Los blogueros hibernan en verano y Berna es la capital de Suiza

Este blog que lees es una especie de oso, un oso rechoncho y peludo que duerme plácidamente y al que da miedo despertar. Me acerco con sigilo y le presiono repetidas veces en el lomo. Insisto. Y nada.
Quiero sacarlo del letargo, pero me da miedo hacerlo. A lo mejor se pone de mal humor y me cercena un miembro de un certero zarpazo (me encanta aliterar, hay que aliterar todos los días; creo que es herencia de todos los años que dormí en una litera).
Suscribo lo de “Tuitear sin bloguear” que dice mi amigo Leandro. ¿Para qué vas a escribir 300 palabras si con 140 caracteres la gente se queda satisfecha e incluso te retuitea? Economía de palabras. Hay que dosificar, como decía Induráin (gracias Mikel por recordármelo).
¿Dejaré dormir al oso? No sé. No he dejado de azuzarlo mientras escribo esto… caray, está levantando un párpado… se está girando… torna el torso… ¡ZAS!
Este blog es obra de Allendegui, un periodista navarro que emigró hace más de una década para hacer las Américas, y todavía no las ha terminado. Sus anacrónicas hablan por sí mismas, después de intensas sesiones de logopedia. También han ganado premios, como el 



