22
abr 15

vuelve la mili

Vamos a ver

Hasta qué punto las cosas cambian, que está de moda el servicio militar. Y no sólo para que los yihadistas aprendan a disparar por todas partes a quienes no les obedezcan en materia religiosa; también las escuelas de negocios están incorporando las artes marciales a sus enseñanzas.Varios MBA de algunos paises han importado a sus curricula esas materias con el objetivo declarado de aumentar la capacidad de reacción de su alumnado ante un entorno complejo, considerando que la guerra y la empresa son muy parecidas y que entrenándose para una, se aprende también para la otra.
También parece que las MBA perciben alguna flojera en sus últimas promociones, que vienen de estudios universitarios o de enseñanza media recientes, frente a la solidez con que llegaban antes a los mismos estudios los futuros ejecutivos agresivos, capaces de comerse el mundo en cuanto acabaran el master. Ahora abundan más los que vienen con la lección ya aprendida de forrarse cuanto antes con el dinero de los demás utilizado en su propio beneficio personal, en vez de dar conocimientos y apoyo a los clientes para que se forren, y ellos llevarse sólo un modesto porciento.
Los más espabilados dicen que la crisis económica que nos atormenta procede del forramen excesivo en su propio beneficio de los agentes económicos, y su traslado inmediato al forramen excesivo del todos contra todos, no vaya a ser que me quede yo fuera de la liquidez generalizada que me correspondería gracias al manejo adecuado del dinero de los otros en mi propio beneficio.
Y la ‘solución militar’ para enderezar a los MBAs díscolos proviene, no de que los presupuestos militares se estén incrementando poderosamente y se hayan convertido en una efectiva área creciente de negocio que convenga conocer in situ, sino de que el espíritu militar parece más adecuado para aprender a tomar decisiones bajo tensión, con una mayor urgencia y en entornos total o parcialmente desconocidos, como sucede últimamente en los entornos empresariales. Allí, el manual de referencia ha pasado a ser ‘El arte de la guerra’ de Sun Tzu, con la competencia desaforada entre unos y otros, que requiere conocimientos profundos de estrategia para sobrevivir como ejecutivo agresivo ante los demás e incluso, ante uno mismo. O, llegado el caso, estar preparado para pasarse a la yihad inmediatamente, si las cosas vienen mal dadas.


10
abr 15

vas de bólido

Vamos a ver

Si te están metiendo en la cabeza la idea de que vamos muy bien, a lo mejor tu vas de bólido, despendolado, sin saber lo que tienes a la derecha o a la izquierda, ni si vas para adelante o para atrás. Que no te enteras de que vamos bien todos menos tú, que tú también vas bien, aunque no te enteres. Que sigues con el chundarata de lo que te pasaba hace un año o dos, y no te sabes lo que te estás perdiendo, con lo bien que va todo. Por eso necesitas meditar. A la gente que va alocada entre las ideas de ayer y las que vengan mañana, le dicen que lo mejor es pararse, respirar, sentirse uno mismo, comprobar que eres el que eras y que estás disponible para ser lo que venga.

Te están diciendo constantemente que no sabes nada de nada, porque no te dejas llevar por algo que no controlas: la economía, las fianzas, la coyuntura favorable. La culpa no es de los demás, que lo tienen todo claro; la culpa es tuya y sólo tuya; y estás quemado porque te da la gana, porque no sabes vivir como una persona de hoy, moderna, elegante, trabajadora a tiempo parcial y sin contrato indefinido, que sabe lo que quiere si sabe lo que quiere su jefe, y que sin gente así no vamos a ninguna parte.

Es evidente que si trabajas de ocho a ocho y no te queda tiempo ni para comer, es que hay tarea de sobra, y no muchas ganas de contratar a más gente para que te ayude a hacerla. Encima, quieren que te pares a pensar si eres tu el que lo frena todo; y para que puedas hacerlo mejor; que te pongas a meditar tú sobre cómo hacerlo, en vez de que medite tu jefe, o que mediten todos juntos en la posible solución; porque esta claro que la cosa mala está en ti, nada más que en ti, y dale gracias que no te hemos despedido todavía, no como los demás, que se apuntan a lo que sea, con tal de salir adelante.

Todo va bien, aunque tu vayas mal. Te están diciendo como el chiste: que se oye por la radio el aviso: ‘atención, hay un coche en la autopista circulando en dirección contraria’. Y tu te dices, mientras esquivas a un coche detrás de otro: uno, no, ¡todos!. Todos van contra mí. ¿Soy yo el que va mal, o son los demás, que no me dejan ni respirar? Vaya preguntita, para que te la pienses cuando tengas un rato libre. Que te estás dejando llevar por el victimismo y eso da mal ambiente y no se puede tolerar, no vaya a ser que la gente se dé cuenta de lo que está pasando de verdad.


25
mar 15

mundo anarcisado

Vamos a ver

Tiene que venir Ovidio, un poeta anterior a Cristo, a desvelar uno de los males que aquejan a cualquiera que se deje llevar por las modas de este momento del segundo milenio. Ovidio recreó el personaje de Narciso, un chico al que le auguraban una vida muy larga, “mientras nunca se conociera a sí mismo”. Hasta que un día que tenía sed, se acercó a una fuente, vio su rostro reflejado en el agua, tan bello que se enamoró de sí mismo, y se ahogó al intentar besar su imagen reflejada. No hay posiblemente algún lugar en el mundo con más espejos que esos gimnasios en los que te pones fuerte y guapo, siendo antes débil y feo, o siendo ya bastante guapo, pero queriendo serlo más. Te miras y te remiras, y te dices: ‘pues no está mal’.
Para ser narcisista parece que tampoco hace falta ser muy guapo, sino más bien tener un ego desbordado, que se acrecienta cuando los demás te jalean y tú te lo crees. Ojo con los halagos desmedidos, que son peores que las críticas ácidas. El diccionario dice que el narcisismo es ‘la complacencia excesiva en la consideración de las propias facultades u obras’. Antes se piropeaba sólo a las chicas, pero ahora, con eso de la igualdad de género, se piropea a cualquiera, y no siempre con la intención de que se sonroje del gustirrín que da eso de que le digan: ‘que guapa eres’, sino para que piense que no hay nadie como él/ella, venga o no a cuento.
Como decía la canción: ‘aunque parezca mentira, me pongo colorada cuando me miras’; la gente se descompone incluso ante una presunta sensación de que se interesan por ti. El narcisismo sólo acaba cuando te llegas a conocer a ti mismo de verdad, y no por lo que te digan los que te quieran desestabilizar con halagos, sino porque te la pegas, como Narciso, al no poder alcanzar lo que has soñado o lo que te han hecho soñar.

Lo estamos viendo con las elecciones: ‘nunca ha habido una candidata como tú para ese puesto’, dicen. Te aplauden los tuyos, lo dicen las encuestas, los periodistas te llaman a la tele, se meten contigo y por eso te crees lo más importante del mundo. Hasta que llega el día en el que los electores comienzan a meter la papeletita en la urna y te das cuenta de que te han puesto ahí porque no había otra que se tragara con tanto gusto el marrón de perder. Todos los candidatos pierden, menos uno que se lo lleva crudo y resulta que no vas a ser tú.


18
mar 15

mejora tu perfil

Vamos a ver
En estas épocas preelectorales hay mucho candidato exhibiendo su perfil. ¿Tú quién dices que eres para que te vote? La gente se ve con derecho a preguntarle ‘¿tú de qué vas?’ a todo el que se haya atrevido a salir a la palestra, a exhibirse en público, a pedir que le voten. Y ahí es donde se ve que la política no es un oficio fácil, para lo poco que dura. Cuatro años; quizá otros cuatro, y ya empiezan a pensar algunos que estás de más, que tu perfil ya no es el adecuado para ese puesto; te examinan implacablemente: que te has equivocado en esto y en aquello, que tu patrimonio ha cambiado, que se te ha helado la sonrisa de los carteles; o lo que es lo peor de todo: que mientes más que hablas, porque de lo que prometes, nada de nada, o la mitad de la mitad, en el mejor de los casos.
Hace falta mucho más que un perfil consistente para someterse a semejante escrutinio, pero siempre queda un puñado de gente que se atreve a ello, que se siente capacitada para soportarlo, no sólo de los que vayan o no a votarle, sino de los que compiten con él por el mismo puesto, e incluso de sus ‘compañeros y compañeras’, esa muletilla de arranque de mitin, de los que te aplauden porque te odian y esperan que te la pegues para ponerse ellos en tu lugar.
Mejora tu perfil, añade tus capacidades, presenta tu mejor cara, eso se lo piden ahora a todo el mundo que presenta su candidatura a algo: un puesto de trabajo, un ascenso, un cambio: ¿sabes idiomas?, ¿en dónde has trabajado antes?, ¿por qué te presentas para ese puesto? Y la peor de todas: ¿para qué te presentas?. Si quieres dejar lo que eras, ya se ve que no te iba bien, que preferirías otra cosa, a pesar del suplicio del escrutinio permanente, y de que todo lo que pueda pasarte de ahora en adelante no sepas si va a ser mejor o peor.
De dónde vienes y por qué no te gusta quedarte allí, son las dos cuestiones más lúgubres de tu perfil; como digas: ‘es que quiero ganar más y antes no lo conseguía’, probablemente te dirán: pues aquí tampoco lo vas a conseguir. No con mi voto. Pero si dices: ‘ese puesto al que aspiro necesita gente como yo: decidida a soportarlo todo, que comprenda lo que está pasando y sepa solucionarlo’, entonces sí es posible que te acepten. ‘Mejora tu perfil’ quiere decir: ponte de perfil, e inventa lo que quieras que pase de ahora en adelante, porque todo lo anterior no vale.


11
mar 15

(Des)Conectar

Vamos a ver

Si echas de menos que los políticos conecten más con la gente, a lo mejor eres tu el que está desconectado, porque vas de candy crush en candy crush y no te preocupas más que de tener la última versión del videojuego. Igual estás superconectado a miles de redes, pero sólo a las de ocio, a las de fútbol, o a las de chicas rubias de buen ver. Y te hablan del IPC y tu dices ¿pero qué es eso?. O te dicen que el paro sube o baja y no sabes si es bueno o malo, porque en las series que te bajas o te subes no sale nada de eso.
Es más fácil quejarse de lo que no se entiende, aunque aparezcas en tu cuenta de twiter como el borono del siglo, que cada vez que se hace un selfie y lo publica, se le dan de baja unos miles, o cientos, o esos tres seguidores, que son ya los únicos que soportaban ver tu careto. Lo peor de las redes es que das el cante ante el mundo mundial, y es que ni te enteras. No consigues distinguir que lo que no se entiende es que sólo tu no lo entiendes, y te quejas, y dices que nadie sabe nada, ante la audiencia cada vez más reducida de los que todavía te soportan: tu madre, un chaval sicalíptico que se pasa el día enchufado a todo, y el típico big data que se cree, por tu actividad incesante en la red, que vas a acabar comprándole lo que está ofreciendo a todo el mundo, sin que nadie le haga ni caso.
A veces sólo te quejas de que no estén conectados contigo, cuando ves la alarmante baja de tus seguidores, y eso se debe a que tu no te desconectas de tus cositas, y así no hay modo ni tiempo de que te conectes a las de otros, no vaya a ser que te gusten más y tengas que modificar alguno de tus hábitos.


03
mar 15

obesos obsesos

Vamos a ver
La obesidad parece ser cotidiana. En cuanto te descuidas, hay alguien que te dice lo que hacer para adelgazar. Hay remedios para el cuerpo, pero no se ha descubierto nada para curarse de la obesidad mental. Si tú te metes un barullo en la cabeza, necesitarás también una ‘siesta mental’para digerirlo. Por eso hay especialistas en fabricar barullo paralizante, que te tenga contentito y no molestes.
Los gordos siempre van despacio por el temor a los achaques que les dejen tirados, y una buena fábrica de obesidad mental es lo más eficaz para mantener tranquilita a la gente. Si consigues tenerlos mirando a la pantallita durante más tiempo, no sólo provocas la obesidad física del que está siempre sentado; también logras que aumente su obesidad mental y que le cueste más distinguir una cosa de otra.
Son las paradojas del exceso de información, que incluso agrava los efectos de una comida excesiva. La mucha información da miedo y paraliza, porque no queda tiempo para digerirla bien, y en cuanto te metes una cosa, hay otras doscientas pidiendo meterse también en tu cabeza, para que las guardes y las leas después. Como si eso fuera posible, o más bien sólo hiciera aumentar esa angustia permanente de los gordos por adelgazar sin dejar de comer.
La obesidad está por todas partes, pero no se remedia metiéndose más y más apps en el coco de tu ordenador. Si va despacio, lo aceleras; si lo aceleras, se te meten más bichitos, y te obligan a ponerle un antivirus, que frena la velocidad de tu ordenata y de tu cabeza, hasta que vuelves a querer que vaya más deprisa, y le metes un acelerador más potente y más gordo.


24
feb 15

armas a tutiplén

vamos a ver

La manía de ir armado se va extendiendo y hay gente que tiene su kalasnikov dispuesto en casa por si fuera necesario. Hace poco una niña de tres años jugando con la pistolita de mamá, la mató de un tiro inocente pero mortal. Las armas son como la ciencia: sirven para vivir mejor, mas protegidos y eso, pero lo más frecuente es que se utilicen para matar también mejor. Y debe ser que sobran o que los grandes ejércitos están renovando el material, el caso es que la industria armamentística goza de muy buena salud. No ha pasado la crisis por ella, como le ha sucedido a la construcción o a la venta de yogures de marca. Las pistolas se venden todas como nunca, se compran como nunca, y son un negocio redondo.
Entre los yihadistas y los que no lo son, hay tiros todos los días por las calles, con lo que aumenta la necesidad de armarse más y mejor, ya sea la policía, los cuerpos especiales del ejército o la gente que va por la calle mirando a todos lados para ver por dónde le viene el terrorista con ganas de salir en los telediarios.
Siempre ha habido matones y gentes de mala vida, o gente acomplejada porque nadie la quiere y que resuelve su soledad a tiro limpio, pero eran unos cuantos y no resultaba fácil cruzarse con ellos en el parque o pasar por delante de la joyería que estaban atracando en ese momento.
Ahora también son unos cuantos, pero el miedo a que te pase algo está mucho más generalizado y por eso empiezan a abundar las pistolitas, con lo que resulta mucho más fácil que efectivamente pase algo, para mayor gloria de la industria armamentística, que se están forrando a nuestra costa.


17
feb 15

primeros de clase

Vamos a ver

Todo el mundo quiere ser el primero de la clase en algo y eso es posible con tal de que la clase sea suficientemente pequeña, y si tiene un sólo alumno, entonces él podrá sentirse el primero, e incluso presumir de ello.Se trata de que cada vez estemos más contentitos a solas y conectados a la red. Nos dan clase de lo que sea, nos ponen sobresaliente o lo que haga falta, nos hacen jugar, reírnos, soñar, e incluso nos pueden poner una novia virtual con la que charlar de lo que más nos guste, sin que se queje ni nada, y diga a todo que sí.
Cada vez está más fácil ser feliz, con tal de que la felicidad sea cada vez más pequeñita, e incomparable. Solo nos podemos comparar con nosotros mismos, darnos cuenta de lo estupendos que somos, no pensar en nada que no sea lo que te pone delante la maquinita.Eso fomenta el egocentrismo, la autosuficiencia, y un mal manejo de la agresividad, porque si somos los mejores en todo, llevamos muy mal que alguien nos diga algo que no nos parezca bien.
El espectáculo comienza cuando queramos llamar la atención de lo buenos que somos, no sólo a la máquina que siempre nos da la razón, sino a algún otro ser humano con el que coincidamos en alguna parte. Y nos demos cuenta de que tararí que te ví. De que eres sólo un presumido jactancioso, sin nada que exhibir fuera de tu relación con la máquina. Y que eso lo puede tener cualquiera que tenga una máquina como la tuya, de las que se venden a porrillo; y todo el que quiera perder el sentido de la realidad se puede comprar una y encerrarse con ella a solas. Así de fácil es convertirse en el primero de la clase.
(publicado en la revista Magisterio)


11
feb 15

el culebron de comprar

vamos a ver
El culebrón de comprar
Rafael Guijarro
El culebrón de nuestros días gira en torno al verbo fidelizar. Que alguien me quiera, que se quede conmigo y no me abandone. La crisis ha puesto de relieve que estamos muy solos. Particularmente las empresas y los comercios han podido comprobar cómo les abandonaban sus clientes a velocidades de vértigo. Y ellos se quedaban con los stocks a rebosar y sin que a nadie se le ocurriera entrar en la tienda, ni para preguntar en dónde estaba la parada de metro más próxima, no fuera a ser que una oferta deslumbrante y puesta allí, seductora, le llevara a comprar algo, a gastar, una minucia, ante la oportunidad ahí delante, tentadora de llevarse un momio por sólo un puñado de euros.
Y la gente se retraía de entrar. Miraba el escaparate, se rebullía, pero acababa preguntado por el metro a un viandante que le informara gratis. Fidelizar, fidelizar ¿cómo hacer para que mis clientes me quieran y no me vean como una amenaza?. ¿Que hacer para que el acto de compra sea como siempre, cuando entraba la gente en mi tienda y se llevaba lo que había sin chistar?
La crisis: que te has dado cuenta de que eso no lo necesitas, aunque te atraiga por el aspecto con que se anuncia. Y que si te lo quieren dar, que lo hagan gratis. Los publicitarios andan locos, porque ya no basta que te guste una cosa para que la compres, aunque te cuenten la milonga del ratatá. Y se ha puesto de moda no comprar porque sí; gastar en lo que valga la pena, ¿Y qué es lo que vale la pena? Pues muy poco, porque ha habido antes ya la pena de ganarlo, y te han tenido hasta las tantas en la oficina, o en la cola del paro, que es peor.
(publicado en la revista Magisterio)


20
ene 15

remedios Putin

VAMOS A VER
Remedios Putin
Rafael Guijarro

Tierno Galván decía en aquellos años de la movida madrileña: ‘el que no esté colocado, que se coloque… y al loro’. Es un modo curioso de resolver el paro, que utiliza con mucha frecuencia más gente de la que cabría esperar. Así, la prensa señala que el presidente Putin va a resolver algunas apreturas rusas a través del organismo regulador de las bebidas alcohólicas.
Este organismo ha anunciado que, aunque todo suba, el vodka será más barato. A partir del 1 de febrero, el precio mínimo garantizado será de 185 rublos por una botella de medio litro en lugar de los 220 actuales. No está mal para estos tiempos de crisis y escasez. El nuevo precio entrará en vigor a partir del 1 de febrero. La inflación terminó en el 2014 tocando el 10 % de aumento, pero la botella de vodka valdrá un 15,9 % menos.
Tal vez así aumente incluso el turismo de los bebedores empedernidos que encontrarán en Rusia lo que los rusos encontraban, antes de la crisis, en la Costa Brava, y que ya no van a poder venir. El turismo alcohólico puede que así vuelva a Moscu, superando las dificultades del frío que hace allí, con la contrapartida de beber hasta no poder más, lo que tanto les gusta hacer a algunos turistas en los países de los otros, mejor que en el propio. O incluso, además de en el propio, aunque en casa se haga con menos ostentación, por aquello del qué dirán los vecinos, o los niños.
La fórmula ‘Tierno Galván’ se expande así para resolver los problemas que se le puedan presentar a un gobernante: un buen colocón de vodka tranquiliza a los ciudadanos inquietos, quejicas de que todo va mal. Y fomenta el turismo.