Jun 012015
 

A las ocho horas de fumar el último cigarro es cuando ya se empiezan a notar los beneficios para la salud que tiene abandonar este hábito ya que, tal y como ha explicado el neumólogo de MD Anderson Cancer Center Madrid, Allan C. Sam, a partir de ese momento se reduce a la mitad el nivel de nicotina en sangre y se normalizan los niveles de oxígeno.

   Asimismo, y con motivo del Día Mundial sin Tabaco, que se celebra este domingo, el experto ha recordado que en las primeras 24 horas se disminuye el riesgo de muerte súbita y se elimina el monóxido de carbono en sangre, mientras que en el primer y tercer mes se aumenta la capacidad física y, a partir de los primeros nueves meses, se consigue mejorar el drenaje bronquial y reducir las infecciones. Al año, prosigue, el riesgo de infarto disminuye en un 50 por ciento.

No obstante, el experto ha recordado que el tabaquismo es una enfermedad crónica y que requiere de un tratamiento específico que transciende el ámbito clínico y conecta con el emocional. «Sabemos que abandonar el tabaco resulta una decisión muy difícil porque, aunque existe una dependencia física generada por la nicotina, también existe una dependencia a nivel psicológico y emocional», ha apostillado.

Por ello, con el objetivo de ayudar a las personas en su deshabituación tabáquica MD Anderson Madrid ha creado la Unidad de Tratamiento Integral del Tabaquismo, la cual cuenta con un programa de consulta clínica personalizada que ofrece un tratamiento individualizado cognitivo-conductual, farmacológico y un seguimiento médico para que la abstinencia del tabaco se mantenga a lo largo del tiempo.

«Cada paciente es único porque cada uno tiene un grado de motivación diferente. Así, a lo largo de las consultas de las que consta este programa a nivel médico, se valora con él el tratamiento más adecuado y se acuerda el día en que empezará a dejar de fumar. A partir de entonces, las consultas se irán espaciando en el tiempo y se utilizarán también para realizar el cribado de enfermedades generalmente asociadas al tabaco como cáncer de pulmón y enfermedad pulmonar obstructiva crónica», ha destacado.

CONTROL DE LA SENSACIÓN DE ABSTINENCIA Y AJUSTE DE LAS EXPECTATIVAS

Ahora bien, el experto ha avisado de que para un adecuado abordaje de la enfermedad del tabaquismo, además de la aproximación física, también se debe tener en cuenta el ámbito psicológico de la persona.

«Fumar es una conducta aprendida que se convierte en un hábito por tres elementos: la práctica, conducta que se acaba automatizando; la asociación del cigarrillo a distintas actividades, el mero hecho de realizarlas te provoca el deseo de fumar; y el refuerzo que se obtiene al fumar. Por ello, uno de los aspectos en los que se centra el trabajo de la Unidad de Tratamiento Integral del Tabaquismo es la disminución de la dependencia psicológica modificando los hábitos de comportamiento», ha apostillado la psicooncóloga y especialista en ansiedad de estrés de MD Anderson Madrid, Marta de La Fuente.

En este sentido, a la hora de cambiar los patrones de conducta asociados al hábito tabáquico resulta fundamental el control de los síntomas de abstinencia que genera la ausencia de tabaco, lo que implica actuar sobre diferentes aspectos cognitivos, fisiológicos y comportamentales.

«Uno de ellos es la irritabilidad y para ello trabajamos la parte de relajación y el cómo canalizar adecuadamente la ansiedad que nos genera el deseo de fumar. En este sentido, resulta fundamental ajustar las expectativas y la tolerancia del paciente consigo mismo», ha argumentado, para abundar en la necesidad de aprender a «normalizar» las recaías y «buscar» soluciones.

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