Wes Anderson y su reino mágico…con scouts

“Dicen que el 95% de la gente que huye de casa regresa en menos de 6 horas” comenta el sheriff al caer la noche. Pero esta premisa no se cumple con nuestros protagonistas: una pareja de 12 años en plena eclosión de la vida; él, Sam (Jared Gilman),un khaki scout que decide largarse del campamento de verano y ella, Suzy (Kara Hayward) primogénita rebelde y asalvajada, hija de dos abogados con serios problemas (ni más ni menos que Bill Murray y Frances McDormand…) que viven en un enorme faro con sus otros tres hijos pequeños e impertinentes.

Todo ello sucede en la imaginaria e idílica  isla de New Penzance; hipotéticamente situada en la costa este de los Estados Unidos. Estamos en el verano de 1965 y al borde de la tormenta más salvaje en la historia reciente de la isla. Hasta aquí, todo va bien.

Luego vendrá la movilización de las fuerzas vivas de la isla, Randy Ward (Edward Norton) el jefe scout de la patrulla 55, a la que pertenece Sam, iniciará con sus chicos la búsqueda del “fugitivo” por tierra, mar y aire con la ayuda del sheriff, el capitán Sharp, que no es otro que Bruce Willis, para mi algo redimido de esta ya olvidada película. También contamos con Tilda Swinton que participará de otra manera…

A primera vista el colorido retro lo impregna todo: cada plano, cada toma, cada travelling, cada diálogo y cada mirada a cámara de los protagonistas. Puede parecer pretencioso y arriesgado, pero Anderson va más allá, detrás de su -para algunos- ñoña cáscara de luz y estatismo encontramos historias entretenidas pero con poso, envueltas magníficamente en su flamboyante universo de color y música, retro pero seguro, sin pausa narrativa y ni un segundo para el aburrimiento.

Porque ¿que estamos viendo en la película? La huida hacia delante, el amor narrado en el paraíso perdido de la infancia, el sentir de la naturaleza, de la montaña y la acampada. El País de Nunca Jamás otra vez y de otra manera. ¡Pobre del que no haya gozado de una noche bajo las estrellas o de un beso junto al fuego! Si Moonrise Kingdom les transmite ese poder, no habrá resultado en vano verla.

 Tenemos en la pantalla el lienzo perfecto para la mente de un director para el que cada encuadre es la sublimación de su estética personal, muy personal y extraña. Extraña para el que no esté familiarizado con la obra de Wes Anderson. Y es que Moonrise Kingdom es la culminación de  un estilo único e innegable de dirigir y crear películas: guiones muy preparados (este está firmado por Roman Coppola y el director), dirección artística perfecta y cuidada al milímetro, inconfundible uso de música y banda sonora (esta está firmada por Alexander Desplat, autor de la BSO de El árbol de la vida, entre otras)

Fábulas, cuentos preciosistas, demasiado indie, historias para “modernos” y pretenciosos…Se le podrá reprochar mucho al director, pero jamás su particular estilo que viene funcionando a las mil maravillas en su anteriores películas y son su seña de identidad (con hincapié en Los Tenenbaums: Una familia de genios , Viaje a Darjeeling, Fantástico Mr.Fox o Life Aquatic). Aunque criticado,  particularmente, creo que su estética tiene trasfondo, que no se queda en la cáscara eterna de cuadro de Norman Rockwell o Magritte. Sin embargo, si quieren saber más sobre la obra de Anderson, echen un vistazo a este interesantísimo artículo de María Adell.

Moonrise Kingdom abrió el Festival de Cannes este año, y aunque recibió muy buenas críticas, pasó sin pena ni gloria por el certamen. A mi juicio es su mejor película desde Los Tenenbaums, película que recomiendo fervientemente. 

El director ha confesado que quería recrear un paraíso particular al que “todos querríamos huir” y mostrarnos el amor que “empieza demasiado pronto”, una licencia para soñar pero sin ningún tipo de freno, porque no se engañen, el hecho de que haya jóvenes scouts con gorros de mapache, música de Françoise Hardy, amor fou de verano, tocadiscos, barcas, música clásica, vestidos estampados y curiosos disfraces de animales no impide buenas dosis de sangre, suspense y salvajismo, eso si, a la maniera de Wes Anderson, siempre Wes Anderson.

NOTA 4.5/5

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Para los que ya conocen al director, les parecerá un película cuajada de lugares comunes con otras obras del mismo autor. Los que no, denle una oportunidad.

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