Aplicaciones tecnológicas para museos en 2013

Se acabó el marcar las pautas de la visita a un museo. El público, de vuelta de todo por la infoxicación que vivimos en este marasmo 2.0, quiere experimentar, sentirse parte del discurso expositivo, ser el protagonista y llevar las riendas de su propios descubrimientos, de su aprendizaje o reciclaje. Al que no le quede claro eso, es mejor que vaya asumiendo su papel de momia y se eche a dormir, o mejor aún, que no despierte.

 

Los museos se están dando cuenta de que son la llave en la apertura de la puerta del pensamiento crítico de la sociedad, y deben formar parte de su deseos, sentimientos, críticas e ilusiones. Están bajando de sus nichos, pedestales y podiums y poniendo los medios para que cruzar sus puertas, para salir o entrar, forme parte de la experiencia vital de la sociedades en las que cohabitan.

 

En esta era tecnológica, el factor sorpresa disminuye su efecto por la inmediatez de acceso al planteamiento de contenidos y hasta en los más avanzados diseños y softwares, el único elemento diferenciador sigue siendo la originalidad.

 

Así son y deben ser los museos del siglo XXI: Clevenland Museum of Art

 

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4 comentarios en “Aplicaciones tecnológicas para museos en 2013

  • Siempre me preocupa que el museo que es, ciertamente, una tecnología en sí mismo, esté siendo reemplazado por la tecnología de turno. esto es casi una fetichización de la tecnología digital, que reduce la experiencia de los objetos, a una experiencia en la superficie plana de una pantalla. El contenido del museo —que puede bien tener una oferta sensorial densa y no sólo dirigida a la vista y al oído— no puede transmitirse por el mero avistamiento de una imagen que apenas indirectamente nos revela el objeto que da razón de ser al museo, a fin de cuentas. Las tecnologías digitales reducen todo objeto museal en un evento digital, incluso cuando los artistas mismos desean que su obra sea otra cosa. Si bien no estoy gritando porque se le devuelva al objeto lo que Benjamin llama “el aura”, sí defiendo esa libertad del artista a que su obra se aprecie en la forma en que fue hecha. Entiendo que una de las grandes ventajas de la era digital es que públicos remotos pueden enterarse, desde la distancia, del contenido del Louvre, la experiencia en vivo de pasearse por la arquitectura del museo, experimentar el orden de las obras y acercarse o alejarse con los propios pies es una experiencia espacial que no queda substituida por la pantalla de la computadora. esta transmisión a distancia es un remedio contra la absoluta no participación de estos públicos, pero nunca es lo mismo. Del mismo modo que la experiencia arquitectónica de una catedral gigantesca no queda reemplazada por una foto o una imagen digital pequeña y plana, el contenido de los museos necesita también de ese paseo. El cuerpo humano tiene un sensorio complejo y diverso, rico y presto a ser usado a cabalidad. Las tecnologías que aquí se describen en nada corresponden a la riqueza misma que el cuerpo puede absorber. ¿Por qué decir que los museos serán como el de Cleveland, cuando lo que se busca es esa quanta mayor de tener acceso a una experiencia mucho más completa?

    • Totalmente de acuerdo con tu comentario Liliana. Soy consciente de que hay que adaptar el discurso museográfico a los tiempos actuales y mejorar infinitamente la interpretación de las piezas, para lo cual la tecnología es un gran aliado, pero sin perder nunca de vista la importancia de los originales y la experimentación directa.

    • Lilliana, pienso que la tecnología solo puede estar al servicio de la colección en la media que sea capaz de mejorar su interpretación e incentivar su conocimiento y disfrute. Ningún planteamiento tecnológico puede sustituir el contenido de ningún museo, pero creo que si puede ser una herramienta estratégica que ayude a adaptar un discurso a los sistemas de comunicación y difusión actuales. No lo veo como amenaza, sino como aliado.

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