28 de abril de 2012. Archivado en The Thick of It. Comentarios: 4 Comentarios

En el ajo de la política

Existe un tópico -manoseado ya hasta la náusea- que consiste en poner a parir a los políticos, una casta de chorizos, aprovechateguis, medradores y corruptos. Así, al bulto. Sin diferenciar. Una suerte de politicofobia de urgencia que ejerce de fast-food intelectual cabreado y supuestamente rebelde.

Pues no.

La realidad, por supuesto, se resiste a dejarse encerrar en el simplismo del eslogan. Hay de todo entre los políticos… como hay de todo entre la ciudadanía que los elige. Hay tipos que, literalmente, han entrado en política para jugarse la vida por unas ideas (concejales constitucionalistas en el País Vasco y Navarra, por ejemplo), hay administradores honrados, hay reformadores que han impulsado el bienestar de regiones, hay gente noble y eficiente… y sí, también ha pululado mucho iluminado y mucho gángster de concesión y maletín.

(Fuente: guardian.co.uk)

Este desahogo cívico viene a cuento para colorear The Thick of It, la desorbitada y crudelísima sátira política que la BBC emitió entre 2005 y 2009. Una respuesta a la majestuosidad de El ala oeste; un paso adelante en el Yes, Minister. La subo a la cubierta del blog ahora que su creador, Armando Ianucci, rastrilla las cloacas de Washington con Veep. Porque, en esencia, la propuesta de la HBO no es más que una hija repeinada de su mamá british. Mismo estilo docu-verité nervioso, similar retrato de las bambalinas de un poder de segunda y un reflejo compartido: los protagonistas pasan más tiempo solucionando desaguisados (que ellos mismos crean) que practicando la acción política.

Por eso The Thick of It resulta tan dolorosa y, al mismo tiempo, honesta. No atiza una valoración moral a la tribu de gobernantes y demás corte. Al revés: tanto el Hugh Abbott de la primera temporada como la Nicola Murray de la tercera son buena peña. Hasta tiernos. Lo que ocurre es que forman parte de un aparato burocrático gigantesco y lideran ministerios (“Asuntos Sociales y Ciudadanía” en este caso) que se dedican a martillear la nada. Su problema, pues, es otro: la incompetencia técnica, la falta de carácter, los principios-veleta, la obsesión con la imagen periodística, los malos consejeros y, of course, también alguna que otra puñalada trapera. Es decir, padecen las mismas taras que el resto de la sociedad civil a la que representan.

Así, con ese fondo bilioso y esa atmósfera que oscila entre la tensión pasiva y la estupidez activa, The Thick of It refleja el ocaso de la Política -en mayúsculas- y pone el dedo en la llaga. La política queda convertida en algo meramente reactivo: la agenda la marcan los medios de comunicación, las redes sociales o los gritos histéricos de la opinión pública. Los mandatarios se limitan al catenaccio y, en consecuencia, sustituyen la toma de decisiones por el mero control de daños.

Ahí es donde entra en escena el revulsivo: el excesivo Malcolm Tucker, uno de los secundarios más eléctricos y divertidos de la historia de la pequeña pantalla. Un escocés escocido. Un spin doctor -inspirado en  el blairiano Alastair Campbell- que no habla, escupe. Un tipo soez, maniático, espinillero, abusón y, oh-oh, muy eficiente. Sobre la patulea de antihéroes que pueblan la serie, Tucker se eleva furioso con unas réplicas -tantas veces, intraducibles- que superan a las de Gene Hunt, que ya es decir:

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The Thick of It podría traducirse como “estar en el ajo” o “en la pomada”. El problema del ajo, como todo el mundo sabe, es que arrasa allá por donde pasa.

Avisados quedan.

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4 Comentarios

  1. No he visto la serie, pero la película me encantó, haciéndome reír como hacía mucho en el cine.

    #29 de abril de 2012 a las 20:25

  2. Sólo vi la primera temporada, aunque me quedé con ganas de más, pero no he encontrado todavía tiempo para hacerlo.

    Visto el piloto de Veep, se confirma que The thick os it está a años luz. Todavía no he visto una adaptación o traslación del universo de una serie británica a EEUU que me haya convencido. Les falta punch y garra. Desmelenarse, vamos.

    ¿Recomiendas verla entera, entonces?

    #6 de mayo de 2012 a las 18:59

  3. Yurik: Pues yo no vi la peli…

    Fer: Yo he visto la primera y la tercera y me parece que están al mismo nivel. La segunda, por lo visto, es una colección de especiales que debe terminar como el rosario de la aurora. Pero si has visto la 1ª, no hay muchas más novedades, si acaso un tono un pelín más oscuro.

    #9 de mayo de 2012 a las 12:43

  4. He visto Veep desde que comenzó y muchos episodios de Thick of it y la verdad no me parece que sean tan iguales, tienen un sentido cómico muy diferente, Ianucci mismo ha dicho que son muy diferentes y concuerdo con él Veep es de comedia irónica pero más ligera y no tan recalcitrante, la otra es más crítica que comedia.

    #25 de octubre de 2013 a las 19:57

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