03
mar 15

obesos obsesos

Vamos a ver
La obesidad parece ser cotidiana. En cuanto te descuidas, hay alguien que te dice lo que hacer para adelgazar. Hay remedios para el cuerpo, pero no se ha descubierto nada para curarse de la obesidad mental. Si tú te metes un barullo en la cabeza, necesitarás también una ‘siesta mental’para digerirlo. Por eso hay especialistas en fabricar barullo paralizante, que te tenga contentito y no molestes.
Los gordos siempre van despacio por el temor a los achaques que les dejen tirados, y una buena fábrica de obesidad mental es lo más eficaz para mantener tranquilita a la gente. Si consigues tenerlos mirando a la pantallita durante más tiempo, no sólo provocas la obesidad física del que está siempre sentado; también logras que aumente su obesidad mental y que le cueste más distinguir una cosa de otra.
Son las paradojas del exceso de información, que incluso agrava los efectos de una comida excesiva. La mucha información da miedo y paraliza, porque no queda tiempo para digerirla bien, y en cuanto te metes una cosa, hay otras doscientas pidiendo meterse también en tu cabeza, para que las guardes y las leas después. Como si eso fuera posible, o más bien sólo hiciera aumentar esa angustia permanente de los gordos por adelgazar sin dejar de comer.
La obesidad está por todas partes, pero no se remedia metiéndose más y más apps en el coco de tu ordenador. Si va despacio, lo aceleras; si lo aceleras, se te meten más bichitos, y te obligan a ponerle un antivirus, que frena la velocidad de tu ordenata y de tu cabeza, hasta que vuelves a querer que vaya más deprisa, y le metes un acelerador más potente y más gordo.


24
feb 15

armas a tutiplén

vamos a ver

La manía de ir armado se va extendiendo y hay gente que tiene su kalasnikov dispuesto en casa por si fuera necesario. Hace poco una niña de tres años jugando con la pistolita de mamá, la mató de un tiro inocente pero mortal. Las armas son como la ciencia: sirven para vivir mejor, mas protegidos y eso, pero lo más frecuente es que se utilicen para matar también mejor. Y debe ser que sobran o que los grandes ejércitos están renovando el material, el caso es que la industria armamentística goza de muy buena salud. No ha pasado la crisis por ella, como le ha sucedido a la construcción o a la venta de yogures de marca. Las pistolas se venden todas como nunca, se compran como nunca, y son un negocio redondo.
Entre los yihadistas y los que no lo son, hay tiros todos los días por las calles, con lo que aumenta la necesidad de armarse más y mejor, ya sea la policía, los cuerpos especiales del ejército o la gente que va por la calle mirando a todos lados para ver por dónde le viene el terrorista con ganas de salir en los telediarios.
Siempre ha habido matones y gentes de mala vida, o gente acomplejada porque nadie la quiere y que resuelve su soledad a tiro limpio, pero eran unos cuantos y no resultaba fácil cruzarse con ellos en el parque o pasar por delante de la joyería que estaban atracando en ese momento.
Ahora también son unos cuantos, pero el miedo a que te pase algo está mucho más generalizado y por eso empiezan a abundar las pistolitas, con lo que resulta mucho más fácil que efectivamente pase algo, para mayor gloria de la industria armamentística, que se están forrando a nuestra costa.


17
feb 15

primeros de clase

Vamos a ver

Todo el mundo quiere ser el primero de la clase en algo y eso es posible con tal de que la clase sea suficientemente pequeña, y si tiene un sólo alumno, entonces él podrá sentirse el primero, e incluso presumir de ello.Se trata de que cada vez estemos más contentitos a solas y conectados a la red. Nos dan clase de lo que sea, nos ponen sobresaliente o lo que haga falta, nos hacen jugar, reírnos, soñar, e incluso nos pueden poner una novia virtual con la que charlar de lo que más nos guste, sin que se queje ni nada, y diga a todo que sí.
Cada vez está más fácil ser feliz, con tal de que la felicidad sea cada vez más pequeñita, e incomparable. Solo nos podemos comparar con nosotros mismos, darnos cuenta de lo estupendos que somos, no pensar en nada que no sea lo que te pone delante la maquinita.Eso fomenta el egocentrismo, la autosuficiencia, y un mal manejo de la agresividad, porque si somos los mejores en todo, llevamos muy mal que alguien nos diga algo que no nos parezca bien.
El espectáculo comienza cuando queramos llamar la atención de lo buenos que somos, no sólo a la máquina que siempre nos da la razón, sino a algún otro ser humano con el que coincidamos en alguna parte. Y nos demos cuenta de que tararí que te ví. De que eres sólo un presumido jactancioso, sin nada que exhibir fuera de tu relación con la máquina. Y que eso lo puede tener cualquiera que tenga una máquina como la tuya, de las que se venden a porrillo; y todo el que quiera perder el sentido de la realidad se puede comprar una y encerrarse con ella a solas. Así de fácil es convertirse en el primero de la clase.
(publicado en la revista Magisterio)


11
feb 15

el culebron de comprar

vamos a ver
El culebrón de comprar
Rafael Guijarro
El culebrón de nuestros días gira en torno al verbo fidelizar. Que alguien me quiera, que se quede conmigo y no me abandone. La crisis ha puesto de relieve que estamos muy solos. Particularmente las empresas y los comercios han podido comprobar cómo les abandonaban sus clientes a velocidades de vértigo. Y ellos se quedaban con los stocks a rebosar y sin que a nadie se le ocurriera entrar en la tienda, ni para preguntar en dónde estaba la parada de metro más próxima, no fuera a ser que una oferta deslumbrante y puesta allí, seductora, le llevara a comprar algo, a gastar, una minucia, ante la oportunidad ahí delante, tentadora de llevarse un momio por sólo un puñado de euros.
Y la gente se retraía de entrar. Miraba el escaparate, se rebullía, pero acababa preguntado por el metro a un viandante que le informara gratis. Fidelizar, fidelizar ¿cómo hacer para que mis clientes me quieran y no me vean como una amenaza?. ¿Que hacer para que el acto de compra sea como siempre, cuando entraba la gente en mi tienda y se llevaba lo que había sin chistar?
La crisis: que te has dado cuenta de que eso no lo necesitas, aunque te atraiga por el aspecto con que se anuncia. Y que si te lo quieren dar, que lo hagan gratis. Los publicitarios andan locos, porque ya no basta que te guste una cosa para que la compres, aunque te cuenten la milonga del ratatá. Y se ha puesto de moda no comprar porque sí; gastar en lo que valga la pena, ¿Y qué es lo que vale la pena? Pues muy poco, porque ha habido antes ya la pena de ganarlo, y te han tenido hasta las tantas en la oficina, o en la cola del paro, que es peor.
(publicado en la revista Magisterio)


20
ene 15

remedios Putin

VAMOS A VER
Remedios Putin
Rafael Guijarro

Tierno Galván decía en aquellos años de la movida madrileña: ‘el que no esté colocado, que se coloque… y al loro’. Es un modo curioso de resolver el paro, que utiliza con mucha frecuencia más gente de la que cabría esperar. Así, la prensa señala que el presidente Putin va a resolver algunas apreturas rusas a través del organismo regulador de las bebidas alcohólicas.
Este organismo ha anunciado que, aunque todo suba, el vodka será más barato. A partir del 1 de febrero, el precio mínimo garantizado será de 185 rublos por una botella de medio litro en lugar de los 220 actuales. No está mal para estos tiempos de crisis y escasez. El nuevo precio entrará en vigor a partir del 1 de febrero. La inflación terminó en el 2014 tocando el 10 % de aumento, pero la botella de vodka valdrá un 15,9 % menos.
Tal vez así aumente incluso el turismo de los bebedores empedernidos que encontrarán en Rusia lo que los rusos encontraban, antes de la crisis, en la Costa Brava, y que ya no van a poder venir. El turismo alcohólico puede que así vuelva a Moscu, superando las dificultades del frío que hace allí, con la contrapartida de beber hasta no poder más, lo que tanto les gusta hacer a algunos turistas en los países de los otros, mejor que en el propio. O incluso, además de en el propio, aunque en casa se haga con menos ostentación, por aquello del qué dirán los vecinos, o los niños.
La fórmula ‘Tierno Galván’ se expande así para resolver los problemas que se le puedan presentar a un gobernante: un buen colocón de vodka tranquiliza a los ciudadanos inquietos, quejicas de que todo va mal. Y fomenta el turismo.


13
ene 15

vamos a ver

GENTE SIN ESDRÚJULOS
Rafael Guijarro

Si alguna vez cuando vayas en el Metro, oyes que un chico le dice a otro: ‘Había mazo de peña en la calle a pesar del frío’, ni se te ocurra ingenuamente, preguntarle a tus hijos, al llegar a casa, qué significa eso. Ellos te lo explicarán con alguna señal de benevolencia, mientras piensan para adentro: ‘papá está en las antípodas’.
Es esa la palabra que acaban de aprender en la clase de hoy, y llevan todo el día tirándosela a la cabeza unos a otros: ‘Tío, estás en las antípodas si crees que Ronaldo es mejor que Messi'; ‘pues anda que tú, que piensas que Jennifer López tiene la edad de tu hermana… ¡tú sí que estás en las antípodas!’
Afortunadamente, en el diccionario, los académicos han puesto lo que significa mazo, peña, e incluso antípodas o esdrújulas, otra palabra de la clase de hoy. Suena mal acusar a alguien de esdrújulo; en cambio, ‘estás en las antípodas’ queda hasta bien entre los compañeros de la clase de hoy. Mañana, ¿quién sabe la palabra que toque para tirarla a los demás?
Y el diccionario muestra que los académicos no están en las antípodas de las esdrújulas, sino muy cerca de lo que se habla por la calle, y que mola mazo, o mogollón, que los padres y profesores pueden acudir a él con más frecuencia, para entender lo que no entiendan de lo que oyen hablar a la peña entre si. Y qué bien suenan las esdrújulas ‘para darse un subidón’ ante los demás… académico, por supuesto. Otros van de botellón y acaban en el cajón, hasta que papá y mamá les sacan de allí, sin pedirles ni perdón, por el colocón. Mazo de peña: ‘demasié’ agudos, y sin esdrújulos, que dirían tus hijos.
(publicado en ‘Magisterio español’)


08
ene 15

vamos a ver

La deuda navideña
Rafael Guijarro
Es muy pegadiza la idea de endeudarte por Navidad: así regalas a los tuyos algo más de lo que tu vecino regala a los suyos O tu pariente rico cuando viene a incordiar a casa por esas fechas. Los grandes comerciantes, que lo saben, son capaces de ofrecerte préstamos para que compres más en esos días, lo que luego, en las rebajas de enero, va a valer menos de la mitad. Viva la fiesta. Así, al empezar el año, ya sólo tienes que estar pendiente de devolver el préstamo hasta no se sabe cuando. Y nada más, para tu desgracia.
Endeudarse significa tener que pagarlo después o te lo embargamos, lo que sigue estando de moda. La crisis de la que no sabemos si salimos, o permanecemos en ella, ha sido por gastar más de lo que podíamos pagar. Desde Obama a Rajoy y, por supuesto, a los grandes almacenes, todos lo tienen claro: gastar y gastar para que todo vaya bien; aunque parezca que la única manera de que no vuelva la crisis, sea que la gente no gaste el dinero que no tiene; porque, cuanto más gastas, más gente encuentras dispuesta a quedarse con todo lo tuyo, en cuanto tenga la oportunidad; y mucha menos a gastar menos, y/o repartir lo que sobre.
Todavía un tercio de los españoles está convencido de que es mejor ahorrar y gastar sólo lo que hay. Pero los mandamases no saben pensar una situación en la que todo vaya mejor si gastamos todos menos; sólo saben decir que si aumenta el consumo, mejorará todo y a todos. Mejorará lo de ellos, seguro; pero lo tuyo se arrastrará como deuda, año tras año, y Navidad tras Navidad, como no le pongas freno a la cosa tu mismo. Ellos sólo están para embargarte.
(publicado en ‘Magisterio español’)


12
may 14

Esa foto da el cante

ABANICÁNDOME, ABANICÁNDOTE
Rafael Guijarro
La foto de Rajoy con los empresarios tiene algo que no encaja. No es que falten las chicas, porque si no hay chicas empresarias, para qué vas a poner a alguna de florero, como hacía Zapatero con sus ministras, que las ponía para dar glamour y gastar más que los ministros, según se ha podido saber recientemente, y que deja a los pies de los caballos a la pobre de Angeles González Sinde, convertida en ministra-objeto, cuando ella lo que era, de verdad, era una buenísima cineasta.
Los empresarios de Rajoy aparecen en la foto todos iguales e intercambiables: da lo mismo ser banquero que telefonista o constructor; todos con el mismo traje gris oscuro plúmbeo que utiliza el Presidente y con la sonrisa puesta, como si estuvieran encantados de haberse conocido. ‘Te veo bien’ le diría el forrado gasista al forrado electricista. ‘Pues yo también a ti’ le respondería. ‘Aquí, tomando el sol con el Presi, como si tal cosa’.
La foto recuerda a los aniversarios de la promoción del colegio, en los que se reúnen todos los que quedan, con el uniforme que tanto les unió, y se felicitan de seguir vivos: con la que está cayendo y la de gente que se ha llevado por delante.
Incluso ellos estuvieron a punto de palmarla, y se han salvado por los pelos, con el dinero que les han dado a espuertas, tanto Rajoy como los europeos esos que fabrican los euros dándole a la maquinilla sin parar, porque son papelitos, que lo mismo sirven para un roto que para un descosido: la cosa es que haya papelitos en abundancia para dar y repartir. Y así todos contentos.
Para gloria de la candidata socialista, en la foto no desentonarían dos de sus tres preferidos: ni Jesucristo: Superstar, o lo que le llamen, que es Hijo de Dios, y por eso está en el Cielo, en la Tierra y en todas partes: incluso entre los empresarios, si le dejan; y que finalmente lo crucificaron entre dos ladrones. Ni Felipe González, al que se le han dado últimamente muy bien las mañas del forramen, con mejor suerte que a Bárcenas y otros. Lo que no pegaría nada sería el Che Guevara con su trabuco y su afición a liberar a la gente de la opresión a tiro limpio, mandando al otro barrio al oprimido o al que lo pareciese. El Che ya no mola, y los de la foto, junto al resto de los demás, ya no quieren más muertos sino más vivos, a ser posible con dinero calentito, que hablen por teléfono, gasten gasolina y pongan su nómina en el banco. Tal vez por eso vayan de luto, como en los entierros, pero sonríen porque el muerto no es ninguno de ellos. Todavía.


05
may 14

La población autóctona se está renovando

ABANICANDOTE, ABANICÁNDOME

Rafael Guijarro
La bomba será el día en que el president de la Generalitat sea un negro, pero negro, negro, como pasa ahora con Obama en Estados Unidos: el hijo y nieto de esclavos, resulta que sale elegido presidente y que si te pones tonto con él, te manda un drone con un misil que te entra por la ventana y te deja fly, después de haberte escuchado todas las conversaciones y saberlo todo de ti.
Pues lo mismo en Cataluña. Todos somos iguales y ¿por qué no va a haber un catalán negro que acabe de president del Govern en cuestión? Catalanes de los de siempre cada vez hay menos y envejecen a toda mecha como el resto de los españoles. En cambio, los negros están ahí en la verja de Melilla, jóvenes, ardorosos y dispuestos a comerse el mundo en cuanto les dejen. De hecho ya hay una buena cantidad a este lado de la frontera, viviendo y trabajando aquí y perfectamente censados para votar.
La cosa puede pasar, no de hoy para mañana, pero ya se está diciendo que toda España, incluida Cataluña, está envejeciendo y que no va a haber para las pensiones, mientras que los africanos, los asiáticos y algún que otro emir o algún ruso, quieren venir a la península, instalarse, tener hijos, hacer negocios y pasarlo bien.
Parece de lo más normal que suceda en otros ámbitos, como el deportivo. Se hacen lenguas de que la final de la Champions será por primera vez con dos equipos de la misma ciudad. Pero ¿quién es de Madrid en el Madrid y/o el Atleti? La mayoría de los jugadores han venido de otras partes, porque son mejores, más jóvenes y corren más y mejor que los madrileños a los que se pudiera recurrir. Son madrileños los dos presidentes: Florentino y Enrique Cerezo, eso sí, pero uno está hipotecado con los Emirates y el otro con Azerbaijan; y, si se diera el caso, a lo mejor venden los equipos al típico magnate de esos países, y se van para su casa con la manteca contante y sonante.
El Barça de Messi e Iniesta, tampoco es más catalán de lo que podría ser la Moreneta, que se la trajeron de Francia los monjes en el siglo XI para sustituir a la virgen autóctona que existía, según parece, desde el siglo VII, y montar todo el perifollo de Monserrat donde antes había sólo una ermita. Así que las cuestiones identitarias tienen muchas vueltas y revueltas; y si tú dices 1714, otros se pueden remontar a los fenicios, o decirte que Neymar se hará catalán por el buen puñado de euros que le han puesto en mano. Alguno ya se ha nacionalizado, y no será el primero ni el único.
A lo mejor la virgen de Monserrat es la Moreneta, en previsión de que estos catalanes de ahora dejen paso a los auténticos que están por venir, de tez más oscura, más parecida a la Virgen, y que serán africanos, asiáticos o neozelandeses, lo que sea, que se instalarán aquí y sacarán esto adelante, eso si, pagándole la pensión a los viejecitos que vayan quedando.


02
nov 13

¿Quién prefiere las preferentes?

Una de las cosas que hemos podido aprender con eso de la crisis es que ‘preferir-preferir’, lo que se dice preferir, no es lo mismo para unos que para otros al principio, aunque luego todos hemos acabado igual, sin ninguna preferencia que nos distinga. Los bancos han llamado preferentes a unas cosas que firmabas y te dejaban doblado, al cabo de poco tiempo. ‘Mire, mire, caballero le voy a dejar que me compre un producto preferente, con el que usted va a ser más feliz’ (‘mientras que yo seré inmensamente feliz, si usted pica, y va, y firma’, diría para sus adentros el bancario que te estaba tentando)
Es como si un panadero te vendiera un pan que te acaba matando. Tendría que cerrar el establecimiento, más pronto que tarde, por el exceso de traspaso de clientes al cementerio. La gente que sabía de esto de las preferentes, pensaban forrarse ellos con tu dinero, con mucha más convicción que de que tú te forraras con las dichosas preferentes. Tenían que cerrar el mes habiendo vendido un montón de preferentes más que el mes anterior, o, si no, les despedirían por su falta de productividad.
Y, al final, hemos acabado todos en la calle, eso si contentitos de haber colaborado a que alguien misterioso se forre con tu dinero preferente, sin que se llegue a saber quién es el tal, porque tu bancario y tu estáis en la calle, a lo mejor gritando contra el Gobierno, pero con una mano delante y otra detrás, y tu banco que es también el suyo, recibiendo una pasta gansa para equilibrar el balance, porque también lo ha perdido casi todo en la deriva de los y las preferentes.
La primera vez que los socialistas se presentaron a Eurovisión, con el inefable Calviño, eligieron a una chica que cantaba aquello de: ‘¿quién maneja mi barca, que a la deriva me lleva?’. Sacó cero puntos, y fue premonitorio de lo que vendría después. Como nosotros, por preferir las preferentes, que todo el mundo prefería, como los navegantes de aquella barca, tan juntitos y tan a la deriva.