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Oct 10

superman o inferman: ¿quién es más feliz?

Hasta la felicidad resulta ser una marca registrada por una bebida efervescente, y por lo visto “la marca más asociada a la felicidad en nuestro país”, según uno de esos estudios de mercado pagados y encargados por ¿quién sabe?, como todo el mundo imagina. La bebida tiene registrada como marca suya el concepto “instituto de la felicidad”, el lugar en el que un conjunto de expertos trabaja para hacernos más felices. Incluso han hecho un decálogo para conseguirlo, con mandamientos y todo: “hay que proponerse ser felices, creer en nosotros mismos, aceptar las cosas como vienen, disfrutar con lo que tenemos” y algunos otros que conforman el manual del perfecto conformista.
El decálogo del Instituto de la felicidad de la bebida efervescente suena como una actualización de aquella canción de Perales: viste como quieras, toma cocacola, vuela con iberia a Nueva York, fúmate un marlboro, tómate un martini, viste cimarrón. La canción se llamaba “Pequeño Superman” y contaba la historia de un chico que cuando fumaba no se sabe qué, empezaba a volar y se creía el rey del mundo: “era un muchacho nada más, y el humo aquel, entre su aroma lo atrapó”, decía Perales, quien nunca llegaba a clarificar exactamente lo que estaba diciendo, aunque sugería cosas terribles: el chico estaba atrapado por el humo aquel que le animaba a consumir compulsivamente. Un Superman pequeño y conformista, un Inferman habría dicho Perales, si lo tuviera más claro.
Un Inferman atrapado en sus manías soñadoras de las que alguna ya no existe o está mal vista: lo de fúmate un marlboro es de lo más incorrecto: las ministras de sanidad actuales habrían prohibido esa canción porque el Inferman ya no puede ni fumar, y sólo le queda para ser feliz tomarse el bebedizo o un martini. Lo de cimarrón quién sabe lo que sería y si vas a volar a Nueva York ya te puedes ir preparando para pasar los controles que te lo permitan. Pero también los del instituto de la felicidad se han quedado anticuados, porque hoy por hoy, la felicidad sólo consiste en pegarle patadas a un balón porque te lo dice Mourinho. Va a conseguir que le demande la marca de bebidas efervescentes por apropiación indebida.