Micmacs, una fábula con un transfondo adulto

  • Título en castellano: MICMACS
  • Título original: MICMACS À TIRE-LAGIROT
  • Director: Jean-Pierre Jeunet
  • País: FRANCIA
  • Año: 2011

Cuando un director como Jean-Pierre Jeunet tiene manga ancha, se nota. Y se nota por el tema que trata su nueva película y lo más importante, el “cómo” lo trata.

Micmacs es una fábula con un transfondo adulto. La lucha de David y Goliat adaptada a la estética del director de Amelie y La ciudad de los niños perdidos. El argumento es simple: Bazil (Danny Boon) quiere vengarse de los traficantes de armas. Su padre murió por culpa de una mina antipersonal en el Sáhara. Y el acaba de recibir una bala en la cabeza. Bazil  no muere, pero pierde facultades mentales así como su empleo en un videoclub. Solo y a la deriva es recogido por una familia de “recicladores” dirigidos por Mamá Pan (una incombustible Yolande Moreau) y Talego (François Marconi). Vamos, la locura total, ya que con las habilidades de su nueva familia elaborará un plan para acabar con los causantes de su accidente: la horrible industria del armamento. No os cuento más por si queréis verla.

Apología a la libertad y el compañerismo, película de denuncia, de humor, de aventuras, surrealista, mágica… todos estos adjetivos pueden clasificar el nuevo trabajo de Jeunet, pero siempre con un toque muy, muy francés.

A favor tenemos una puesta en escena espectacular, cuidando hasta el último detalle de realización y dirección artística. En la interpretación de Boon y su banda vemos resquicios del cine mudo clásico. Bazil actua como un Buster Keaton en un mundo donde no encaja pero quiere cambiar. Un punto anarquista dentro de la Francia contemporánea. Esto lo logra con el reparto habitual de Jeunet (consolidados actores franceses entre los que destacan los ya citados Moreau y Marconi, así como Dominique Pinon, actor fetiche de Jeunet).

Micmacs avanza sin que dudemos por un instante de la bondad del protagonista ni de ninguno de sus compañeros recicladores. Citar también la banda sonora (de Raphaël Beau) necesitaría un artículo aparte, ya que se funde perfectamente en las absurdas situaciones de la trama.

Buenos muy buenos y malos muy malos, quizá la pega que encuentro en un película con una trama clásica pero aderezada con los guiños propios del director, o que se queda sobre todo en la estética y no ahonda en la trama. Quizá otro de los problemas del film sea el disparatado ritmo de la acción, así como la mezcla de géneros y situaciones, queriendo lograr un punto de aceptación popular en la película, pero a su vez mostrando giros muy intelectuales y surrealistas.

Sin embargo no podemos olvidar que nos encontramos ante una fábula que esconde una fuerte crítica hacia el mercado de armas, pero respetando la imaginación de cada uno. Micmacs es un reflejo de la mente del director que recuerda más a su ópera prima que al elaborado guión de Amélie.

Nos os la perdáis si sois fanáticos de este director. El que no esté acostumbrado a este tipo de puesta en escena, tan recargada y barroca, puede que llegue a encontrar pedante el planteamiento del director, que juega un poco con lo experimental.

Personalmente me quedo con el papel de Danny Boon, con la nueva familia del protagonista y el histrionismo de los malos, así el humor negro tan francés que flota en la película, sin olvidarme, claro está, de la estética tan “barroca” del director.

Nota: 3/5

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1 respuesta a Micmacs, una fábula con un transfondo adulto

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