04 de abril de 2013. Archivado en Justified. Comentarios: 10 Comentarios

Nunca abandonarás Harlan con vida

Ahora mismo no hay serie más gozosa que Justified.

He esperado cada capítulo con una ansiedad que solo me producen The Americans, The Good Wife o Breaking Bad. Las aventuras de Raylan Givens y Boyd Crowder consagran, como he escrito otras veces, la mejor conjunción entre la mirada autoral de la televisión de calidad y el necesario entretenimiento de un medio masivo. Un placer explosivo y crujiente, con escenas de acción viscerales y duelos dialécticos, donde ser duro no es una opción sino el primer mandamiento.

Puede que Justified (en España por Calle 13) no alcance la estilización narrativa y estética de los publicistas de la AMC ni ostente la densidad argumental y la repercusión sociológica de los dramas de la HBO. ¡Pero, demonios, qué apasionante puede llegar a ser una historia bien contada! Tan simple… y tan difícil.

Justified, tras cerrar una cuarta temporada formidable, ya se va haciendo un hueco entre las grandes. ¿En el podio? ¿En el top ten? ¿Entre las veinte mejores? Ufff, no sabría decir, pero desde luego si las dos temporadas que le quedan mantienen este nivel, la historia de Elmore Leonard y Graham Yost se convertirá, como mínimo, en un Zico o un Platini (*). Como mínimo.

(*) Ya saben, cada década tiene su genio: Di Stéfano, Pelé, Cruyff, Maradona, Zidane, Messi (si gana algo con su selección). Y en luminoso segundo plano emerge una aristocracia donde la perfección tropezaba siempre con un talón de Aquiles: Garrincha, Best, Puskas, EusebioBeckenbauer, Zico, Platini, Van Basten, Maldini, Ronaldo

Cada capítulo de Justified ha sido una fiesta. Exponente privilegiado de lo que Robin Nelson bautizó como “flexi-relato“, el emblema de la FX se toma la narrativa muy en serio. Hay escaramuzas que ocupan un capítulo (la bella Jackie Nevada), subtramas que se prolongan durante varias semanas (el marido grandullón, el predicador con sus serpientes), ocasionales que van y vienen (Jody Adair, Constable Bob), misterios de temporada (¿quién diablos es Drew Thompson?) y conflictos atávicos que se arrastran desde el piloto (el triángulo “amoroso” entre Raylan, Arlo y Boyd). Por ejemplo, el amigo Shelby ya aparecía en la segunda temporada, como un esporádico al que le parten los dientes; en la tercera ganó terreno y, ¡pum! su personaje ha explotado de forma inesperada (y muy jugosa) en esta cuarta. Un ejemplo diferente es la trayectoria del sheriff anterior, el interpretado por Brent Sexton: tres capítulos durante el primer año y vuelta carcelaria en 2013, para un rol pequeño pero clave en el devenir del argumento.

Son dos botones que sirven para explicar cómo los guionistas miman la trama y consiguen que la parte procedimental de cada capítulo se integre con las historias de fondo. Han sabido configurar un “ecosistema” en Kentucky (y las necesarias complicidades con los actores y sus agendas), donde los personajes pueden entrar y salir si el relato los necesita. Mykelti Williamson era uno de los pilares de la tercera temporada; en esta cuarta solo asoma en un par de capítulos. Natalie Zea (enfrascada en The Following) ha mejorado mucho a su Winona al exponerla solo lo justo y necesario. Y así con muchos otros actores. Y, ojo, este mérito también hay que atribuirlo a los productores ejecutivos, capaces de mantener una constelación de estrellas pendiente de la evolución del relato, deseando estar ahí cuando se les requiera.

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En este sentido, hay que aplaudir a los guionistas comandados por Yost su humildad para reconocer lo que falla en el relato y tratar de ponerle remedio. Aconsejo leer despacito esta entrevista que le hace Sepinwall y esta otra en The AV Club (gracias, @lobavieja), no tienen desperdicio. Conscientes de la falta de profundidad de Tim y Rachel, por ejemplo, este año se han esmerado en darles más cancha; el propio Yost reconoce que aún les falta mejorar con la fémina. Pero Tim, oh Tim, fíjate que a mí ya me gustaban sus réplicas cuando era un secundario bidimensional… Pues este año ha seguido el tira y afloja con Raylan y ha ganado profundidad -antiguo alcoholismo, heridas morales en Irak- en su enfrentamiento con Colton, un patrón refinado de cómo elaborar una muerte poética sin caer en el énfasis sentimentaloide. “Creo que finalmente dejaré hoy de fumar”. RIP.

Hay que fiarse de un productor ejecutivo que afirma que “el mantra de la serie es darle al público lo que espera, pero de manera inesperada”. Porque ahí respira ese afán por innovar, por no repetirse, por buscar el aplauso de la gente que te ve. Por eso la estructura de Justified ha variado siempre. La primera temporada era más procedimental, la segunda era un poderoso clan enemigo, la tercera era un todos contra todos y, en esta cuarta, han apostado por el misterio y la ausencia de villano (**). Y lo han hecho con habilidad, sin estirarlo, de modo que para el capítulo 4.10 ya estaba el enigma resuelto y solo quedaba afrontar las consecuencias de la búsqueda. Así, los personajes y sus conflictos han prevalecido sobre los mecanismos narrativos. A recoger lo sembrado; lógico, pues, que haya tenido tanta fuerza la segunda mitad de la temporada.

(**) Dicho esto, yo reconozco que en varios tramos me he perdido, hasta el punto de que a veces tenía que hacer un esfuerzo por recordar por qué narices Drew Thompson era tan importante para TODO el mundo. Sin embargo, como me ocurre con la novela negra clásica, la complejidad de la peripecia narrativa quedaba en un segundo plano, puesto que lo importante eran los personajes, el aroma y las divertidas/peligrosas situaciones en las que se ubicaban los protagonistas.

De hecho, los dos mejores capítulos del año se plantan ahí: “Outlaw” (4.8., dirigido por el cineasta John Dahl) y “Decoy” (4.11.). El primero provoca -entre muchas otras cosas, pues es un episodio ocupadísimo- ese estoicismo samurái que hace de Raylan Givens un tipo fascinante y atormentado tras su coraza de John Wayne. Las reacciones a la muerte de Arlo, además de catapultar la complejidad del vaquero, pavimentan el aura funesta de Raylan. Esa que emerge, esplendorosa, en el último plano de la temporada, mientras contempla su propia tumba al ritmo de “You’ll Never Leave Harlan Alive“. “Bésame. El. Culo”, le escupía su padre antes de viajar al otro barrio. Ouch.

Por su parte, “Decoy” hace gala de una espectacular tensión narrativa y condensa en 45 minutos las maravillas de Justified. Va mi tirada de la moto: Justified es la serie que destila los mejores diálogos de la televisión contemporánea. En ninguna otra empleo tanto el mando a distancia, para rebobinar y volver a reírme con una réplica, una ironía o una amenaza expresada con la frialdad de un esquimal.

Es el goce al que me refería al principio. Las conversaciones se mastican. Hay deleite en el habla. Y el milagro es hacer pasar por natural y auténtico semejantes vaciles (***). En “Decoy”, de nuevo, es digno de repasar una y otra vez la conversación telefónica entre Tim y Colt, preñada de dobles sentidos, camaradería y un dolor común (“Estoy escribiendo un libro ambientado en Irak…” “¿Quieres conocer la parte triste?” “Ah, ¿hay una parte triste?”).

(***) En el coloquio organizado por Calle 13 hace un par de meses, analizamos esto con Alberto Rey y Juan Carlos Galindo. Mi tesis es que la retórica de tipo duro funciona porque, en efecto, los actos acompañanan las amenazas (esto no es Sons of Anarchy) y, sobre todo, porque siempre sobrevuela un tonillo de autoparodia y humanidad que hace digerible esta prosa de western y frontera (justo lo que no conseguía Banshee, tan seria que se tomaba a sí misma).

Pero mejor aún es toda la secuencia en el Instituto. Ya lo anticipa Nicky Augustine, enervado por la pomposidad de Boyd: “Tío, me encanta la forma que tienes de hablar. Gastas cuarenta palabras donde bastarían cuatro”. Esa es la gracia, precisamente: diálogos y dinamita (****). Para qué liarte a tiros si puedes aprovechar para rememorar aquel astronauta que os visitó cuando vestiáis pantalón corto e inocencia. Para qué va el Constable Bob a cantar si puede tomarle el pelo una y otra vez a su torturador con variaciones de Drewbacca. Por qué enfrentarte con los esbirros de Theo Tonin si puedes convencerles de que es mejor que abandonen sanos y salvos, antes de que llegue la pasma. Gastas cuarenta palabras, sí, pero te ahorras unas cuantas balas.

(****) Otra secuencia paradigmática al respecto: Raylan se enfrenta al falso sheriff en el garito de Boyd y Ava. Pistolas en alto, frases cortantes y, de repente, Raylan -para desesperación del matón- ignora la amenaza y entra en disquisiciones sobre anillos de compromiso, invitaciones de boda y esa manía de Ava para emparentar con los Crowder. Un modo muy efectivo de aumentar la angustia y rebajarla al mismo tiempo. ¡¡¡Bum!!! “Dió, espero no haberme equivocado”, murmura tras vaciarle el cargador.

Es el estilo de Justified: mouriñismo en estado puro. Multiplicar la tensión con palabras, no perder la calma, buscar el cuerpo a cuerpo, no arredrarse nunca. Esta es mi espinillera favorita del año (a partir del 0’19″): “Parece que tenemos una cita”:

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 Con tanto ajetreo, en ocasiones parecía que Raylan era otro secundario en una serie coral, llena de tipos carismáticos. Sin embargo, el capítulo final -contemplativo y locuaz, tras la feroz defensa de Wynona y su hija- le reubicó como esa silueta griega que no encuentra su sitio, apaleada hasta por quién le dio la vida, con la espada de Damocles de su destino siempre reclamando sangre. Quizá no sea tan buen tipo, al fin y al cabo. ¿O sí?

Raylan: “Creo que adoras cualquier cosa que te permita apoyar por la noche tu cabeza en la almohada pensando que no eres el malo”.

Boyd: “¿Sabes lo que me pregunto? ¿Qué te dices a ti mismo por las noches, cuando apoyas la cabeza en la cama, para despertarte pensando que no eres el malo”

¿Y Boyd? Simplemente es la otra cara de la moneda. Ese montaje alterno -con Raylan cerrando el círculo, tapando el agujero- donde les vemos transitando hogares que nunca les pertenecerán.  Como dicen aquí, “una [Raylan] de un pasado del que no puede escapar, la otra [Boyd] de un futuro que nunca alcanzará”.

Así que no nos engañemos: Justified es entretenida como pocas, pero también es una puñetera tragedia griega. Llena de fantasmas. Por eso es grandiosa. Porque ya sabemos que Raylan nunca abandonará Harlan con vida.

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———–

Algunos comentarios sueltos:

-No sabría decir si esta temporada ha sido mejor que la de Mags Bennett. Quizá unos milímetros por debajo, pero poquitos.

-Hay algo de esta temporada que me dejó inquieto, no me lo tragaba, me parecía un recurso caído del cielo: los ricachones que mueven los hilos en Kentucky, que se supone que han dejado hacer a los Crowder. Por suerte, la sensación de que una logia masónica dominaba los destinos del condado se diluyó pronto y Boyd supo darle la vuelta a la tortilla. Mucho mejor así. Aunque, bueno, también es cierto que Lee Paxton se toma su revancha logrando el encarcelamiento de Ava. Esperemos a ver qué tal evoluciona esto.

-La famosa humanidad de los personajes se encarna como un guante en el sheriff Shelby y Ellen May. Ese volantazo del personaje interpretado por Jim Beaver entronca con la nobleza vital de Justified: la peña se complica la vida para rescatar a otros. Ellen May, por su parte, ha regalado una evolución deliciosa: la culpa por el crimen, la necesidad de perdón, la rabia cuando escupe a Ava, el cariño filial hacia Shelby… todo ello desde un personaje simplón que, sin embargo, ha edificado una riquísima complejidad. Lo dicho: para el misterio de la vida no hace falta ponerse intenso ni leer a Sartre; basta con saber mirar.

-La ropa interior de Rachel, jeje. ¿No parece que hay cierto flirteo sano con Raylan?

-Otro acierto de los narradores fue el de confundirnos con la trama religiosa. Pensé que iba a ser una de las líneas principales de acción de la temporada y, sin embargo, ejerció su papel y se retiró a un discreto segundo plano.

-Wynn Duffy y Art Mullen: dos presencias que elevan cada escena en la que aparecen. Y, como ya he dicho, sirven para remarcar la humanidad de los personajes. Me quedo con el detalle de Wynn palmeando a Raylan tras enterarse de la muerte de su padre. Al final resulta que entre tanto odio surge una brizna de afecto y respeto mutuo.

-El salvaje Nicky Augustine también ha ido ganando empaque conforme avanzaban los episodios. Sus diálogos han sido memorables, desde el puteo con Ava, hasta el traductor de Google para entender a Boyd, pasando por sus frontones dialécticos con Raylan. El final en la limusina es de una honestidad brutal: “Yo no tengo una placa. Solo tengo mi palabra. Así que si digo que voy a matar a tu familia, voy a matar a tu familia”; las amenazas están para ser cumplidas y no puedo permitirme el lujo de mostrar debilidad con estos salvajes de ahí fuera. Pero, oye, Raylan estaba un mes suspendido y, en efecto, volvió a demostrar que las palabras pueden ser más efectivas que las pistolas. “Aún estás dentro de la limusina. Relax”. Sus manos, estrictamente, no están manchadas de sangre. ¿Un movimiento de ajedrez demasiado enrevesado para un tipo como Givens? Quizá. Pero solo por la llamada posterior de Art apuntándose el tanto, ya valió la pena.

-Me encanta cuando los personajes sueltan alguna referencia a la cultura popular. Mi favorita, cuando en “Kin” (4.5.) Boyd le espeta a Raylan: “Silbaría la canción de Deliverance si supiera que tienes más sentido del humor”. Por cierto, Raylan le devuelve la patada al final del capítulo, tras dejarlo esposado a un árbol: “¿Qué hablas de que no tengo sentido del humor? Esto es divertido. Yo sé que me estoy riendo”. Y yo, no te jode.

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10 Comentarios

  1. Y las conversaciones entre Boyd y Raylan? En pocas series disfruto tanto como cuando estos dos enemigos/amigos de toda la vida tienen un dialogo. Que poco me recuerda Walton a Shane y como habla(el acento sureño es muy bueno en pequeñas dosis).

    #4 de abril de 2013 a las 15:52

  2. “Justified es la serie que destila los mejores diálogos de la televisión contemporánea. En ninguna otra empleo tanto el mando a distancia, para rebobinar y volver a reírme con una réplica, una ironía o una amenaza expresada con la frialdad de un esquimal.”

    Y tanto, lo mismo me pasa a mí. Me encanta pillar el mando y regocijarme en la última perla de Raylan, Boyd o el propio Art. Son una auténtica gozada los diálogos, con ese sutil humor presente todo el rato. Podría discutirle el trono la escritura de Winter en Boardwalk empire, pero creo que después de esta temporada prefiero los balazos verbales de Raylan que la fina ironía de Nucky. Me rio más.

    La frase de Augustine a Boyd (“me encanta su manera de hablar, usa 40 palabras donde con cuatro sería suficiente”), fíjate si me hizo gracia que la tengo grabada en el Iphone. No se puede describir mejor la verborreica manera de expresarse Boyd. Lo mismo que la que le suelta Art a Raylan a principio de temporada: “has sido tantas veces investigado por asuntos internos que te tienen en marcación rápida”, jaja. Quizá sea lo que más disfruto de Justified, esos diálogos socarrones entre Art y Raylan en la comisaría, llenas de humanidad en muchos casos.

    También celebro que hayan sumado capas a Tim y Rachel, injustamente desaprovechados en lo que va de relato. A ver si crecen un poco más en próximas entregas.

    En cuanto a la temporada, puede haber sido la mejor de la serie, si no fuera por la arrolladora presencia de Mags Bennet en la 2ª temporada. Pero como trama, tanto el desarrollo como la resolución del enigma (que tire la primera piedra quien imaginara que el dichoso Drew era el bonachón de Shelby) han sido magistrales, salpicada por los siempre presentes demonios de Raylan y las tribulaciones de Boyd, a quién por primera vez hemos visto perder la compostura cuando le han tocado lo que mas quiere. Justified se ha hecho grande (si no lo era ya). Quizá sea un Van Basten, pero puede pasar tranquilamente por un Messi según los ojos que la miren. Los míos ven a Messi.

    Un placer leerte una vez más.

    #4 de abril de 2013 a las 17:18

  3. Ah, y me alegra que junto a las maravillosas The good wife y Breaking bad hayas incluido esa fantástica serie que es The americans como tus mayores drogas televisivas. ¿Es cosa mía, o la serie de FX está haciendo muy poco ruido por aquí?

    #4 de abril de 2013 a las 17:31

  4. De nada. Empecé a ver Justified por Elmore Leonard. En los dos primeros minutos me enganchó. El diálogo y la cuenta atrás de los dos últimos minutos de la vida de un hombre son subyugantes. Condensan todo lo que después se ha desarrollado en la serie y muestran de manera concisa quien es ese gran personaje llamado Raylan Givens. Un hombre al que le importa más cumplir las promesas que el futuro, cómo mueren los hombres que el que mueran. Y tal vez sea porque el propio Elomore y su hijo son productores ejecutivos de Justified, lo cierto es que la serie respeta los diálogos cínicos y contundentes de sus novelas; lo que contribuye a que tenga un ritmo y una precisión de las que otras, con mucho más presupuesto, carecen.
    No puedo comentar nada de la cuarta temporada porque la sigo a ritmo de Calle 13. Precisamente anoche vi el 3.8 “Vigilando a los inspectores”, el de la bala lenta que reaparece.

    #4 de abril de 2013 a las 17:51

  5. Me quedo con la frase final de Winona:
    -Menos mal que no ha muerto a nadie.

    Pues sí. Menos mal.

    #4 de abril de 2013 a las 19:46

  6. Que grande Justified, pero mi sigue quedando la duda si los mejroes diálogos son de etsa serie o de The Good Wife. Creo sinceramente que Justified es la justa heredera de The Shield, mezclando procedimental con serializado, trayendo a personajes del pasado que acechan a los protagonistas, con un universo propio y con un lawman como protagonista que no es tan correcto. Veremos.

    Nuestor podcast: http://www.ivoox.com/podcast-el-stream-mato-al-cable-edicion-audios-mp3_rf_1950811_1.html

    Richard

    #15 de abril de 2013 a las 5:46

  7. Para mí esta cuarta ha estado a la altura de la segunda. No sólo cuenta con unos extraordinarios diálogos si no que también creo que el guión ha sido digno de la mejor tradición del cine y la novela negra. Los guionistas han sabido combinar las numerosas tramas (Drew Thompson, la lucha por el poder en Harlam, la mafia sureña, la búsqueda de Ellen May y su historia de amor con Thompson, el viaje a los infiernos de Colt Rhodes, la trama religiosa, los cazarecompensas, etc…) con una gracilidad pasmosa sin que, en ningún momento, rechinase el desarrollo de la temporada. Y si a esto le sumamos los diálogos, los secundarios y la excelente realización (mención especial a John Dahl) Justified se convierte en el mejor ejemplo de como conseguir una serie enorme sin perder de vista el objetivo principal: que pases cuarenta gozosos minutos delante de la tele.

    #16 de mayo de 2013 a las 17:34

  8. Que lastima el spoiler de Arlo que me comí, le perdí todo el cariño que le tenia a tu blog.

    #6 de agosto de 2013 a las 21:10

  9. Uy, lo siento Santiago. Supongo que con las prisas no me di cuenta en su día. Lo lamento.

    #6 de agosto de 2013 a las 22:26

  10. Di Stéfano y Cruyff no ganaron nada con sus selecciones.

    #2 de febrero de 2014 a las 23:18

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