09
oct 10

La maldición de la hora cuarenta

La última moda en las pelis de cine es que duren sólo una hora y cuarenta minutos como máximo. Antes duraban dos horas y los cines daban cuatro pases de cada peli: a las cuatro, a las seis, a las ocho y a las diez. Pero ahora con la moda de la hora cuarenta, los exhibidores consiguen dar cinco pases de cada peli y eso que los espectadores pagan lo mismo por cada entrada, aunque les hayan birlado veinte minutos de proyección.
Así se entiende que haya tantas películas que son sencillamente incomprensibles, y no sólo porque la huelga de guionistas parece como si hubiera sacado a flote, de lo más hondo del fondo de los cajones, los guiones desechados una y otra vez durante años, y que ahora con algún lifting y algún que otro recorte de cortar y pegar, los han sacado a pasear. También está la moda de la hora cuarenta que deja a las películas en cueros al quitarle los veinte minutos que les faltan.
A la peli esa de dibujos animados del malvado que se hace bueno porque le enternecen tres niñas, le han metido una poda en los momentos musicales, que han dejado a la banda sonora temblando, y han atropellado de tal modo la conversión del malvado a bueno, y la consiguiente inversa a malvado del que parecía bueno al principio, que va a resultar difícil incluso para los niños enterarse de qué va la cosa, y no digamos a los mayores que les acompañen. Como la ponen en 3-D, se distrae al personal con los efectos especiales y así no se fija en la endeblez que le están contando.
Y algo por el estilo le debe pasar a la última de Clooney, con sus 105 minutos de duración que se hacen eternos, porque al final se acaban disparando con sus pistolas y por sus pistolas los mismos que podrían haberlo hecho al principio y también hacia el minuto 20, pero que se tienen que alargar con una inverosímil fabricación artesanal de un superfusil con el que lo va a hacer una chica, y luego no sirve para nada porque el jefe le dispara a la chica para que no pueda utilizarlo cuando ya está apuntando al presunto. Sobran los 105 minutos pero no se sabe hasta el final, cuando el público se da cuenta de que le falta algo a la trama, o algo así, que la deja completamente inverosímil y con la sensación de haber pagado una entrada para una peli de dos horas y que te la hayan dado con mucho menos de todo.