12-D: Pagamos la fiesta a los sindicatos.

Adocenados sindicatos contra el empleo y los empresarios.

La fiesta la pagaremos nosotros, fieles contribuyentes al fisco, para que los sindicalistas disfruten de su manifestación contra el empleo y los empresarios. Ni los ayuntamientos franquistas llegaron a tan gran esperpento; pero los sindicalistas de ahora no se privan de nada: viaje gratis, media dieta, paseo pagado por Madrid y, aunque no lo digan, se meterán sus orgías diversas que, dicho sea de paso, también acabarán siendo gratis. Solo ha faltado el eslogan: “Viaje, dieta, paseo, sexo y alcohol gratis”, como decía ayer un insigne socialista.

Dedicar el dinero público para manifestarse contra el empleo y contra los empresarios, que son quienes lo crean y mantienen a los clanes de clase adocenados, no nos parece un importante avance sindical, propio del siglo XXI. El sindicalismo ‘buitre’ se está convirtiendo en experto en poner ‘mirando a Cuenca’ a la mano que les da de comer. Y eso se paga. Ya lo creo que se paga a corto y medio plazo.

No se conforman con el atropello en el que han metido a RENFE, sino que las Federaciones de Servicios de quienes “bailan el agua al Gobierno” aprovechan cualquier resquicio para el uso y abuso de los bienes públicos. E igual que ahora utilizan a RENFE para despreciar a la ciudadanía, al empresariado y al empleo, llegado el momento de las vacaciones utilizarán a la operadora ferroviaria pública, RENFE, para penalizar a los trabajadores con huelgas y paros puntuales. El caso de hacer daño al prójimo para buscar beneficio propio.

Cuatrocientos mil euros largos se gastarán en dietas, porque temen el fracaso de la ‘manifa’, sabedores de la mala imagen de los sindicatos de clase en España y de los garantizados enfrentamientos que habrá el 12-D con la ciudadanía que paga y no ‘choricea’. Además de ese dinero, muy cerca del millón de euros costará fletar los 32 trenes (son 37, y no 32 como se ha dicho) durante un día. A esas cantidades hay que añadir otras no confesadas ni confesables. ¿Mejor derrochar dinero público que ocuparse de crear empleo y mejorar las infraestructuras? A ver si va a ser cierto eso de “Viaje, dieta, paseo, sexo y alcohol gratis”. Tranquilos, pagamos nosotros.

Los sindicatos de clase, adocenados y despreciados por los propios trabajadores, disparan con pólvora del Rey y derrochan a mano abierta con la aquiescencia del Gobierno. Un Gobierno que es capaz de tener a ciudadanos parados sin cobrar hasta seis y siete meses; un Gobierno que aprueba subvenciones que luego anula, cuando comprueba que no hay más montante económico; un Gobierno capaz del ‘papeles para todos’ y a los pocos meses paga a los inmigrantes por que se marchen del país; un Gobierno que cultiva el silencio administrativo y el desprecio al ciudadano; un Gobierno que regatea los gastos farmacéuticos a las comunidades más necesitadas; un Gobierno que descuida la educación e introduce la política como alternativa; un Gobierno que penaliza al honrado y gratifica al sinvergüenza…. Mejor no seguir enumerando. Pagamos nosotros.

Pero tranquilos, todos tranquilos. La fiesta la pagaremos los trabajadores, fieles contribuyentes a un fisco en el que ya no creemos, desde que hemos comprobado que Hacienda no somos todos. Lo que ya no tiene Hacienda ha ido a los sindicatos, parados despreocupados del trabajo, liberados sindicales, sueldos varios de senadores y diputados, fiestas no confesadas y aún no confesables y patrimonios adquiridos de mala manera.

Pues claro que la fiesta la pagaremos nosotros. Mientras tanto podremos comprobar cómo muchos sindicalistas ocupan puestos en consejos de administración en varias empresas a la vez, y con suculentos sueldos, presidencias y vicepresidencias de Fundaciones izquierdosas, que no sirven para nada, más que para ocultar subvenciones y fulaneo. Tranquilos, la fiesta la pagamos nosotros. Y más cosas. Pero nos la cobraremos.


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