retos

30 días en bici durante abril 2016

Vuelve el reto de 30 días en bici. El año pasado ya os hablé de esta iniciativa en el blog y en 2016 me vuelvo a subir a la bicicleta sellando mi compromiso en su web oficial.

La asociación de cicloturistas y ciclistas urbanos de mi ciudad, Burgos Con Bici, también apoya esta iniciativa que hace de las ciudades lugares más amables para moverse de forma sostenible.

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Anímate a mejorar tu ciudad y apoya el movimiento 30 días en bici para ser más personas circulando sobre dos ruedas y comparte tus logros en las redes sociales con las etiquetas #30díasenbici #30deb. Puedes inscribirte en http://www.30daysofbiking.com/pledge-2016.

Voy publicando una foto diaria del reto #30DíasEnBici en mi perfil de Instagram.

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El motivo por el que corro

Hoy os cuento algo que prometí publicar. Me ha costado hacerlo, y he decidido que este fuera el momento porque acabo de finalizar mi primer maratón. Ser maratoniano es como un estatus dentro de los corredores populares y digamos que para mi el alcanzar ese estado supone el cierre de una etapa. Además, esta entrada forma parte de una tríada sobre correr.

Mi historia corriendo comienza tras una difícil experiencia personal. En pleno duelo tras la pérdida de mi mujer, necesitaba hacer algo que me sacara de casa, que me generase endorfinas naturales y que me socializara. También que supusiera un reto de superación personal. Hablamos de marzo de 2013 y yo tenía 36 años. Pensé que el mejor antidepresivo era el deporte, pero quería practicar uno en el que no dependiera de citas fijas, ni de compañeros, ni del clima. Yo ya practicaba, sin mucha constancia, padel y golf, y en mis años juveniles había jugado federado a fútbol sala y fútbol aunque lo que siempre me apasionó fuera el ciclismo. Usaba una bici urbana esporádicamente para trabajar pero tenía abandonada la bicicleta de montaña y llevaba 17 años sin usar la de carretera. Esos condicionantes me llevaron a pensar en correr. Y lo hice.

Lisboa, Parque de Eduardo VII - 4/04/2015

Mi estreno fue durante las vacaciones de Semana Santa, en concreto el 31 de marzo de 2013 en Santander. Apenas aguanté 1,56 km a un ritmo de risa, casi andando. Me enganché rápidamente a salir un par de días a la semana a trote cochinero entre 6 y 8 km por sesión y a partir de septiembre aumenté la distancia pasando a 10-11 km en cada salida hasta que en enero de 2014 me lesioné y estuve parado cinco meses. Ese verano volví con ganas y me marqué un objetivo que me motivase: disputar una carrera de media distancia. Elegí la mítica Behobia (20 km) en su 50ª edición. Pasé a salir tres días a la semana, aumentando kilometrajes y también comenzé a contar con ayuda profesional: Patricia Landáburu, licenciada en INEF, entrenadora nacional titulada y creadora del equipo Burgos Corre junto al atleta olímpico en 2012 y campeón de España de 1500 metros en 2011, Diego Ruiz. Con la planificación y consejos de Patricia he conseguido olvidarme de lesiones, perder peso, mejorar mis tiempos, ganar velocidad, fortalecer músculos, plantearme y conseguir retos, ser más disciplinado, aumentar mi autoestima y socializar una afición.

Puedo decir que estoy enganchado, que venzo a la pereza para salir a rodar un día de mucho frío (en Burgos hace frío todo el año), que me motiva buscar nuevos retos y compartir salidas, carreras y viajes con amigos. También me ha resultado divertido salir a correr por ciudades desconocidas y descubrirlas de otra forma, es algo muy recomendable cuando viajas.

Sin embargo, siento que el final de esta etapa de iniciación se cierra con la maratón de Sevilla que terminé el pasado 21 de febrero. He conseguido algo que ni me imaginaba que pudiera siquiera plantearme a tan corto plazo: ser maratoniano. Estoy convencido de que si quieres puedes, el límite lo marcas tú. Solo necesitas constancia para entrenar, fortaleza mental y unas zapatillas.

Ahora seguiré planteándome nuevos retos. Se abre otra etapa. Nos vemos… corriendo.

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Retos para el año 2016

Se acabó 2015 y me tocó hacer balance. No soy de mirar mucho atrás. No se puedes ser esclavo del pasado. Las heridas cicatrizadas no deben revolverse. Así que toca pensar en el año entrante y plantearme nuevos retos. Y escribirlos públicamente me ayuda a conseguirlos, a tenerlos presentes y a que mi compromiso sea mayor. Me gusta distinguir entre lo personal, lo profesional y lo empresarial. Aquí voy con los personales.

Prometí que antes de cumplir los 40 iba a correr más de 40, y aunque todavía tengo algo de tiempo antes de ser cuarentón, este año voy a correr intentar acabar mi primer maratón. Para ello llevo preparándome desde finales de verano y ahora ya es hora de apretar para llegar fino al maratón de Sevilla el próximo 21 de febrero de 2016.

12394140_964246670297852_894025986_nOtro reto maratoniano es la organización del I Maratón Burgos en la que estoy colaborando junto a un grupo de corredores burgaleses. Será el 9 de octubre de 2016 y este no podré correrlo porque estaré trabajando al otro lado.

En 2014 me puse la obligación de escribir una entrada semanal en este blog. Y lo cumplí. En 2015 dejé de escribir por aquí con regularidad. Más bien ha sido un ‘me dejé’. No quiero ser un dejado, me gusta escribir y en 2016 volveré a hacerlo con más frecuencia. ¿Con cuánta? La que salga. ¿De qué? De lo que me salga.

Tengo una asignatura pendiente: cocinar. Y no deseo aprender por la creciente moda de foodies, masterchefs y veganos si no por disfrutar haciéndolo y porque me gusta la comida. Disfruto comiendo, disfruto bebiendo y quiero disfrutar cocinando. No deseo verlo como una obligación. ¡Si hasta tengo la famosa y maravillosa Thermomix! Voy a incorporar el acto de cocinar como un hábito saludable más en mi día a día.

Después de terminar el programa de reducción de estrés de ocho semanas basado en mindfulness y obtener resultados positivos, he decidido seguir entrenando y mejorando sus técnicas para vivir en la aceptación (que no la resignación), la atención plena, la consciencia y la compasión. Continuaré con mis prácticas de meditación, con mis autocuidados y el no juicio.

Voy aumentar mi espiritualidad, cuidar mi vida interior. En mi caso, desde la fe cristiana que profeso. Seguiré en mi compromiso de adoración perpetua de los lunes, en mi silencio, en algún retiro… En definitiva en el encuentro íntimo y cercano con Dios centrado en el Amor.

En 2015 apenas he visto la televisión. Incluso tuve mi tv dos meses averiado y para nada eché de menos sentarme en el sofá frente a la caja tonta. He leído más, he hecho más deporte, he viajado más, he escuchado más música, he ido a más conciertos. En 2016 voy ser más selectivo todavía con las horas que dedico a la tv.

Más bici y menos coche. Aunque la pereza, el frío y las distancias son enemigos de la bicicleta, voy a dar más pedales en 2016.

Más observación. Menos prisas. Más silencio. Menos ruido. Más constancia. Menos velocidad. Más amor. Menos rabia. Más compasión. Menos ira. Más entrega. Menos ego. Más desprendimiento. Menos apegos.

¡H O L A  2016! Vamos a vivir grandes momentos juntos.

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Diario de un bicigrino: etapa 8 (Boimorto – Santiago de Compostela)

Empezamos el último día de peregrinación con la ilusión de saber que en apenas 50 kilómetros alcanzaríamos nuestro objetivo. De Boimorto a Arzúa son 10 km de descenso por carreteras comarcales y pistas. Al llegar a Arzúa finaliza el Camino del Norte y se une al Camino Francés así que dejamos la soledad y nos topamos con decenas de peregrinos. Desde allí vamos siempre por caminos boscosos y si no fuera por la lluvia que nos acompañó desde O Pedrouzo, el Camino ya sería un paseo triunfal. En Lavacolla con los zumbidos de los aviones de fondo acaban los caminos y volvemos al asfalto hasta el final.

En Monte do Gozo nos espera una sorpresa: nos encontramos con Víctor Tasende, todo un ejemplo a seguir, quien tras sufrir un accidente que le dejó tetrapléjico se recuperó y se convirtió en peregrino y atleta de ‘Where is the limit?’. La emoción ya nos invade y se acerca el momento final: callejeamos por Santiago hasta entrar en la Plaza del Obradoiro, con sus ya permanentes andamios en la fachada del Pórtico de la Gloria. Fotos orgullosas, ida al hotel para la merecida ducha y vuelta a la Catedral para asistir a la misa del peregrino y recoger la compostela.

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El reto acaba. Ha sido un camino duro, muy exigente físicamente. Y también muy bonito, con unos paisajes impresionantes. Y con una compañía preciosa: mi escudero bicigrino José (2º Camino juntos); Álvaro, otro reto más a su lado (y ahora a por la Maratón de Sevilla); y Fernando, apoyo fiel y generoso con sus idas y venidas.

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Para acabar la peregrinación fuimos al misterioso cabo de Finisterre, el finis terrae  (fin de la tierra) de los romanos y al precioso pueblo de Laxe, de donde procede la familia materna de Álvaro.

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De verdad que ha sido el camino de la risa, con un rodar alegre y con un sentido del humor muy sano. Me quedo con eso y con mucho más que no puedo, ni quiero, compartir aquí. Y el próximo año, quién sabe… ¿Camino de la Plata?

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Diario de un bicigrino: etapa 7 (Villalba – Boimorto)

Por segundo día consecutivo salimos con niebla y frío. De nuevo llevamos perneras y por vez primera usé guantes largos.
Como ciclo turista ha sido sin duda la etapa más agradable y perfecta para disfrutar de la bici al discurrir por sendas sin grandes desniveles y por pistas de tierra o carreteras comarcales apenas transitadas. Poco peligro y mucho rodaje. De hecho alargamos la etapa 12 kilómetros más de lo previsto para dormir en el albergue municipal de Boimorto, una moderna instalación de 2012.
Tras dejar Villalba y rodar 20 km llegamos a la aldea de Baamonde donde nos encontramos con el mojón que nos indica 100 km para llegar a Santiago. Motivación extra para seguir dando pedales.

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Los siguientes 40 km siempre pican para arriba pero son llevaderos hasta alcanzar Sobrado Dos Montes y allí visitamos el Monasterio cisterciense de Sobrado con origen a mediados del siglo X. El edifico es impresionante con varios claustros y una nave central de 35 m de altura. En principio iba a ser nuestro final de etapa, pero al final decidimos acabar un poco más cerca de Santiago.

Etapa 7 del Camino de Santiago por el norte (Villalba – Boimorto) de 72,28 en 5h y 29m. Estadísticas vía App Runtastic.

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Diario de un bicigrino: etapa 6 (Ribadeo – Villalba)

De Ribadeo a Gondán hemos vivido 48 kilómetros muy duros. Continuas rampas de hasta el 21% por pistas asfaltadas y sendas pedregosas que se han hecho difíciles. A los 37 km llegamos a Mondoñedo, que en la Edad Media fue una de las siete capitales del Reino de Galicia y tiene la catedral gótica de Santa María como monumento más destacado.

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Tras sufrir una avería mecánica, seguimos subiendo hasta Gondán por rampas imposibles que incluso nos obligaron a poner pie a tierra y empujar la bici por primera vez.

Por fin pasamos a la comarca lucense de Terra Chá que presenta un trazado llano salpicado de prados y zonas de pasto.

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Y tras 73 km entramos en Villalba contemplando el antiguo torreón de los Andrade, hoy convertido en Parador Nacional de Turismo.

Etapa 6 del Camino de Santiago por el norte (Ribadeo – Villalba) de 73,64 km en 6h 30m -> https://www.runtastic.com/sport-sessions/1041317041

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Diario de un bicigrino: etapa 4 (Gijón- Santa Marina)

Comenzamos la etapa con la típica lluvia fina que por aquí llaman calabobos y que ya no nos abandonará en casi todo el día. En lugar de Camino del Norte se podría llamar camino del agua, pues sea del mar, del río o del cielo siempre acompaña agua.

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Tras 5 kilómetros llanos, subimos al Monte Areo, parque arqueológico con dólmenes del neolítico. Hasta Avilés cambia el paisaje: a la izquierda seguimos viendo bosques y a la derecha se ve la industria siderúrgica, sobre todo del acero. En Avilés pasamos más tiempo del deseado por un pinchazo de rueda en la bici de José.

Continuamos alternando subidas y bajadas por tramos de pista asfaltada, de caminos con tierra, de sendas boscosas y de carreteras. Muy variado. A la lluvia se sumó un molesto viento en contra y caminos con más barro y piedras de lo esperado. Volvemos a acercarnos a la costa y de nuevo vemos el Cantábrico. La arquitectura también va cambiando y hay menos casonas de indianos y más hórreos.

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Llegamos a Santa Marina muy cansados tras un día duro, otro más, y justo en el ecuador de nuestra peregrinación.

Etapa 4 del Camino de Santiago por el Norte de 80,05 km en 5h 58m. Estadísticas vía App Runtastic -> https://www.runtastic.com/sport-sessions/1040039295

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Diario de un bicigrino: etapa 3 (Ribadesella – Gijón)

Me dormí escuchando el romper de las olas y desperté viendo el mar a los pies de la playa de Santa Marina de Ribadesella. Salimos del paseo marítimo con nubes y con ganas de afrontar la etapa más dura del Camino del Norte. Tras unos kilómetros de asfalto iniciamos una senda costera a través de verdes prados con vistas al mar. Entre la Vega y Colunga cruzamos varias playas y un par de pasarelas de madera antes de retomar la carretera que nos lleva a Sebrayo.

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Circulamos por caminos entre eucaliptos y helechos hasta el pueblo de Villaviciosa (6000 mi habitantes) donde paramos a comer y cogimos fuerzas para encarar el Alto de la Cruz, que viene después de la aldea de Casquita, el municipio que señala la bifurcación del Camino del Norte: recto por Gijón, a la izquierda por Oviedo. Tiramos recto y comenzó a llover… Tras el duro ascenso de la Cruz, viene un descenso y otra subida, el Alto del Infanzón, más corto y menos duro. Las vistas del valle de Peón son bellísimas. Desde allí hasta el final de etapa son 11 kilómetros de bajada. En las cercanías de Deva ya se divisa la bahía de Gijón y saboreamos el merecido e inmediato descanso.

Sin duda ha sido la etapa más dura de momento, y también la más bonita.

72,59 kilómetros en 5 horas y 22 minutos. Estadísticas vía App Runtastic -> https://www.runtastic.com/sport-sessions/1039365386

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Diario de un bicigrino: etapa 2 (San Vicente de la Barquera – Ribadesella)

Amaneció lloviendo ligeramente en San Vicente de la Barquera pero el viento de sur alejó las nubes y vivimos una etapa soleada. Mirando a nuestra izquierda contemplábamos los Picos de Europa y a la derecha nuestra mirada se perdía en la inmensidad del mar Cantábrico.image

Hasta Unquera fuimos alternando caminos de tierra y pistas de asfalto con un paisaje verde. Ya en el pueblo de las corbatas nos desayunamos una palmera de chocolate gigante. Atravesando el río Deva entramos en Asturias y nos recibió con una durísima subida que acabó en la Errmita del Cantu.

Desde Colombres, discurrimos por sendas boscosas y nos acercamos a la senda de la costa, parando en la espectacular playa de Vidiago. Ya continuamos pegados al mar hasta Llanes, donde paramos a comer. Allí visitamos los cubos del escultor Agustín Ibarrola, una gigantesca obra policromada en la escollera del puerto.

El camino a Ribadesella alterna pistas con tramos de carretera comarcal y alguna incursión en sendas por la costa que aprovechamos para probar nuestras bicis por arena de la playa.

El colofón a la segunda etapa ha sido encontrar el albergue Frasinelli a pie del paseo marítimo, con vistas a la playa.

Una jornada preciosa, un deleite para el sentido de la vista rodeados de mar y montaña con una riqueza paisajística impresionante.

79,10 km en 5 horas y 8 minutos. Estadísticas vía App Runtastic -> https://www.runtastic.com/sport-sessions/1038639301

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Behobia San Sebastián #BSS50

Reto superado. El segundo del otoño conseguido. Después de hacer el Camino de Santiago en bici desde Burgos, tocaba correr los 20 kilómetros de la mítica carrera donostiarra: la Behobia.

Correr no es de cobardes, otro día contaré cómo y porqué comencé a correr. Y si correr está de moda, pues bendita moda. Y si es postureo, pues que lo sea.

Esta edición era la nº 50 y las inscripciones alcanzaron el límite de 30.000 corredores. Gracias a mi amigo Koke de Diego pude inscribirme por primera vez. Aunque al final Koke no corrió, estuvimos desde junio saliendo juntos a preparar la cita: rodajes largos, salidas con frío, con calor, de noche, entrenamientos por las rampas del Castillo… El último mes mi compañero de entrenos fue Álvaro Echevarrieta. Y juntos partimos el sábado rumbo a San Sebastián.

Nos recibió el sol en la Playa de la Concha y recorrimos el precioso centro histórico de San Sebastián comiendo de pinchos. Tras visitar la Feria del Corredor y recoger el dorsal en el velódromo de Anoeta, dimos otro paseo antes de cenar los necesarios hidratos de carbono en un italiano. Con un poco de pasta, basta.

No me presenté a la salida en mi mejor estado de forma ya que llevaba las dos últimas semanas con molestias en el poplíteo externo, lesión que me tuvo parado de enero a mayo. Y me faltó hacer series. Las series. Y dale con las series, que no puedo con ellas. Mi preparación se basó en el típico plan que me descargué de una web especializada y que tampoco conseguí cumplir. Desde que volví a correr en junio tras el parón de cinco meses lesionado, hice los siguientes números según Runtastic:
– Junio: 11 km corriendo y 5 en bici.
– Julio: 40 km corriendo y 27 en bici.
– Agosto: 76 km corriendo y 158 en bici.
– Septiembre: 50 km corriendo (incluye una carrera de 10 km) y 98 en bici.
– Octubre: 31 km corriendo (incluye una carrera de 5 km y otra de 10) y 550 en bici.
– Noviembre (hasta el día 9): 16 km corriendo y 41 en bici.
Tampoco cumplí mi objetivo de peso y llegué con 1,1 kg. más de lo que deseaba, pero con 2,6 kg. menos que en junio.
Eso sí, de moral iba sobrado. Motivación no me faltaba.

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El día de la carrera nos unimos al autobús del club de atletismo Jaume Leiva quien entrena a nuestro amigo Santi González y nos plantamos en el bar Faisán a por la dosis de cafeína. Casi dos horas de espera rodeados de un ambientazo increíble.
Ya en nuestro cajón de partida, a las 11:27 horas empezamos la carrera. Mucha gente durante todo el recorrido y especialmente en la salida y llegada.
Fuimos regulando y mirando a un cielo que nos dio tregua y no llovió por 2ª vez en los 50 años de historia de la Behobia. Incluso en los primeros 3 km. pasé algo de calor. Luego se nubló. Iban pasando los kilómetros y apenas había espacios en las cunetas. Una afición generosa y volcada en animar a los participantes. Dicen que es una carrera donde te llevan en volandas entre el público y los compañeros. Y es cierto. Aunque hacen falta piernas y pulmones, pero sobre todo cabeza. No cometer errores. Y para eso es importante correr alguna carrera previa de al menos 10 km. En el km. 5 se encara el Alto de Gaintxurizketa, con más de 2 km. de longitud. Luego casi 3 km. de descenso y otros 3 de llano para seguir con toboganes. Así se llega al km. 12, más o menos después de Rentería. Hasta entonces fui muy bien, luego noté dolor en el poplíteo izquierdo y bajé unos 15 segundos por km. el ritmo. El Alto de Miracruz, ya en kilómetro 17 se me hizo muy llevadero. Luego es casi todo descenso y te dejas llevar hasta ver la playa y encarar la recta de meta. Muy emocionante y algo peligrosa, la entrada es indescriptible. La medalla, la cara de satisfacción, el merecido descanso… y el chuletón.

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Lo cierto es que me habían dicho que era tan dura, con continuos sube y baja, con dos altos complicados y una climatología habitualmente adversa que iba muy preparado para sufrir. Así que no me pareció para tanto. Tampoco forcé pensando en mis maltrechos poplíteos pero me queda la sensación de que fui demasiado cómodo.

Próximos retos: el Cross de Atapuerca (yo no quería… pero gané el dorsal en un sorteo de ‘El partido de las 12’ de Cadena Cope que vi en Twitter) y la media maratón Rock&Roll Madrid.

Y antes de cumplir los 40 quiero correr 40. Así que intentaré correr una maratón en los próximos años. Dicho y escrito queda.

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Fui becario antes que empresario. Enredado en lo virtual y enredando en la vida real.