20 de octubre de 2011. Archivado en Homeland. Comentarios: 8 Comentarios

El soldado sin nombre (Homeland)

Tres capítulos dejan material suficiente para apuntar, sin pillarme una pilotitis, mis primeras impresiones de Homeland, el mejor estreno de este otoño para críticos tan dispares como el del grupo Joly, el del diario El Mundo o, allá en USA, los de Los Angeles Times y la revista Time. No he visto todos, pero hasta ahora Homeland ha sido lo más interesente, no cabe duda. La competencia tampoco era para tirar cohetes, eso también: Pan Am es correcta, Persons of Interests ya dejó de interesarme, Terra Nova tiene su nicho, American Horror Story se sale en cada curva y Hell on Wheels aún no se ha estrenado.

Al igual que ocurría con In Treatment, el material original proviene de la televisión israelí; no debe de ser casualidad que un país tan pequeño tenga una televisión tan estimulante. Eso es otra historia, vale. Lo importante aquí es que la traslación parecía asequible: son dos sociedades asediadas por el fantasma del terrorismo y, además, países con agencias de espionaje sofisticadas como pocas y ejércitos poderosos, envueltos en interminables conflictos bélicos.

No es baladí, por tanto, que al frente de Homeland haya veteranos de 24. Hay un humus ideológico común. Las explosivas andanzas de Jack Bauer parecían una respuesta directa al 11-S. Cada día/temporada suponía una lucha titánica para conjurar la amenaza de destrucción total, unas veces literal, otras veces simbólicamente, a través de la figura paternal del presidente americano. Las ocho temporadas eran una encarnación del imaginario de masacre civil que el World Trade Center había convertido en pesadilla recurrente.

Homeland, simplemente, da el siguiente paso lógico. Diez años después y con Bin Laden fuera del tablero, ¿qué queda? El miedo, las heridas psicológicas, la paranoia y una inseguridad sorda, pegajosa. Ahí, en esas zonas grises, es donde Homeland se separa del thriller adrenalínico de 24 y abraza la quietud de Rubicon, el anti-thriller de espionaje de la AMC. Y eso se antoja muy apetecible. Porque la tensión, de momento, está más en una mirada, un dedo, un rezo o una secuencia de cama que en persecuciones contrarreloj y falsos culpables. Ojo, a pesar de sus espejos, Homeland resulta más adictiva que Rubicon y maneja otros referentes: en lugar del aroma kafkiano de Los tres días del Cóndor, la serie de Showtime se escora más hacia La conversación de Coppola (cambien escuchas por vídeo) y, sobre todo, El mensajero del miedo de Frankenheimer (“El soldado de Manchuria“, tituló muy atinadamente Mr. McGuffin).

Imagen de previsualización de YouTube

Michael Cuesta ha dirigido tres capítulos llenos de tensión y demonios internos, con la dosis justa de sorpresa. La obsesión de Carrie Mathison, una analista de la CIA, por saber si Nicholas Brody, el prisionero americano que ha vuelto a casa tras ocho años de torturas, es una célula durmiente, tiene de todo. Hay drama familiar, un pasado en el infierno, ajedrez geopolítico, espías dobles y profesionales que no dudan en saltarse las reglas. Visualmente, como buena propuesta de cable, ha dejado escenas muy turbadoras; en el tercer capítulo, por ejemplo, hay una que nos hace apartar la vista de la pantalla junto con el personaje de Carrie, como si estuviéramos violando una intimidad ya de por sí bastante dañada. Acorde con ese tono, el tema de Homeland tampoco es para almas mimosín: la gente mata y muere; la razón de estado putea (dejémoslo así para evitar espoilers).

Para competir al límite, los actores han de responder. Lo hacen, vaya si lo hacen. Claire Danes está intensa y testaruda, con una mirada tan inteligente que a ratos parece de perro de presa y a ratos de lunática. El co-protagonista, Damien Lewis, es un absoluto acierto de cásting. Mantiene esa pose de buen tipo con mirada de acero que, a un personaje tan misterioso, le confiere la ambigüedad imprescindible para disparar la trama. ¿Es un traidor o no lo es? En el coro también hay sorpresas: Morena Baccarin exhibe mucha más presencia que con la gélida Anna de V; Mandy Patinkin, aunque siga huyendo de Íñigo Montoya, tiene empaque de pez gordo; y David Marciano (el gran Billings de The Shield) ejecuta la pantomima que mejor conoce: simpático, aunque leal caradura.

Con solo tres capítulos, el mayor problema de Homeland puede ser su éxito. Por la propia estructura -un juego del gato y el ratón enriquecido con tramas de espionaje internacional-, el producto perderá comba si estira como un chicle la incógnita sobre la verdadera identidad de Brody. No olvidemos The Killing. La premisa está muy bien, pero da para lo que da. De momento, los creadores se están preocupando por armar el juego desde la propia área. Bravo. Sólida. Por eso no tendría sentido que, cuando se acerquen a gol, ante el aplauso de la audiencia, empiecen a caracolear y buscar cañitos para deleitarse y ensanchar la ovación. Dejemos esos regates para su web.

O mucho me equivoco o Homeland no debería tener más de dos temporadas. Si quiere ser grande, claro.

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8 Comentarios

  1. Muy grande Homeland. era la serie que más esperaba para esta temporada (junto, quizás, Hell on Wheels) y de momento está cumpliendo con creces.

    Incluso el miedo que tenía después del piloto de que los siguientes episodios al primero supusieran un bajón respecto a éste, se esfumó no solo tras ver el segundo, sino tras ver el tercero que ha sido el que más me ha gustado.

    #20 de octubre de 2011 a las 20:20

  2. Que bueno es tener por ahí a David Marciano, aunque solo sea para distendir un poco el ambiente.
    Me parece un gran estreno y me ha enganchado tanto como Rubicon, pero está claro que excepto en el ambiente de secretismo difieren bastante.

    #20 de octubre de 2011 a las 20:29

  3. Me está encantando en estos 3 capítulos que llevo vistos, espero que siga así de bien en adelante.

    ¡Saludos!

    #21 de octubre de 2011 a las 14:18

  4. Estoy muy de acuerdo en que Homeland se adscribe muy bien a las series nacidas del 11-S, unas más exitosas como 24 y otras con más problemas (no sé si por su procedimentalidad o simplemente porque no dan para más) como Flashforward o Person Of Interest. Homeland es más Rubicon, y es lo bueno; el rollo a lo espionaje de los setenta da cierta complejidad a la trama que es de lo mejor de la serie. Me parece que combinan muy bien la trama familiar con lo de personajes, algo que tiene que ser realmente complicado, y parece que eso les sirve para hablar en condiciones de las consecuencias de la guerra o el terrorismo. Creo que además Homeland le da un carácter de personajes a lo La vida de los otros que hace que los dos personajes protagonistas, contrarios, parezcan tener mucho en común.

    Un saludo.

    #22 de octubre de 2011 a las 14:53

  5. ¿Alguien puede dar alguna referencia u opinión sobre ‘American Horror Story’? Soy muy fan del género de terror y he leído por ahí cosas muy positivas de esta serie. Saludos.

    #24 de octubre de 2011 a las 15:10

  6. Homeland me ha enganchado sin remedio. Estoy de acuerdo con Alberto que es una serie que a priori no tiene mucho recorrido, o no debería tenerlo y que podría acabar muy bien incluso con una sola temporada, pero, ¡ah los guionistas!, nunca sabemos lo que tienen en sus mangas hasta que no te lo estampan en tus narices. Por ejemplo, no sé como hubiese continuado Lights Out. No puedo imaginarme una segunda, una tercera temporada. Creo que su cancelación fue un punto a su favor. Y además supo acabar bien.

    Sobre American Horror Story espero con ansiedad algún post de enjundia, como todos los tuyos. El comentario me ha dejado un cierto mal cuerpo, porque me parece una gran serie. Excesiva, sí; que puede salirse de madre, sí, pero desasosegante y absorbente también. Esa Jessica Lange…

    Un abrazo

    #25 de octubre de 2011 a las 23:34

  7. Ahí lleváis la crítica de American Horror Story, amigos.

    #28 de octubre de 2011 a las 18:26

  8. A mi me esta pareciendo una serie muy bien hecha, pero tambien bastante fria. Si recuerdo mis sensaciones mientras veo cada episodio, seria facil encontrarme pensando lo bien que esta tal actor, como ha estado estructurada tal escena, que bien esta conseguido el tono, cosas asi… pero emociones, como las que si me transmiten otras series, de momento pocas o ninguna. Y eso no es lo unico que me hace no tenerlas todas conmigo con esta serie: en realidad, bien poco nos ha contado aun , han presentado la historia, y poco mas, asi que es facil ver que es una premisa interesante, pero poco se puede decir de su desarrollo, y es de esas historias que si no se muestra realmente solida al ponerse a dar un paso adelante y encajar cosas de forma creible, se puede hundir con mucha facilidad.

    De momento, interesante, tecnicamente por encima de la media, pero con muchas dudas sobre ella.

    #1 de noviembre de 2011 a las 22:15

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