#TwittBU 37: de pintas por Dublín (o casi)

Escrito por santanattor. Publicado en #TwittBU, Reuniones

Plublicado en abril 18, 2014 con Sin Comentarios

Después de tres años, durante los que hemos recorrido cuantos bares, cafeterías, pubs, garitos y tugurios se hallan diseminados por nuestra ciudad, parece llegado el momento de cambiar de aires y trasladar la TwittBU a nuevos escenarios. Por eso, cargados de audacia, nos hemos propuesto celebrar la próxima reunión en la mítica Dublín, idea que ha sido acogida con alborozo y estruendo entre los colegas burgaleses de Larry Bird.

También en esta ocasión el programa de este encuentro sería, como siempre, libérrimo: cada cual llegaría cuando le apeteciese y se marcharía cuando ya no pudiera con su alma o le reclamasen otras obligaciones. Mas el objetivo sería confraternizar con otros juntaletras amigos de la cerveza —como nosotros, al fin y al cabo— cuyas ánimas todavía habitan inolvidables rincones de la capital irlandesa. Y a su encuentro saldríamos en una suerte de Dublín Literary Pub Crawl, aún a riesgo de acabar enajenados como Farrington, el protagonista de “Duplicados”, uno de los cuentos recogidos en Dublineses por James Joyce. Con su autor tal vez nos encontraríamos en el Davy Byrne’s —donde, según cuenta el mismo en Ulises, Leopold Bloom hizo un receso durante su jornada ambulatoria para pedir un sándwich de queso gorgonzola acompañado por vino de borgoña—, compartiendo rondas con otros literatos como Liam O’Flaherty o Pádraic O’Conaire. Podríamos coincidir en el mismo lugar con Patrick Kavanagh, asiduo cliente del Oliver St John Gogarty —local que debe su nombre al afamado poeta y novelista que sirvió de inspiración para el personaje de Buck Mulligan en Ulises— junto con su compadre y genio cómico Flann O’Brien. O con Brendan Behan, hombre de mundo y autor de la autobiográfica Borstal Boy, que se describía a sí mismo como un “bebedor que tiene un problema con la escritura”, aunque en la década de 1950 prefería hacerse notar en Neary’s.

Y es que la tradición literaria de los pubs irlandeses es cuando menos tricentenaria, aunque la public house dublinesa más antigua parece datar de 1198. En dicho año debió abrirse Brazen Head, donde dice la leyenda que se casó Robin Hood y local favorito del deán de la cercana Catedral de la Santísima Trinidad y autor de Los viajes de Gulliver, Jonathan Swift. Entre las visitas recientes a este lugar se cuentan las de personajes de la música como Van Morrison, Tom Jones, Hothouse Flowers y Mary Black. Lo que no debe sorprender: al fin y al cabo, The Dubliners comenzó a tocar en el patio trasero de O’Donoghue’s en 1962.

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Entre la selecta clientela del legendario The Duke encontraríamos a Samuel Beckett Esperando a Godot, mientras que algunos graduados del Trinity College dublinés, entre los que destacan Thomas Moore, Thomas David y Bram Stoker, elegirían el elegante O’Neill’s como lugar para nuestra cita. Este último mencionado, creador de Drácula, era asiduo de James Toner’s Pub, un local apenas visitado en una ocasión por William Butler Yeats, uno de los poetas y dramaturgos más renombrados de Irlanda. Empujado por el ya citado Gogarty, se sentó en un reservado, se tomó un sorbo de jerez, se levantó y dijo: “Ahora que sé lo que es un pub, ¿serías tan amable de acompañarme a casa?”

En otros pubs nos encontraríamos con la canalla más selecta, para especial agrado de los tuiteros burgaleses dedicados a la profesión periodística. Así, mientras gozásemos con la lírica de Austin Clarke, en The Palace Bar podríamos acudir a una de las tertulias auspiciadas por el editor del Irish Times, Robert Smyllie, quien siguió así los pasos de John Ryan —el editor de la revista Envoy— al instalar su oficina en una de las mesas del pub Mc Daid’s, una antigua morgue luego frecuentada por John Jordan y Tony Cronin, entre otros. Aunque es posible que se encuentren más a su gusto en Mulligans, un pub siempre ha sido frecuentado por periodistas, entre ellos un tal John F. Kennedy, que trabajó en 1945 como corresponsal del imperio Hearst.

Seguro que en cualquiera de los locales mencionados nos encontraríamos a nuestras anchas, disfrutando de la compañía, gozando de la habitual tertulia informal y quién sabe si intercambiando algunas palabras con escritores como John Banville, John Boyne, John Connolly, Anne Enright, Joseph O’Connor, Jamie O’Neill o Colm Tóibín, actualmente encargados de preservar el encanto de estos locales que, como se auto describe Sinnott’s, son “refugio de escritores y lectores, bebida, música y buena compañía.”

Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos por parte del equipo organizador, no ha sido posible alcanzar un acuerdo con el Consorcio para el Aeropuerto de Villafría para contar con vuelos RGS-DUB-RGS, de modo que finalmente ha habido que desistir del viaje. Ni siquiera podremos visitar el archifamosísimo The Temple Bar, donde la masa de turistas que lo asalta continuamente sólo permite saborear pisotones, codazos y empellones a precios desorbitados. Pese a todo, este contratiempo no nos amilana, de modo que la cita de la peña de #TwittBU para el próximo viernes 25 de abril sigue en pie, con el mismo ánimo y espíritu. Será muy difícil tomar poitín o ni siquiera limonada roja, por la misma razón que el Arlanzón no es el Liffey. Pero, fieles al objetivo inicial, nos veremos en The Book Tavern, un irish pub plagado de libros en plena Flora. Allí, a partir de las 20:00 h., saludaremos a viejos amigos y encontraremos otros nuevos, nos contaremos nuestras historias y confidencias, beberemos alguna que otra pinta y hasta es posible que algún valiente haga check in.

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Hasta entonces, ¡salud, cheers o —como dicen por Irlanda— sláinte!

Texto por @rafaeliba

Foto portada por  @santanattor

Pincha aquí para saber donde está el pub.

  • NOTA INFORMATIVA:

El próximo mes de mayo como viene siendo tradición la quedada pasa a ser en sábado y a partir de la 1 de la tarde, pues como todos sabéis en dicho mes celebramos nuestro tercer vermú tuitero, así que avisados estáis; del mismo modo el texto para dicho evento va a ser hecho por todos vosotros, donde vamos a apadrinar un tuitero, es decir, vamos a invitar a alguien que queremos que venga a las quedadas y no se atreve o no quiere (hay que ir trayendo savia nueva, que siempre vamos y cerramos los mismos).

Así que id pensando a quien queréis invitar, me enviáis el texto y me encargo de recopilarlo y ponerlo en el blog.

Seguiremos informando.

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