Contar las cosas bien importa más que el contarlas

Tortuga en el océano

Hay una frase de Antonio Machado sobre la que reflexiono constantemente. “Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien, importa más que el hacerlas”. Las palabras se pueden aplicar a cualquier ámbito de la vida. Pueden ser, incluso, el lema de toda una existencia. Pero ahora las quiero enfocar en el periodismo, que además viene muy a cuento por lo de la buena letra.

Hace algunos años, era esa parte de la “buena letra” la que más me llamaba la atención. Quizás por mi ilegible caligrafía, que atormentó a muchos y, gracias a los ordenadores, quedó en el baúl de los recuerdos.

Ahora, lo que me preocupa  es lo de “hacer las cosas bien”. ·Hacerlas” lo puede hacer cualquiera. Pero “hacerlas bien”…

Esta reflexión la provocó un lector del blog, Julio Orozco, que me dejó el siguiente comentario en una entrada que escribí sobre la muerte del ciclista Wouter Weylandt y en la que citaba el espeluznante accidente que sufrió el español Jaime Salvá en la Vuelta Ciclista a España. Lo reproduzco íntegro Reproduzco un fragmento del comentario, sin edición:

Tuve oprtunidad de presenciar en directo,( se produjo a escasos metros de donde yo me encontraba),el terrible accidente de Jaime Salva. Faltaban escasamente unos 5 Km para el final de etapa en La Coruña. Como en otros foros en los que he entrado he visto gran cantidad de datos erróneos acerca del suceso,he decidido hacer este comentario tratando de esclarecer algun dato en la medida que me sea posible.
El perro que ocasionó el accidente no irrumpió en la carretera. Cayó desde una terraza situada en un 2º piso. Se precipitó al vacío,asustado por las sirenas de los coches.
Fatastica la intervencion del médico de la Vuelta,que como mucho,llegó al lugar del accidente en 1 minuto aproximadamente. Ese corto espacio de tiempo,quizás haya sido el más largo de toda mi vida (…)

El comentario me llamó la atención en primer lugar porque me reveló detalles nuevos de un suceso que me dejó marcado. Pero  lo de los “datos erróneos” me dejó pensando en nuestra profesión y en la cantidad de imprecisiones, inexactitudes, erratas… que pululan por la galaxia de textos que se escriben a diario.

Invita a una reflexión sobre la importancia de hacer bien la labor periodística: la precisión escrupulosa y cuasi-científica con la que se debe investigar y documentar una historia; la honestidad con que debe contarse, sin aderezarla con los propios prejuicios; el afán constante de buscar la verdad; la ética para no hacer circo con el dolor ajeno…

Así, quizás iremos “despacito” y a veces no seremos los primeros, pero habremos hecho las cosas bien, que, como bien dice el poeta de Castilla, es lo que más importa.

(Foto de Mr Enil bajo licencia Creative Commons)

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