Tarantino desencadenado

El principio de cada año suele ser parecido en el mundo cinematográfico. Quinielas de premios, ya sean Goyas o la carrera al Oscar… Juntémoslo con las miles de películas que se nos acumulan y que quedan por ver, esa sensación horrible de no poder abarcar. Los estrenos de series, las campañas de marketing salvajes para que academias y jurados de todo el mundo incluyan sus películas entre lo mejor y, lógicamente, ganar más. Queda mucho en el tintero, pero como siempre, se hace lo que se puede. Vamos allá.

Hoy nos toca Django Unchained, nominada a cinco Oscars y a fecha de hoy, la película más taquillera en la carrera de Tarantino.

Un año antes de la guerra de Secesión, un doctor alemán, el señor King Schultz (Christoph Waltz) cazarrecomensas-dentista, recluta a un esclavo para que le ayude a encontrar a unos forajidos. Ese esclavo es Django (Jaime Foxx).  Tras aprender el oficio  y “civilizarse” un poco en invierno a base de colt, viajarán hasta Candy Land (Mississippi) para encontrar a la esposa de Django, esclava del terrible Calvin (Leonardo Dicaprio) y liberarla. No será nada fácil ni poco sangriento. Ya tenemos premisa del western.

 

Voy a intentar dejar a un lado el – cacareado- cociente intelectual de 160 de Tarantino, su lanzamiento y gloria dentro de la cultura mainstream, sus orígenes de videoclub que todos conocemos, así como sus filias de grabar pies y gente desde un maletero, sus mecheros Zippo, sus bandas sonoras inolvidables y que leches, la violencia, la eterna violencia. Voy a hablaremos de Django, (recordad, la D es muda) y no de su creador, algo que siempre va unido.

Django no defrauda porque es puro Tarantino, es pura confirmación de su estilo y aunque esto suene redundante, es un hecho. Lo que más valoro de este nuevo filme es el fichaje de Leonardo Di Caprio como terrateniente y el afianzamiento en la gran pantalla de Christoph Waltz,  inolvidable coronel Landa en la anterior película del señor Quentin. .

Si en Malditos Bastardos se imagino su 2º Guerra Mundial, retocándola a su antojo en pro de la película y pisoteando la Historia (vale, la narrativa debe adaptarse al guion pero es que se le fue un poco la mano, si la habéis visto, sabéis de que hablo) en Django se vuelve un poco más sutil sin bajar el pistón: crea un explosivo coctel visual, lo adereza con una banda sonora clásica y una fotografía espectacular y tira de reserva personal. Ya tenemos película, el tema, el oeste. Su salvaje oeste.

 

Django parece algo nuevo, pero que nos quiere sonar. Y nos quiere sonar por que está cargado de cientos de referencias a Sergio Leone, a todo el spaghetti western, a John Ford, a Sam Peckinpah, a Kurosawa, a Sergio Corbucci (ya que hay una película del 66 de donde bebe explícitamente y a miles de películas de serie B que poquita gente conoce.

Django es una película construida por escenas redondas, que parecen sketchs de alto voltaje y que milagrosamente crean una película redonda. Esa es su magia… Acusadle de crear estereotipos y carnicerias y os contestarán acerca del estilo y firma, llamadle sangriento y os dirán que es arte.

El guion de Django es lo de menos y no porque sea malo,entendedme, lo importante es cómo se cuenta. El cómo siempre muestra el estilo de un director, el como modera el lenguaje de todos y cada uno de los grandes directores. Es así. Por eso hablamos del estilo Coen, del estilo Peckhinpah, del lenguaje de Almodovar o de Fellini. Eso es de cajón.

Por último, siempre me he preguntado algo ¿por qué las generaciones jóvenes estamos tan enganchadas al cine de Tarantino?, ¿es la violencia, la estética?, ¿su lenguaje, sus tacos, sus teorías, su estilo?  Tarantino suele convencer y mucho.

Os recomiendo Django si sois capaces de ver que va ineludiblemente unido al universo personal de su autor, si conocéis toda su trayectoria anterior y… vaya, me acabo de dar cuenta de que he sido incapaz de hablar de Django. Que llevo hablando de Tarantino toda la entrada. Lo he intentado Lo juro. En fin, disfrutadla.

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 NOTA: 4/5

Se acercan los Premios Goya, el día 17 de febrero. Mi gran favorita es Blancanieves, os dejo la crítica que escribí en su día. También apuesto muy fuerte por Grupo 7 y el genial Antonio de la Torre.

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