Superficial… ¿y qué?

Mucho trabajo y poco tiempo para ver cine. Por no hablar del precio. Desde Django, última crítica, hasta hoy, han pasado casi dos meses.

En medio solo “Un asunto real”, correcta película europea de época. Con una fotografía y dirección artística bien cuidada en extremo y sin mal guión. Con un malo de James Bond (Mads Mikkelsen), haciendo de médico ilustrado que reformó Dinamarca mientras se “entendía” con la reina. Queda contratado. Por cierto, el rey danés estaba como una cabra.

Pero hoy voy a hablar más otro triángulo amoroso más fuerte, basado en una obra inmortal de la literatura (amigos, esto suena a tópico, pero un libro clásico es aquel que por alguna razón de peso, pasa el filtro del tiempo).

Hablo de Anna Karenina. Es curioso lo vapuleada que ha sido la nueva película de Joe Wright, para muchos, el hombre que mejor partido ha sacado a Keira Knightley,  a convertido una obra maestra de la literatura rusa en un anuncio de perfumes de 100 millones de dólares, oloroso, recargado y superficial, muy superficial.

Si pudiéramos extraer la trama de Anna Karenina, (con perdón de Leo Tolstoi) en una frase, me quedo con esa que habla de  “un adulterio consumado en un ambiente aristocrático que conduce a la muerte a la esposa de un alto funcionario ruso”. Pues bien, si partiéramos de esa simple premisa podríamos tener miles de películas. Quedemonos con su ritmo impecable, con su montaje teatral y con su vestuario. Nos encontramos ante un collar de perlas, si, perlas unidas por una cuerda de esparto áspero. Esa cuerda es un guión de Tom Stoppard sin ningún tipo de justicia poética para Tolstoi.

En cuanto la interpretación de actores, Jude Law en el papel de Karenin borda en contraste con el amante, el teniente Vronsky, rubiales y gazmoño “que completa su educación con una mujer casada”. Un triángulo amoroso de primer orden, pero al fallar el guion, convierte las actuaciones en pedante chismorreo. Eso si, destacar los secundarios y la trama paralela, merce la pena

No tuve en ningún momento la sensación de estar ante algo espantoso y destructor como ha sido calificada esta película por muchos críticos. Si bien adolece de fuerza argumental, no me la tomé como una película histórica si es cierto que se vendió así (no podemos olvidar las estupendas adaptaciones que Joe Wright ha llevado a cabo, Expiación, Orgullo y Prejuicio). Su Anna Karenina ha sido una boutade onanista en toda regla, el capricho de un director con lenguaje propio que igual no ha convencido en las Academias, pese al merecido Oscar de vestuario. Yo la disfruté mucho, es cierto.

Eso nos llevaría a plantear mi predisposición/ánimo en ver la película y las condiciones de su visionado . Os explico: primera vez en mi vida en Kinepolis Madrid y planteado como comedia ligera. Estoy seguro que si hubiera tenido reciente la lectura del libro, habría sufrido como Tarantino en una feria del zapato…

No la recomiendo como película histórica, ni siquiera como drama de época, ni como cursilería, ni como filme teatralizado. Más bien es la estética sobre todas las cosas, un desfile de color y ropajes donde el las acciones profundas quedan supeditadas a un movimiento de baile y colorida infidelidad.

Avisados quedáis los amantes del exterior y del decorado, también los de la literatura más buena. Si vais, id sin prejucios.

NOTA: Demasiado estética para decidirme. Espectacular producción, mediocre guion

Dentro de poco, hablaremos de cine…documental. Ya que el 21 de abril estaré en el Festival de Málaga en el estreno mundial de la película ENCIERRO

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