Behobia San Sebastián #BSS50

Reto superado. El segundo del otoño conseguido. Después de hacer el Camino de Santiago en bici desde Burgos, tocaba correr los 20 kilómetros de la mítica carrera donostiarra: la Behobia.

Correr no es de cobardes, otro día contaré cómo y porqué comencé a correr. Y si correr está de moda, pues bendita moda. Y si es postureo, pues que lo sea.

Esta edición era la nº 50 y las inscripciones alcanzaron el límite de 30.000 corredores. Gracias a mi amigo Koke de Diego pude inscribirme por primera vez. Aunque al final Koke no corrió, estuvimos desde junio saliendo juntos a preparar la cita: rodajes largos, salidas con frío, con calor, de noche, entrenamientos por las rampas del Castillo… El último mes mi compañero de entrenos fue Álvaro Echevarrieta. Y juntos partimos el sábado rumbo a San Sebastián.

Nos recibió el sol en la Playa de la Concha y recorrimos el precioso centro histórico de San Sebastián comiendo de pinchos. Tras visitar la Feria del Corredor y recoger el dorsal en el velódromo de Anoeta, dimos otro paseo antes de cenar los necesarios hidratos de carbono en un italiano. Con un poco de pasta, basta.

No me presenté a la salida en mi mejor estado de forma ya que llevaba las dos últimas semanas con molestias en el poplíteo externo, lesión que me tuvo parado de enero a mayo. Y me faltó hacer series. Las series. Y dale con las series, que no puedo con ellas. Mi preparación se basó en el típico plan que me descargué de una web especializada y que tampoco conseguí cumplir. Desde que volví a correr en junio tras el parón de cinco meses lesionado, hice los siguientes números según Runtastic:
– Junio: 11 km corriendo y 5 en bici.
– Julio: 40 km corriendo y 27 en bici.
– Agosto: 76 km corriendo y 158 en bici.
– Septiembre: 50 km corriendo (incluye una carrera de 10 km) y 98 en bici.
– Octubre: 31 km corriendo (incluye una carrera de 5 km y otra de 10) y 550 en bici.
– Noviembre (hasta el día 9): 16 km corriendo y 41 en bici.
Tampoco cumplí mi objetivo de peso y llegué con 1,1 kg. más de lo que deseaba, pero con 2,6 kg. menos que en junio.
Eso sí, de moral iba sobrado. Motivación no me faltaba.

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El día de la carrera nos unimos al autobús del club de atletismo Jaume Leiva quien entrena a nuestro amigo Santi González y nos plantamos en el bar Faisán a por la dosis de cafeína. Casi dos horas de espera rodeados de un ambientazo increíble.
Ya en nuestro cajón de partida, a las 11:27 horas empezamos la carrera. Mucha gente durante todo el recorrido y especialmente en la salida y llegada.
Fuimos regulando y mirando a un cielo que nos dio tregua y no llovió por 2ª vez en los 50 años de historia de la Behobia. Incluso en los primeros 3 km. pasé algo de calor. Luego se nubló. Iban pasando los kilómetros y apenas había espacios en las cunetas. Una afición generosa y volcada en animar a los participantes. Dicen que es una carrera donde te llevan en volandas entre el público y los compañeros. Y es cierto. Aunque hacen falta piernas y pulmones, pero sobre todo cabeza. No cometer errores. Y para eso es importante correr alguna carrera previa de al menos 10 km. En el km. 5 se encara el Alto de Gaintxurizketa, con más de 2 km. de longitud. Luego casi 3 km. de descenso y otros 3 de llano para seguir con toboganes. Así se llega al km. 12, más o menos después de Rentería. Hasta entonces fui muy bien, luego noté dolor en el poplíteo izquierdo y bajé unos 15 segundos por km. el ritmo. El Alto de Miracruz, ya en kilómetro 17 se me hizo muy llevadero. Luego es casi todo descenso y te dejas llevar hasta ver la playa y encarar la recta de meta. Muy emocionante y algo peligrosa, la entrada es indescriptible. La medalla, la cara de satisfacción, el merecido descanso… y el chuletón.

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Lo cierto es que me habían dicho que era tan dura, con continuos sube y baja, con dos altos complicados y una climatología habitualmente adversa que iba muy preparado para sufrir. Así que no me pareció para tanto. Tampoco forcé pensando en mis maltrechos poplíteos pero me queda la sensación de que fui demasiado cómodo.

Próximos retos: el Cross de Atapuerca (yo no quería… pero gané el dorsal en un sorteo de ‘El partido de las 12’ de Cadena Cope que vi en Twitter) y la media maratón Rock&Roll Madrid.

Y antes de cumplir los 40 quiero correr 40. Así que intentaré correr una maratón en los próximos años. Dicho y escrito queda.

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Fui becario antes que empresario. Enredado en lo virtual y enredando en la vida real.