30 de septiembre de 2013. Archivado en Breaking Bad. Comentarios: 68 Comentarios

“Simplemente, llévame a casa” o “La herida y el cuchillo” (Breaking Bad, 5.16.)

Así es como termina el mundo,
No con una explosión, sino con un lamento”
(Los hombres huecos, T.S. Eliott)

Todo salió mal, Walter.

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Esa última lágrima, antes del movimiento de grúa que clausura la serie, insiste en la postura moral de Breaking Bad: el mal acaba pagando. El mayor lamento de Walter ha sido, por fin, el de dejar de mentirse. Aceptar su culpa. Tratar, ay, de enmendar sus errores, aunque ya sea demasiado tarde. Pagar por sus pecados. Asumir la factura. Por ahí -no tanto en la fanfarria de plomo y McGyver– “Felina” funciona a la perfección como series finale, aunque nunca vaya a colarse en ningún top ten de los mejores episodios de la serie. Los momentos clave -y, sin duda, los más emocionantes, demoledores- son los que regresan al “hogar”. La triste despedida de Holly, la inevitable frialdad de Skyler, el imposible adiós de Walter Jr…  “¿Puedo verla?”, clama un impotente Walter, consciente de que su tiempo se ha terminado (el reloj que abandona en la cabina). Por última vez, los niños ejercen de disculpa moral frente a las acciones posteriores. ¡Ahí simplemente vemos un padre amando a sus retoños!

¿Qué yo me contradigo?
Muy bien, me contradigo.
¡Soy inmenso, contengo multitudes!

(“Canto de mí mismo”, Walt Whitman)

Pero, en esa última, devastadora, vuelta al hogar -al espejismo del hogar, para ser precisos- emerge una notable diferencia: la familia ha dejado de ser la excusa con la que Walter White se engaña. Es evidente que la distancia entre Skyler y él resulta insalvable (algo que se remarca visualmente con ese pilar de madera que les separa en el encuadre; tan cerca… tan lejos). Pero la conversación clave del capítulo evidencia que Walter White acepta también su maldad, su orgullo desmedido, su Heisenberg. Sin vendas. “Si tengo que escuchar una vez más que hiciste esto por tu familia…”, brama Skyler. “Lo hice por mí”, le corta Walter, “me gustó. Era bueno en ello. Y… estaba realmente… estaba vivo”. Como personaje, Mr. White recorre ahí – de manera lógica tras meses de soledad y el doloroso escupitajo de su hijo en “Granite State“- el último tramo de su arco de transformación, facilitando así la potencia redentora del final y cerrando el círculo de aquel “I am awake!” del piloto.

Breaking Bad - 05x16 - Felina

Una clausura que no ha alcanzado la perfecta devastación de aquel “Family Meeting” de The Shield, una serie que, como hemos insistido de manera reiterada, pavimentó el camino para esta tragedia azulada y con la que Breaking Bad competía por el premio de “mejor última temporada”. Estos ocho impresionantes, tempestuosos, intensísimos capítulos han ganado la partida. Sin embargo, la cúspide la regaló “Ozymandias” (5.14.), de modo que estos dos últimos episodios -sin estar carentes de emoción y rabia- han ejercido más de epílogo que de clímax explosivo. Y han hecho un trabajo excelente, puesto que han cerrado todas las tramas abiertas (vaaale, falta rescatar a Huell de aquella casa… pero hasta Badger y Skynny Pete pudieron arrancar una última sonrisa “morality-wise”) y han permanecido consistentes con la inercia narrativa de una historia que ha mimado como pocas la coherencia y la “recogida” argumental. La “stevia” de Lydia puede servir como paradigma; ahora entendemos que su obsesión con este edulcorante no era únicamente un detalle metafórico o de caracterización dramática, sino que también estaba destinado a jugar un letal papel narrativo. ¿Que la última cremallera no sorprende ni hace cabriolas extrañas? Por supuesto que no, Breaking Bad es aristotélica; una zancadilla no formaba parte del pacto de lectura con el espectador (mientras que el corte a negro de Los Soprano, por ejemplo, sí es defendible dentro del entorno rupturista de aquella serie). Aquí, sobre todo, esperábamos clausura. Narrativa, dramática y moral.

Es decir, desde “Ozymandias” no ha habido grandes sorpresas argumentales, básicamente porque desde las ruinas del naufragio solo quedaban las raspas del pescado por vender. Walter regresa -ya lo sabíamos por los flashforwards– y ansía venganza (¿justicia, incluso?). El único regate marca de la casa ha sido el papel de Elliott y Gretchen. Toda la secuencia es brillante, desde la insistencia en filmarla con planos generales para que se haga más insoportable la tensión hasta la apelación a la “culpa” de rico progre, el asco con que Gretchen firma el pacto con Walter o la coda risueña en el coche. En lugar de un ajuste de cuentas con el pasado, Gilligan se descuelga con un ajuste en la cuenta de resultados. Cuadra con este último Walter en busca de redención antes de morir (1).

De vuelta en El Paso mi vida no hubiera merecido la pena.
Todo se ha terminado en la vida. No queda nada.
Mi amor es más fuerte que mi miedo a la muerte.
Ensillé y me marché cabalgando solo en la oscuridad.
Puede que mañana una bala me encuentre,
Esta noche nada es peor que este dolor en mi corazón.

(“El Paso”, Marty Robbins)

Con esto no quiero decir que la season finale haya fallado. No. Al contrario. Cumple su papel de manera ejemplar, continuista. Y lo hace manteniendo su aroma western. Los creadores han respondido visualmente al acertijo que tantos fans se han preocupado en descifrar esta semana: “Felina” hace referencia a esta canción de Marty Robbins (el cassette que Walter descubre en la guantera del coche que roba al inicio).  De hecho, todo el capítulo está articulado en torno a numerosos duelos verbales: WaltSchwartz, SkylerMarie, SkylerWalter o, el más esperado, WalterJesse, el destino más difícil de prever de todos.

Incluso el propio Gilligan contaba anoche en el programa post-mortem cómo el “tiroteo” entre maestro y alumno tenía reminiscencias de Centauros del desierto. La podrida dinámica entre los dos protagonistas concluye de una forma muy interesante, sin forzar las decisiones de cada uno y, sobre todo, dándole un respiro (el gif, aquí) al mayor mártir de la serie, un tipo inocente -un niño grande- que ha visto cómo todo lo que más quería iba siendo devorado por Heisenberg, aquella figura paternal que traicionó su ascendencia. En primer lugar, orquestando su última manipulación, Walter simula (¿simula?) una ira que le permita tirarle al suelo. Buscándolo o no, el hecho es que el cuerpo de Walter protege a Jesse; aún más, esa bala es la que acaba con su vida. Después hay ciertos momentos de ambigüedad, puesto que Walter no le ayuda; está preocupado de empaquetar su último gesto: no le importa el dinero de Jack lo más mínimo. ¡Pum! Sin embargo, parece claro que está dejando que Jesse también ejerza su acto de justicia (una justicia western, por supuesto, en un ámbito sin ley) al ahogar a Todd.

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El verdadero duelo verbal llega a continuación. El “hazlo” que resuena en la escena trae ecos de aquel dramático “Do it!!!” donde Jesse terminó de asesinar su alma, dominada por las indicaciones de Walter. Aquí, como anticipó hace unas semanas, ya sabe que para liberarse del yugo ha de hacer caso omiso de sus órdenes. “¡Di que lo quieres!”, insiste. Pero tira el arma, liberado de esta tóxica relación: “Entonces hazlo tú mismo”.

El cáncer es una enfermedad provocada por un grupo de células que se multiplican sin control y de manera autónoma, invadiendo localmente y a distancia otros tejidos. En general tiende a llevar a la muerte a la persona afectada, si no se somete a un tratamiento adecuado. La malignidad del cáncer es variable, según la agresividad de sus células y demás características biológicas de cada tipo tumoral. En general el comportamiento de las células cancerosas se caracteriza por escapar al control reproductivo que requería su función original, perdiendo sus capacidades primitivas y adquiriendo otras que no les corresponden, invadiendo de forma progresiva y por distintas vías órganos próximos, o incluso diseminándose a distancia.
(“Cáncer”, Wikipedia)

Breaking Bad siempre fue una serie sobre las consecuencias morales de ciertas acciones discutibles. Una suerte de bola de nieve, un tren en marcha del que Walt ha ejercido de maquinista… hasta que quiso bajarse. Pero no. Los actos tienen consecuencias que se nos escapan. El tumor se multiplica sin control. Flirtear con el mal no es algo que uno pueda hacer de 9 a 5 para luego, alegremente, dar un beso de buenas noches a los niños. El cáncer se extiende arrasando salvajamente -corrompiendo, destrozando- todo lo que encuentra en su camino. Como Walter. Basta detenerse a mirar el infierno que ha generado a su alrededor durante estos 62 episodios.

¡Yo soy la herida y el cuchillo!
(Las flores del mal, Baudelaire)

Y, sin embargo, la sensación de plenitud -incluso de perverso happy end– que deja este último capítulo tiene que ver con la reformulación de la premisa moral de la serie: la lucha que todo espectador disputa al empatizar con un personaje que comete actos tan imperdonables. Nos apena su muerte (la semana pasada hizo un estupendo trabajo por volver a victimizar al protagonista), pero la aceptamos como parte de la justicia poética que destila toda la clausura. Durante estas cinco temporadas, el funambulismo ha sido conseguir que, una y otra vez, variando las dosis, Walter sea tanto víctima como verdugo, herida y cuchillo. El mal ha florecido en su interior, sí, pero él también ha sufrido sus propias acciones y ha infectado todo cuanto quería.

“Debo seguir una senda tenebrosa. Pesa sobre mí un castigo que no me es dado describir, y corro un peligro del que no debo hablar. Reconozco que soy el más encenagado de los pecadores, pero soy también el más desdichado entre todos los que sufren. Jamás imaginé que esta tierra fuese morada de dolor y espanto como los que me han tocado en suerte”. 
(El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Robert Louis Stevenson)

No debe de ser casual que el único momento “espiritual” de la serie provenga de esa especie de rezo en el cold (really cold!) open: “Simplemente, llévame a casa. Yo haré el resto”. Y, zas, el milagro de las llaves… o Dios “empujando” a Walter por la senda correcta. Con una serie tan gravemente moral, aquí es, quizá, donde más resuena una lectura de la culpa judeo-cristiana en la peripecia de Walter White. Eso convierte a este cierre -tradicional, previsible en las líneas generales que despliega- en algo tan satisfactorio. Breaking Bad reestablece el orden. Un orden moral, al menos. El Bien, aunque apaleado, queda en pie. Se sabe cuál es la línea que lo separa del Mal. El criminal ha confesado sus pecados y ahora asume su culpa y trata de enmendar el mal causado. Acepta su penitencia, por dolorosa que resulte. ¡Ya no hay casa a la que regresar, solo resta morir haciendo una última buena acción (“Solo necesitaba una despedida apropiada”, le explica a Skyler)! Encontrar la paz con uno mismo. Y ahí, precisamente ahí, es donde la proverbial ambigüedad de la serie permite una última verónica: la derrota de Walter, su muerte, constituye la última victoria de su alter ego. La leyenda de Heisenberg -que con tanto cariño contempla el laboratorio de sus sueños- se agrandará al descubrir que seguía cocinando en Albuquerque mientras era el criminal más buscado de América.  ¡Oh, ese Da Vinci del tráfico de drogas!

“Yo levanté la cabeza. El mar estaba cubierto por una densa faja de nubes negras, y la tranquila corriente que llevaba a los últimos confines de la tierra fluía sombríamente bajo el cielo cubierto… Parecía conducir directamente al corazón de las inmensas tinieblas”.
(El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad)

Uno de los instantes más entrañables de la season finale ha sido cuando Walter recuerda su fiesta de cumpleaños, en ese mismo salón que ahora solo pueblan fantasmas. Produce una lancinante melancolía comprobar cuánto ha amarilleado -y sangrado- aquella foto de familia feliz. Poco después de esas escenas que recupera el flashback, el bravucón de Hank abrazaba a su cuñado mientras le animaba: “Tu corazón está en el lugar adecuado, colega, tu corazón está en el lugar adecuado. Te queremos, tío. Te queremos”. Ya entonces hervían las metáforas visuales: mientras lo decía, Hank golpeaba suavemente el lado derecho del pecho de Walter. “Tu corazón está en el lugar adecuado”. Ay. Al final, Breaking Bad es eso: la historia de un tipo que pierde la empatía y la piedad. Y que, cuando quiere recuperarlas, su tren ya ha descarrilado.

Un hombre que jugó a ser Dios, a imponer sus propias normas morales, dejándose arrastrar hacia las tinieblas. Un hombre que se acercó tanto al Sol, que acabó devorado por su propia locura. Un hombre que, desde el inicio, intentó saber quién demonios era Walter Hartwell White, a quien tanto quisimos. A quien tanto odiamos.

La caída de Ícaro (El Prado)(La caída de Ícaro, Jacob Peter Gowy, Óleo sobre lienzo, Museo del Prado)

——–

Una nota al pie y otras consideraciones sueltas:

(1) Tras la mefistofélica mirada de la semana pasada, pensaba, con Matt Yglesias, que estos últimos 50 minutos cementarían uno de los pequeños agujeros elípticos de la serie: sabemos cómo Walter White se convierte en Heisenberg, pero nunca hemos sabido por qué el brillante científico Walter White acabó convertido en un pobre profesor de Química. Desde aquel “Fuck You” a Gretchen en el “Peekaboo” (2.6.), Grey Matter ha sido una presencia espectral en el relato, un aguijón en el alma de Walter. La rabia psicótica con la que Walter desechaba el dinero de sus “amigos” nos permitía fantasear, mientras que con su abrupta vuelta la semana pasada pensé que cerrarían el círculo mostrando el origen.

-Lo más forzado del capítulo ha sido la pirotecnica con los esvásticos, no hay duda. A diferencia de mis problemas con el tren de la metilamina, estas fantasmadas sí caen dentro del territorio en el que se mueve Walter White: un ingenio doméstico, a pequeña escala. Nos puede gustar más o menos, pero mantiene la coherencia con las coordenadas tanto del personaje como del relato. Como siempre, lo que permite un salto de calidad a la escena son los detalles: el cuidado crescendo narrativo de la tensión, el diálogo sobre el cabello, la mirada llorosa de Todd (“realmente no debió volver, señor White“), el pitillo del tío Jack o el cuerpo de Kenny (Kevin Rankin) que sigue bailando al son del sillón de masaje cuando ya es fiambre.

-Un detalle que no me ha convencido que lo dejaran elíptico (por su dificultad): ¿cómo hace Walter con la “stevia”? ¿Tiene puestos sobres en varias mesas y se acerca a retirarlos cuando ve que no se sienta Lydia? A Huell, por lo menos, se le podía ver, si uno gastaba mirada de tahúr, dar el cambiazo; aquí nada. [ACTUALIZACIÓN: Como me habéis comentado algunos, en efecto, esto lo resuelve el propio texto cuando Walter les explicita que Lydia siempre se sienta en la misma mesa, el mismo día y a la misma hora. Además, ahí nos la han mostrado en otras ocasiones, con Walter, con Todd y hasta con Mike. ¡Vaya, lo que parecía una pega se convierte en otro minipunto para Gilligan y cía!

-El extraño sueño de Jesse entronca con este monólogo de “Kafkaesque” (3.9.), de cuando su terapia de grupo. Una vez más, parecía que los guionistas coqueteaban para hundirle luego más. Gracias a Dios, esta vez sí. Aunque sea un tipo dañado de por vida… al menos la conserva.

-Ha quedado rara la última melodía, un offside setentero ajeno a la trascendencia del momento. Sin embargo, el “Baby Blue” de Badfingers lo clava temáticamente una vez más: “Supongo que tengo lo que me merecía/Te tuve esperando demasiado tiempo, amor/Todo ese tiempo sin una sola palabra/¿No sabía que pensarías que iba a olvidar o lamentar/ el amor especial que sentí por ti, mi pequeña azul”. Obviamente, la metanfetamina azul es el símbolo del ego de Mr. White, del Heisenberg reprimido que anidaba en su interior… hasta que decidió “break bad”.

-En estas reseñas apenas me he fijado en el color, salvo cuando algún detalle me llamaba mucho la antención. Hoy hubo dos elementos que me entraron por el ojo: los macarras pantalones de Walter Jr. y los tonos blancos de Marie (en contraste con el pelo azabache). No debe ser casualidad, claro, en este infográfico analizan la relación entre drama y tonalidades. Ah, Heisengwhite tampoco llevaba hoy sombrero.

-“Becky, Carol… lo que sea”. Ja. Para que no confundamos a la vecina que acudió en labor de zapa al final de la cuarta temporada con la que saludó en “Blood Money” (5.9.).

-Era la primera vez, tras casi cinco años de blog, que me atrevía con reseñas semanales. Dentro de unos días escribiré otro post, más general, sobre la grandeza de la serie en su conjunto y añadiré enlaces muy sabrosos. Ah, tengan calma para elevarla a lo más alto del panteón; dejen tiempo para que el final repose un poco. También hablaré de esto en ese futuro post. Lo importante: ha sido un gusto, gracias a todos por leerme una semana tras otra.

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68 Comentarios

  1. Y ahora que?? Que hago con mi vida?

    #30 de septiembre de 2013 a las 14:22

  2. Gracias a tí Alberto por complementar el visionado del capítulo con la lectura de tu correspondiente reseña, hay que dejar reposar este final, que sin ser tan espectacular como el de otras series, con su simplicidad consigue la perfección. Felina, finale.

    #30 de septiembre de 2013 a las 14:27

  3. Hola Alberto,

    Solo decirte que muchas gracias por tu enorme trabajo, cariño y dedicación.
    Mi padre fue diagnósticado, tratado, supuestamente curado y finalmente muerto de un cáncer de pulmón el año pasado por estas fechas. Todo ocurrió con Breaking Bad de fondo. Hoy, he vuelto a sentir a las tinieblas latir en mi interior.
    Y esa desolación de algo que termina -algo maravilloso y complejo- y que nunca volverá.

    Un fuerte abrazo a todos,

    Mikel

    #30 de septiembre de 2013 a las 14:46

  4. Ha sido un auténtico placer leerte después de ver cada capítulo, Alberto. Tus textos aparte de impecables han tenido una presteza en su publicación difícil de igualar. Desde Lost nunca viví con tanta pasión el seguimiento de una serie y en este caso, aun más satisfactorio. Walter White siempre en nuestros corazones!

    #30 de septiembre de 2013 a las 15:08

  5. los capítulos de breaking bad terminaban en tus crónicas. un gustazo.

    #30 de septiembre de 2013 a las 15:25

  6. Te descubro con tu magnífico comentario del final de “Breaking Bad”. ¿Qué estaba haciendo hasta ahora??

    Salud y que dure

    #30 de septiembre de 2013 a las 15:45

  7. Genial, Alberto. ¡Cuánto te agradecemos tu compromiso y entrega para con tus lectores! Durante ésta última tanda de capítulos, no sólo veíamos con sorpresa cada uno de los pasos de Mr. White hacia su gólgota particular, sino que hemos leído al unísono tus reflexiones… todo ello con mucho agrado. No imagino un final mejor que aquel en el que disfrutamos del tándem formado por el visionado más tu lectura. ¡Gracias!

    Sobre el capítulo en sí, entiendo que no podría ser, a priori, todo lo impactante que pudo. No es algo como lo que pueda suceder al visionar el final de “The Shield” por primera vez, donde te quedas anonadado por largo tiempo. Éste, fue un conjunto de capítulos finales superior, a mi parecer pero, hablamos de una serie bien distinta.

    Allí donde había algo de histrionismo, aquí hay minimalismo. Todo pasa sin que haya nada desmesurado y/o exagerado (a mi parecer, al menos ––gadget con M60 incluido––). No concibo otro final; todo transcurrió con tranquilidad, todo se acabó con el leimotiv de la serie: una inmensa e intensa dosis de realismo.

    Discrepo únicamente contigo cuando dices que hay “ciertos momentos de ambigüedad” al alegar que Walter no ayuda a Jesse una vez éste sostiene a Todd para quitarle la vida. Creo que es muy consciente de que Jesse, en esa situación, le puede (tiene todas las de ganar, una vez le rodea con la cadena de sus esposas). Más bien, le observa, yendo luego a lo suyo, que es clamar venganza contra Jack. Además, como bien dices… ¡Jesse merece su venganza!

    Para mí, salva a Jesse claramente, se tira con él porque no quiere que muera. Siempre ha sido su debilidad, algo que ya hemos leído en tu blog muchas veces, alguien que le respeta… su “hijo”. Se sacrificó por él, ¡qué escena más emotiva! Aun con todo lo cruel que ha sido con Jesse… los guionistas consiguen que sintamos empatía hacia él. Bravo.

    Genial la aparición de Badger y Skynny Pete. Para los fans, es una delicia haberlos vuelto a ver. Sobre Gretchen y Elliott y cómo actua ––en relación a los “francotiradores” mencionados antes–– me recalcome lo siguiente:

    ¿Ése era Heisenberg… o era Walter White? Me explico.

    Hemos estado semanas leyendo acerca de cuándo nuestro querido profesor volvería a convertirse en Heisenberg; esperábamos ese gesto simbólico de colocarse aquel sombrero tan característico… siendo la gota que colmó el vaso la aparición de Gretchen y Elliott en la televisión. Pero, lejos de “activar” a Heisenberg, pienso que eso hizo volver a Walter White. El último resquicio de humanidad que tenía lo gastó ahí, en hacer algo bueno por su familia (sin dejar un rastro de cadáveres a su paso, usando una estratagema con dos drogadictos muy simpáticos como protagonistas… algo que Heisenberg no habría ejecutado de ese modo, seguramente).

    Eso es “Breaking bad”, al fin y al cabo, ¿no? Una persona llevada al límite… ¿hasta dónde puede aguantar? Y luego, ¿cuándo, cómo o qué le hace cambiar? Redimirse… A lo que voy es que creo que hemos visto más a Walter en estos capítulos que a Heisenberg (visto a toda máquina en “Ozymandias”, durante unos momentos).

    Vince Gilligan, de este modo, nos lleva un paso más al emprendido antaño por Sam Peckinpah con su “Straw dogs”.

    Como reflexión final y coincidiendo con la despedida de otra gran serie (que para mí, acabó en la cuarta temporada), ¡Walter fue más Dexter que el propio Dexter!

    Otros apuntes:

    Coincido con que lo mejor del capítulo ––¿y de la serie?–– es la confesión con Skyler.

    El momento musical final con “Baby blue”, una auténtica pasada, lleno de simbolismo con lo que ha sido el personaje a lo largo de toda la serie.

    Curioso apunte el de la matrícula del Volvo; “Live free or die”.

    Otro momento musical que me encantó, fue aquel en que entra a la casa de Gretchen y Elliott (suena “Fausto”, de Gounod. Desconozco qué acto, pero imagino que tendrá su significado respecto al contexto de la escena).

    Por último y como peculiaridad que he leído en un comentario hace un rato, decía un fan que el capítulo 62 tiene su equivalente en la tabla periódica de los elementos en el Samario, el cual se usa en determinados tipos de cáncer como terapia agresiva de tratamiento paliativo del dolor. ¿Casualidad o rizamos el rizo? Sea cierto o no, éste es un fenómeno televisivo que únicamente he visto en sus capítulos finales con “Lost”.

    ¡Hasta siempre, B.B.!

    #30 de septiembre de 2013 a las 16:11

  8. Enhorabuena por las últimas reseñas que has escrito sobre Breaking Bad, son muy completas e interesantes. Leyendo tu artículo me he dado cuenta de que “Felina” no es si no un anagrama de “Finale”, así de simple.
    Por otra parte, el asunto del Stevia sí que es explicable. Nada más llegar Walter comenta que Lydia se sienta siempre el mismo día de la semana, a la misma hora, en el mismo sitio, que además es donde quedaba con él. Cosa cierta. Por lo tanto no sería muy difícil para Walt sustituir el edulcorante minutos antes de que Lydia y Todd llegaran. ¿Qué te parece?
    Saludos!

    #30 de septiembre de 2013 a las 16:19

  9. Alberto, todo un placer poder leer cada semana estos análisis tan exhaustivos que has hecho de esta gran serie.

    Como dices, es mejor dejar reposar el final antes de analizar la serie en su conjunto, pero creo que no nos equivocamos si la situamos en el olimpo. No se si más arriba o más abajo, pero está ahí. No así otras que estuvieron y están siendo desechadas, como MadMen…

    En todo caso, te seguiremos leyendo y aprendiendo.

    Gracias!

    #30 de septiembre de 2013 a las 16:32

  10. Nahum, primer agradecerte por todo el esfuerzo de hacer las reseñas de BB por capítulo, sin duda obras maestras! Sobre el final, no entiendo a la gente, se quejan que Los Sopranos tuviera un final taaaan abierto y ahroa se quejan que BB tenga un final tan “cerradito” Por Dios. En todo caso, comparto tambien que el final fue el mejro capítulo de la serie (Ozymandias) y que estos dos últimos capítulos fueron epílogos justos. Felina, además, es oooootra vuelta de tuerca de la genialidad de Giligan: todo fue predecible (ricin paras Lydia, metralleta para los Naizs), pero justamente esa fue la sorpresa de Gilligan, el hecho que la serie más oscura de los últimos años tenga un final…feliz. Porque ver que Jesee acaba vivo y que Walt muere “en paz” viendo su obra e imperio inmortalizados, pues ese es un final feliz (considerando que hay uan familia marcad apor la tragedia y una viuda como Marie encotnrando recién los restos de su esposo).

    En todo caso, se cierra el círculo y creo que BB es mi serie favorita de todos los tiempos. Tendrás que actualziar tu post de The o The Shield por BB o The Shield.

    UN abrazo y gracias.

    Finalmente, dejo el podcast dodne analizamos el capítuo final y reflexionamos/lloramos sobre el final de esta joya de serie: http://www.ivoox.com/stream-mato-al-cable-16-audios-mp3_rf_2402864_1.html

    Richard

    #30 de septiembre de 2013 a las 17:16

  11. Magnífica reseña. Solo comentar un detalle de poca trascendencia: Walt sabía perfectamente dónde se sentaría Lydia, porque siempre escoge la misma mesa. Además había dejado un único sobre de stevia, no había posibilidad de equivocarse (aunque ella solía ponerse dos sobres).

    #30 de septiembre de 2013 a las 17:20

  12. Si que es verdad, visto ahora, claro, el final casi casi era el episodio 5:14, los dos posteriores fueron como epílogos, era imposible que mantuvieran la intensidad,.Lo de la sacarina y la máquina/ametralladora me chirrían algo, y especialmente que unos enemigos tan fieros no le duren ni cinco minutos ,,, lo de la ametralladora no se hubieran atrevido a ponerlo ni en McGiver.

    Pero bueno, igual había que ponerle las cosas fáciles a Walt, dado que tenía que poner en orden tantas cosas en tan poco tiempo.

    Pero eso sí, Badfinger me encantan, muy bien, Baby Blue, y el tono general de la serie es excelente.

    #30 de septiembre de 2013 a las 17:24

  13. Muy de acuerdo, en líneas generales, con todo lo expuesto en tu artículo, Nahum. Sin embargo, no te has detenido (uno no puede detenerse en todo, está claro) en el que, para mí, es el mejor golpe de guión del episodio y, por extensión, uno de los mejores de la serie toda: la maniobra del dinero vía Gretchen y Elliott.

    Tal y como yo lo leo, es un gran “que os follen” de Walter (o sea, de Gilligan), pero no a Gretchen y Elliott, sino, atención, a su propio hijo y, en general, a ciertos convencionalismos morales (personificados en la serie a través de su hijo) que, más o menos, podemos tener todos.

    Evidentemente, ese dinero es para Jr. y lo ha sido desde siempre, pues ahí ha estado el motor racional y la base moral de todo lo que Walter ha hecho desde el primer episodio de la serie hasta este último. Ahora bien, aunque pueda parecer que el no tener más remedio que entregar ese dinero (sucio, sucísimo) a su hijo vía Gretchen y Elliott sea algo así como una derrota, Walter/Gilligan lo convierte, con su lucidez e inteligencia, en una victoria y, también, en una durísima reprimenda. ¿No estás (estaríamos) dispuesto a aceptar todo este dinero porque su origen (sucio, sucísimo) es del todo inaceptable para ti? Perfecto, pues lo dejo todo bien arregladito para que creas que su origen es otro (aparentemente limpio, limpísimo) y que tu mente bienpensante no tenga problemas a la hora de aceptarlo.

    Obviamente, para que Gretchen y Elliott lleguen a donde han llegado, han tenido que romper algunos huevos (nada gratuitamente, Walter ha sido uno de ellos). Unos huevos, al parecer, no muy importantes, pues la posición que eso les ha permitido alcancar es limpia, legal y legítima. Es más, existen toda una serie de mecanismos a su alcance (acciones de beneficencia, medios de comunicación, la madre que parió al topo, etc.), aceptados por todos, para que ellos puedan apuntalar aún más su posición en un piso firme (y limpio, claro, limpísimo). Puesto que, mientras sí nos hemos puesto todos de acuerdo en que las tortillas, pese a todo, son moralmente aceptables y están socialmente aceptadas, hay, por contra, otros productos culinarios (azules o del color que sea) que ya no están tan bien vistos. La victoria (doble) de Walter/Gilligan está en, por un lado, hacer que Jr. se esnife una buena dosis de cristal azul empapado en sangre creyendo que lo único que está haciendo es comerse una tortilla y, por el otro, poner en solfa esa zona de confort moral en la que, en mayor o menor medida, estamos todos instalados. Bravo, joder. Bravo.

    ¿Que si está la serie bien cerrada? Desde luego que lo está.

    #30 de septiembre de 2013 a las 18:30

  14. Que gran epílogo (doble, con el de la semana pasada) para terminar de cerrar la serie.
    También quería felicitarte y darte las gracias por estas estupendas reviews tras el capítulo que permiten saborear mucho más cada una de estas joyas televisivas gracias a tan exhaustiva dedicacoión y descripción a lo visto en el capítulo y lo que ello evoca o hace referencia (además de publicadas rapidísimamente, yo normalmente veía el capítulo el lunes por la noche, menos hoy que lo he hecho antes de mediodia), de verdad todo un lujo que ha ido acopañando magistralmente al visionado de esta tanda de capítulos. Si mi opinión te sirve de algo, y te apetece, no dudes en hacerlo con alguna serie más que será un placer leerte crack.

    ¡Saludos!

    #30 de septiembre de 2013 a las 19:35

  15. Fijaros en el último fotograma y en como la estructura metálica que queda entre WW y la camara forma una cruz invertida (símbolo satánico) sobre la que WW queda “crucificado”. Íncluso la sangre que brota de su herida en el costado derecho coincide con la lanzada que recibe Cristo y con la que se le representa en multitud de ímagenes de su crucifixión

    #30 de septiembre de 2013 a las 19:50

  16. Felicidades por tu blog. Cojonudas reseñas con tan poco tiempo.

    Y de Badfinger, apuntar además de la letra, que igual jueguen con la historia del grupo, que de tener exito y fichar por la discografica de los beatles, cayeron en desgracia y dos de sus miembros se suicidaron…

    http://es.wikipedia.org/wiki/Badfinger

    #30 de septiembre de 2013 a las 21:22

  17. This is how the world ends…tu quieres matar, ese poema me encanta y Whitman tambien.

    Hoy diferimos en algunas ideas, yo no acabo de ver la culpa en Walt, para mi Walt ya no está, Heisenberg ha tomado las riendas.

    Te dejo mi post, hasta te dejo ser cruel. La ocasión lo merece.

    http://entuserieoenlamia.wordpress.com/2013/09/30/breaking-bad-5×16-critica-final-de-serie/

    #30 de septiembre de 2013 a las 22:04

  18. “This should make one hell of story”.

    Ni que lo digas, Walt, ni que lo digas.

    Gracias por esta magnífica serie, “Vince White”.

    Ya lo ha dicho un mil veces Alberto: esta serie se ha escrito y diseñado como una puñetera y precisa maquinaria. Por eso este episodio tenía que cerrarse así. Efectivamente, ‘Felina’ no era el clímax, sino la resolución, el epílogo, de los espectaculares episodios precedentes, donde ya se nos había mostrado hasta dónde llegaba el cabo. En un relato verosímil no hay espacios para los deus ex machina, por eso estos últimos minutos saben a verdad. Está en los mimbres de Breaking Bad, formaba parte de la cocción.

    Un western de miradas y gestos, tan bien cantado por Marty Robbins. Y, efectivamente, un cierre plagado de referencias musicales más que simbólicas. Qué grande ese “Baby Blue” de Badfinger. Un ritmo perfecto para echar una lágrima por Walter pero acompañarle en su paraíso final con una cierta sonrisa de “ey, al menos he estado vivo”.

    “Lo hice por mí, porque me gustó y porque me sentí vivo”.

    Como ha escrito James Poniewozik: “No puedo decir que te haya querido al final, Walter White. Pero sí he querido ver tu historia, en toda su fría, dura y sangrienta belleza”.

    #30 de septiembre de 2013 a las 22:04

  19. Otro detalle: en el piloto el médico le dice a WW que como mucho le quedan dos años de vida y exactamente son dos años los que pasan hasta su muerte

    #30 de septiembre de 2013 a las 22:04

  20. Me uno a los agradecimientos por todos tus puntuales y grandiosos posts, Alberto.

    Nada que discutir a lo que dices. Simplemente, comentar un detalle gracioso que confesó Vince Gilligan en el Talking Bad emitido tras el episodio: a la pregunta de por qué Walt deja el reloj en la cabina, Gilligan respondió que en la escena que se nos avanzó en un capítulo anterior en la que Walt forma el 52 con el bacon aparece sin reloj. Cuidado en todos los pequeños detalles. También admitió que esa es la razón real de desprenderse del reloj, pero que existe otra más poética que puede ser la que tú dices (su tiempo ha terminado) o que quiere cortar vínculos con el pasado, ya que ese reloj se lo regaló Jesse.

    Anyway, muy grande todo: trama, planos y guiños.

    #30 de septiembre de 2013 a las 22:13

  21. Hola Alberto.

    Ha sido un lujo leer tu reseña después de cada episodio. Esta serie, de hecho, la descubrí por otro artículo tuyo llamado “¿Por qué no estás viendo Breaking Bad?”. Sentí tanta curiosidad que la comencé a ver y quién me iba a decir que se convertiría en una de mis series favoritas. Has sido el descubridor, el que me ha acompañado en cada temporada, a través de tus reseñas, y con quien finalmente la despido. ;__)

    El capítulo final me ha dejado sensaciones contradictorias. Por una parte, la he disfrutado a sabiendas que era el último, y como era la tónica, es consecuente con lo que hemos ido viendo, además de contarlo de forma impecable. Aun así, debo ser la voz discordante pero pienso que al episodio no es la “guinda” a una serie que ha tenido tantos momentos estelares. Es una suerte de epílogo conservador, que no arriesga y se limita a cerrar la historia buscando atar todo cabo suelto, como si eso fuera necesario para que nos dejara satisfechos. Para ello, deciden que Walter peregrine de casa en casa despidiéndose de cada uno como le parece, para que nos vayamos mentalizando de que morirá. En Br Ba casi nunca he podido adivinar los movimientos de Walter, pero esta vez se veía a leguas….

    Esperaba algo que se saliera de este guión tan calculado. ¿Por qué se supone que Jesse era el más indicado para seguir vivo? Es algo que he ido leyendo en twitter y no alcanzo a comprender. ¿Sus pecados son menos pecados por haber sido el primero en arrepentirse? ¿No nos hubiera dejado secos que Jesse hubiera disparado el gatillo? (aunque me encanta el hecho de que no dispara por compasión, sino porque se cerciora de que igualmente, WW morirá, por la sangre en su camisa). La escena que esperaba con más ganas, ese encuentro entre Jesse y Walter, se resuelve de una forma un tanto anticlimática por la no-conversación que mantienen y por lo forzado de ese encuentro, fruto de unos cuantos golpes de azar. ¿Qué hubiera pasado de haber abierto el maletero cuando lo cacheaban? Walt seguramente hubiera muerto sin oportunidad de sacar a Jesse del agujero. Eso, sumado a lo de la Stevia y a la facilidad con la que consigue la dirección de los Elliots, me parece algo más allá de la “suerte” que siempre tiene Walter.

    No quería un Ozymandias, ni una orgía de sangre, tiros ni inventos MacGyver. En ese sentido, “Granite State” funciona mejor como un final para mí. Es más Br Ba, más fresco que este encorsetado episodio tan consciente de ser el cierre.

    #30 de septiembre de 2013 a las 22:13

  22. Fantástico análisis, como siempre. Es un placer leer estos trabajos. Aquí os dejo otro apunte (gráfico) de “Felina”, y seguro que irán apareciendo más:

    https://scontent-b-lhr.xx.fbcdn.net/hphotos-prn2/q71/1377611_10202244069846895_973253351_n.jpg

    #30 de septiembre de 2013 a las 22:18

  23. No paro de leer eso de que WW quiere a Jesse como un hijo y me parece el mayor error de interpretación de toda la serie.
    Si, le QUERÍA como a un hijo, pero desde que se entera de que le ha traicionado con Hank cambia totalmente. Pide que le asesinen de todas las formas posibles, le cuenta que vió a Jane morir y no hizo nada, le saca de debajo del coche para que lo vean los nazis… y por último le pide que le dispare aun sabiendo que ya va a morir, para que la culpa lo siga persiguiendo (nadie mejor que WW conoce las debilidades de Jesse).
    Ese DO IT me ha parecido el último coletazo de Heisenberg.
    Y por supuesto, gracias Alberto (ya te tuteamos como si fueras de la familia) por estas crónicas que han sido la guinda del pastel

    #30 de septiembre de 2013 a las 23:03

  24. Buenas, quizas por el final y el sentirse vivo el cierre del personaje de brian cragston se me asemeja al de kevin spacie en american beauty

    #30 de septiembre de 2013 a las 23:04

  25. Y se fue el ultimo. El GRAN detalle de este capítulo? La camisa verde de Walt. Como la del Piloto. Que locura esta serie. Como dijo alguna recién, los capitulos terminaban con tu crónica. O empezaba la previa del siguiente. GRACIAS!

    #30 de septiembre de 2013 a las 23:52

  26. Gracias Alberto, un placer leerte semana a semana, tan puntual, tan bueno…. Como ya te han dicho: me gustaba tanto ver el capítulo como buscar tu post después, por favor sigue haciéndolo. Eres el mejor, como WW, como VG, como JP… Besos

    #1 de octubre de 2013 a las 0:12

  27. Eres muy hábil escribiendo, dices mucho y apenas has dicho nada no mal interpretes esto ultimo increíble análisis, admiro tu habilidad para narrar.

    Dices que lo mas forzado ha sido lo de la metralleta pero eso son los ases en la manga que tiene, al principio de la serie cuando le roban la meta a Jesse y vuelve con una substancia que parece meta y la hace explotar en el local del tuco, estos trucos que tiene son los que le han convertido en narco sino no hubiese llegado hasta aquí, es un genio usa todo lo que nos explican en la escuela que en principio pensamos que no sirve de nada para diseñar una batería casera, metadona, esta metralleta… Hank debería de haber negociado con walter cuando se encuentran en su parking se hubiesen evitado muchas muertes, Hank nunca me gusto en parte es culpa suya que walter empezase a cocinar.

    #1 de octubre de 2013 a las 3:49

  28. Vaya currazo de post. ¡Qué pena no haberlo conocido mientras seguía la serie!
    Por cierto, a mí me pareció bastante claro, pero me extraña que no lo hayas comentado. La sangre de sus dedos en el acero deja una huella en forma de W, ¿o sólo la veo yo?

    ¡Un saludo!

    #1 de octubre de 2013 a las 5:09

  29. Tampoco tu reseña de hoy, podrá incluirse entre las diez mejores. . . La verdad.
    Pero ha sido un placer leerte todo este tiempo y ha sido un alivio, poder hacerlo entre capítulo y capítulo para saborear los detalles con tu buen hacer analítico. Gracias.
    Al final voy a tener que ver la serie esta de The Shield. . . Me has picado la curiosidad por su final. . .más que nada.

    Y en referencia al tema de cerrar el círculo con el asunto de el orejotas y la Gretchen (se me hace difícil no acordarme de la Gretchen de Prison break al oir el nombre. . .mmmh, qué mala más guap. . .), “en capítulos anteriores” (jejeje) no se en cual, se ve a Walt en una clase, hablando con Gretchen y sumado a varios comentarios sobre “lo que hubo entre ellos”, creo entender que el hecho de que Walt abandonase ese barco, pudo ser debido a que el orejas se interpuso en la relación y acabó quedándose con la chica. . .y el botín.

    #1 de octubre de 2013 a las 10:31

  30. .Swaeringen, muy buenos tus detalles del baticinio del médico y lo de la cruz. . . (Me fijaré de nuevo en esa imágen porque ni me percaté. . .

    #1 de octubre de 2013 a las 10:39

  31. Antes que nada quería agradecerte los estupendos ratos que me han proporcionado las lecturas de tus revisiones de la serie, y felicitarte porque hayas sido capaz de comunicar tan bien una pasión, nunca es fácil.
    El final, en mi caso, ha sido lo que esperaba, me ha gustado y encumbra dentro de su normalidad a una serie que sin hacer muchos aspavientos ha sido siempre coherente consigo misma. Pero el detalle que más me ha emocionado de esta “Felina” ha sido cuando Walt, en la habitación de Holly, pasa al lado de Skyler, y se ve la mano de ella haciendo un amago de tocarlo, de sujetarlo. Esa es para mí la mayor redención de Walter White. Gracias.

    #1 de octubre de 2013 a las 10:41

  32. Ya que se habla mucho en esta entrada de la moralidad de la serie, de los personajes y de su final, ¿cómo interpretamos el hecho de que Walt muera por casualidad (una bala o esquirla perdida) en lugar de por decisión de alguno de los personajes? Incluso la decisión de Jesse de no pegarle un tiro a Walt queda completamente descafeinada cuando Jesse se da cuenta de la herida de Walt y ve que ya han hecho el trabajo por él. A su vez, Walt no tiene que tomar la decisión de suicidarse o dejarse capturar, ni los guionistas de buscar quien lo mate (los nazis, la poli, Jesse, cualquier otro personaje, etc). A mí me pareció un tanto un escaqueo o una decisión por descarte (al parecer, una de las primeras decisiones fue que Jesse ni moriría ni mataría a Walt) o excesiva ingeniería de guión.

    What say you?

    #1 de octubre de 2013 a las 11:45

  33. Perfecto genial. Algunos pensaban que Walter moriría por el cáncer, otros que lo mataría Jesse y otros que acabaría detenido por la DEA. Y ha sido un poco por todo, pero realmente no murió por nada de esto.
    Genial.

    No he visto serie mejor.

    Gracias Alberto

    #1 de octubre de 2013 a las 11:47

  34. Decimos adiós a una de las mejores series. Gracias por todo!

    #1 de octubre de 2013 a las 13:11

  35. Pues yo sigo dándole vueltas a cómo es posible meter la dichosa ricina en un sobre de azucarillo termosellado y dejarlo igual de cerrado después, y que no se note. Porque Lydia lo rasga ¿no? eso se oye, y cuando lo vuelca le falta un trozo de papelillo. ¿Con un cutter y pegamento o cómo? Y lo tuvo que hacer la misma mañana. Eso es más artístico que rellenar un cigarrillo, ¿o no? Ja, ja. Qué obsesión.

    #1 de octubre de 2013 a las 13:28

  36. Felicidades por la reseña y poco que añadir, sólo el punto cómico del capítulo: ¿Me equivoco o cuando Walt coge el móvil de Todd, la melodía que suena es algo que habla sobre una Lydia?

    #1 de octubre de 2013 a las 13:39

  37. Yo no lo veo tan complicado. . .
    No tuvo por qué hacerlo esa mañana, pudo hacerlo días antes. . . Ir allí, cojer la bolsita que siempre usa esa petarda, llevársela (Por lo que dice Marie, lleva ya semanas por ahí dando vueltas) Y en casa lo abre y lo cierra de alguna manera. . .”científica”
    ¡¡El tío se fabrica una batería casera en medio del desierto, por dios!! Cómo coño no va a saber cerrar un puto azucarillo. . .
    Se fue a la cafetería y 5 minutos antes o menos (la tía es puntual o simplemente la ve aparcar) se acerca a la mesa, quita todos los sobres de esa marca o clase y deja el suyo (solo había uno, el del ricino, por eso ella pide más al camarero. . .además es evidente que no se le edulcoró esa mierda que bebe, con el ricino)

    #1 de octubre de 2013 a las 13:59

  38. Eh! no, ¡semanas no! Marie le dice a su hermana que Carol (o Becky, ja) la ha visto salir de la casa esa misma mañana. Todo transucrre en un día, el de su 52 cumpleaños: desayuna huevos con bacon, compra la metralleta, cambia de coche, va a por el ricino, monta el robot en el maletero, se despide de la familia y a la noche, PUM.

    #1 de octubre de 2013 a las 14:09

  39. @Carnivex
    Sí, es un politono de Lydia The Tattoed Lady de Los Hermanos Marx.

    ¡Saludos!

    #1 de octubre de 2013 a las 14:12

  40. AH, y antes de las 10 de la mañana (la hora de las citas de Lydia) ya tiene el azucarillo listo y en su mesa, ¡es un fenómeno!

    #1 de octubre de 2013 a las 14:12

  41. Pues juraría que le cuenta que hace semanas que la DEA sabe que anda por allí. . .
    Cierto es que todo eso que dices transcurre en un día, pero desde que roba el coche hasta que va a comerse el bacon, no sabemos cuanto transcurre. . .
    No vemos cómo ni cuando ni cuanto tiempo tarda en contactar con los dos panolis para que enchufen con las miras láser (que las tuvo que comprar o conseguir).
    Tampoco sabemos de dónde o cómo pilla la ametralladora y el mecanismo. . .

    #1 de octubre de 2013 a las 14:16

  42. Coño, la ametralladora se la vende el que le vendió la pistola en el 4.1, Quedan a primerísima hora en el WC de la cafetería donde desayuna y monta el 52 con el tocino. Es el primer flash forward de la 5.1. También le ha comprado un coche (rojo) y todo lo demás para montar el robot. Luego deja el de New Hampshire en el parking y va a la casa, coge el ricino y lo ve la vecina (no debe ser tan temprano si los chavales ya hacen skate en la piscina y a Carol se la caen las ,manzanas que acaba de comprar, ja, ja. Luego monta el azucarillo, cosa fina si tenemos en cuenta lo detallista y maniáticaque es Lydia y le dá tiempo a colocarlo en la cafetería ¡antes de las 10! (Nótese que lleva exactamente la misma ropa, suéter gris claro y anorak oscuro desde la noche anterior, cuando fue a ver a Elliot y Gretche, hasta que se va ale diserto a montar el juguete. Eso sí, se pone majo, camisa verde y cazadora clara para ver a Skyler, claro que sí. Un fenómeno. (Si se cargó 9 tíos en dos minutos, lo que no hará en media hora, ja).

    A los panolis los avisó antes de llegar a Alburquerque, supongo.

    #1 de octubre de 2013 a las 14:46

  43. Fenómeno lo digo por colarse en la casa de Skyler 5 minutos antes de que lleguen los vigilantes. Que Marie es tan buena hermana que la avisa antes de que lleguen, claro. (Nótese que aún no han dado las noticias de las seis y ya tiene listo el robot, y que cuando vuelve el hijo de la escuela ya está el coche de la pasma esperando, jo, por los pelos, eh).

    #1 de octubre de 2013 a las 15:04

  44. http://lovelace-media.imgix.net/uploads/36/f7ca02f0-0c15-0131-b87d-42cab0a687c4.jpg?w=790&h=550&crop=faces&fm=jpg&q=65

    Dentro de mi paja mental. . .Me imagino que aquí fue donde se le ocurrió lo de la Stevia. . . E igual hasta pillo el sobrecillo de esta cafetería. . . Y por eso luego fue a casa a por el ricino

    #1 de octubre de 2013 a las 15:17

  45. ¡Claro! Ahí coge el sobre de la stavia (que dice la wikipedia que en Mexico es igual de común que la sacarina) le hace un rasguñito y la introduce. Luego lo pega con una barra Pritt y como Lydia siempre e sienta en la misma mesa (y nadie más, ojo) a esperar. ¡Pues misterio resuelto!

    #1 de octubre de 2013 a las 15:24

  46. El final no podía ser mejor. Algunos decían que Walt iba a morir de Cáncer, otros que lo iban a matar los Nazis, Jesse, etc… NO. Se mató El mismo. Como lo fue haciendo a lo largo de estos MAJESTUOSOS 62 capítulos. LARGA VIDA A HEISENBERG. #GoodbyeBreakingBad

    #1 de octubre de 2013 a las 15:45

  47. Y vosotros, qué explicación le dais a la escenita de la caja. . . ¿Para hacerte creer que es el actual y que está haciendo otra y luego mostrarte a Jesse hecho polvo o qué?

    #1 de octubre de 2013 a las 16:11

  48. Lo de la caja lo contaba Jesse cuando estaba en terapia de desintoxicación, soñaba con construir la caja de madera perfecta. Se evade.

    #1 de octubre de 2013 a las 16:24

  49. Hola Alberto, comparto lo dicho por en comentarios anteriores: ha sido un placer leer tus análisis tras cada capítulo de esta temporada de BB, para mí vitales a la hora de asentar lo visto y descubrir cosas que se me habían escapado. Y además son asombrosamente inmediatos a la emisión del episodio. Bravo por tu trabajo. Suelo recomendar tu blog a todo el que pueda, tirando de orgullo al comentar que eras mi profe y tutor.

    Ya paro de pelotear, no te preocupes.

    Sobre el capítulo en cuestión, creo que ha sido el final más satisfactorio posible. Otro despliegue de guión (el planting de la Stevia el año pasado, la confesión de sus verdaderas motivaciones ante Skyler…) y planificación (la serie mejor rodada que he visto: esas apariciones que comentaste de Walter en PG’s y desde el fondo, moviéndose como un fantasma, esa mirada impotente sobre Flynn a través de una ventana, dejando que el personaje se alejara fuera de foco… está plagado de maravillas).

    La facilidad con la que el criminal más buscado de América anda como Pedro por su casa por Albuquerque estoy dispuesto a tragarla, así como lo exageradamente bien que sale su última estrategia para acabar con los esvásticos (el coche en la posición perfecta sin saber en qué lugar va a ser la reunión, todos los malos juntitos…). Serían los únicos “peros”, siendo extremadamente puntillosos.

    A ver cómo llenamos este vacío. Un abrazo

    #1 de octubre de 2013 a las 16:34

  50. FACT: Ja, me ha recordado a la portada de Marca cuando lo dejó Jordan: “Y ahora, ¿a qué jugamos?”.

    JESÚS, PEPEMAMBA, JARRO: Gracias a vosotros por leer cada semana, claro.

    MIKEL: Mi padre también falleció, en este caso tras la cuarta temporada. ¡¡Y le encantaba Walter White!! Por eso me extrañó lo de las gafas de la semana pasada: tras la quimio, él nunca tuvo ese efecto secundario.

    MACIA: Eso, ¿qué hacías? Je.

    JUANJO: Me gusta tu lectura, pero tampoco creo que se sacrificara por él conscientemente. Digamos que hasta un minuto antes seguía odiándole, en este caso por quitarle el “mérito” de hacer la mejor anfeta y suplantar su trono (al que al final regresa, muriendo allí, por lo que para el exterior su leyenda seguirá intacta). Ah, durante todo el último capítulo es Walter, está claro. Walter intentando redimir todo lo que su parte Heisenberg (que es su parte Walter también, como le dice a Skyler) ha destrozado. La ropa del final es la del piloto; no es casualidad tampoco. Lo último: la matrícula ya había salido en el flashforward del 5.1., es el lema del estado de New Hampshire.

    ANDRÉS: Lo del anagrama era claro, pero durante la semana (lo he enlazado después) los blogs hervían con posibles interpretaciones. Échales un vistazo. La cinta avala la que pongo, claro. También he actualizado lo que me comentáis varios sobre la stevia. Se me pasó. Gracias.

    RUBÉN: Yo la coloco, sin duda, pero en mi próximo post quería hacer algunas precisiones al respecto, que somos siempre muy sumarios, je.

    RICHARD: Jaja, un amante de Vic Mackey tanto como yo. Volveré en mi próximo post, pero la idea es interesante: la forma de sorprender en una serie que siempre sorprende… ha sido cumpliendo lo esperado. Por una vez, leñe, tampoco es tan malo. Entiendo algunas críticas sobre el tono o la rapidez para cerrarlo todo, pero que la “clausura” sea un error, no sé, me sorprenden algunos críticos (pocos, también es cierto).

    ANN: Lo he añadido a la reseña. Gracias.

    DANIEL: Es el punto más discutible, lo de la ametralladora. En todo caso, sí es algo que la serie ha demostrado que entra en las dotes de Mr. White. No es algo a gran escala. En todo caso, fíjate que ya el episodio nos anuncia que todo va a irle de cara (¿intervención divina, incluso?) cuando “reza”… porque ahora ha decidido que va a hacer las cosas bien, por justicia, no por propio beneficio. No estoy justificándolo, pero sí explicitando que el propio capítulo nos sugería una causalidad diferente desde su segundo minuto.

    POL: Umm, no, no me convence tu argumentación. Sobre todo, porque pones la carga de la prueba en los receptores de ese dinero. Si nunca saben el origen (y creen que es un origen limpio), ¿por qué han de tener culpa “moral” en aceptarlo? La moralidad juzga las acciones de los hombres; Walter Jr. recibiendo una donación de unos amigos de sus padres que se sienten culpables o sienten lástima por él… en ningún caso puede ser una acción reprobable. Yo creo que es más simple: Walter quiere intentar redimir el daño causado y juega a un maquiavelismo “ciego”. Quiere el bien de su hijo y emplea las posibilidades para que lo reciba… sin que sepa que el dinero proviene de él. Es casi de ONG o de misionero; no hay maldad, al contrario, un tremendo amor hacia su hijo.

    OSKAR: Je, no creo que lo haga más. Esta vez era una serie que sabía capital, que adoro, que está muy unida a este blog y, sobre todo, que eran solo 8 capítulos y 4 me pillaban aún de vacaciones.

    SWAERINGEN: Uff, ¿demasiado? Aunque, en efecto, estos no suelen dar puntadas sin hilo. En todo caso, no termino de ver el simbolismo de juntar a Cristo con símbolos satánicos…

    ROGER: Yo no conocía a esa banda, leñe, pero molan. Eso sí: como digo, me ha parecido “tonalmente” fuera de juego con la trascendencia de un momento así.

    SARA: No he tenido tiempo para nada. Luego te leo. Un beso.

    DAVID LYNN: Y lo mejor, se da cuenta de que hay un coste que asumir por haber estado vivo de esa manera… y haber causado tanto daño. La puñetera ambigüedad. En parte, Gilligan y cía le absuelven con este final. ¡Pero es que buena parte de los espectadores también lo harían!

    IKER: Sí, sí, lo sé. Pero una vez puestos, seguro que dijeron: “oye, vamos a hacerlo de forma que, además, se le pueda sacar una lectura simbólica”.

    RUPS: Gracias. Entiendo esa crítica que dices, es un episodio poco “Breaking Bad”, puesto que las cosas quedan demasiado atadas, no hay esa constante fragilidad violenta de otros momentos. Pero tiene su sentido: el propio Walter es el que decide clausurar, el que sabe (así se lo dice a Skyler) que esa noche acabará todo. El problema, creo, es que estábamos acostumbrados a un sobresalto continuo, pero no me parece raro que en un cierre la cosa adquiera quietud. Ya no hay consecuencias que asumir, ya no hay semana que viene para deshacer lo andado. Es un “hasta aquí” muy calculado por Walter. De la stevia hablo más abajo, pero lo de la dirección de los Elliots no es sospechosa: estuvieron en su casa en una fiesta de cumpleaños en el cuarto o quinto capítulo de la primera temporada. ¿Por qué habrían de cambiarse de casa en solo dos años? Y lo de la suerte que decía antes: el propio relato nos insiste en que esta vez tendrá “ayuda divina” precisamente por haber optado por el camino correcto.

    JAM: He visto por ahí una colección de varios posters sobre la finale espectaculares. Pero no recuerdo dónde. Estaba ese y otros tres o cuatro flipantes. ¿Alguien puede traerlos?

    OZYMAN: Bueno, bueno, acuérdate de la parábola del hijo pródigo (o del final de “Centauros del desierto”). Al final, cuando toca apretar el gatillo, Walter ve a alguien a quien quiso. Haz una cosa: revisa las miradas que se gastan justo cuando están fuera de la casa de los nazis, antes de que se suban al coche. Ahí se dice mucho (sin palabras).

    JORGE: Interesante similitud.

    PABLO: Yo no me di cuenta de ese detalle hasta después (de hecho, hasta tu comentario), pero volviendo a ver el episodio, la lleva en todo el cierre, la misma ropa con la que comenzó, una metáfora, pues, de ese intento por regresar al hombre que fue.

    CMF: Ja, te envío un jamón :)

    RUBÉN: Justo aquel truquito con Tuco es de lo que menos me gustó de la primera temporada, me parecía un poco forzado tanta bravura entonces. Gracias.

    NOOTNA: Sí, ese detalle lo he leído en Vulture. ¡Es cierto! Y, claro, no es casualidad. Yo no me di cuenta y tuve que revisarlo, je.

    ZARGETAFE: Hombre, teniendo en cuenta que solo he reseñado ocho capítulos, por lo menos entre las diez mejores sí estaría :)

    CRONICASDERICK: Jo, he tenido que revisar ese momento, puesto que una de las cosas que me llamó la atención (lógica dentro del relato) era la frialdad de Skyler, permitiéndole ver a su hija, pero poco más, eso sí, diciendo mucho con la mirada (una mezcla de pena, compasión, rabia). Eso se realza con ese pilar que les separa. El gesto no es tan, tan explícito como dices, es más bien un gestito, una vez que ha pasado. Vemos como abre la mano y la cierra, en señal de “ey, al menos, una despedida”. ¡¡Se han querido mucho, leñe!! Pero eso realza aún más la complejidad de ese momento. ¡Gracias por señalármelo, brillante!

    ROGORN: Yo creo que es un signo claro de que los creadores (y, como ha ocurrido durante buena parte de la serie, también los espectadores) absuelven en parte a Walter. De hecho, él sabe que va a morir, por eso se despide de todos. Es un gesto sacrificial de alguien que ha sido muy hijoputa, pero también ha tenido una parte noble. Walter White nunca ha sido un villano puro (si acaso, en algunos momentos de la primera parte de la quinta). En lo que escribí para Jotdown intentaba explicarlo con más profusión. Que no lo mate Jesse es algo, precisamente, que salva la moralidad de Jesse (no comete otro asesinato). En todo caso, es una absolución muy parcial para Walter: leñe, ha muerto y ha perdido todo lo que quería… salvo la leyenda de Heisenberg.

    CHEMA: Ahí sí que hubo algo de sorpresa en el previsible último capítulo, ¿no?

    ALFREDO: Gracias.

    EDUARDO: A ver, que veo que os enzarzáis con lo del azucarillo, algo que presenta menos problemas que otras cosas (por ejemplo, lo de entrar -y salir- en casa de Skyler). No te olvides, Eduardo, que lleva 6 meses rumiando planes en New Hampshire. Todo ocurre en un día, sí, pero la preparación es previa. No soy un gran experto en sobres de edulcorante, pero me temo que tampoco debe cantar tanto hacerle un agujerito y después poner un poquito de pegamento, leñe. Sobre todo si el sobre de stevia lo compras con antelación (que será tan fácil de conseguir como un terrón de azucar Carrefour). En todo caso, aquí olvidamos algo clave: nosotros estamos muy pendiente de la stevia… pero Lydia no. Si coge un sobre y ese sobre tiene algún “defectillo” mínimo, ella no va a pensar que se trata de ricino para envenenarla, mientras que nosotros sí. Algo similar ocurre con lo de que nadie se percate de Walter. Va vestido como un pordiosero durante buena parte del día, ha adelgazado mucho, cambiado de gafas, adquirido pelo… Nosotros estamos todo el rato pendiente de él, pero la peña se cruzará y ni le mirará a la cara, salvo que salude, como con Caroll. Y, bueno, que Albuquerque no es una aldea, joer, que tiene más de medio millón de habitantes.

    CARNIVEX: Lo que te dice Oskar más abajo. Lydia The Tattoed Lady.

    PABLO: Bien visto, je.

    #1 de octubre de 2013 a las 16:42

  51. “Una clausura que no ha alcanzado la perfecta devastación de aquel “Family Meeting” de The Shield”

    Para mi no es que no la haya alcanzado, es que en este último capítulo ni se le ha acercado. La maestría del final de Breaking se encuentra en Ozymanias, pero en Felina no, ni remotamente.

    Algo decepcionante, previsible, mucho fuego de artificio y poca épica. Una pena, a mi me ha dejado frío.

    #1 de octubre de 2013 a las 16:57

  52. Jajaja
    Grande Albertonahum. . .
    Me refería a reseñas en general. . .no a las tuyas ni a las de esta serie en particular.
    ; )
    Pero sabes que es por trollear un poco. . . Siempre me han parecido buenas.

    Ya. . .si lo de la caja se que se la regaló a los padres. . .pero el hecho de que salga ahora el cómo la hizo. . .no se.

    En general se ha desplazado un poco a Jesse en estos últimos capítulos

    #1 de octubre de 2013 a las 17:25

  53. Ahora me voy a descolgar con un deseo.

    Que dentro de 5 o 6 años Vince recupere la serie. WW no murió, la imagen que vemos de él es la de un hombre que ha desfallecido por la pérdida de sangre de una herida en el costado que no es mortal.

    WW está en una prisión federal de alta seguridad, vive plácidamente entre el temor y el respeto del resto de presidiarios que conocen la leyenda de Heissenberg. Se ha convertido en el capo dentro de la prisión y no tiene motivos para desear otra cosa que la admiración de los que le rodean. Hasta que llega a sus oidos por un nuevo preso que la Blue Meth ha vuelto a las calles y averigua que algún cártel ha localizado a Jesse en una carpinteria en México y lo ha secuestrado para obligarle a cocinar de nuevo. Al mismo tiempo descubre por una visita de Walter JR que Elliot y Gretchen descubrieron su treta y no han cumplido con el trato.

    WW entonces idea un plan para escapar de la prisión de máxima seguridad, rescatar a Jesse y vengarse de sus antiguos socios

    #1 de octubre de 2013 a las 18:16

  54. AlbertoNahum,

    Que hay una componente de bondad y amor en el gesto de darle el dinero a Gretchen y Elliot para que se lo hagan llegar a Jr. es algo que, por supuesto, te compro sin reservas: está claro que la hay. Y también una componente puramente práctica: es la maniobra que Walter necesita para lograr su objectivo. Perfecto. Pero ese gesto encierra también, a mí modo de ver, una pequeña (o no tan pequeña, que es a lo que voy yo) venganza/reprimenda. ¿Que tu dinero es mejor que el mío porque alguien ha tenido a bien determinar que eso es así? Pues toma dos tacitas.

    De hecho, ya en la primera temporada, al introducir la historia del triángulo Walter-Gretchen-Elliot, se juega con la idea de que, quién sabe, a lo mejor si Walter no fuera un profe de instituto que trabaja en un túnel de lavado por las tardes (a pesar de tener un cerebro privilegiado y ser un verdadero genio de la química, por cierto) y tuviera la morterada de pasta que tienen los otros dos, no hubiese acabado tirando por el camino que todos conocemos (habría podido pagarse la quimio por sí mismo, ya habría podido garantizar el futuro de su familia cuando él no estuviera, etc.). Además, los oscuros que hay en la gestación de Gray Matter Technologies (Gretchen y Elliot se ofrecen a pagarle el tratamiento a Walter por puro sentimiento de culpa), apuntan también hacia el hecho de que, si todo el mundo hubiese jugado siempre limpio, seguramente también Walter estaría viviendo en la abundancia . Al fin y al cabo, lo que hace Walter a lo largo de toda la serie (entre otras muchas cosas, claro está) es amasar esa morterada de pasta que no tenía inicialmente para, al final, legársela a su hijo (que sí la hubiese aceptado de buen grado de no tratarse de dinero sucio… o de no conocer el origen del dinero, que es en verdad lo que sucede con el dinero de Gray Matter). De ahí, pues, la idea de que quizás el dinero de Gretchen y Elliot no sea en verdad tan limpio, aunque las leyes (y, por tanto, cierta moral establecida) no lo determinen así. Y de ahí, pues, la dosis de venganza que encierra ese gesto.

    Por otra parte, yo no digo que el hecho de que Jr. acepte un dinero sin conocer su origen o conociéndolo sea una acción más o menos reprobable. Lo que digo es que, en realidad, Jr. (y en esta jugada, Jr. somos todos) no decide por sí mismo si el origen es aceptable o no, sino que hay toda una serie de dispositivos y mecanismos de tipo social y político que son los que en verdad toman esa decisión por él. Y Walter, al haberse situado por encima (o, cuando menos, al margen) de todo ese aparato, se ha situado también por encima/al margen de su propio hijo. De este modo, la crítica/venganza hacia todo ese aparato que supone el gesto de darle ese dinero sucio a su hijo a través de los convenidamente limpios Gretchen y Elliot es, por tanto, también una crítica/venganza hacia su propio hijo… al que él ama por encima de todas las cosas, desde luego que sí (de hecho, escribiendo esto me doy cuenta de la contradicción que encierra ese gesto de Walter -es tanto una victoria como una derrota en sí mismo-, lo que le da aún más valor e interés).

    #1 de octubre de 2013 a las 20:31

  55. Gran serie cuyas virtudes son también sus defectos. Gilligan ha huído de las dudas lostianas hilando fino siempre, pero olvidándose muchas veces el alma.

    +Cómo pueden salir más los colegas de Jesse que el propio Jesse? Mal.
    +Aunque el tema metralleta venga de lejos (ya se hablaba en la segunda temporada) y ya sabíamos que Walter ama Scarface, no me trago a este McGyver logrando la cuadratura del círculo.
    +Aplausos para la confesión en la cocina (por fin) y ver cómo a Walter no lo mata nadie, se lo hace él solito. Bueno, a Walter le mata Heisenberg, como no podía ser de otra forma.

    Más:
    http://yonomeaburro.blogspot.no/2013/09/breaking-bad-5×16-felina-ha-sido-un.html

    #2 de octubre de 2013 a las 0:37

  56. [url=http://awesomelyluvvie.com/wp-content/uploads/2013/09/Felina-Breaking-Bad.jpg] BRILLANTE [/url]

    #2 de octubre de 2013 a las 10:48

  57. [url=http://awesomelyluvvie.com/wp-content/uploads/2013/09/Felina-Breaking-Bad.jpg]BRILLANTE[/url]

    #2 de octubre de 2013 a las 10:55

  58. No Dexter, no Breaking Bad, ¿quien llenara ese vacio?

    #2 de octubre de 2013 a las 16:21

  59. Lo espero con hambre, gracias!

    #2 de octubre de 2013 a las 17:53

  60. No comparto para nada lo que se comenta aquí y en otros foros de los epílogos… Para nada lo veo así, ya que creo que es una línea argumental continuada, con saltos lógicos en el tiempos debido a las decisiones de Walt, pero para nada creo que pudiera considerarse eso un epílogo. Hay un momento de calma, eso sí, pero es lógico, porque Ozymandias fue casi un ataque al corazón. Fue el subidón definitivo de la sobredosis de poder y ambición que tuvo Walter. El penúltimo capítulo la resaca de toda la borrachera en general, y en el último capítulo es cuando hay que levantarse por la mañana de nuevo a trabajar, con todavía dolor de cabeza, pero afrontando las consecuencias de la juerga que hubo días antes. De ahí la relativa calma del penúltimo capítulo y las puertas que cierra Walter en el último capítulo (la apoteósica escena con Skyler y el trato con los Schwartz), antes de la esperada venganza, que en realidad es la manera que tiene Walter de pagar las consecuencias, o al menos la manera que ha elegido él, como siempre. Porque quiere ser él el que lo controla todo.
    Como he dicho en otro blog, para mí un epílogo sería ver cómo afronta Flynn la muerte de su padre, Marie encontrar el cuerpo de su marido muerto (y toda su familia, claro), el rumbo del juicio a Skyler, y el destino de Jesse, lleno de culpabilidad y dolor. Al menos es mi punto de vista, o quizás mis infructuosas ganas de ver más Breaking Bad como sea…

    #3 de octubre de 2013 a las 16:17

  61. Hola, Alberto.

    Sólo te escribo para decirte que acabo de descubrir tu blog, en mi deambular previo al síndrome de abstinencia post-Breaking Bad, que ya empiezo a notar, y me han encantado tus reseñas sobre los capítulos y temporadas de BB. Por un momento me ha parecido leerme a mí mismo, aunque mucho mejor expresado, eso sí :)

    Personalmente me ha parecido un final redondo, tanto como colofón de la serie, como a nivel de episodio. Obviamente, no todos tienen la misma opinión. De hecho, el carácter de epílogo que han tenido los dos últimos episodios, que, para mí gusto, ha conseguido dotar a la serie de un halo casi literario, es precisamente lo que para otros ha sido el mayor defecto, por no despedirse con más “fuegos artificiales”.

    En cualquier caso, sólo discrepo en un punto con tu crítica sobre “Felina”, y es cuando dices: “Ha quedado rara la última melodía, un offside setentero ajeno a la trascendencia del momento”. En mi opinión, no sólo no me ha parecido rara, sino que incluso tengo la impresión de que Vince Gilligan tenía esa melodía por ahí guardada, y ha adecuado el final para poder incluirla. Es broma, obviamente. Pero sí me cuesta imaginar un tema más acorde para lo que se ve en pantalla y para lo que quiere transmitir. Como bien comentas, temáticamente conecta muy bien, a nivel metafórico, con la historia. Incluso la propia historia de Badfinger podría acompañar también a esas connotaciones del momento (una historia triste, de éxito y tragedia, en la que el dinero y el poder acabo con la vida de dos de sus miembros). Pero en un plano netamente musical, a nivel rítmico, armónico y melódico, es también perfecta, en mi opinión. El tema tiene un componente épico, como de final de viaje, con ese riff inicial y ese lick característico que se repite durante toda la canción, y aportan la energía para afrontar la despedida. Es un irse por todo lo alto, con ganas. Pero a la vez está esa voz aterciopelada y potente de Pete Ham, y otro lick arpegiado, también recurrente, que recuerda vagamente al de Tangerine, de Led Zeppelin, que aporta un matiz más melancólico. Y mientras suena el tema, en escena vivimos el contrapunto de la calma de Walter, rememorando, mientras camina entre el material de laboratorio, y la urgencia con la que llegan los coches de policía, acompañados de sus sirenas y sus luces. Exactamente lo que evoca la canción: nostalgia y energía a la vez. La épica del viaje recorrido por Walt, y la melancolía del adiós.

    Tengo el disco de Badfinger donde aparece ese tema (Straight Up) desde hace muchos años, y lo he oído infinidad de veces. El lunes pasado lo escuché de una forma como nunca lo había escuchado antes. Y lo único que pude pensar cuando desaparecieron los créditos finales fue: “Gilligan, bitch!!!”

    #3 de octubre de 2013 a las 18:39

  62. Ante todo, felicidades por las excelentes reseñas, Alberto. Han supuesto visita obligada tras ver los capítulos. De la serie en su conjunto, poco más que añadir, ya se ha dicho todo. Una obra maestra y de lo mejor que un servidor haya visto jamás en un pantalla (y no hablo sólo de una pantalla de televisión). Comentaré mis dos momentos preferidos del último episodio:

    1- Cuando todo ha terminado, todo se ha perdido, el precio ha sido pagado, se ha asumido la culpa, Walter ha mirado a Heisenberg a los ojos (I did it for me), en ese momento de paz que precede a la muerte, con las sirenas de la policía borrosas en segundo término, vemos a Walt paseando por el laboratorio, admirando y acariciando a su criatura, en un último destello de orgullo y cabezonería infantil magnifícamente subrayado por el gran tema de Badfinger (con ese aire enérgico, juvenil y un poco ingenuo de amoríos pop). En ese momento sentimos piedad, lástima y hasta ¿¿compresión?? por ese hombre que se negó a ser un mindundi y fue demasiado lejos.

    2- La no-despedida de Walter Jr. Manual de como decir mucho con tan poco. Sin énfasis de ningún tipo, ni violines ni gaitas. Conceptual y técnicamente magistral. Walt ya es un fantasma, tiene a su hijo delante, a escasos metros de él, y no puede tocarle, ni hablarle… todo ha terminado. Flynn entra en casa y vemos a Walter darse la vuelta cabizbajo y largarse, saliendo de foco. La secuencia que más duramente expresa las consecuencias de los actos de Heisenberg.

    Va a llover (y mucho) hasta que volvamos a toparnos con algo tan bueno.
    A ver que nos depara el futuro. Habrá que tener un ojo sobre el Sr. Gilligan, de eso no hay duda.

    Saludos!

    #4 de octubre de 2013 a las 13:45

  63. Yo voy a añadir en modo testimonio que esta reseña es, simplemente, un epílogo ejemplar. Y que el mundo no ha acabado porque ¡Alberto sigue escribiendo!, pero, jo, cómo ha subido el nivel esta serie. (No doy para más, llevo una semana con fiebre y no, parece ser que no era ricino).

    #4 de octubre de 2013 a las 20:50

  64. Ahora afronto cualquier problema mejor porque… “¡menos mal que ha pasado después de Breaking Bad!”.

    😀
    S.A.

    #4 de octubre de 2013 a las 22:55

  65. ¡Hola!

    Creo que una semana después, ya he leído casi todo lo que se ha escrito del final de Breaking Bad. Lamento haber llegado tarde a tu blog porque debió ser interesante seguir tus interesantes reviews a ritmo USA 😉

    A mí me gustó el final, y creía tener una idea muy clara sobre él, parecida a la tuya, pero explicada con menos maestría, claro :). Y estaba convencida hasta que leí lo que escribieron en Al Final de La Escapada. No había leído ese punto de vista y, lo compartas o no, me parece muy interesante, sobre todo la parte en la que habla de Heisenberg y Walter. No sé si es cómo hiló su discurso, pero la verdad es que me gustó mucho porque me hizo pensar y eso siempre es bueno.

    Gracias por tu blog, soy una fija a partir de ahora.

    #7 de octubre de 2013 a las 9:29

  66. No comprendo lo del McGyver, considerando que Walt tuvo al menos un mes para prepararlo todo. A mí mepareció una de las escenas de tiroteos más geniales que he visto. Por lo demás, una excelente crítica, como siempre. Da realmente gusto leer algo así.

    #9 de octubre de 2013 a las 21:45

  67. Baby Blue es una de las mejores canciones de la historia y su inclusión como útlimo tema de Breaking Bad hace mas grandes todavía a estas dos obras de arte.
    Gran trabajo Alberto.

    #11 de octubre de 2013 a las 17:45

  68. La verdad es que llevaba muchos blog buscando este tipo de informacion, y aqui esta explicado excelenteMuchas gracias!! Besos! Pd: Enorabuena por el blog!, esta excelente.

    #2 de noviembre de 2013 a las 12:25

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