El árbol de Malick: poesía disfrazada de blockbuster

Cine de élite vendido a las masas vía Brad Pitt/Sean Penn.  Dos horas y veinte de lirismo, filosofía y poesía encerrados visualmente en una cápsula de luz espacial y música clásica. Una película construida a base de sensaciones, encuadres imposibles y planos infinitos. Eso de entrada.

Los trailers y resúmenes  no te dicen nada acerca de lo que vas a  ver:  te hablan de un padre (Brad Pitt) en el Texas de los 50, mientras el sueño americano se forja en una familia de clase media y una madre buena, firme y serena (Jessica Chastain) y su relación con sus tres hijos. Disciplina y amor. Hablan del crecimiento y de la relación del mayor con su padre, principalmente. Del sentimiento de culpa, de la perseverancia y el fracaso. Realización bellísima en todos los aspectos, con una dirección de fotografía de mexicano Emmanuel Lubezki que merece el Óscar.

Pero esa solo es una parte, la más convencional. La película tiene partes bien diferenciadas: tenemos la  pérdida, tenemos la vida y la muerte, tenemos a Dios y a Job. Un maremágmun de ideas que el director nos trata de proyectar a lo largo de la película. Por eso, el espectador medio se sentirá abrumado ante lo que esperaba ver y es por eso que haya tanta división en torno a esta película.Un mosaico salvaje y dificilmente digerible si la planteas como entretenimiento de sábado.

Pero lo que de fondo da ( a mi juicio)  unidad a la película, bien puede ser la interpretación de su banda sonora,  -toda ella música clásica original- el leitmotiv es una bellísima pieza musical de François Copuerin, compositor francés del  siglo XVIII, titulada “Las Barricadas Misteriosas”. La escucharemos en los mejores momentos y el propio título nos aferra al misterio de la vida en todos sus sentidos.

 

No es una película de consumo rápido, es una película para filósofos, para ir solo a verla, para reflexionar sobre grandes temas. Es arte con un embudo comercial que ha hecho aflorar  críticas inmisericordes del tipo: “menudo tostón” pero también una espectacular recaudación en taquilla.

Podemos interpretarla como un documental pero de ficción. Una maravilla de la técnica al servicio de la reflexión y con el innegable sello del perfeccionista Malick, un director que en 40 años solo ha realizado 5 películas y cuyo cine se considera de culto.

Terrence Malick, que además escribe el  guión, recibió la Palma de Oro de Cannes este año por la película, en un auditorio donde también recibió abucheos por su film. Porque como ya he dicho, El árbol de la vida, no es cualquier cosa.

Id a verla, pero a poder ser con la mente vacía de prejuicios de todo tipo: es una joya poética, y reconozco que puede parecer lenta o presuntuosa, pero no es así. Es poesía y reflexión.

Confiemos que si ha triunfado en taquilla haya sido gracias al conjunto y no solo al binomio Pitt/Penn. Dejaros sorprender.

Nota 4/5

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3 Respuestas a El árbol de Malick: poesía disfrazada de blockbuster

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  3. raul dijo:

    Concuerdo con vos. Fue una película que me encantó. Tengo una pregunta. De chico vi una película así con tematica mística…era de ciencia ficción sobre un piloto de prueba de aviones ultramodernos que de golpe esta sentado en una habitación de un consultorio y no recuerda nada….con el correr de la película se descubre que esta muerto y ese lugar era como una sala de espera o purgatorio. Nunca supe el nombre de esa película y me gustaría conseguirla. Alguna pista para darme? Te mando un saludo.

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