Abr 102012
 

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ha reclamado al Gobierno que evite la tentación de interferir en sus decisiones de supervisión y que traspase al organismo buena parte de las competencias que ahora tiene el Ministerio de Economía, sobre todo en materia sancionadora y en relación a las entidades intervenidas.

«Es trascendental seguir respetando la autonomía del Banco de España en su actuación supervisora y que los gobiernos sigan sin caer en la tentación de interferir en las decisiones de supervisión del Banco», dijo Fernández Ordóñez en la inauguración del XIX Encuentro Financiero organizado por ABC y Deloitte.

El gobernador del Banco de España abogó por que las decisiones de supervisión del sistema financiero español se sigan tomando como hasta ahora «con criterios exclusivamente profesionales», si bien matizó que «nadie tiene el monopolio de las buenas ideas» y que el organismo seguirá dialogando con los distintos gobiernos.

Fernández Ordóñez sostuvo que, aunque se ha progresado mucho en mejorar la ‘caja de herramientas’ de resolución de problemas, se debería seguir concediendo al Banco de España instrumentos que permitan que las actuaciones de supervisión se puedan desarrollar «de manera ágil y simple, y no complicada y lenta».

Para ello convendría traspasar desde el Ministerio de Economía hasta el Banco de España «buena parte de las competencias» del régimen sancionador y de otorgamiento de licencias en línea con las sugerencias del Fondo Monetario Internacional (FMI), valoró el gobernador.

Asimismo, abogó por que se autorice al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), organismo dependiente del Banco de España, a asumir los poderes de las juntas de accionistas en los bancos intervenidos y eliminar requisitos legales que retrasan la transmisión de activos y pasivos.

También consideró que el Banco de España debería dotarse de instrumentos propios de supervisión que le permitan la corrección temprana de los problemas y «separarse definitivamente de un régimen legalista que sólo contaba con la intervención como último y extremo recurso» cuando se incumplían todos los requerimientos legales.

Fernández Ordóñez advirtió de que si la economía empeora más de lo previsto, los bancos deberán afrontar mayores exigencias de capital «en lo que sea necesario para seguir contando con entidades sólidas».

No obstante, estimó que la última reforma de exigencias de capital ha dado un paso muy importante en cuanto a saneamiento y niveles de capital, y que si la economía se recupera será más que suficiente con lo hecho con la norma de saneamiento financiero.

«AÚN QUEDA MUCHO POR HACER».

El gobernador incidió en que se han logrado muchos avances en materia financiera tras las reformas acometidas, pero que «aún quedan muchas por hacer», por lo que las autoridades tienen «tareas pendientes», entre las que citó nuevos instrumentos para aumentar el crédito a pymes y avanzar en la reducción de los órganos de gobierno de las cajas de ahorros.

Respecto a las cajas, defendió que se eviten duplicidades una vez traspasado su negocio financiero a los bancos, los cuales, a partir de un cierto tamaño, «deberían cotizar todos en bolsa».

Una alternativa de mayor enjundia, resaltó, sería aprobar una ley que obligase a las cajas a que en un plazo razonable dejaran de participar de forma significativa en las entidades de crédito e invirtieran en lo que desean, y quizá con mayor rendimiento, para seguir desarrollando su obra social.

A menos de dos meses de que finalice su mandado al frente del Banco de España, Fernández Ordóñez apuntó que a veces se dice que las reformas económicas, entre ellas la financiera, se han hecho tarde. «Seguramente», reconoció el gobernador, partidario de dejar atrás la melancolía, porque «las grandes reformas se hacen en los peores momentos».

«Lo que debería animarnos es que más vale tarde que nunca, y lo que importa es que en 2009 España inició el proceso de reestructuración bancaria y ya queda poco para completarlo».

Tras este mensaje optimista, Fernández Ordóñez incidió en la necesidad de evitar caer en la autocomplacencia. «Porque lo que hemos hecho, por importante que sea, es insuficiente», concluyó..

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