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El motivo por el que corro

Hoy os cuento algo que prometí publicar. Me ha costado hacerlo, y he decidido que este fuera el momento porque acabo de finalizar mi primer maratón. Ser maratoniano es como un estatus dentro de los corredores populares y digamos que para mi el alcanzar ese estado supone el cierre de una etapa. Además, esta entrada forma parte de una tríada sobre correr.

Mi historia corriendo comienza tras una difícil experiencia personal. En pleno duelo tras la pérdida de mi mujer, necesitaba hacer algo que me sacara de casa, que me generase endorfinas naturales y que me socializara. También que supusiera un reto de superación personal. Hablamos de marzo de 2013 y yo tenía 36 años. Pensé que el mejor antidepresivo era el deporte, pero quería practicar uno en el que no dependiera de citas fijas, ni de compañeros, ni del clima. Yo ya practicaba, sin mucha constancia, padel y golf, y en mis años juveniles había jugado federado a fútbol sala y fútbol aunque lo que siempre me apasionó fuera el ciclismo. Usaba una bici urbana esporádicamente para trabajar pero tenía abandonada la bicicleta de montaña y llevaba 17 años sin usar la de carretera. Esos condicionantes me llevaron a pensar en correr. Y lo hice.

Lisboa, Parque de Eduardo VII - 4/04/2015

Mi estreno fue durante las vacaciones de Semana Santa, en concreto el 31 de marzo de 2013 en Santander. Apenas aguanté 1,56 km a un ritmo de risa, casi andando. Me enganché rápidamente a salir un par de días a la semana a trote cochinero entre 6 y 8 km por sesión y a partir de septiembre aumenté la distancia pasando a 10-11 km en cada salida hasta que en enero de 2014 me lesioné y estuve parado cinco meses. Ese verano volví con ganas y me marqué un objetivo que me motivase: disputar una carrera de media distancia. Elegí la mítica Behobia (20 km) en su 50ª edición. Pasé a salir tres días a la semana, aumentando kilometrajes y también comenzé a contar con ayuda profesional: Patricia Landáburu, licenciada en INEF, entrenadora nacional titulada y creadora del equipo Burgos Corre junto al atleta olímpico en 2012 y campeón de España de 1500 metros en 2011, Diego Ruiz. Con la planificación y consejos de Patricia he conseguido olvidarme de lesiones, perder peso, mejorar mis tiempos, ganar velocidad, fortalecer músculos, plantearme y conseguir retos, ser más disciplinado, aumentar mi autoestima y socializar una afición.

Puedo decir que estoy enganchado, que venzo a la pereza para salir a rodar un día de mucho frío (en Burgos hace frío todo el año), que me motiva buscar nuevos retos y compartir salidas, carreras y viajes con amigos. También me ha resultado divertido salir a correr por ciudades desconocidas y descubrirlas de otra forma, es algo muy recomendable cuando viajas.

Sin embargo, siento que el final de esta etapa de iniciación se cierra con la maratón de Sevilla que terminé el pasado 21 de febrero. He conseguido algo que ni me imaginaba que pudiera siquiera plantearme a tan corto plazo: ser maratoniano. Estoy convencido de que si quieres puedes, el límite lo marcas tú. Solo necesitas constancia para entrenar, fortaleza mental y unas zapatillas.

Ahora seguiré planteándome nuevos retos. Se abre otra etapa. Nos vemos… corriendo.

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Algunos retos para el 2015

He comenzado el año 2015 igual que comencé el pasado 2014: lesionado. Cuando adquieres el hábito de correr tres o cuatro días a la semana y te lesionas lo pasas mal. Muy mal. Pero siempre hay que sacar el lado positivo: he aprovechado para coger más la bici.

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Ya recuperado, he pensando que en este año 2015 quiero plantearme algunos retos que me sirvan de motivación y, sobre todo, que me hagan pasar un buen rato, aunque sufra un poco. Tengo previstos cuatro cinco objetivos:

1) Correr el Medio Maratón Asics Villa de Madrid – 29 de marzo

2) Participar en la Spartan Race Reebok Madrid – 30 de mayo

3) Subir en bici el mítico Tourmalet (23 km a 2.110 m de altitud) – 14 de julio

4) Volver a disputar la Behobia San Sebastián – 8 de noviembre

5) ¿Maratón?

Seguro que según avance el año aparece algún reto más. Lo único que espero es evitar lesiones y seguir disfrutando y progresando con el grupo de corredores Burgos Corre, gracias a la ayuda de nuestra entrenadora Patricia Landáburu y el atleta olímpico Diego Ruiz.

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Behobia San Sebastián #BSS50

Reto superado. El segundo del otoño conseguido. Después de hacer el Camino de Santiago en bici desde Burgos, tocaba correr los 20 kilómetros de la mítica carrera donostiarra: la Behobia.

Correr no es de cobardes, otro día contaré cómo y porqué comencé a correr. Y si correr está de moda, pues bendita moda. Y si es postureo, pues que lo sea.

Esta edición era la nº 50 y las inscripciones alcanzaron el límite de 30.000 corredores. Gracias a mi amigo Koke de Diego pude inscribirme por primera vez. Aunque al final Koke no corrió, estuvimos desde junio saliendo juntos a preparar la cita: rodajes largos, salidas con frío, con calor, de noche, entrenamientos por las rampas del Castillo… El último mes mi compañero de entrenos fue Álvaro Echevarrieta. Y juntos partimos el sábado rumbo a San Sebastián.

Nos recibió el sol en la Playa de la Concha y recorrimos el precioso centro histórico de San Sebastián comiendo de pinchos. Tras visitar la Feria del Corredor y recoger el dorsal en el velódromo de Anoeta, dimos otro paseo antes de cenar los necesarios hidratos de carbono en un italiano. Con un poco de pasta, basta.

No me presenté a la salida en mi mejor estado de forma ya que llevaba las dos últimas semanas con molestias en el poplíteo externo, lesión que me tuvo parado de enero a mayo. Y me faltó hacer series. Las series. Y dale con las series, que no puedo con ellas. Mi preparación se basó en el típico plan que me descargué de una web especializada y que tampoco conseguí cumplir. Desde que volví a correr en junio tras el parón de cinco meses lesionado, hice los siguientes números según Runtastic:
– Junio: 11 km corriendo y 5 en bici.
– Julio: 40 km corriendo y 27 en bici.
– Agosto: 76 km corriendo y 158 en bici.
– Septiembre: 50 km corriendo (incluye una carrera de 10 km) y 98 en bici.
– Octubre: 31 km corriendo (incluye una carrera de 5 km y otra de 10) y 550 en bici.
– Noviembre (hasta el día 9): 16 km corriendo y 41 en bici.
Tampoco cumplí mi objetivo de peso y llegué con 1,1 kg. más de lo que deseaba, pero con 2,6 kg. menos que en junio.
Eso sí, de moral iba sobrado. Motivación no me faltaba.

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El día de la carrera nos unimos al autobús del club de atletismo Jaume Leiva quien entrena a nuestro amigo Santi González y nos plantamos en el bar Faisán a por la dosis de cafeína. Casi dos horas de espera rodeados de un ambientazo increíble.
Ya en nuestro cajón de partida, a las 11:27 horas empezamos la carrera. Mucha gente durante todo el recorrido y especialmente en la salida y llegada.
Fuimos regulando y mirando a un cielo que nos dio tregua y no llovió por 2ª vez en los 50 años de historia de la Behobia. Incluso en los primeros 3 km. pasé algo de calor. Luego se nubló. Iban pasando los kilómetros y apenas había espacios en las cunetas. Una afición generosa y volcada en animar a los participantes. Dicen que es una carrera donde te llevan en volandas entre el público y los compañeros. Y es cierto. Aunque hacen falta piernas y pulmones, pero sobre todo cabeza. No cometer errores. Y para eso es importante correr alguna carrera previa de al menos 10 km. En el km. 5 se encara el Alto de Gaintxurizketa, con más de 2 km. de longitud. Luego casi 3 km. de descenso y otros 3 de llano para seguir con toboganes. Así se llega al km. 12, más o menos después de Rentería. Hasta entonces fui muy bien, luego noté dolor en el poplíteo izquierdo y bajé unos 15 segundos por km. el ritmo. El Alto de Miracruz, ya en kilómetro 17 se me hizo muy llevadero. Luego es casi todo descenso y te dejas llevar hasta ver la playa y encarar la recta de meta. Muy emocionante y algo peligrosa, la entrada es indescriptible. La medalla, la cara de satisfacción, el merecido descanso… y el chuletón.

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Lo cierto es que me habían dicho que era tan dura, con continuos sube y baja, con dos altos complicados y una climatología habitualmente adversa que iba muy preparado para sufrir. Así que no me pareció para tanto. Tampoco forcé pensando en mis maltrechos poplíteos pero me queda la sensación de que fui demasiado cómodo.

Próximos retos: el Cross de Atapuerca (yo no quería… pero gané el dorsal en un sorteo de ‘El partido de las 12’ de Cadena Cope que vi en Twitter) y la media maratón Rock&Roll Madrid.

Y antes de cumplir los 40 quiero correr 40. Así que intentaré correr una maratón en los próximos años. Dicho y escrito queda.

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Llega el otoño, llegan nuevos retos

El 21 de septiembre se acaba el verano. Adiós a la playa y a las lecturas por vacaciones. Vuelta a la rutina y a la llegada del otoño y con él los nuevos retos, como en aquellas épocas de la vuelta al cole o a la facultad en el inicio del curso.

Los que me he propuesto para este otoño son ambiciosos, alcanzables (no sin cierto esfuerzo y sacrificio) y sobre todo muy deseables. Llevaba tiempo pensando en ellos y gracias a la ayuda de algunos amigos, seguro que los conseguiré completar con éxito. Motivación no me falta pero me temo que con eso no será suficiente porque además voy a necesitar una buena condición física.

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Fui becario antes que empresario. Enredado en lo virtual y enredando en la vida real.