Con la música a todas partes

Del walkman de Sony, lanzado en 1979, pasando por su evolución al Discman de mediados de los 80 a la revolución del iPod de Apple  en 2001 con sus ‘1.000 canciones en el bolsillo’ (que entonces parecía una exageración), el consumo y la portabilidad de las canciones han vivido distintas etapas. Ahora, el mp3 se ha integrado en los smartphones y se tiende a usar un mismo dispositivo para todo: teléfono, agenda, gestor de tareas, música, cámara de fotos y video…

Con el CD prácticamente muerto y las tiendas de vinilos como reductos para románticos y hipsters, los reproductores han sido la última especie a extinguir al integrarse en los smartphones, y ahora cae la amenaza sobre las tiendas tipo iTunes, que ven no solo como el consumo de música por streaming está creciendo, sino que también los artistas y sus discográficas están reorientando el negocio hacia esas plataformas. Es la era postPC.

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La sueca Spotify, creada en 2008, es uno de los servicios de música por streaming más conocidos, pero existen alternativas como Grooveshark, Deezer, Rdio, Google Play Music All Access o Napster (sí, Napster ha vuelto). Con el anuncio, en diciembre de 2013, de extender la gratuidad de uso en dispositivos móviles, Spotify se ha convertido en una app fundamental para la muchos usuarios, que aunque van al rebufo de los earlyadopters, se han contagiado por su sencillez de uso y la cantidad de artistas disponibles.

Y a pesar del mayoritario consumo de música gratis o a través de un plan de precios reducido, nos seguimos gastando tanto o más dinero en música, pero de otra forma: conciertos, festivales, altavoces, controladores, auriculares… Y la industria auxiliar está aprovechando para presentar productos para todos los gustos y bolsillos: controladores de música como Gramofon; reproductores espectaculares con forma de bulldog francés o de calavera diseñados por Jean Michel Jarre; auriculares como los que lucen las estrellas, los Beats by Dr. Dre y cualquier otro gadget que podamos imaginar.

Hace tiempo que uso Spotify y estoy encantado: hasta he eliminado todos los archivos de música en mi iPhone para ganar capacidad de almacenamiento. Tengo listas de todo tipo: desde la ‘BSO de mi vida’, algunas de música española, dos de versiones, otro par de duetos, una de ‘Flamenco’… o la última que he creado ’59 minutos de buena música’.

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Fui becario antes que empresario. Enredado en lo virtual y enredando en la vida real.