Ryan Gosling nos conduce a los 80

La película se abre de manera directa, frontal, sin cortapisas: un contrato de trabajo para nuestro protagonista (Ryan Gosling) en el que expone sus condiciones para conducir a unos atracadores a casa. Un tipo que lo tiene claro y cuatro ruedas. Drive es un ejercicio estético de conducción, de violencia por amor, que oscila entre el cuento de hadas y de cine sobre ruedas.

Cinco minutos en los que te conducirá a su merced. Un trabajo a medida para un especialista de cine anónimo, tan anónimo que no sabemos ni su nombre a lo largo de la película. Un personaje frío e impecable, carente de expresión salvo la sonrisa que comienza a esbozar tras conocer poco a poco a Irene (Carey Mulligan) y a su hijo Benicio. Y ahí comienza la verdadera carrera, el cambio del héroe de hielo que ayudará a su nueva familia con sus problemas. Drive es la épica del volante guiado por Ryan Gosling. No se involucra, no sufre, es un profesional con doble fondo que se gana la vida sin pena ni gloria, pero (¡0h!) se enamora y entras en juego sus sentimientos sobre frío tacto de su volante.

El guión no es nada del otro mundo, pero la película convence por la estética que emana, que sin ser un homenaje a grandes películas de conductores (muchos dicen que se trata de un remake encubierto de la genial The Driver del poliédrico Walter Hill) nos muestra al nuevo héroe crepuscular americano.

 

Y, puestos a comparar, Gosling recuerda a un Clint Eastwood algo afeminado (sin menospreciar su papel). Una especie de hombre sin nombre pero sin poncho y con chaleco de escorpión dorado.

Pero repito, Drive es una buena película, que aconsejo a los amantes de la adrenalina, donde las escenas de acción, si bien algo salvajes por momentos se construyen de manera precisa y creíble. Los 80 parecen fluir tanto en la banda sonora con música tipo Kraftwerk. El compositor Cliff Martinez se dejó llevar por esta canción de Kavisnky para componer el resto de la banda sonora, que nos guía por Los Ángeles acompañando a transiciones nocturnas de la ciudad que recuerdan a cualquier serie policiaca americana. Todo muy retro, pero que funciona. Un buen recubrimiento a una historia simple pero muy bien contada. Neon-noir llaman a este subgénero que mezcla lo mejor del cine negro de Los Ángeles con el llamado ci- fis (Blade Runner de Scott es el ejemplo más claro).

La sensación de libertad al volante, de velocidad, del coche como arma se agarra con fuerza unos secundarios de lujo y muy televisivos: Bryan Cranston como Shannon, el “protector” de Gosling, Albert Brooks y Ron Perlman en el papel de malos y la aparición de Christina Hendricks que más parece un cameo.

La película se basa en una novela de James Sallis pero el director danés Nicolas Winding Refn se tomó muchas libertades a la hora de rodar, y no lo hizo mal ya que el jurado de Cannes le premió como mejor director en la edición de 2011. Según nos cuentan por aquí lo que es seguro es que este año nos empaparemos de Ryan Golsing, que ha recibido una doble nominación a los Globos de Oro ( por Drive y por Los Idus de Marzo)

Drive es una buena apuesta para empezar el año, una buena película que apuesta por el impacto emocional del espectador, con una estética retro y un protagonista parco en gestos pero no en acción al volante.

¡ Feliz Año nuevo para los lectores de Raccord ! Seguid atentos porque el blog crecerá dentro de poco…

 

 

NOTA: 4/5

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