Templario: indignados en el siglo XIII

Inglaterra, año de Nuestro Señor de 1215. El rey de Inglaterra, Juan I (o Sin Tierra, el mismo que el de Robin Hood) es «invitado» por los aristócratas ingleses a firmar la Carta Magna, que veía reducido su poder y ampliada el control de los nobles sobre la Corona. Esto es historia.

La película nos narra lo que hipoteticamente sucedió después. Juan Sin Tierra ( Paul Giamatti) recluta un ejército de sanguinarios daneses para pasar por la cuchilla a todos los nobles que firmaron dicha carta. Y aquí entra nuestro héroe: Thomas Marshall (James Purefoy) vuelve de las Cruzadas, con un voto de silencio, y horrorizado ante lo que hecho en Tierra Santa. Es un templario avergonzado y hundido, pero una máquina de matar lista para unirse a la causa de la rebelión.

Luego tenemos un castillo, un asedio que ocupa las dos horas de la película, con sus romances cortesanos y las dignas interpretaciones de un buen elenco de actores ingleses ( algunos dirían de segunda fila, pero no). Tenemos al James Purefoy, Brian Cox ,Derek Jacobi , Kate Mara, Mackenzie Crook y a Jason Flemyng entre otros.

Entretenida y sangrienta, a ratos en exceso, pero un ejemplo de lo que en Europa se puede hacer sin tener un presupuesto elevado y con criterio artístico – la preciosa fotografía anima al espectador, así como la ferocidad de las luchas en el castillo y la banda sonora, si bien es un pastiche de clásicos, cumple su función-.

Para pasar una tarde no defrauda,si bien podemos encontrarnos diálogos y situaciones que dificilmente cuadran en la cabeza de un templario atormentado o en una señora feudal en la Inglaterra del medievo. A veces esa caricaturización en exceso de la realidad de la época nos arranca una sonrisa de incredulidad, que queda sumida al instante en el fragor de los salvajes combates.

Nota global 3/5

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