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Diario de un bicigrino: etapa 8 (Boimorto – Santiago de Compostela)

Empezamos el último día de peregrinación con la ilusión de saber que en apenas 50 kilómetros alcanzaríamos nuestro objetivo. De Boimorto a Arzúa son 10 km de descenso por carreteras comarcales y pistas. Al llegar a Arzúa finaliza el Camino del Norte y se une al Camino Francés así que dejamos la soledad y nos topamos con decenas de peregrinos. Desde allí vamos siempre por caminos boscosos y si no fuera por la lluvia que nos acompañó desde O Pedrouzo, el Camino ya sería un paseo triunfal. En Lavacolla con los zumbidos de los aviones de fondo acaban los caminos y volvemos al asfalto hasta el final.

En Monte do Gozo nos espera una sorpresa: nos encontramos con Víctor Tasende, todo un ejemplo a seguir, quien tras sufrir un accidente que le dejó tetrapléjico se recuperó y se convirtió en peregrino y atleta de ‘Where is the limit?’. La emoción ya nos invade y se acerca el momento final: callejeamos por Santiago hasta entrar en la Plaza del Obradoiro, con sus ya permanentes andamios en la fachada del Pórtico de la Gloria. Fotos orgullosas, ida al hotel para la merecida ducha y vuelta a la Catedral para asistir a la misa del peregrino y recoger la compostela.

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El reto acaba. Ha sido un camino duro, muy exigente físicamente. Y también muy bonito, con unos paisajes impresionantes. Y con una compañía preciosa: mi escudero bicigrino José (2º Camino juntos); Álvaro, otro reto más a su lado (y ahora a por la Maratón de Sevilla); y Fernando, apoyo fiel y generoso con sus idas y venidas.

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Para acabar la peregrinación fuimos al misterioso cabo de Finisterre, el finis terrae  (fin de la tierra) de los romanos y al precioso pueblo de Laxe, de donde procede la familia materna de Álvaro.

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De verdad que ha sido el camino de la risa, con un rodar alegre y con un sentido del humor muy sano. Me quedo con eso y con mucho más que no puedo, ni quiero, compartir aquí. Y el próximo año, quién sabe… ¿Camino de la Plata?

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Diario de un bicigrino: etapa 7 (Villalba – Boimorto)

Por segundo día consecutivo salimos con niebla y frío. De nuevo llevamos perneras y por vez primera usé guantes largos.
Como ciclo turista ha sido sin duda la etapa más agradable y perfecta para disfrutar de la bici al discurrir por sendas sin grandes desniveles y por pistas de tierra o carreteras comarcales apenas transitadas. Poco peligro y mucho rodaje. De hecho alargamos la etapa 12 kilómetros más de lo previsto para dormir en el albergue municipal de Boimorto, una moderna instalación de 2012.
Tras dejar Villalba y rodar 20 km llegamos a la aldea de Baamonde donde nos encontramos con el mojón que nos indica 100 km para llegar a Santiago. Motivación extra para seguir dando pedales.

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Los siguientes 40 km siempre pican para arriba pero son llevaderos hasta alcanzar Sobrado Dos Montes y allí visitamos el Monasterio cisterciense de Sobrado con origen a mediados del siglo X. El edifico es impresionante con varios claustros y una nave central de 35 m de altura. En principio iba a ser nuestro final de etapa, pero al final decidimos acabar un poco más cerca de Santiago.

Etapa 7 del Camino de Santiago por el norte (Villalba – Boimorto) de 72,28 en 5h y 29m. Estadísticas vía App Runtastic.

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Diario de un bicigrino: etapa 6 (Ribadeo – Villalba)

De Ribadeo a Gondán hemos vivido 48 kilómetros muy duros. Continuas rampas de hasta el 21% por pistas asfaltadas y sendas pedregosas que se han hecho difíciles. A los 37 km llegamos a Mondoñedo, que en la Edad Media fue una de las siete capitales del Reino de Galicia y tiene la catedral gótica de Santa María como monumento más destacado.

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Tras sufrir una avería mecánica, seguimos subiendo hasta Gondán por rampas imposibles que incluso nos obligaron a poner pie a tierra y empujar la bici por primera vez.

Por fin pasamos a la comarca lucense de Terra Chá que presenta un trazado llano salpicado de prados y zonas de pasto.

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Y tras 73 km entramos en Villalba contemplando el antiguo torreón de los Andrade, hoy convertido en Parador Nacional de Turismo.

Etapa 6 del Camino de Santiago por el norte (Ribadeo – Villalba) de 73,64 km en 6h 30m -> https://www.runtastic.com/sport-sessions/1041317041

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Diario de un bicigrino: etapa 5 (Santa Marina – Ribadeo)

Salimos temprano de Santa Marina con mucha humedad y algo de frío dirección Cadavedo.

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Por primera vez nos cubrimos las piernas con perneras y rodamos por carretera en paralelo a la autovía A-8. Cruzamos pistas forestales y caminos hasta Luarca, histórica villa marinera ubicada en la desembocadura del río Negro. Su bahía natural está rodeada de montañas. Subimos a la ermita reconstruida de la Virgen de la Blanca y del Nazareno ubicada en un alto junt o al cementerio, considerado uno de los más bonitos de España, con
espléndidos panteones modernistas y con magníficas vistas, donde está enterrado el premio Nobel Severo Ochoa.

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Alternamos sendas entre eucaliptos con la carretera N-634 hasta Tapia de Casariego donde tomamos la senda costera que discurre junto al mar. Disfrutando de las vistas sobre el Cantábrico y un terreno casi llano llegamos a Ribadeo, el primer municipio gallego, provincia de Lugo.

Etapa 5 del Camino de Santiago por el norte (Santa Marina – Ribadeo) de 87,07 kilómetros en 5 horas y 42 minutos. Estadísticas vía App Runtastic -> https://www.runtastic.com/sport-sessions/1040669805

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Diario de un bicigrino: etapa 4 (Gijón- Santa Marina)

Comenzamos la etapa con la típica lluvia fina que por aquí llaman calabobos y que ya no nos abandonará en casi todo el día. En lugar de Camino del Norte se podría llamar camino del agua, pues sea del mar, del río o del cielo siempre acompaña agua.

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Tras 5 kilómetros llanos, subimos al Monte Areo, parque arqueológico con dólmenes del neolítico. Hasta Avilés cambia el paisaje: a la izquierda seguimos viendo bosques y a la derecha se ve la industria siderúrgica, sobre todo del acero. En Avilés pasamos más tiempo del deseado por un pinchazo de rueda en la bici de José.

Continuamos alternando subidas y bajadas por tramos de pista asfaltada, de caminos con tierra, de sendas boscosas y de carreteras. Muy variado. A la lluvia se sumó un molesto viento en contra y caminos con más barro y piedras de lo esperado. Volvemos a acercarnos a la costa y de nuevo vemos el Cantábrico. La arquitectura también va cambiando y hay menos casonas de indianos y más hórreos.

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Llegamos a Santa Marina muy cansados tras un día duro, otro más, y justo en el ecuador de nuestra peregrinación.

Etapa 4 del Camino de Santiago por el Norte de 80,05 km en 5h 58m. Estadísticas vía App Runtastic -> https://www.runtastic.com/sport-sessions/1040039295

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Diario de un bicigrino: etapa 3 (Ribadesella – Gijón)

Me dormí escuchando el romper de las olas y desperté viendo el mar a los pies de la playa de Santa Marina de Ribadesella. Salimos del paseo marítimo con nubes y con ganas de afrontar la etapa más dura del Camino del Norte. Tras unos kilómetros de asfalto iniciamos una senda costera a través de verdes prados con vistas al mar. Entre la Vega y Colunga cruzamos varias playas y un par de pasarelas de madera antes de retomar la carretera que nos lleva a Sebrayo.

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Circulamos por caminos entre eucaliptos y helechos hasta el pueblo de Villaviciosa (6000 mi habitantes) donde paramos a comer y cogimos fuerzas para encarar el Alto de la Cruz, que viene después de la aldea de Casquita, el municipio que señala la bifurcación del Camino del Norte: recto por Gijón, a la izquierda por Oviedo. Tiramos recto y comenzó a llover… Tras el duro ascenso de la Cruz, viene un descenso y otra subida, el Alto del Infanzón, más corto y menos duro. Las vistas del valle de Peón son bellísimas. Desde allí hasta el final de etapa son 11 kilómetros de bajada. En las cercanías de Deva ya se divisa la bahía de Gijón y saboreamos el merecido e inmediato descanso.

Sin duda ha sido la etapa más dura de momento, y también la más bonita.

72,59 kilómetros en 5 horas y 22 minutos. Estadísticas vía App Runtastic -> https://www.runtastic.com/sport-sessions/1039365386

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Diario de un bicigrino: etapa 2 (San Vicente de la Barquera – Ribadesella)

Amaneció lloviendo ligeramente en San Vicente de la Barquera pero el viento de sur alejó las nubes y vivimos una etapa soleada. Mirando a nuestra izquierda contemplábamos los Picos de Europa y a la derecha nuestra mirada se perdía en la inmensidad del mar Cantábrico.image

Hasta Unquera fuimos alternando caminos de tierra y pistas de asfalto con un paisaje verde. Ya en el pueblo de las corbatas nos desayunamos una palmera de chocolate gigante. Atravesando el río Deva entramos en Asturias y nos recibió con una durísima subida que acabó en la Errmita del Cantu.

Desde Colombres, discurrimos por sendas boscosas y nos acercamos a la senda de la costa, parando en la espectacular playa de Vidiago. Ya continuamos pegados al mar hasta Llanes, donde paramos a comer. Allí visitamos los cubos del escultor Agustín Ibarrola, una gigantesca obra policromada en la escollera del puerto.

El camino a Ribadesella alterna pistas con tramos de carretera comarcal y alguna incursión en sendas por la costa que aprovechamos para probar nuestras bicis por arena de la playa.

El colofón a la segunda etapa ha sido encontrar el albergue Frasinelli a pie del paseo marítimo, con vistas a la playa.

Una jornada preciosa, un deleite para el sentido de la vista rodeados de mar y montaña con una riqueza paisajística impresionante.

79,10 km en 5 horas y 8 minutos. Estadísticas vía App Runtastic -> https://www.runtastic.com/sport-sessions/1038639301

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Diario de un bicigrino: etapa 1 (Santander – San Vicente de la Barquera)

Hace un año inicié la peregrinación a Santiago desde Burgos y decidí compartir mi experiencia durante el Camino de Santiago en este blog. Doce meses después, vuelvo a peregrinar y vuelvo a escribir.

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En esta ocasión hacemos el Camino del Norte, conocido como el primitivo o el de la costa. Me acompañan, además de José que repite de nuevo, mi compañero de retos Álvaro Echeva y mi buen amigo Fernando.

Hoy salimos de la Catedral de Santander con idea de llegar a San Vicente de la Barquera. En la salida de la capital cántabra, mucha ilusion y también algún temor ante lo desconocido y la dureza de la ruta. Poca señalización y bastante feos los primeros kilómetros (Peñacastillo y zonas industriales). Mucho asfalto y nada destacable hasta llegar a Boo de Piélagos, donde ya divisamos el mar y el parque natural de las dunas de Liencres, con la playa de Valdearenas, una de mis favoritas, al fondo.

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Un largo camino de tierra que discurre en paralelo a las tuberías de residuos de la química Solvay nos lleva de Mogro hasta Requejada. Cruzamos el río Soja y llegamos a Santillana del Mar, la villa de las tres mentiras: ni es santa, ni es llana, ni tiene mar. Pero hay mucho que ver, es uno de los lugares más turísticos de Cantabria, aunque apenas paramos a comer un bocadillo ya que todos conocíamos Santillana. De allí a Comillas destaca la iglesia de San Martín de Tours, construcción románica de arquitectura Indiana y las marismas de Oyambre, espacio protegido de gran riqueza biológica. Cada vez más cerca de la costa, vamos viendo el mar rodando por pistas asfaltadas y caminos pedregosos. Un continuo sube y baja con rampas de hasta el 17%. En Comillas tampoco paramos por la misma razón que en Santillana y llegamos bastante cansados a San Vicente de la Barquera, con las preciosas vistas de la ría, el puente, el castillo y la iglesia gótica.

Etapa dura, de las llamadas rompe piernas pero con la satisfacción de cumplir el objetivo y disfrutando mucho.

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Etapa 1: Santander – San Vicente de la  Barquera.  82 km en 5 horas y 36 minutos. Estadísticas con la App Runtastic -> https://www.runtastic.com/sport-sessions/1037949493

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Diario de un bicigrino (día 7)

Viernes 10 de octubre. Empezamos la última etapa desde Melide, donde pasamos la noche en un albergue que parecía sacado de una peli de miedo de los años 6o. A la salida paramos en otro de los hitos del Camino Francés: la iglesia románica de Santa María, joya del siglo XII con frescos góticos en su cabecera. Al pasar el punto que indica 50 km para Santiago, comienza esa extraña contradicción que me acompañará toda la etapa: emoción al estar cerca del objetivo y cierta pena por acabar el Camino.

El perfil rompe piernas impide coger el ritmo y rodamos con dificultad pero se compensa con el precioso paisaje repleto de frondosos bosques de eucaliptos. Sale el sol y al colarse entre las ramas deja bonitas estampas con contraluces y sombras. Mi compañero José comienza a sufrir por las molestias de su rodilla. Ni el ibuprofeno ni el fisiocrem consiguen calmar su dolor y en las subidas lo pasa mal. Si no fuera la última etapa no hubiese podido llegar. En medio del bosque, junto a un arroyo encontramos al atleta paraolímpico y viajero Ionut Preda, quien compite y viaja con su pierna derecha amputada encabezando acciones solidarias. Paramos en la parroquia de Santiago de Boente en Arzúa, donde sumamos un nuevo sello en la credencial donde ya quedan pocos espacios libres. Sigue el trazado de toboganes con subidas fuertes, alguna con más de 2 km, y ya seguimos por pistas asfaltadas entre viviendas unifamiliares. Acercándonos a Santiago, solo queda el ascenso al Monte Do Gozo, última parada para disfrutar con sus vistas y contemplar el monumento a Juan Pablo II.

la foto

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Diario de un bicigrino (día 6)

Jueves 9 de octubre. No pudimos dejar Samos sin probar sus famosos bizcochos que desde 1740 elabora una familia del lugar con la receta extraida del monasterio. En el desayuno disfrutamos de ellos. Salimos con sol pese a que anunciaban lluvia. El perfil de la etapa (al final de la entrada está colgada una imagen) era un continuo sube y baja, el clásico y temible rompe piernas.

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Fui becario antes que empresario. Enredado en lo virtual y enredando en la vida real.