11
oct 16

aprender lo que se olvida

Tranquilitamente

Si internet nos hace más tontos o más listos, no es el tema, sino si nos hace demasiado tontos o demasiado listos. ¿Estamos perdiendo memoria porque todo está en el buscador y no hace falta acordarse de nada, o estamos perdiendo independencia porque si nos quitan el buscador o, no hay cobertura, eso nos deja perplejos y asustados? La independencia es algo que quiere todo el mundo, como acabamos de ver con el brexit: por fin libres de los demás, dicen los ingleses.
Pero lo importante es si puedes llegar a ser libre de ti mismo, si te puedes quitar de enmedio sin que nadie lo note, incluso tú. Porque, si después del brexit, sigues pegado al chundarata norteamericano que incluye las pelis que más te gustan, pero también aviones y bombas que te defiendan, y te sigues enterando de todo con un teléfono del que sus componentes han sido fabricados en China, infinitamente mejor y más barato que uno de producción nacional, estás tan pillado como antes.
¿Demasiado dependientes o demasiado independientes? Antes de internet, la escritura era lo que permitía conectar o desconectar de los demás, pero había que dedicarle tiempo a aprender a escribir o a tener una buena caligrafía. Y más tiempo a esperar la respuesta por escrito a tus demandas. Si queremos saber algo distinto a nuestro ombligo, teníamos y tenemos que dedicar tiempo para encontrarlo, preguntar a los demás, ir a clase, fiarse de lo que te dicen unos y no fiarse de otros. No vas a ninguna parte, si no aprendes a confiar en que el chundarata o los chinos te ayudarán a salir del hoyo, si pones también de tu parte lo que sepas hacer mejor, y que no sea mirarte sin encontrarte.


28
sep 16

inconvenientes del madrugón

TRANQUILITAMENTE

Si te molestan los demás, levántate a la cuatro de la madrugada, dicen los que saben. Parece que son horas mágicas, no para trabajar más, sino para trabajar mejor. “Descubrí, cuenta un personaje en un periódico, que desde entonces hasta las siete de la mañana no hay distracciones, como si nada ocurriese en el mundo. Eso me ayuda a concentrarme más y a ser más productivo, en esas horas resuelvo gran parte del trabajo del día”. La cita sigue explicando las bondades del sistema que, al parecer, se está poniendo de moda entre gente que tiene mucha necesidad de ganar tiempo.
Lo malo del asunto es que llegues a la oficina con tu plan estratégico completamente perfilado, y los demás se echen a reír por lo bajini, de que le falta tal cosa y tal otra. Que tus ensoñaciones nocturnas no tengan tanta validez a la luz del día; y hasta el que tu pensabas que era el más tonto de la oficina, te pone pegas y, encima, tiene razón.
Pasa mucho, cuando sientes que los demás te estorban y que tu eres un fenómeno, en vez de que los demás estén para ayudarte a que tus sueños se conviertan en una realidad mejorada con la colaboración de todos. Y especialmente, con los que han dormido como angelitos sus horas de un tirón, y llegan frescos y rozagantes a la oficina. Tus sueños son fantásticos; y si sueñas despierto, todavía mejor.
Pero quién sabe si te compensan esos madrugones solitarios hasta que dejen de ser una moda y lo hagamos todos, con la posibilidad de consultarnos unos a otros, de interrumpir las ensoñaciones, pero todos deseando una mejor calidad de vida, sin madrugones, ni prisas innecesarias, cuando no te aconsejaban tanto que mejoraras.


14
sep 16

votar en Navidad

Tranquilitamente

Probablemente no sepas que tiene de malo votar en Navidad. Las elecciones son una fiesta ciudadana, sobre todo para quienes no han podido votar con regularidad a lo largo de su vida. Los ciudadanos van a votar felices y contentos; y son muchos más los que lo hacen, que los que se quedan en casa. Los políticos son a quienes no les suelen gustar mucho las elecciones, a veces; porque tienen que revalidar su mandato y, a lo mejor, se quedan fuera. O no revalidan nada de nada, y siguen fuera cuatro años más, chupando banquillo y lamentando lo poco que les quiere la mayoría. De hecho sólo están contentos y sonrientes los que ganan ese día, mientras que los demás ponen cara de funeral y exhiben las más desproporcionadas razones para explicar su fracaso.
La Navidad es un día tan bueno para votar como cualquier otro, incluso mejor. Porque es un día de mirar adelante y hacer propósitos de mejora, amparados por Jesús, María y José. Feliz Navidad se dice todo el mundo, unos a otros, y qué mejor que un día feliz para votar cada un lo que le brote, con la mejor intención, después de una buena cena y de haberse repartido los regalos al pie del árbol. Las condiciones para acertar son magníficas.
Y a muchos de los políticos, lo que les revienta es que ese día feliz, lo sea para todo el mundo, menos para ellos, si han perdido. Unas Navidades amargas nadie las quiere, salvo algún iluminado de los que se empeñan en ir contra todo. Y quedarse en el paro, justo ante el Portal de Belén, es de muy mala pata. El oficio de la política es de contrato temporal, por cuatro años, y todos sabemos lo que se sufre el día que acaba para ti o para algunos de ellos.


25
jun 16

reino desunido

Tranquilitamente

Miedo al otro. El brexit resalta la pérdida de confianza en los demás, el gran déficit de la cultura actual. El movimiento hacia el ‘yo me lo guiso porque yo me lo como’ sólo tiene sentido si uno es un gran cocinero, y ni siquiera entonces, porque si uno es un gran cocinero, el dar de comer mejor a los demás y que disfruten contigo, parece lo más razonable.
Y si lo que cocinas es una plasta y te empeñas en comértelo tu solo, más pronto que tarde vas a acabar pidiendo a los demás que sean ellos los que te den de comer, porque tu ya no aguantas más. Aunque no lo hayas cocinado tú. Es muy difícil ser tu lo mejor para ti, sin ayudas de otros, durante mucho tiempo, porque los demás son más, y, si se juntan, te podrán superar.
La cosa está en el ‘si se juntan’, si se tienen confianza mutua como para que cada uno haga lo mejor que sabe y comparta con los otros lo que ellos sepan hacer. El proyecto europeo y cualquier otro proyecto funciona mejor si más gente se junta para alcanzar un objetivo común; y peor si cada uno piensa que es el rey del mambo y que los demás no saben bailar. Y que no sabrán aunque tu hagas lo posible por enseñarles a hacerlo.
Si se juntan, será posible comer todos de las mejores recetas de cada uno, sin pensar que el otro lo que quiere darte es un veneno que te debilita o te mata. La pérdida de confianza en que el otro, no sólo quiere lo mejor para él, también quiere lo mejor para ti, es un comienzo decidido de caminar hacia la parálisis total. Ese ‘que nadie me toque porque yo soy muy bueno y me basto solo´, es una mentira cada vez más grande, que te va haciendo cada vez más pequeño, ante ti y ante los demás.


20
jun 16

el ático que se ha montado Podemos

Tranquilitamente
Se ve muy bien a la gente de Podemos en ese ático tan grande. Demasiado grande: cada uno a solas en su habitación y sólo en una foto se les ve a tres pero enfurruñados cada uno con su móvil. Es casi imposible el diálogo en una casa así, sin gente, sin niños, sin caras alegres. Sólo sonríe Echenique, al que se le ve a gusto.
La casa no sé dónde la habrán comprado, pero tiene más de veinte habitaciones y una buhardilla muy acogedora para escaparse un rato de los demás. Necesita más de cien páginas para que se la vea entera, pero lo más llamativo es que cada uno va a su bola. Hace falta una casa muy grande para no tener que compartir nada con nadie más. Ese modelo de convivencia que propone el folleto, parece aburrido, para ser tu mismo, al menos en tu habitación, sin que nadie te moleste.
Luego vienen unas páginas de letra menuda en las que probablemente esté descrito un programa tan ilegible como cualquier otro, y en donde es posible que se concreten las medidas para llenar de vida esa casa enorme , porque no hay quien se lo lea del todo, como suele pasar aunque antes le pongas fotos al asunto.
Puede pensarse que haya un avance desde la vida en las concentraciones en la Puerta del Sol, en aquellas tiendas de campaña, hacinados, sin higiene ni autonomía personal, hasta el casoplón de las cien páginas.
Es lo que el mismo Pablo Iglesias ha afirmado: Yo era un provocador muy feliz y ahora soy un candidato a la presidencia del Gobierno que tiene que presentar un programa viable.Viable tal vez para él. Es un modo cierto de reflejar lo que él considera viable, aunque necesitará mucha gente de servicio para tenerlo limpio y habitable.


20
jun 16

a tiro limpio

Traquilitamente
Las armas no sirven más que para matar o para que te maten. Hay otros cacharros que pueden servir para otra cosa: con una azada puedes abrir una zanja para que pase el agua, o también matar a tu vecino que te estorba. Pero las pistolas y los fusiles sólo sirven para matar. Bueno, también sirven para que quienes las fabrican o trafican con ellas, se lleven un dinero muy importante a costa de tus afanes destructivos hacia los demás.
El Papa Francisco se quejaba de que es más fácil el acceso a las armas que a los alimentos, que es más fácil matar que dar de comer. Las dos cosas van juntas porque lo que está detrás es el miedo al otro, sobre todo si es extraño o perseguido. Si vienen desde su tierra hasta aquí, con tantas penalidades, por algo será; algo malo habrán hecho y yo debo sospechar, porque puede que vengan a por mí.
Así que Pepita, cómprame una pistolita, que vamos a acabar con esa gente con mala pinta que no se parece en nada a mi. El miedo a los demás es una amenaza terrible porque crece y sube por tu mente sin que nada ni nadie pueda pararlo. Cuando empiezas a no fiarte de algunos, acabas por no fiarte de nadie, salvo de ti mismo, porque te niegas a aceptar el consejo de los demás, que te dicen: te estás volviendo loco. Te empeñas en que todos son tus potenciales enemigos y tienes que estar preparado para ello. Y ya no haces caso a nadie más. La soledad de las personas que quieren estar solas es la gran enfermedad de este tiempo, provocada por el miedo a otros, que no es más que el miedo a ti mismo; no sabes ni quien eres, ni de dónde vienes, ni adonde vas. Y no te queda más que estar a la defensiva siempre.


31
mar 16

pasar hambre

Tranquilitamente

Entre los infinitos índices de malestar que se pueden encontrar hoy por todas partes, uno de los más válidos es el que aplica cuánto dinero dedica cada persona, del total de su dinero disponible, a a compra de los alimentos. Es de los más fáciles de aplicarse a cada uno, porque todos sabemos cuánto dinero nos queda a fin de mes, después de haber comprado la comida.
Parece que el malestar se hace evidente y definitivo cuando hay que gastarse en comer más del 40 por ciento de lo que se gana y así se explican buena parte de las explosiones populares que se producen como si nadie las hubiera organizado, de las que tenemos buenos ejemplos recientes.
El hambre es de los sentimientos más difíciles de soportar. De entre la multitud de cosas aplazables que hay en la vida, el hambre es la que menos, y más todavía cuando el hambre lo pasan junto a uno mismo sus familiares más queridos. Se puede aplazar cualquier compra, menos la de la comida.
Evidentemente hay grados y grados en eso de pasar hambre, y cuando ya la dieta es mínima, el desfallecimiento hace que no queden ganas ni de protestar, y se deja uno ir a la buena de Dios y de la limosna de los otros. Lo malo está en la fase intermedia, cuando empiezan los recortes de lo que más gusta, y luego las cantidades, y luego hay que vivir del sobrepeso de los años anteriores, pero eso dura poco. Los que lo han pasado dicen que pasar hambre es terrible y que uno es capaz de hacer lo que sea con tal de salir de esa situación. Y si estamos muy por encima de ese 40 por ciento, es el momento de pensar lo terrible que lo están pasando otros y las violencias a las que les obliga su situación.


31
mar 16

gestionar la impertinencia

Tranquilitamente

El problema más gordo de las redes sociales son los impertinentes metepatas que lo fastidian todo con sus comentarios. Una red como twiter está perdiendo clientes ‘civilizados’ ante la avalancha de depredadores que se meten contigo en cuanto das una opinión, no ya personal, sino políticamente incorrecta, una opinión ‘de las que ya no se llevan’. Entonces es posible que se te venga encima una catarata de insultos, que lo más que consigue es que nunca te apetezca volver a decir nada allí, ni correcto, ni incorrecto.
Lo que las redes sociales no han conseguido todavía es que mejore la buena educación. En este mundo transparente está resultando más fácil insultar que compartir, más habitual tratar de interrumpir que pararse a escuchar. Es una consecuencia de la facilidad al alcance de todos, con la que se puede conseguir el objetivo contrario de eliminar al discrepante con mayor eficacia que la censura más acabada del dictador que impone su ley a los demás.
“Si Facebook no es un lugar seguro y las personas no sienten que podrían tener una conversación civilizada y respetuosa, ¿por qué alguien va a querer anunciarse en ese lugar?”. Eso explica por qué la gente se marcha corriendo de los sitios de internet más exitosos hacia otros más amables, hasta que los profesionales del insulto se instalan allí; y entonces, vuelta a emigrar a otro sitio más seguro. Los clientes y los anunciantes se van a lugares más apartados del flujo general, contradiciendo esa ‘verdad a medias’ de que yo me meto en internet para entenderme con todos y saber de todo con un mercado infinito de posibilidades. Pues no: los aguafiestas siempre están ahí.


31
mar 16

relaja tus tensiones

Tranquilitamente

Debemos estar muy tensos porque cada día hay más gente que gana dinero, a veces mucho, enseñando a relajarse a los demás. El primer síntoma del relajador es que está a gusto en los lugares en los que a ti te cuesta, como es eso de hablar en público como si te estuviera hablando sólo a ti. Te costaría y te daría vergüenza hacer el panoli ante tanta gente, pero te gusta que te digan que para relajarte lo que hay que hacer es relajarse. ¡Oiga, que ese es mi problema!, ¡Qué no sé!. No pasa nada, mírame a mi: cómo lo digo sin pestañear, sin esfuerzo; así aprenderás a relajarte, no te tomes en serio, piensa que los demás están más tensos que tú y ya verás como tu autoestima crece para decir con aplomo lo que nadie sabe decir así.
La gente paga por escuchar que si uno consigue ser más proactivo tendrá más éxito y más seguridad, que si sólo eres reactivo y vas por detrás de los acontecimientos. ¡Oiga pero que es que si yo hago eso, me tenso en vez de destensarme! No, por favor, tienes que aprender que la proactividad nos relaja, cuando somos proactivos de verdad y sabemos ver y decir las cosas como son, sin preocuparnos de nada porque los demás están siempre más tensos que tu. Lo importante es generar un diferencial de tensión entre los demás y tú.
¿Y eso cómo se hace? Pues acudiendo a los cursos que doy, incluso online, en los que aprenderás a ser tu mismo, por un precio que te parecerá irrelevante, después de los logros que vas a obtener, y lo fácil que te va a resultar el estar relajado ante las situaciones que antes te tensaban, como son un despido improcedente. Yo cobro menos a los parados, porque, si no, en el paro estaría yo.


10
feb 16

tejados llenos de pelotas

Tranquilitamente

Muchos políticos han demostrado ser muy malos futbolistas al enviar tantas veces la pelota al tejado del otro. Cuando la pelota está en el tejado, no es porque al otro le toque jugarla, sino porque tú la has tirado mal. Pasa lo mismo con las lineas rojas. La línea roja más famosa es la que estableció la infantería contra la caballería en la Guerra de Crimea , escenificada en la película ‘La delgada línea roja’ que narra, muy bien, por cierto, ese episodio bélico. Cuando se marcan líneas rojas quiere decir que estamos en guerra y que vamos a intentar impedir que la caballería ajena arrase a la infantería propia, sin que eso deje de significar que luego la línea trazada no sirva de mucho, ante el empuje del que se la salta y arrasa, porque es más fuerte o tiene más medios para hacerlo.
Otro dicho frecuente en esta campaña tan guerrera es el que dice que no se va a pactar con otro ‘ni por activa, ni por pasiva’, como si no hubiera otras formas en la conjugación verbal. Cuando se dice que uno no va a hacer una cosa ‘ni por activa, ni por pasiva’, lo que se pone de manifiesto es el desconocimiento del uso perifrástico del verbo, una maravilla de la lengua castellana que permite obviar la activa o la pasiva con una perífrasis, un rodeo entre dos verbos para saltar el escollo de uno solo. En vez de ‘saldré ganador, si o si’, que se dice para recalcar el inmovilismo del que no está dispuesto a cambiar, la paradoja del movimiento que no se mueve, una perífrasis como ‘intentaré salir ganador’ revela mejor la intención verdadera de lo que se dice en el momento en que se pronuncia.