales gobernantes, elegirá a otros que le prometan resolver el problema, con el peligro para todos que suponen las soluciones extremistas.

  • En primer lugar se debe fomentar que la gente denuncie los delitos. Debe ser posible hacerlo por teléfono, sin necesidad de presentarse en comisaría. En los momentos de saturación, si un operador telefónico no puede atender a la víctima de un delito, debe poderse grabar la denuncia. Luego será examinada por un operador, y en caso de faltar algún dato que impida su persecución, sería el operador el que llamaría a la víctima para preguntárselo. Deben elaborarse y difundirse periódicamente estadísticas de llamadas a la policia y tiempo medio que necesitó el ciudadano para completar su comunicación por este canal.
  • Se deben elaborar y publicar estadísticas muy cuidadosas sobre los delitos denunciados y resueltos, de acuerdo con estándares internacionales. Asimismo resulta eficaz difundir cifras reales, y presentadas de manera objetiva, sobre la eficacia en la persecución del delito. No se trata en ningún caso de amedrentar, sino de inculcar en quien se está planteando delinquir, que existe una alta probabilidad de que sea detenido y castigado si lo hace.
  • Se debe actuar en numerosos ámbitos para prevenir el delito (que no surja) y combatirlo cuando ha surgido:la familia, la escuela, el barrio, la comunidad, la infraestructura urbana, las regulaciones económicas, la policía, la justicia y las cárceles.
  • Los estudios muestran que las inversiones en fortalecer la nutrición y estimulación temprana de los niños y la promoción de ambientes familiares proactivos y no conflictivos disminuyen la propensión al delito de los jóvenes. Por el contrario no funcionan los programas que tratan de asustarlos (llevándolos a visitar cárceles o a hablar con criminales).
  • Son igualmente beneficiosas las mejoras en los espacios públicos (algo tan simple como iluminar bien una zona oscura reduce el delito un 21 % de media), eliminar los recodos donde puedan esconderse asaltantes, prohibir la venta de alcohol a partir de horas avanzadas de la tarde, las estrategias de control policial focalizado en un tipo de delito o en las zonas urbanas donde se cometen muchos.
  • Son eficaces los programas de vigilancia vecinal: consiguen de media una reducción del 26 % de los delitos.
  • La experiencia demuestra que, cuando se mejora una zona conflictiva, la delincuencia no se traslada a otras, sino al revés: la zona mejorada ejerce una influencia beneficiosa sobre las aledañas.
  • Debe evitarse la degradación de las zonas urbanas. Mantener una buena limpieza es esencial para que calles y parques sean utilizados por un alto número de ciudadanos, y así disuadir a los delincuentes. Las pintadas (marcas de territorio de bandas) deben ser borradas rápidamente, y dificultadas (paredes cubiertas de vegetación, superficies plástificadas donde la pintura se fija mal, restricción de la venta de pinturas en aerosol…). Los edificios deshabitados sin valor histórico o artístico deben derribarse. Los que sí tengan este valor deben rehabilitarse como viviendas, hoteles o edificios públicos.
  • Hay que enseñar a los niños a controlar sus impulsos, especialmente los violentos, a resolver conflictos sin violencia, mediante negociación, y a expresar respetuosamente lo que sienten (asertividad). Debe promoverse el juego en equipo (respeto por las reglas, premio al esfuerzo) y actividades comunitarias como orquestas o coros.
  • Hay que procurar la empleabilidad de los jóvenes y que conozcan muy bien los riesgos de las drogas y del sexo sin protección.
  • Los drogadictos, incluidos los que no han cometido delitos, deben tener acceso gratuito a tratamientos de desintoxicación y a medicamentos que los ayuden a sobrellevar el síndrome de abstinencia (entre ellos, la metadona). A los que, por causa de la droga, han cometido delitos, debe ofrecérseles una reducción apetecible de condena si entran en un programa de reinserción, que incluya controles mensuales de consumo.
  • Hay que promover las discotecas sin alcohol para menores de 18 años, y centros de ocio y deporte (cine, videojuegos, teatro) abiertos hasta horas avanzadas de la noche (las que dicten sus asistentes). Por ejemplo, los impuestos para una discoteca sin alcohol podrían ser cero, o mínimos. Las entradas a estos lugares para los jóvenes deberían ser asequibles, y de acuerdo con los ingresos de sus familias. Siempre saldrá más barato que reprimir las pandillas en que se integrarían los jóvenes ociosos sin posibilidades. Además, como castigo por mala conducta, se podría prohibir la entrada durante varias semanas o meses.
  • La justicia debe ser rápida, sin que los acusados pierdan garantías. Debe transcurrir menos de un año entre la denuncia y la resolución judicial en primera instancia. Pueden admitirse acuerdos entre fiscal y abogado, para evitar juicio, siempre que se demuestre que funcionan. Todo el procedimiento debe ser electrónico, con, si el acusado queda en libertad a la espera de juicio, notificaciones a su teléfono móvil, que estará obligado a llevar encima con el geolocalizador activado y que, si deja de llevar, motivará su inmediata entrada en prisión.
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Medidas para la justicia española

Transcribo las medidas con las que estoy de acuerdo de las propuestas por Pedro Viguer, Juez Decano de Valencia, en su artículo Cómo modernizar la justicia publicado en El País del 18 de junio de 2011.

  • Incrementar el número de jueces. De acuerdo con las estadísticas del CGPJ, en 2010 ingresaron 846,3 asuntos por magistrado o juez, y sólo dictó 473,3 sentencias. Así es imposible.
  • Aumentar los recursos destinados a la justicia.
  • Concentrar los juzgados en sedes provinciales.
  • Crear tribunales de base para los asuntos menores.
  • Determinar con exactitud la carga de trabajo que tiene y debe tener cada juez para que sea posible calcular cuántos se necesitan realmente.
  • Interconexión informática de los órganos judiciales. Implantación de un sistema informático único (en código abierto, añado yo) para todos los juzgados de España, interconectado de forma fiable con comisarías y prisiones.
  • Reducir el número de funcionarios interinos aumentando las plazas fijas a través de unas oposiciones rigurosas de las que salgan funcionarios de carrera sobradamente preparados para la administración de justicia en un mundo cada vez más informatizado.
  • Hacer que funcione la oficina judicial, mediante un sistema informático a prueba de fallos y protocolos claros de actuación, que eviten la improvisación y el despilfarro de recursos.
  • Reformar las normas procesales (¡la Ley de Enjuiciamiento criminal es de 1882!).
  • Evitar la excesiva litigiosidad, limitando los recursos (creo personalmente que la decisión de un tribunal sólo podría recurrirse una vez ante un tribunal superior; los recursos al Supremo, al Constitucional o al Tribunal Europeo de Derechos Humanos deberían permitirse solo en caso de que la decisión supusiera más de diez años de cárcel o una multa para una persona o empresa superior a la mitad de sus ingresos anuales).
  • Fomentar la mediación y el arbitraje.

A estas medidas añado yo:

  • Formación en informática jurídica desde el primer curso de la carrera de Derecho, con al menos un curso al año.
  • Un Consejo General del Poder Judicial formado como propongo en Los órganos colegiados.
  • Un sistema de notificación de los pasos y actos judiciales de un proceso a los interesados mediante mensajes de teléfono móvil y consulta del paso o acto a través de página de Internet, en vez de seguir utilizando las notificaciones por correo postal y envío en papel del acto.
  • Reforma del estilo y del lenguaje jurídico para quitarle sus rimbombancias y endiosamientos. En las oposiciones a juez o fiscal debería haber un ejercicio obligatorio de transformación de una sentencia clásica, a base de considerandos, en lenguaje actual, claro, directo y comprensible.
  • Publicación anual en la  web del Consejo General del Poder Judicial de una lista de los juzgados de España, con su número de asuntos entrantes y salientes y su retraso medio, y actuación contra los excesivamente retrasados.
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Mete "Lo que hay que hacer" en Google y mira qué te sale: enlaces a un libro "Lo que hay que hacer con urgencia" del que las primeras páginas no están disponibles para descargar. Y mientras, tu ciudad, tu país, tu planeta bullen de problemas a los que no se pone remedio adecuado, cuando existen soluciones para todos. Escribo este blog desde Madrid, España, la Tierra, para unir mi voz a los que proponen estas soluciones y presionan para que se apliquen.
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