Los pinganillos
Los políticos han descubierto que la lengua puede ser un arma de dominación y la aplican todos y cada uno de ellos para convertir a sus súbditos en esclavos. Cuando les interesa las utilizan como confrontación con otras culturas y lo más importante, quitan lentamente a las personas la posibilidad de movimiento que les da libertad y la posibilidad de comparación con otros seres humanos mas privilegiados. Así se aplican con denuedo a marcar las diferencias.
Se ha producido el estreno oficial de esta majadería impuesta al Senado a cargo de los contribuyentes, gracias a la idiocia del PSOE para darles su capricho a las formaciones nacionalistas y se ha producido este martes la instalación del sistema simultaneo de traducción para todos aquellos que quieran darse el capricho de decir sus majaderías en el idioma vernáculo. Lo curioso es que todos los senadores hablan perfectamente el español. Pero quizá así no se les van a notar tanto sus carencias intelectuales.
A añadir que en un proceso de traducción por bueno que sea, se pierde un porcentaje del texto, por la inmediatez y deja de prestarse atención por parte del receptor al tono e intencion de las palabras del inteviniente tan o más importantes que propio texto leído. Ah y los traductores ya están pidiendo aumento de sueldo a los 515 euros por sesión por lo que podríamos asistir en un futuro inmediato a una huelga de traductores que paralizara todo el tinglado. Podremos asistir a jornadas gloriosas y esperpénticas en este Senado que lleva más de treinta años buscando su utilidad. Cuando el diablo no sabe lo que hacer, mata moscas con el rabo.
Para ésto han comprado 400 equipos de traducción con auriculares, que han costado 4.526,48 euros. En cada sesión plenaria trabajarán siete intérpretes (tres de catalán y valenciano, dos de gallego y dos de euskara) que supondrá un gasto de 350.000 euros para los contribuyentes.