Nov 172011
 

Físicos de todo el mundo han puesto en marcha un importante programa con el fin de convertir el colisionador de partículas LHC del CERN (Centro Europeo de Investigación Nuclear), cerca de Ginebra, en una máquina mucho más poderosa de investigación cósmica para el año 2020.

Responsables del CERN opinan que el esfuerzo, que cuenta con la participación de instituciones científicas de la Unión Europea, los Estados Unidos y Japón, demanda el desarrollo de nuevas tecnologías en campos que van desde los imanes superconductores a las líneas de transferencia de energía.

La actualización permitirá a los operadores llevar a cabo hasta 10 veces tantas colisiones, o luminosidad, respecto a los cientos de millones por segundo que ya se consiguen en la actualidad, lo que permitirá obtener una visión profunda sobre los orígenes y composición del universo.

«En procesos tan raros, la luminosidad extra supone una gran diferencia en nuestra capacidad de hacer mediciones de precisión y descubrir cosas nuevas», dijo Sergio Bertolucci, director de investigación en el CERN, tras la reunión celebrada en la sede del organismo.

Las colisiones, en las que las partículas se estrellan a una fracción por debajo de la velocidad de la luz, producen explosiones monitorizadas por ordenador que han sido llamadas «mini-Big Bangs».

El LHC o Gran Colisionador de Hadrones, se dispone en torno a un túnel circular de 27 kilómetros en las fronteras de Suiza y Francia. Ha estado en funcionamiento desde marzo de 2010, produciendo una gran cantidad de datos para los físicos y cosmólogos.

Los científicos dedicados al control de las colisiones han registrado algunos eventos desconcertantes, pero hasta ahora nada ha surgido que adelante el conocimiento claramente más allá de lo que se denomina el Modelo Estándar de cómo funciona el cosmos.

BOSÓN DE HIGGS

Los físicos esperan que un aumento de luminosidad pequeño, cuyos preparativos se harán durante la parada invernal de dos meses a partir del próximo mes, les ayudará a presentar pruebas el próximo año de la existencia de una partícula, el bosón de Higgs, que se piensa confiere masa a la materia.

Establecer exactamente cómo los restos del «Big Bang», hace 13.700 millones de años, se unieron para formar las estrellas, los planetas y los otros componentes del universo es uno de los principales objetivos del LHC en su fase inicial.

Pero más tarde, después de una interrupción de un año en la final de 2012 durante el cual el LHC será adaptado al doble de su luminosidad, los investigadores del CERN buscarán lo que ellos llaman «nueva física» o los fenómenos más allá del Modelo Estándar.

Estos pueden incluir una visión de lo que es la «materia oscura» que compone un 23 por ciento del universo, la idea de la «supersimetría», que ayuda a explicar las propiedades de la gravedad, y lo que es la «energía oscura», que impulsa la expansión del universo.

Sin embargo, la actualización por 10 veces que se está planificando para 2020 podría llevar el conocimiento del hombre hasta los reinos de lo que en la actualidad es pura especulación sobre temas como la verdadera naturaleza del tiempo y la posible existencia de otros universos.

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