10 de octubre de 2011. Archivado en Breaking Bad. Comentarios: 47 Comentarios

Breaking Bad se consagra en el Olimpo

Brutal.

Un campo de minas.

Compleja. Dura. Infartada. Milimétrica. Adictiva. Torera. Sutil. Sulfúrica. Esquiva. Eléctrica. Grandiosa.

Con tanto adjetivo, ¿por qué demonios no estás viendo Breaking Bad?

Tras cerrar su cuarta temporada con un capítulo memorable -¡otro más!-, se puede afirmar que Breaking Bad (AMC y Paramount Comedy) ya está, por derecho propio, entre las series más grandes de la historia de la televisión. Globalmente no ha superado la perfección lograda por su tercera entrega -la mejor que este escriba haya visto-, puesto que este año ha habido cierto relleno y un par de detalles de guión discutibles. Ahora bien: en sus mejores pasajes, la cuarta temporada ha alcanzado picos de excelencia y complejidad al alcance de muy pocos.

(A partir de aquí, espoilers de toda la cuarta temporada)

Hay tanta tela que cortar que empezaré por lo que menos me ha gustado, las migajas que dejan esta temporada unas décimas por detrás de la anterior. Las tres primeras pegas son menudencias; las dos últimas, cuestiones de más calado:

  • En una propuesta tan exquisita visualmente, me chirrió el maquillaje de Gus en su viaje al pasado.
  • Los creadores han abusado de un efecto visual que, a la enésima, resulta banal: la condensación de imágenes aceleradas para mostrar en unos pocos segundos el paso de la noche al día o viceversa. Cansino.
  • El “caso Beneke” a mí sí me gustó. Una forma más de tensar la cuerda y poner a prueba las dotes “criminales” de la nueva femme fatale de la cinta, Mrs. White. Breaking Bad, como antes The Shield, es una serie a la que le gusta hacer funambulismo con varias pelotas a la vez. Me parecía lógico que a Skyler le crecieran los enanos, máxime cuando ella no ha alcanzado las cotas amorales de su marido. Lo que se atraganta es la facilidad para matarse con la propia alfombra. Por mucho que los guionistas lo avisarán al inicio del capítulo (Beneke se tropieza antes de comenzar su chantaje a Skyler), no deja de ser una muerte absurda, con demasiado floripondio… en un show donde la muerte siempre viaja desnuda. No encaja.
  • Durante los seis o siete primeros capítulos, la serie gasta demasiada guarnición. Breaking Bad no es, desde luego, frenética. Al contrario: le gustan los silencios y esas horquillas de contemplación. Sólo pisa el acelerador cuando debe. Por eso, le gusta tomarse su tiempo para profundizar en la psicología de los personajes o ir sembrando cuidadosamente las minas que explotarán -ésa es la palabra exacta- más tarde en el relato. A diferencia de la tercera, ha habido tramitas que estiraban el relato porque sí: el regreso cleptómano de Marie o la senda fiestera de Jesse. Son dos ejemplos de comportamientos justificados que, sin embargo, se tragan demasiado metraje. Con éstos y otros, la sensación es que el caudal narrativo de la temporada habría funcionado mejor con diez capítulos en lugar de trece.
  • El episodio 4.12 me pareció un chasco… a primera vista. Como explica Zoller Seitz, una serie consistente, que no da puntadas sin hilo, se enredaba en un ovillo de acusaciones caídas del cielo, con Jesse y el cigarro de ricino. Pensé: como los tenistas, el vértigo de la copa cuando tienes un match-point y te empeñas en enrevesar un partido ya ganado. Aún tengo mis reservas con respecto a esa conversación (visualmente brillante, por otro lado, con Walter poniéndose la pistola en la frente y gritándole a Jesse que dispare), pero no cabe duda de que el deslumbrante cierre me hace mirarla con otros ojos. Volveremos a esto más adelante.

Son objeciones, algunas menores, que no tuve en la redondísima temporada anterior. Sin embargo, hay un punto donde esta cuarta entrega supera a cualquiera de las anteriores: es un relato cerrado. Puñeteramente bien clausurado. Ante la incertidumbre de saber si habría quinta temporada, Gilligan y su equipo se tomaron muy en serio el concepto de temporada: un argumento que debe funcionar de manera autonóma aunque ande subordinado a una historia global. Si la tercera dejaba un gigantesco cliffhanger en torno a la suerte de nuestros antihéroes, esta cuarta ha estampado un punto y aparte. La quinta volverá con un “meses más tarde”, en lugar del “inmediatamente después” con el que comenzamos este año.

Eso no quiere decir que la trama haya masticado todo. Sencillamente: hay pequeños agujeros de guión que han quedado fuera de campo por el punto de vista escogido; sin duda, se les echará cemento en los flashbacks de dentro de doce meses. No será un recurso que chirríe, es marca de la casa. Ahí tendremos la información que nos falta sobre cómo Walt envenenó a Brock, el papel de Saul en todo el timo e, incluso, más dinamita sobre el modus operandi de Mr. White. ¿O deberíamos decir de Heisenberg?

Desde que se caló el sombrero, es evidente la transformación de Mr. White en Heisenberg o, como dice su creador en el New York Times, de “Mr. Chips en Scarface“. De acuerdo. Obvio. Pero esta cuarta temporada ha aplicado una vuelta de tuerca a esa dualidad, recordando por qué Breaking Bad es la serie más moral que hay ahora mismo en pantalla (para los alérgicos a la palabra “moral”: la utilizo en el sentido de que es una serie que constantemente nos hace interrogarnos, en gris marengo, sobre la bondad o maldad de las acciones de sus protagonistas). Analicemos la evolución de Walter White este año.

Tras haber cruzado la raya con el asesinato de Gale -a manos de Jesse, no lo olvidemos-, Walter oscila entre lo orgulloso y lo asustadizo; más aún tras la carnicería que sirve de aviso para navegantes en el primer capítulo, uno de los momentos más turbadores del malvado creado por Giancarlo Esposito.

El orgullo -verdadero motor de su acción- le lleva a levantar la liebre de un caso que estaba en vía muerta, insuflando vida de paso a un deprimido y obsesionado Hank; ese mismo engreimiento le hace recitar este ya clásico monólogo del episodio 4.6.: “No estoy en peligro, Skyler. ¡¡Yo soy el peligro!! Un tipo abre la puerta y le disparan. ¿Piensas que soy yo? NO. ¡Yo soy el que llama a la puerta!”

Imagen de previsualización de YouTube

Ese alto concepto de sí mismo también le hace perder a su mejor amigo y aliado, Jesse. Y cunde la espesura pegajosa del miedo. El mismo miedo que le hace intentar una alianza fallida con el gran Mike (un tipo aún misterioso en sus lealtades); un pánico que, sobre todo, le obliga a buscar una salida de emergencia cuando Gus amenaza con borrar del mapa a toda su familia en el magnífico 4.11. ¡Vaya final de capítulo! De esos que hacen que te falte el aire aunando la emoción, el simbolismo visual y la sorpresa narrativa.

Ese equilibrio entre miedo y orgullo, es decir, entre Mr. White y Heisenberg, ha sido el verdadero leitmotiv de la temporada. Durante muchos capítulos, me decanté por ubicar a Jesse como nuevo centro del relato, encontrando en él una batalla subsidiaria entre Walter y Gus. Por contra, el engaño final resituó todo en chez White. El dolorido speech de Walter a su hijo en “Salud” (4.10.) y, sobre todo, el patético final de “Crawl Space” (4.11.) no eran una victoria del miedo, sino gasolina para encender de nuevo el orgullo. Por eso, el llanto de Walter White desde la “tumba” se convierte en la risa diabólica de Heisenberg. Los atisbos de humanidad del personaje quedan ahí enterrados; la maquinación de la venganza nace de ese muerto en vida.

Imagen de previsualización de YouTube

La serie enfila, entonces, una vereda oscurísima, tan negra que solo somos capaces de verla en toda su plenitud en la imagen última, ese plano que, en lugar de una planta, nos revela lo más siniestro del alma humana. Desde esa atalaya, el discursito de Walter sobre las consecuencias se antoja una farsa:

Skyler: No, tiene que haber otro modo.
Walt: No lo hay. Lo había, pero ya no lo hay (…). He vivido desde hace un año bajo la amenaza de muerte. Y por esa razón he tomado ciertas decisiones. Yo solo debo sufrir las consecuencias de esas decisiones. Nadie más. Y esas consecuencias se acercan. No prolonguemos más lo inevitable (4.12.)

Bullshit! Hay solo una verdad y media en esa parlamento de Walter: quedaba una última escapatoria, cierto, que se ha esfumado con el dinero a Beneke, y las consecuencias se acercan, sí, ¡pero provocadas y orquestadas por él mismo! Walter cierra el círculo para convertirse en Heisenberg definitivamente: había matado en defensa propia, había negado auxilio a una drogadicta, había atropellado asesinos y, ay, había mandado asesinar a Gale, que, aunque fuera un pardillo, no estaba precisamente en un negocio cristalino. Vale.

El mal funciona mejor cuando uno se ha liberado del fardo de la conciencia. A Walter le  quedaban líneas rojas por traspasar. A Heisenberg ya no. Bueno sí: disfrazarse de Saturno y devorar a sus propios hijos. Star Wars y El Padrino ya han merodeado con éxito por esas llanuras. ¿Qué tal sacrificar a Walter Jr. en próximas ediciones? Umm, no vendamos la piel del oso. De momento, en el golpe maestro que diseña en los dos últimos capítulos, nuestro “héroe” juguetea con la vida de un niño que se queda a un suspiro de palmarla. ¡Un inocente puro! Y, para anticipar el shock, los guionistas refuerzan el maquiavélico pragmatismo de la intoxicación de Brock con una secuencia espeluznante en su frialdad: Walter mandando a su adorable vecina (la madre de Vince Gilligan, por cierto) en labor de zapa. Guau.

Y, aun así, el greatest hit de los guionistas es lograr que aún sintamos afecto por un tipejo así. ¿Cómo? Por un lado, siempre está la excusa de los niños. Verle despedirse amorosamente de su pequeña hija, haber asistido a su descenso a los infiernos con la confesión a Walter Jr., saber que su cuerpo es una bomba de relojería que en cualquier momento hará crack… y algo más, siempre hay un gambito agazapado: esa fascinación que cualquier espectador siente por la astucia, por el personaje sagaz. El ingenio te gana para la causa sí o sí. Batir a Gus Fring en un pérfido y mortífero juego de ajedrez, estando en minoría y con el juez de silla en contra, oh amigo, eso derrite cualquier resistencia moral. Genera empatía porque todos anhelamos secretamente ser un poquito Walter White y patear el culo a los gángsters de cuello blanco.

Esos detalles de guión, tan cuidados en Breaking Bad, son los que colocan esta serie a la altura de las más grandes. El timo funciona porque se ha anclado tanto en la psicología del personaje -regida por un orgullo a la altura de su inteligencia- como en la mucha información que, en un segundo visionado, lo confirma. Esto no es como el avión caído del cielo de la segunda temporada, aquel borrón. No. Aquí las cartas están marcadas, por supuesto, pero accesibles para quienes tengan mirada de tahúr. Así, revisitando el discutible 4.12. (“End Times“) a la luz del final de temporada, hay varios momentos que reclaman marcha atrás y retrovisor:

  1. Lo llega a decir el propio Jesse en su enfrentamiento con Walter. Pero es que ¡lo habíamos visto! Huell, la montaña que ejerce de guardaespaldas de Saul, le quita el paquete de tabaco a Jesse. Eso explica, también, que el ínclito abogado tuviera tanto interés (hasta siete mensajes de voz) en que Jesse fuera a verle a su oficina. Aquí explican todo con fragmento audiovisual incluido. Es decir, alguien había escrito en el guión: “Huell se introduce algo discretamente en el bolsillo”. Brillante. [Actualización: más cristalino aún en este imperdible vídeo que enlaza Mlo en su blog]
  2. Por muy sorprendente que parezca el último plano de la tóxica Lily of the Valley, las pistas ya nos las habían presentado. Tras mandar a su familia a casa de Hank, un lugar sin duda seguro, Walter coquetea con la pistola en la mesa del jardín. Por dos veces la hace girar. En ambas, acaba apuntándole a él. A la tercera, la cámara se mueve en ligero travelling y nos muestra que el arma apunta a una maceta de flores blancas. Brillante.
  3. La controvertida reacción de Gus al final del capítulo también cobra sentido un episodio después. Le huele raro la insistencia de Jesse en que él tenga que pedirle expresamente que vuelva a trabajar. Y, sobre todo, su sentido del riesgo se enciende con lo extraño de un “envenenamiento” que él, como sabemos después, ni ordenó ni conocía. Brillante.

Breaking Bad no es admirable solo por su dimensión moral, la solidez de sus personajes o los giros de su enrevesada intriga, aceitada hasta en cualquier minúsculo engranaje. En su haber también hay que sumar dos elementos capitales: los actores y su imaginería visual.

A estas alturas poco se puede añadir sobre la intensidad de Bryan Cranston y Aaron Paul o sobre la capacidad obsesiva de Dean Norris (Hank) y la fallida conversión en abeja reina de Anna Gunn (Skyler). La novedad son los registros de Giancarlo Esposito (Gus), capaz de dejar entrever rabia  en un ascensor tras ser interrogado por la DEA y fingir normalidad en medio de la tormenta (otro momentazo este “¡hágalo, hágalo!” para despistar al sabueso Hank). Pero también está la faceta paternal de Jonathan Banks (Mike) o, por qué no, la gestualidad parapléjica de un Mark Margolis (Tio Salamanca).

Para la riqueza visual de una propuesta tan salvaje como ésta, basta recordar un puñado de momentos inolvidables. En cada capítulo sorprenden dos o tres estoques que te pican el corazón y te rascan el alma. Rescato éstos que quedan, literalmente, esculpidos a sangre y fuego.

  • La preparación y posterior sacrificio de Víctor a manos de Gus Fring (4.1.)
  • El cold open donde Mike, vestido de esquimal, se enfrenta a un puñado de matones en un camión. Ah, el detallito de la oreja y su mueca de hastío (4.4.)
  • Gus desafiando los disparos de un francotirador, en plan Terminator (4.9.)
  • La cara de Walter estampada contra una mesita de salón, en la bíblica pelea con Jesse (4.9.)
  • El envenenamiento y posterior tiroteo de todos los capos del cartel en Mexico (4.10.)
  • El larguísimo plano general donde las nubes acompañan la sentencia de muerte que Gus extiende a toda la familia White (4.11.)

Y, de propina, cuatro bofetadas y una caricia del último episodio, tan cowboy:

  • La caricia: esa viejecita que saluda a Walter mientras se esconde en la repisa.
  • Las divertidas escenas, sin concesiones a la elipsis, donde Tio Salamanca “dicta” sus insultos a la DEA.
  • Tyrus y Gus acudiendo a su duelo con Salamanca, escoltados por esta melodía de Apparat, estilo Deadwood.
  • El feroz travelling que se acerca a Gus Fring arreglándose la corbata… para verlo convertido en Harvey Dent (o, ya puestos, en cameo anticipatorio para The Walking Dead).
  • A ritmo de guitarra española, las caras y los andares trinufantes de Walter y Jesse tras dejar el laboratorio ardiendo.

¿Qué queda ahora? La persiana se ha cerrado y Gus ha muerto, aunque Jesse -la vieja brújula moral del relato- muestre dudas éticas al respecto. Ésos son, precisamente, los frentes más preocupantes para Walter: los domésticos. Porque los de fuera aún quedan brumosos: Mike puede ser tanto moro como cristiano, y la amenaza de los nuevos cárteles, aunque se reproduzcan como una hidra, permanece aún difusa. No olvidemos, además, que no podían matar a Gus por una extraña razón que tenía que ver, en parte, con su pasado chileno. ¿Heredará Heisenberg este escudo?

Más seguros son los tiros en el ámbito de la DEA. Como en la imperecedera Perdición, Hank no puede oler este crimen porque lo tiene demasiado cerca… Pero tarde o temprano el hedor hará que Hank descubra a su cuñado e inicie una caza desquiciada. ¿De qué lado se pondrán Skyler y, sobre todo, Walter Jr.?  Asimismo, la relación entre Jesse y Walter se ha calmado en falso, claro.  Aún restan por jugar cartas muy siniestras, como la del envenenamiento de Brock o la angustiosa muerte de Jane.

Y también queda el cáncer, ese hijoputa.

Esto acabará muy mal. Lo anticipa la melancólica canción con la que se ha despedido Breaking Bad, no por casualidad titulada “Black“. Walter, no querría estar en tus zapatos:

Hasta que viajes a ese lugar no podrás volver

donde la última pintura ya no está y todo lo que queda es negro.

En noches grises viene a mí y

algún día castigarán mis hazañas y averiguarán

todos los crímenes.

Mirando hacia esas estrellas en el cielo, aquellas nubes blancas se han vuelto negras.

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47 Comentarios

  1. Ya no hay adjetivos para calificar a Breaking Bad.

    #10 de octubre de 2011 a las 22:55

  2. Gran entrada señor Nahum;
    Muy de acuerdo en todo lo que ha expuesto, siendo esta una de las temporadas mas brillantas que haya podido ver.
    Lo único que me chirría es, a falta de futuros flasbacks, lo cogida con pinzas que está el subministro de el veneno a Brock y, revisando la escena, lo dificil que le resultaría a Huell coger un solo cigarro de un paquete mientras Jesse se zafa.
    También me resulta “extraño” que Jesse al final, sabiendo que Gus era inocente y creiendo que el envenenamiento era accidental, no se pregunte qué ha sido de su cigarro con “ricin”; claro que puede pensar que lo perdió o que realmente Gus se lo sustrajo aunque no lo usara para matar al niño.
    Aun así una temporada para enmarcar y un final apoteósico.
    Grandísima serie.

    #10 de octubre de 2011 a las 23:11

  3. Buen análisis,

    Está claro que no ha sido su mejor temporada, le ha costado arrancar pero aún y todo siempre hay momentos increibles de los que te ponen la carne de gallina. Walter camina hacia su final que como bien dices será malo malo, joder con ese último plano a la lily of the valley…

    #10 de octubre de 2011 a las 23:24

  4. Lo que más me costó aceptar, a pesar de que era evidente, fue precisamente que Walter White no es “el bueno”. Simplemente, es el listo. Aquí le dicen “badass” y eso, efectivamente, nos encanta.
    La escena de Héctor Salamanca en la DEA es desternillante. Y lo mismo -en cierto modo- con la despedida de Gus. Especialmente porque el episodio se llama “FACE-OFF”!
    Sobre el 4.12, no sé qué decirte: la escena en la que Jesse sale a fumar y se da cuenta de que no está el cigarrillo del veneno -y teniendo en cuenta que todavía no sabemos por qué- me pareció de diez.
    Y gracias por el detalle de la “Lilly of the Valley”. Qué fuerte. Qué oscuro.

    #10 de octubre de 2011 a las 23:42

  5. Te he visto demasiado generero con esta, sin duda, muy irregular cuarta temporada de ‘Breaking bad’. Para mí, la más floja hasta el momento en su desarrollo, y también la que cuenta con las deciciones de guión más cuestionables. La primera mitad de temporada podía haber durado dos o tres capítulos menos. En algunos episodios se dedican más o menos a utilizar recursos formales muy estilizados y molones para epatar, pero que no aportan nada narrativamente (todavía me acuerdo de ese capítulo de Jesse y Mike dando vueltas con el coche con esa música de fondo tan “chula”). El darle a Hank las pruebas del caso para que no se aburra no sé… no me terminó de convencer. Y encima cuando esa decisión parecía que iba a levantar el vuelo de la serie se queda a medias muy pronto.

    En la segunda mitad hay una mezcla de grandes capítulos con normalitos (¡ay ese flashback tan largo y explicativo sobre los orígenes de Gus!). Ese deus ex machina -o mira qué sexto sentido tiene Gus- en el penúltimo capítulo huele demasiado. Y luego ya están algunas decisiones formales que son muy molonas, pero que al haberse utilizado tan poco durante el transcurso de la serie adquieren un carácter premonitorio, como esos planos a lo Van Sant desde detrás del cogote cuando Jesse sale del hospital en el último capítulo, y que hacen que pueda ser predecible que algo importante va a pasar (le secuestran); y ya el de Gus entrando en la residencia de ancianos con la música a tope – demasiado ritualizado, creo yo- previenen de lo mismo:” algo importante va a pasar, así que atento”. Luego está la muerte de Gus y esa demostración de efectos digitales tan gratuita y falsa.

    Parece que veo todo malo, ¿no? Pues no. Reconozco que me ha parecido irregular y que contiene elementos dudosos para una serie que se había caracterizado por su solidez, pero hay picos muy brillantes que señala Nahum en su entrada y que no voy a repetir. Creo que merece algunos palos por esta temporada, pero sigue siendo una de las series más potentes en antena.

    Saludos.

    #10 de octubre de 2011 a las 23:45

  6. todavía no puedo leerte porque me faltan tres episodios para terminarla pero te diré que me está pareciendo sublime. La mejor entre las grandes.

    #10 de octubre de 2011 a las 23:49

  7. Moral no es Moralina ;D

    #11 de octubre de 2011 a las 0:31

  8. No tienes ni puta idea, tronc. Tu analisis es pomposo,barroco y revenido. “Abusa de tal trnsición, el maquillaje me chirria…” NO ME HAGAS REIR.

    #11 de octubre de 2011 a las 0:55

  9. Pinkman (uy, veo que he tocado un tema sensible), si no tengo ni puta idea podrías mostrarme el camino, y no sólo soltar abjetivos sin tasarlos. ¿Dónde he escrito lo de “tal transición” o “el maquillaje me chirría”? Ahora el que se ríe soy yo. Si tras explotarte una bomba en la cara lo primero que haces es salir y ajustarte el nudo de la corbata para que se puedan ver esos pedazos de efectos digitales pues nada, créetelo tú si quieres, pero para mí es un recurso muy gratuito y que no venía a cuento. Pero vamos, disfruta y no te cuestiones nada.

    #11 de octubre de 2011 a las 1:20

  10. Para nada de acuerdo. La 4ta temporada es la mejor con diferencia. Si, puede que sea algo cuestionable en el 4×12 por la trama del ricino y por el ”sexto sentido de Gus” pero creo que ya todo esto quedo bien claro y explicado. La muerte de Gus fue fenomenal. No sé porque algunos la critican tanto. Amigos esto es una ficción no todo tiene que ser 100% realismo puro. Muy acorde al personaje.

    #11 de octubre de 2011 a las 4:06

  11. Es más, las 5 pegas que le pusiste me parecen de risa. Nada claramente justificado y no deja de ser una opinión subjetiva y tuya propia. Como tu dices los comportamientos de Jesse y Marie son claramente justificados. Pues si están claramente justificados se supone que tiene que ocupar un tiempo en pantalla, que tampoco es mucho. Solo los capítulos 2 y 3 respectivamente donde no toooodo el capitulo está centrado solamente en ellos. Es más, con esto Breaking Bad se autoproclamaca (de nuevo) como una de las series mas realista de antena. Toda acción tiene una reacción. Y han sabido explorar muy bien el aspecto psicológico de los personajes, cosa que tú criticas en tu análisis. Pues si, lo único que puede ser como que muuuy ficcion es la muerte de Gus. Pero como ya dije, esta claramente justificada para el personaje. ¿Que la pudieron hacer más realista? Sí ¿Qué lo hicieron a propósito para hacernos alucinar que él no había muerto y en segundos nos han dejado sin aliento luego de ver su cara desfigurada? ¡Juas! ¡Sin ninguna duda! Aquí radica la magia de la serie. En un simple y corto resumen: Dejarnos con caras de ¿WTF? De un momento a otro. Así de simple. 10/10 a la finale!

    #11 de octubre de 2011 a las 4:26

  12. No olvidemos, además, que no podían matar a Gus por una extraña razón que tenía que ver, en parte, con su pasado chileno. ¿Heredará Heisenberg este escudo?

    no entiendo esta analogia, que sera lo q heredara?????????????

    #11 de octubre de 2011 a las 6:34

  13. LUISL: Aún puede cagarla, pero leyendo la entrevista a Gilligan ves que tienen historia justo para 5 temporadas.

    CARLOSONO: Huell solo le quita el paquete. Intuyo que el resto se nos mostrará el año que viene (si no, sería demasiado facilón, ¿no?). Y en cuanto a Jesse, él mismo le dice a Walter en su última conversación que Gus no lo hizo y le pregunta, más o menos: ¿Pero se merecía que nos lo cargáramos, no? Pero ya empezará a sospechar de nuevo de Walter el año que viene.

    STRING: No llega a la tercera, aunque sí creo que está por encima de la 2ª. El arreón final de ésta ha sido muy, muy potente.

    PABLO: Es muy compleja la relación que establecemos con Walt, ¿verdad? Pasaba con Tony Soprano también. Solo que la transformación de aquí es más radical.

    LUISSSS: Ja, sí. Me acuerdo de lo que hablamos hace un par de posts. Reconozco que el último capítulo me ha hecho inclinarme muchísimo a favor de la serie. COmo digo, tras el 4.12 me temía que la serie se había metido en un berenjenal innecesario pero, joer, salieron bastante bien. Luego, Breaking Bad siempre ha sido una serie que se gusta visualmente. A mí eso no me molesta. No son nuevos esos recursos que subrayan la épica o, sin más, la acción. Siempre han estado ahí (recuerda, sin ir más lejos, muchas secuencias relacionadas con los primos). Por eso, a pesar de su brutalidad, me parece que en un show como éste pega lo de Gus. No es una serie realista en ese sentido. Ah, y de acuerdo contigo, también lo digo yo: con 10 capítulos no se habría perdido en algunas tramas secundarias muy largas (la de Gus en el pasado, por ejemplo).

    WATANABE: Vuelve al terminar. O escribe en el tuyo, please.

    MANUEL1: Cierto.

    PINKMAN: Hago lo que puedo, hijo mío :)

    LUISSSS: Lo de Pinkman iba por mi análisis, creo.

    ANGELL: Yo me sigo quedando con la tercera, a la que no le encuentro ninguna pega ni formal, ni estructural, ni de ritmo ni nada. A mí la muerte de Gus sí me gustó, va acorde con el tono de la serie (aunque es muy efectista, claro que sí). De hecho, si lees mi reseña sobre la segunda temporada de Treme, verás que no creo que una serie sea mejor cuanto más realista. Y, de hecho, cito expresamente cosas de Breaking Bad para compararla con The Wire. Échale un ojo. Ah, y mi opinión tiene que ser necesariamente subjetiva: ¡no pretendo mostrar el evangelio ni nada de eso! Solo mi opinión, la de un sujeto.

    CJ: Aún no lo sé. Pero a Gus no lo matan (recuerda el momento Terminator en el 4.9.) por alguna razón que no se explica. Quizá Heisenberg, si vuelve al negocio de la metanfetamina, pueda aprovecharse de esa circunstancia de Gus. Estoy aventurando: quizá tenga algo en su despacho que se haya quedado Walter o yo que sé.

    #11 de octubre de 2011 a las 7:49

  14. Excepto los primeros capítulos me han encantado los 4 ó 5 ûltimos capítulos. Épicos. Y este artículo artículo impecable ya que ha atado cabos con cosas que se me habían escapado. Simplemente brutal

    #11 de octubre de 2011 a las 9:36

  15. Que me perdone Pinkman pues, entendí mal. Ya sé que ‘Breaking bad’ a veces tiene esos toques muy estilizados en sus escenas de acción (especialmente en la época de los hermanos en la season 3), pero tengo la sensación de que en esta última han abusado un poco de esos recursos. Me gusta mucho ‘Breaking Bad’ porque es una serie visualmente muy currada, muy cinematográfica, y eso es un plus. Pero como dije en la entrada, esas decisiones formales creo que están utilizadas de forma un poco gratuita (no me importa que sean brutas o no, no soy muy sensible, jeje). Son cositas muy subjetivas la verdad, pero toda crítica u opinión lo es. En verdad lo que más me ha preocupado ha sido el desarrollo e la cuarta, algo alargado y con mucha paja. En fin, si las anteriores temporadas me parecen sobresalientes, ésta no pasa del notable bajo. Saludos.

    #11 de octubre de 2011 a las 9:47

  16. Me ha encantado la reseña! Y además comparto la sensación general de que ha sido una temporada muy irregular, pero a pesar de ello tiene momentos estelares (el final del 4×11, brutal). En mi opinión lo que más ha lastrado el ritmo natural de los acontecimientos ha sido precisamente estirar la trama de Gus. Decidir que muera en el último episodio, en lugar de a mitad de temporada, mientras se abren otras tramas y vamos conociendo las consecuencias de haber trabajado con él. De hecho, pienso que a lo mejor tenían pensado cargarse al personaje antes, si no fuera por el tema de la cancelación de la serie que ha provocado se tomaran esta temporada como la última, y así darle un final más o menos “cerrado”.

    Gus habrá sido el mejor malo que ha pasado por la serie, el más inteligente y metódico… pero sigue sin cuadrarme que siendo tan cauto en todo, nunca pusiera micros en casa de Jesse o de Walter. Si hasta aquella vez en la que Hank y Walter salen “a patrullar”, se ve a Mike en el párking de los Pollos… ¿cómo sabía que estarían allí? Con esto quiero decir que por una parte los tenía muy vigilados, pero no tan bien vigilados como cabría esperar de una persona así.

    La quinta temporada pinta fatal… va a suponer el acorralamiento total de Walter, ya sea por el cáncer, por las mentiras que le oculta a Jesse y que se volverán en su contra, y por la DEA.

    #11 de octubre de 2011 a las 10:49

  17. Ultimo episodio redondo, con esos toques de humor negro que parecian perdidos “DEA no es ninguna palabra”…y la manipuladora posicíon de la camara tras la explosion me gusto mucho; me temia que Gus seguia vivito y coleando cuando lo que quiero para la season finale es un Heinsenberg de jefe del cartel de Alburquerque con Mike y Jess a su servicio, a Hank siguiendole los pasos, un ego desmesurado y un futuro muy pero que muy incierto.

    #11 de octubre de 2011 a las 12:52

  18. Excelente final en la 4.13 y muy estimulante su blog, dos descubrimientos geniales en este año!! saludos.

    #11 de octubre de 2011 a las 14:27

  19. You nailed it!!! Sólo te ha faltado algo amigo: No es que Breaking Bad esté entre las mejores series de la historia. Es que simplemente es la mejor serie de la historia. A mí lo que más me ha chirriado (por poner una pega a esta obra maestra que nos tiene tan mal acostumbrados) es el maquillaje de Gus-zombie. Se les fue un poco la mano

    #11 de octubre de 2011 a las 14:33

  20. Poco más puedo añadir a lo visto en el post y los comentarios.

    Personalmente, me ha encantado esta cuarta temporada, para mí la mejor de todas. Sé que no soy objetivo, porque la épica me tira mucho, y con estos capítulos finales, esta temporada tenía todos los boletos para erigirse como mi favorita.

    Lo único que no me ha gustado de esta entrega ha sido la excesiva fiesta en casa de Jesse. Muy cansina. Por lo demás, brillante. Me quedo con el final del 4×11. Esa risa demencial de Walter es indescriptible.

    Gracias por el detalle de que Huell le quita el paquete de tabaco a Jesse, ni me había enterado. Y, como bien apunta Pablo, el título del capítulo hacía suponer que sólo podía quedar uno en la lucha Gus-Walter, pero que el “face off” fuera TAN literal es fantástico. Y a mí sí que me gusta la muerte de mr. Pollos Hermanos. Algún toque peliculero nunca vierne mal.

    #11 de octubre de 2011 a las 14:56

  21. Fascinado me hallo con lo que nos ha deparado Breaking bad en esta última tanda de capítulos. Yo también creo que la temporada ha estado a la altura de la magistral 3ª y mira que era difícil. Pero Gilligan se ha superado y nos ha regalado un enfrentamiento a cara de perro entre Gus y Walter, con Jesse de (manipulado) testigo. Como bien has escrito tú, han disputado una “mortífera partida de ajedrez”. Brillante!

    #11 de octubre de 2011 a las 15:26

  22. Fantástico post para una (¡otra!) maravillosa temporada.
    Gracias por remarcar lo de Huell y el paquete de tabaco como lo del juego con la pistola en la mesa del jardín, los he vuelto a revisar y están estupendamente introducidos, genial.
    Que serie tan grande, con 4 temporadas tan tan fantásticas. Solo nos queda por ver el desenlace final, que espero y deseo (no tengo dudas) que sea tal y como la serie se merece.

    ¡Saludos!

    #11 de octubre de 2011 a las 18:27

  23. A semejante post solo se le pueden añadir aplausos: plas, plas, plas.

    Saludos!

    #11 de octubre de 2011 a las 21:52

  24. Mi hobby como serieadicto comenzo con Lost, he disfrutado de todo tipo de series, pero sera dificil encontrar otro programa con una calidad tan abrumadora como Breaking Bad. Tal vez es un poco pretencioso afirmar que es la mejor serie de la historia, pero segun mi opinión, lo es, sin lugar a dudas. Genial, adictiva, oscura, encantadoramente desagradable y adrenalínica.

    Personalmente es una pena la muerte de Gus, que después de eliminar al cartel y otorgarle un nuevo autoestima a Jesse se había ganado todo mi respeto. Me gustaba la alianza Gus, Jesse y Gus, mientras a Heisemberg lo consumía el orgullo, el miedo y la paranoia y se volvía cada vez mas desagradable e insoportable. De hecho por esta temporada, para mi, este trío se transformo en los “heroes” de la serie.

    Lamentablemente Gus se enfrento al mas despiadado y desalmado rival de toda su vida criminal, y sucumbió ante su inteligencia y frialdad.

    #11 de octubre de 2011 a las 22:58

  25. Gran final, pero la temporada a sido irregular (estoy bastante de acuerdo en lo que ha comentado Luissss), en los primeros capitulos ha habido tramas alargadas innecesariamente (el lavadero de coches, la autodestruccion de Jesse, Marie…), para mi la tercera es impresionante, sin embargo esta la considero la peor de Breaking bad, aunque la peor de Breaking bad es mejor que las de la mayoria. Una pregunta, ya que te ha gustado “el caso Beneke” (a mi no) de verdad no te parece increible que se crea lo de la tia-abuela luxemburguesa? Saludos.

    #12 de octubre de 2011 a las 2:23

  26. No van a mostrar nunca como Walter logro envenenar a Brock, eso no mas se lo preguntan ustedes. Tuvo todo un día para hacerlo, hablamos de Walter White.

    #12 de octubre de 2011 a las 8:28

  27. Gran artículo que me ha hecho ver cosas que todavia no habia visto y darme cuenta, definitivamente, de que estamos ante la mejor serie que se está emitiendo en la actualidad.

    Un saludo.

    #12 de octubre de 2011 a las 11:29

  28. Para que os echéis unas risas. Póster promocial de la 2º temporada de ‘The Walkinf Dead’. No tiene desperdicio: http://tierradecinefagos.com/2011/10/12/%C2%BFposter-promocional-de-la-segunda-temporada-de-the-walking-dead/

    #12 de octubre de 2011 a las 11:53

  29. Cuanto “daño” me ha hecho The Wire.

    Hasta esta pedazo de serie no la consigo ver sin verle varios defectos ya comentados por aqui.

    #12 de octubre de 2011 a las 17:21

  30. la serie es muy buena, si, cojonuda…. pero nunca habia visto un analisis mejor! Enhorabuena

    #12 de octubre de 2011 a las 22:18

  31. Decía Guardiola que de Messi no se habla,simplemente se le ve y casi que me pasa lo mismo con Breaking Bad.A llegado a tal punto que las alabanzas son una pura obviedad,un estandar.Hay que verla y ya está.Los que la vemos ya sabemos de que va el rollo y los que no la ven se lo están perdiendo.
    Leyendo la reseña,cojonuda por cierto,y los comentarios se me vienen a la cabeza algunos ideas.
    La muerte de Beneke parece sacada de la canción de Def Con Dos,”Pánico a una muerte ridicula”,esa que decia….”electrocutarse al cambiar una bombilla,suicidarse sin mirar la primitiva,ahogarse en la picina de un barco,desnucarse en la bañera fornicando”.A partir de ahora apuntamos como muerte ridicula tropezar con la alfombra.En el fondo Beneke,tan payaso él,merecía un momentazo a su altura.Me pareció divertido
    Ese pedazo de Gustavo colocandose la corbata tras el booooom!!!!,es lo menos que merecía el personaje,a mi no me parece gratuito sino una despedida con estilo.
    ¿Qué lo del cigarrillo de Jesse es rizar el rizo?,puede ser,igual que el gol de Maradona en el 86 a Inglaterra…(cualquiera de los dos goles me vale,el eslalom y la mano de Dios,de hecho,el asunto “cigarrillo” es una mezcla de ambos,una trampa,una genialidad).
    Hay una idea bastante extendida que hace referencia a la “irregularidad” de la temporada.Irregular sería si hubieran dado una de cal y otra de arena,más bien esto ha sido como un acelerón contenido,pasando sin prisa por todas las marchas del motor.Para llegar a 100km/h tienes que pasar por 10,27,48,55….esto es lo que hace Breaking Bad.Irregular era “Lost”.
    Es cierto que en la primera mitad de la temporada te quedas con ganas de más.pero cuando aquello pilla la velocidad de crucero uno casi se avergüenza por su impaciencia.Como si no tuvieramos motivos para tener fe…

    La sensación final que me queda es que únicamente podemos discutir nimiedades,detallitos,porque el grueso es incontestable.

    Que gozada de serie.

    #13 de octubre de 2011 a las 7:40

  32. Antes que nada, échadle un vistazo a este post de Mlo y, sobre todo, al vídeo que enlaza explicando en detalle el timo de Walter. Y, ojo, está hecho antes del último episodio: ¡eso es un espectador atento y lo demás son tonterías!
    http://yonomeaburro.blogspot.com/2011/10/breaking-bad-4×13-finale.html

    NAIREH: Le costó arrancar, pero ha gratificado de vuelta con la segunda tanda de capítulos, sin duda.

    LUISSS: Lo dicho, coincidimos en el problema de ritmo de la primera mitad. ¿Notable bajo? Yo subo al sobresaliente, sin duda.

    MARIBEL: Leyendo las entrevistas que enlazo a Gilligan (la del NYT y la de Sepinwall) se confirma esa idea que expones. Pero han manejado la incertidumbre muy, muy bien. Al inicio de la tercera, Gus ya puso micros en casa de Walter (vía Mike). Es cierto que nunca más se supo, pero también intuyo que Walt y Jesse han sido más cuidadosos desde entonces, sabiendo con quién se jugaban los cuartos.

    ISABELHA: Lo de Walter en plan emperador de la droga es tentador, pero me da que la serie tiene que acabar mal para él. Aquí los actos de violencia siempre han tenido consecuencias…

    SSS: Gracias.

    HYDE: Esa discusión sobre cuál es la mejor se la dejo para su blog, Mr. Hyde :). Ahora bien, yo esperaría hasta que terminara para aventurarlo. De momento, ha pasado el test de aguantar el listón tras una temporada tan perfecta como la tercera. Ah, el acento de Gus sí que era malo…

    IKER: Y la música electrónica esa que acompañaba a las escenas, uf, un poco coñazo sí. Échale un ojo al vídeo que he actualizado y verás, todavía mejor, los detalles del timo de Walter. Aunque aún hay un punto ciego: ¿cómo un tipo como Saul se aviene a colaborar con Walter en algo así?

    MACKEY: ¿Lo mejor? El convencimiento de Gilligan de que la serie se ajusta al tiempo que el tenía previsto. Dice, literalmente en la entrevista del NYT, que no quiere alargarla innecesariamente, sino irse por todo lo alto, que no quiere que la gente hable de “Breaking Bad, sí, esa serie que hace años estaba muy bien y ahora es un pufo”.

    OSKAR: Lo dicho arriba, Gilligan sabe por dónde van las tramas, aunque espera a Noviembre, a la reunión con los guionistas, para ir atando cabos.

    UN TELESPECTADOR: Gracias, amigo.

    CRISTIAN: Lo de cargarse protagonistas está muy bien, le da mucho más realce a la serie y, claro, hace que no es estiren innecesariamente los conflictos. Pasa en las grandes series, por cierto.

    STRINGER: Yo, la peor, no. En cuanto a estructura y ritmo, me ha parecido similar a la segunda (aunque con menos humor): un inicio lento y un subidón (negrísimo) a partir del capítulo 8. El caso Beneke: al principio, me pareció chusco lo de la tía abuela. Sin embargo, fíjate en su comportamiento, un tipo sin escrúpulos, capaz de chantajear a quien le ayuda. Mi idea es que ni él se cree lo de la tía abuela y, desde muy pronto, huele que Skyler está detrás. ¡¡Pero le da igual!! Precisamente encuentra ahí una nueva oportunidad de inmundicia monetaria. Le habría chirriado a un tipo con cierto sentido moral, con algo de vergüenza; él no tiene ninguna. Por eso me dejó de chirriar en el momento en el que vi cómo presiona a Skyler y, obviamente, deja de preguntarse de dónde le viene el dinero. ¡Es dinero, qué más justificación necesita un tipejo así!

    LUISL: Yo creo que sí lo hará, en algún flashback. Ya lo hicieron para otros detalles de la tercera temporada.

    IVAN: Gracias.

    MARK: Ja. Sobre esa idea escribí algo en una entrada llamada “Excelencia y gafapastismo”. Y, ojo, adoro “The Wire”. Pero también tiene sus defectos. También traigo el asunto a colación al hablar de la segunda temporada de “Treme”.

    RUBÉN: Gracias.

    JUAN: Pero fíjate que aún no goza, al menos en España, del prestigio crítico de los productos de la HBO…En cuanto a la irregularidad: yo lo dije tras el 4.12. Pero, claro, al ver el 4.13 te das cuenta de que lo ocurrido en el anterior era todo menos gratuito. Lo que me pareció como que muy flojo (que Jesse acusara a Walter, así, de repente), ¡¡ha resultado ser cierto!! En todo caso, sigo manteniendo que algunas tramas de los primeros capítulos están un poco estiradas. Detallitos, eso.

    #13 de octubre de 2011 a las 10:21

  33. Ayer vi de una tacada el 4×12 y 4×13, y al acabar, después de recoger mi mandíbula del suelo, la frase fue “Esta serie se viene al Olimpo cuando acabe”. Veo que no soy el único que se la lleva al Olimpo, con The Wire, The Shield, y no sé si alguna más.

    Por aportar algo diferente a lo mucho dicho en el post y comentarios, me encantó la última frase de Gus: “Last chance to look at me, Héctor”. Se la dice a Héctor, pero realmente es Vince Gilligan hablándonos a los espectadores, y anticipándonos que Gus se va, que no podremos mirar su cara nunca más.

    #13 de octubre de 2011 a las 11:38

  34. No me gusto que mataran a Gus!! por ahi ley que al parecer no murio, en verdad es cierto, porque Walter escucha el radio y en las noticias dan tres muertos, -Gus, Tyler, y Salamanca-.

    La verdad es una lastima, Gus era formidable, me gusta mucho el trabajo de Saul Goodman, Jesse, es desesperante.

    E

    #13 de octubre de 2011 a las 18:08

  35. Enorme finale para una grandiosa serie. Aunque a mi parecer no llega al de la tercera… (pelos como escarpias con aquel “Run!” de la penultima)

    Mi teoria con Gus: Trabaja o trabajaba con la CIA, de ahi su escudo y su pasado blindado para la DEA. Proximo enfrentamiento CIA+Cartel Vs Walter+Jess.. Se me hace la boca agua

    #14 de octubre de 2011 a las 10:11

  36. Debo felicitarle por sus reseñas. No hay cosa mejor para un creador que un lector atento. Y si ese lector atento, además, crea estudios sobre la obra, esta se enriquece. Está tan acertado en sus ideas, y es tan prolijo en buenas observaciones que -como ya le dije- debo agradecérselo. Cuente con mi devoción absoluta.

    Pienso que, realmente, la temporada no ha tenido altibajos. Ha sido un in crescendo, por decirlo así. Si bien es cierto que la primera y la tercera temporadas son, sin duda, las mejores, se nota (y más después de leer al creador) que todo está más o menos proyectado para cinco temporadas. Es decir, en esta cuarta temporada no han estado siempre “sembrados”, pero incluso en las estructuras -sospechosamente parecidas- de algunos de los primeros capítulos había algo que después se ha utilizado y se ha sabido conducir en pro de la obra. Es decir, cuando hablamos de lo excesivo de las fiestas, de algún modo parece que ese efecto es buscado. A lo mejor no es conseguido. No lo discuto. Pero es buscado. Recordemos que Jesse viene de dispararle a bocajarro a un tío por orden de Walter. Su degradación psicológica y moral -si es que puede tener después de todo lo que le ha ocurrido- está por los suelos. ¿Podían haberlo mejorado? No lo discuto. Pero, en esencia, pienso que la razón de esos ires y venires con Mike, las fiestas, lo plano del papel de Pinkman en muchos momentos de esta temporada, respondían al papel lógico que tocaba hacer para que funcionase. Voy a ello: Breaking Bad es una serie que se toma su tiempo para cualquier cosa. Si necesitan alargar, alargan (no admite concesiones ni siquiera los campanillazos del tío de Tuco en el último capítulo, en la tercera temporada hay un capítulo titulado Mosca en el que se pasan el grueso, o incluso el capítulo entero, no sé, hablando, divagando sobre una maldita mosca), siempre beneficiando a la serie, a no “forzar” demasiado el personaje. Recordemos que la trama, aunque muy bien trabada, se sustenta con muchas pinzas en el sentido bueno del término. El cuñado no se percata porque lo tiene ante los ojos, el protagonista está siempre a un paso de la muerte o, lo que es peor, ser descubierto y encarcelado. Pero hay algo que siempre ha ocurrido y que era necesario replantear para una temporada final: Walter reacciona siempre con Jesse. Y Jesse reacciona siempre con Walter. Ambos son un binomio perfecto en tanto que ambos se necesitan. Jesse tiene un problema (Tuco lo apaliza), Walter -sea por los motivos que sea-, reacciona y da un paso más allá. Necesitábamos, para el bien de esta trama (¿me diréis que no ha sido un gran final? Los últimos capítulos han sido espectaculares. Sobre todo el antepenúltimo y el último) no podían usar otra vez el: señor White, te van a matar, ¿reaccionamos? Sí, Jesse, vamos a matarlos a todos.

    En quiebra mental, Jesse necesita un proceso de formación nuevo. Ya en la tercera temporada, Gus dice claramente que no quiere que intervengan niños en el proceso. No solo lo dice cuando Walter pide que se detenga eso y Jesse no actuará en contra de los que los utilizan, él mismo lo dice -no tengo a mano los capítulos y mentiría si citase el número, pero estoy casi convencido de ello- que él no quiere usar niños. En realidad, cuando el abogado define a Gus, dice que es muy parecido a Walter. Walter lo reconoce porque se da cuenta de lo cuidadoso que es. Y es ahí donde hay como una inversión. Lo que pretenden a lo largo de toda la temporada, sutilmente, es destruir ese equilibro que había entre ambos. Iba a ser un enfrentamiento entre Gus y Walter. Y yo pienso que lo ha sido. No ha sido entre ellos, directamente. O no tanto como podría esperarse. Ha sido más un juego de piezas. Mike y su fidelidad, el pasado de Gus y su fidelidad, todo apuntaba a que había alguna relación entre Jesse y ellos. Algo que si bien al final de la temporada 2 no era apreciado por ellos (lo consideran un yonki), les da un motivo para seguir con él. Todo está perpetrado para que Jesse comprenda que, tal vez, Gus no sea tan malo. Evidentemente, es tan malo como Walter, o más. ¿Acaso alguien lo duda? Durante toda la temporada hay como una necesidad de sacar a Jesse de ese colapso que lo tiene postrado en su casa, sin ganas de trabajar, sin ganas de vivir, poco atento a todo. En este caso es como que Gus acaba engullendo ese algo que tiene la relación de Walter con él. Sin embargo, persiste la fidelidad. No olvidemos que los valores de Jesse están anclados en la lealtad. Sus amigos, Walter. En la primera temporada se planteó -un jueguito del guión- que pudiera ser un chivato. Pero Jesse no es un chivato. Ni un traidor. Demasiadas veces se han salvado el uno al otro como para que ahora haya un rompimiento brusco. Pienso, incluso, que al final de la segunda temporada se quiso plantear: la muerte de la novia. ¿Jesse pudo enterarse? Si se entera de que Walter podía salvar a su novia, a lo mejor le pega un tiro en mitad de la tercera temporada y acabóse la serie. No, de verdad. En este caso se ha hecho mejor: se planteó un esquema moral básico: Jesse y los niños, la moralidad de que ellos tienen que permanecer aparte. Él quiere que estén lejos (les da una buena vida a Brock y su madre), etc. Como bien apunta el autor del blog, ya hay una duda en Jesse. ¿Hicimos bien en matarlo, verdad? No lo dice porque tenga remordimientos por el asesinato, sino por la idea de: con esto nos libramos de un mal tipo de verdad, ¿no? Permitía ciertas cosas, vimos cómo asesinaba a otro a sangre fría, se ha cargado a la gente del cartel, etc. Bien, hasta el momento, Walter White ha tenido mucha suerte. Digámoslo así. Por más adversidades que ha tenido, en los momentos importantes siempre ha tenido la suerte en su favor: en el primer capítulo, los bomberos, que la posible ex amante de Walter (la relación parece clara por lo que se dicen y por lo que se muestra en el capítulo en que recogen los restos de Loco 8), en el capítulo de la muerte de la yonki novia de Jesse, que ambos estuviesen drogados, en la tercera temporada, que Jesse hiciese caso a Walter y matase a esa persona -por ejemplo-, y ahora todo lo que ha ido ocurriéndole.

    La risa.

    El antepenúltimo capítulo termina con la risa de Walter White. Fue impactante. ¿Por qué reía? ¿De verdad porque estaban atrapados? Una vez visto todo… ¿de verdad iba a dejarlo todo? Ese es su territorio. Cuando habla con SKyler, lo que le dice en respuesta a si él sabe algo de todo esto es: Yo gané. Es algo que va diciendo a lo largo de toda la temporada. Yo soy el que llama. Yo soy el peligro. Yo he ganado. Pero Jesse ha hecho su propio viaje iniciático. Ya ha aprendido cosas. Ha visto el mundo desde el lado de los ganadores. Ha ido con Mike y ha recogido dinero, ha hecho encargos, ha ayudado a desmantelar el cartel… Mike no está muerto. ¿No es, en realidad, un enemigo de Walter? Digamos que lo que une a Jesse con Mike y Gus sería esa idea de lealtad (recuérdese el flashback: si tú eres el cocinero, ¿de qué me sirves tú? Es mi compañero, sin él no puedo hacer nada, etc), ¿no es posible que eso mismo sea una trama posterior? Está claro que, muy sutilmente, han elevado a Jesse de pringado a hombre más o menos de acción. No es Jonhy Rambo. Pero es que no puede serlo. Sin embargo, en su pregunta de si merecía la pena, de si han hecho bien (¿cómo no iban a hacer bien? ¡Estaba amenazando con matar a Walter! Eso podía haberle respondido y no lo hace), ya hay la semilla de la duda. Y la serie es, eminentemente, moral. En el sentido de que habla de la moral. Así que los excesos se pagan. Todos los excesos se pagan. Y el final al que están abocando a Walter no es el del suertudo que estamos viendo. Todo apunta a un final muy feo para él.

    ¿Qué opináis de la escena de la revisión del médico? Mientras no me vaya a morir, yo soy el que manda, yo soy el que está aquí, dominando, yo soy el jefe. Escena siguiente: él con cara triste. Evita responder a las preguntas de cómo le ha ido la revisión. Y parece claro que todos dan por supuesto que le ha ido bien, salvo él, que cambia de tema. ¿Está planteando que lo que tiene se ha desarrollado otra vez? Evitar hablar del tema, la cara de tristeza, ¿no son ya de por si extrañas y reveladoras? ¿Qué quería decir? Hasta poco después de ese capítulo, pensé que estaba acobardado. Pero Walter siempre ha jugado con todos. Lo ha sabido hacer desde el principio. ¿Está enfermo? ¿Asistiremos a un progresivo deterioro físico en esta última temporada? No, no es eso. ¿Pueden ir por ahí los tiros? Algo podría verse, pero me parece que el problema está en otros sitios: el lavadero de coches, la colisión entre Hank y Walter (¿creéis que lo perdonará? ¿Creéis que habrá confrontación? ¿No os pareció magnífico el “W. W puede ser… Walter White” de Hank? ¿No lo estamos esperando?), la lucha y disgregación del grupo, y, por lo que leí del actor que encarna a Pinkman, según él: saben qué va a pasar, saben que se tiene que explicar el final de cada historia y que, según él, podía haber más trama. Espero que no, aunque me duela decirlo, si el creador tiene pensado y atado un paquete entero. Si se alarga y se dispersa, perderíamos esta joya del cine. Sigo con lo anterior: si decía que tenían que explicar las historias es que va a centrarse en esto. Para mí, historias que querría en la quinta temporada: Mike, ¿qué pasa después de muerto el jefe? Jesse y sus sospechas y la relación con Walter, Skyler y el lavadero de coches, la vida en general, Walter, Hank. Lo siento por su señora esposa, pero su cleptomanía me interesa más bien poco. Pienso que se pone esta relación para mostrar que Hank tiene un lado más “permisivo”. No digo que vaya a permitir a Eisenberg ir por ahí, pero el mal tampoco le es tan ajeno. Lo tiene en casa -en menor grado, eso sí-, y lo acepta y lo toma como algo “natural”. ¿Por qué no iba a hacerlo? Así que no creo que se nos plantee mucho más este tema de la cleptomanía.

    Descansado me he quedado. ¡Saludos!

    #14 de octubre de 2011 a las 20:29

  37. El tema de la cleptomania no es algo a tratar, para nada, era solo una herramienta para que las pruebas del caso acabaran en manos de Hand, algo improvable del todo, en su estado fisico y mental, que queda totalmente justificado por la secuencia de situaciones que se da cuando detienen a su mujer.

    #1 de noviembre de 2011 a las 21:34

  38. Hola chicos y chicas me gustaria saber si alguien me puede decir el titulo de un par de canciones que suenan en el ultimo capitulo dr la primera temporada en casa de tuco.
    Un saludo y gracias de ante mano..

    #13 de diciembre de 2011 a las 0:10

  39. Estimado Alberto, es la primera vez que comento, pero voy siguiendo su blog desde algun tiempo, gracias a sus recomendaciones me hice con toda la coleccion de Breaking Bad, ayer por la noche conclui con la maraton de la ultima temporada. Para tirar cohetes. Me ha quitado los adjetivos de la boca. “Brutal” es la mejor definicion. Para los recien iniciados en la seriefilia como yo es es de gran ayuda su profundo conocimeinto. Saludos desde Bolivia.

    #6 de febrero de 2012 a las 20:39

  40. A ver, a ver, a ver, que ya estamos meando en la escalera, como siempre. La cuarta temporada es carnada para gañanes un pelín cultivados (probablemente los mismos que vieron algo en Lost, aunque, por supuesto, no lo que tenían que ver sino aquello que colmaba su mal gusto y sus limitadas ansias por conocer lo no conocido), si bien es cierto que no la condenamos porque la avala todo un complejo situacional tejido en las tres temporadas anteriores. Lo tienen muy difícil con la quinta porque o le dan a la chusma lo que quiere seguir viendo, acción gratuita con una base real heterodoxa, o retornan a la esencia de la serie. La sal de todo este batiburrillo, que es en lo que se está convirtiendo para saciar a los tiburones mediocres, la aporta Saul Goodman, el personaje más natural, simpático y espontáneo de todos. La muerte de Beneke fue una tomadura de pelo sin pizca de clase, como el mismo Beneke, y la voladura de media cara Fring también (sobra ese efectismo. Con volarle un brazo, como en los atentados normales hubiera sido suficiente. O si le quieres volar la cara hazlo, pero no lo pongas en pie. El que quiera ver zombis que vea el vídeo de Thriller). En esta última temporada el personaje de Gus está perdiendo la “decencia” (sí, sí, así es) y el saber estar en pro de una acción barata guiada por las neuras de un Walter desquiciado que ya empieza a aburrirse de esta nueva vida que le hizo ver que llevaba 50 años muerto. Es una pena que algo que vale la pena pierda clase por tener que darles de comer a los cerdos.

    #12 de febrero de 2012 a las 14:04

  41. Olvidé algo: la entrada de Gómez en la lavandería con el fin de registrarla haciéndose el chuleta con chispa de la DEA, emulando a su compañero Hank, contando la historia ridícula del chef hijo de senador es de PUTA PENA. ¿Veis cómo la cuarta temporada está plagada de detalles por los que se esfuma la elegancia? Sí, ya sabemos que la mayoría de la gente es cutre, pero, joder, que hagan una serie para una minoría dentro de la minoría. Tampoco pasa nada.

    #12 de febrero de 2012 a las 14:25

  42. Ahora mismo terminé de ver la cuarta temporada por segunda vez y me reafirmo en todo lo que he dicho. ¡Jesús!, la historia del envenenamiento del niño es FORZADÍSIMA, esta metida con calzador, y denota desgaste y falta de creatividad. Se suicidarían si en la quinta temporada tiraran de este fraude de historia. Los tres últimos capítulos son espantosos. Caca de la vaca. Me agrada ver de nuevo que Saul es el único contacto con la realidad de la serie: el miedo tan natural, humano y justificado que muestra al final es IMPAGABLE. Genial, buenísimo. Da la impresión de que el propio actor no sé dejó mangonear por los guionistas, de que será fiel a su personaje hasta el final. Algunas veces tengo la sensación de que determinados productos están dirigidos al subcontinente americano, por decirlo diplomáticamente, aunque todos nos entendemos.

    #12 de febrero de 2012 a las 14:43

  43. Te doy mi enhorabuena por la crítica de la 4º temporada, se nota que te apasiona la serie; pero querido amigo, quisiera discrepar en un par de detalle, que son las supuestas tramas superfluas de la temporada, a las que haces alusión, y de las que como ya he dicho no comparto mi opinión.
    En 1º lugar, la vuelta a la cleptomanía de Marie, para nada es algo que esté de relleno, es más, como ya bien deberías saber en Breaking Bad nada está puesto al azar, y este pequeño flirteo de Marie con el robo, que no viene sino desencadenado por el menosprecio que Hank muestra hacia ella, la acaba metiendo en un buen lio que como imagino que sabrás, no será otro que su marido quién le acabe sacando las castañas. Esto conlleva que en manos de Hank acabe el archivo que están investigando del asesinato de Gale.
    Y en 2º lugar, el tema de las fiestas de Jesse, que al igual que el anterior, también es algo fundamental porque refresquemos la memoria, todo ese desfase acaba provocando el robo de su dinero a manos de un yonki. En este caso Mike, será quién detenga a este personaje y sea consciente del desorden en el que vive Pinkman y las consecuencias que ello podría suponer a Gus Fringe y a todo su imperio.

    Y por último matizar en el infortunio de Ted Beneki que a mi parecer encaja a la perfección en la serie, no desentona, que sí puede resultarnos un tanto irrisorio pero así es la vida, a veces puedes perderla como menos te lo esperas, y en el momento que menos imaginas.
    Pero lo que si no pega ni con cemento cola es que tras la muerte de Gus el tió salga por su propio pié de la sala, y eso sí, aun por encima ajustarse la corbata. Ahí se le fué de las manos, supongo que querrían dotar la escena de gran intensidad mostrando media cara desfigurada, pero no me negarás que es una fantasmada. jajaja pero que conste que a mí me gustó,porque te quedas, no puede ser, esta viv…aah que alivio! pero vamos no encaja.

    Pues nada aquí mi pequeña crítica a la tuya, espero que te haya servido de algo, y repito enorabuena por tu trabajo, veremos que nos depara Heisenberg en su última temporada, aunque como imagino habrás oido ya, veremos una cara de Walter todavía más oscura a la vista hasta ahora.
    Saludos

    #13 de marzo de 2012 a las 0:38

  44. El mejor artículo que se haya escrito sobre BBad. Pero, ¿Qué es lo que realmente siente Walter por Jesse? En ciertas escenas aparenta un amor paternal, pero en otras le hace “jugarretas”. ¿Y qué pasará con Jesse? ¿Se convertirá en el centro de la serie, el que parece tener un ápice moral?

    #25 de julio de 2012 a las 17:04

  45. Olvidaste mencionar (o no te diste cuenta, raro sería) el símil entre el oso rosa caído del avión y el final de Gus. No sólo recuerda a Harvey Dent sino también a ese oso, cuyo ojo derecho es el mismo que le falta a Gus segundos antes de morir… ¡Sublime!

    #9 de octubre de 2012 a las 21:42

  46. I really love this informative article 100%

    #18 de agosto de 2013 a las 18:24

  47. Pero en q episodio hacen el cigarrillo de ricino??? y hablan de que ese era el “mejor plan para eliminar a Gus”

    #14 de septiembre de 2013 a las 6:57

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  62. shgarcia
  63. Petite Robe Noire
  64. Raúl Gay
  65. El intelectual melancólico y las teleseries « In/ficción
  66. KonstantineAlexander
  67. Paco Salvador
  68. alberto silos
  69. Ricardo López ✔
  70. Javier Arturo García
  71. Alberto N. García
  72. @jorge vera
  73. 12 momentos del 2011 | Diamantes en serie
  74. Cuando Sherlock emparentó con Houdini | Diamantes en serie
  75. Daniel Pérez Aguilar
  76. Alberto N. García
  77. Nökeö
  78. Mikel IdeH
  79. Antonio José Mencía
  80. Nacho Agüero
  81. Aaron Ramos
  82. Riesco
  83. Mis Emmy 2011-12 (I) | Diamantes en serie
  84. Alejandro Rguez V.
  85. Pablo E Keogh
  86. El vuelo de Ícaro | Diamantes en serie
  87. Alex Romero Ramos
  88. Fran Cerezo
  89. Miguel Carvajal
  90. Amar a Walter White, odiar a Walter White
  91. La hora de Skyler (Breaking Bad, 5.10.) | Diamantes en serie
  92. Alrededor de las ruinas de ese colosal naufragio (Breaking Bad, 5.14.) | Diamantes en serie
  93. Nada que perder (Breaking Bad, 5.15.) | Diamantes en serie
  94. “Simplemente, llévame a casa” (Breaking Bad, 5.16.) | Diamantes en serie
  95. Adiós, Mr. White | Diamantes en serie
  96. Breaking Bad: cómo se construye un villano | La Línea Cultural

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