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Aprender lo que los libros no pueden explicar

Viajar es la manera perfecta de aprender lo que los libros no pueden explicar. Es la única forma de tomar consciencia de otras realidades, culturas, costumbres,… de interiorizarlas, de vivirlas y de sentirlas. Y así es como poco a poco tu mente y tu corazón, sin darte apenas cuenta se abren, se ensanchan, te haces más tolerante y más honesto contigo mismo y con el mundo.

Lo que me más me gusta de la aventura de viajar, es que cada viaje en el que te embarcas es único e irrepetible. Aunque hagas la misma ruta que has visto en un foro de viajes en Internet, aunque pares en los mismos sitios que te ha recomendado tu amigo, las experiencias, aventuras, sensaciones y personas que vas a conocer en tu viaje son algo único e irrepetible.

Los límites no existen, tu pones las reglas, tu mandas, tu decides que haces y que no, si te gastas más o menos dinero, tu te arriesgas o no tomando determinados caminos, tu decides compartir tu experiencia con la gente del sitio que visitas para empaparte de su experiencia vital o pasar de largo solo haciendo fotos a los sitios destacados. Todo y nada a la vez está al alcance de tu mano, y eres totalmente libre de decidir si lo tomas o lo dejas.

Cada viaje, puede ser el viaje de tu vida, solo tienes que tener tu mochila bien llena; llena  de ilusión por vivir nuevas experiencias, de aprender de la gente que se cruza en tu camino, llena de ganas de quitarte todos los prejuicios de encima, de descubrir, de dejarte llevar por tu intuición, de sentir, de emocionarte, en definitiva, de VIVIR.

Y de esta forma, es como descubrirás de verdad que el mundo no pivota a nuestro alrededor, aprenderás a ser humilde, a valorar la amabilidad, honestidad, diversidad y riqueza humana de otras culturas.

Viajar es vivir el presente, el pasado y el futuro.

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¿Dónde se quedaron mis 300 amigos del Facebook?

Nos guste en mayor o menor medida el ser humano es un ser social, al que le gusta relacionarse, compartir experiencias, vivencias y conocimientos, puesto que dificilmente se puede sobrevivir en la absoluta soledad.

En este sentido, hoy me gustaría hacer referencia a uno de los valores humanos universales más importantes que aún perdura en nuestros tiempos; que pienso que debemos esforzarnos en cultivar y cuidar antes de que perdamos la poca autenticidad y riqueza humana que nos queda, estoy hablando de la amistad.

La amistad entre dos personas suele nacer fácilmente y de forma espontánea, ya sea con un simple “hola” en los pasillos de la universidad, del trabajo o de tu curso de dibujo; y suele ser reforzada y fomentada por alguna característica en común entre estas dos personas.

A priori, parece que “hacer amigos” no es tarea muy difícil, y menos cuando se es joven y tu espectro social es bastante más amplio que en la edad adulta. Conoces mucha gente en el instituto, universidad, saliendo de copas, en tus actividades “extra escolares”, etc de donde suelen nacer numerosas relaciones interpersonales, y donde todas esas personas pasan a ser tus amigos con quienes compartes momentos maravillosos.

Pero es bien sabido que una relación de amistad se basa en la confianza mutua, en la reciprocidad, en poder acudir al otro en cualquier momento, a aceptarlo, respetarlo y quererlo con todas sus cualidades y sus defectos, y aquí es donde tu teoría de los 500 amigos empieza a colear, porque cuando pasas un mal rato podrías contar con los dedos de la mano el número de estos amigos maravillosos a los que te apetece llamar, o con los que tienes confianza suficiente para explicarles tus penas, o porque simplemente el número de amigos que te aceptan tal como eres y con los que no te hace falta “disfrazarte” también es escaso.

Con esfuerzo, con algunas épocas mejores que otras, y con mucho entusiasmo, consigues mantener unas pocas personas de cada grupo por el que vas pasando: los ex-compañeros del instituto, de la universidad, los compañeros de tu último curso de fotografía, los ex-colegas del trabajo,… amistades que deseas mantener y por las que vale la pena seguir construyendo.

A pesar de la mejor voluntad y del esfuerzo, en esta lucha siempre hay alguna baja, amigos que quedan en el olvido porque no sabes quien de los dos en algún momento dejó de llamar, amigos que desaparecieron de tu vida, mejores amigos que con el paso del tiempo se volvieron “extraños” (porque la gente cambia, evoluciona) y con los que ahora apenas tienes nada que compartir, amigos que no entendieron el espacio que necesitabas en épocas de estrés de tu vida, amigos que te han defraudado, etc.

Después de estas bajas, ahí te queda un grupito de lo más pintoresco formado por personitas que conociste en diferentes situaciones. Algunos hace muchos años que te conocen, otros no tanto, pero es como si te conociesen de toda la vida. Es este grupo de gente el que verdaderamente vale la pena y al que hay que cuidar, la gente que acepta sin rodeos tus despistes, la que persiste en llamarte aunque no les devuelvas las llamadas las 50% de las veces, la que te perdona cuando se te va la olla y te enfadas sin razón, la que te recoge cuando te caes, la que ves una vez al año pero vuestra complicidad se mantiene intacta, la que te dice las cosas a la cara y la que aguanta todos tus errores y excentricidades.

Lo más difícil? Dejar ir a las personas que alguna vez en nuestra vida fueron importantes para nosotros y con las que ahora no somos capaces de conectar. Porque es mejor dejarlas ir, a pesar de que nos sepa mal, y recordar los momentos felices que pasamos junto a ellos a intentar mantener una amistad sin norte.

Aunque pensándolo bien posiblemente la tarea más ardua sin duda es la de ser un buen amigo, estar a la altura de estas personas que contribuyen diariamente y de forma importante a tu felicidad, para contribuir tú en igual medida y de forma desinteresada a la suya.

Que pasa con el resto de “amigos”? No pienses que son inferiores, ni peores que tú, ni que no te merezcan, simplemente puede ser que estéis en momentos vitales diferentes o que tengáis prioridades opuestas,… lo mejor es aprovechar lo que te aportan cuando se cruzan en tu vida, momentos y vivencias que te ayudarán a crecer y evolucionar como persona, como también les ayudarán a ellos; y aunque no se vuelvan tus mejores amigos seguro que te pagarán con momentos irreemplazables y maravillosos.

 

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Recuerdos a la sombra de un baobab

Pasear. Pasear sin prisa y sin obligaciones, sentir la arena de la playa bajo tus pies y el peso de la gravedad encima de ti. Dejarte llevar por el sonido del oleaje.  Interiorizar que estás en África y que sus colores están empezando a entrar en tu corazón, para no abandonarlo jamás.

Miradas. Enormes y preciosos ojos que resaltan en sus rostros negros. Miradas impasibles, tranquilas que con curiosidad se preguntan qué hay detrás de este grupo de toubabs, detrás de sus cámaras de fotos, sus gruesos zapatos, relojes, pendientes y ornamentos varios.

Relojes. Aparato electrónico o digital creado por alguna mente brillante occidental para imponernos control, rigor y obligaciones inútiles.

Dejarte llevar por el continente donde el tiempo desaparece y las distancias se dilatan, donde no existen los horarios ni los kilómetros… olvidar la sociedad consumista que te obliga a vivir deprisa. Darte cuenta y aceptar que las preguntas ¿Cuándo llegaremos? o ¿Cuánto falta? pierden todo significado,  y que lo único que indica que un día termina es el sol que se esconde temeroso detrás de las ramas de los imponentes baobabs.

Porque en Occidente poseemos lo relojes, pero en África poseen el tiempo.

Alegría. Alegría natural africana, bálsamo tranquilizante para nuestros enfermos corazones y mentes occidentales; que nos cura momentáneamente de la prisa, de nuestra hambre de poseer y de dominar. Para los africanos, esta alegría innata es la forma de encarar un día a día incierto, mucho más pobre, duro y difícil que el nuestro, pero sin duda más rico en solidaridad, fraternidad, amor y respeto para y con el prójimo.

 

Correr. Cruzar a toda prisa la plaza principal del pueblo donde descansa impasible el gran árbol legendario, testimonio de todos los grandes acontecimientos del poblado: bodas, muertes, juicios, juegos de niños, conversaciones a media voz…. Correr en busca de la puesta de sol perfecta bajo la selva africana, más concretamente, en busca de la preciosa puesta de sol que se puede observar desde lo alto de la colina de Djembering un pequeño pueblo de Cassamance (al sur de Senegal).

Futuro. Porque a nosotros la vida nos pasa por delante de las narices mientras estamos planeando nuestro futuro perfecto (y en muchos casos queriendo olvidar un pasado imperfecto), y porque ellos viven disfrutando del pasado y del día a día, sin saber, preocuparse ni preguntarse qué pasará mañana, pero disfrutando de los pequeños detalles, de los amigos, de la familia, de la naturaleza y de todo lo que les rodea,… En definitiva, disfrutando de la VIDA.

 

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¿Y tú, qué quieres ser de mayor?

27 años y aún sigo planteándome a menudo esta pregunta. ¿Y yo, qué quiero ser de mayor?

De bien pequeñitos, ya sean los adultos de nuestro entorno o en la escuela, pronto nos asaltan con la dichosa pregunta.

“Astronauta”, “futbolista”, “médico”, “profesor” son algunas de las respuestas más comunes entre las imaginativas mentes infantiles.

Pero yo, a mis 27 años aún sigo buscándole el sentido a esta pregunta y me planteo cuál debe ser su mejor respuesta. Una pregunta  con un sentido mucho más amplio que la respuesta de una mera profesión; que habla de un estilo de vida, de unos valores y prioridades que marcaran nuestra vida y que seguramente acabarán marcando nuestra profesión.

Cuando vives en una sociedad occidental “desarrollada” y “avanzada” como se supone que es la nuestra, por desgracia  la marea te empuja a seguir un camino profundamente marcado. De mayor querrás tener una casa de propiedad (cuanto más grande, más cara y más bonita mejor!), un coche (y si pueden ser dos perfecto), no podrás vencer a la tentación de ir vestido a la moda y con las mejores marcas, inevitablemente te compararás con tus vecinos, amigos o familia, y tu filosofía de vida se basará en la acumulación de bienes materiales (una TV de plasma, el sofá más grande y cómodo para el salón, las vacaciones a Cuba, el audi A4,.. ) y en intentar satisfacer unas necesidades ficticias que nuestra querida sociedad ya se preocupa de que sean infinitas.

La primera pregunta obvia es. ¿Cómo vamos a pagar la casa, los coches, las vacaciones, el TV de plasma, las bicis de los niños, la Play Station, etc? Pues muy sencillo, con un trabajo suficientemente bueno que nos permita pedir dinero al banco de forma continuada en el tiempo para financiar nuestras dependencias materiales a lo largo de toda nuestra vida.

Entramos en el escabroso tema de la competitividad laboral. Para conseguir un trabajo “suficientemente bueno” para llegar a cubrir todas tus “necesidades” y que te de el status social que tu deseas “NECESITAS” haber estudiado 3 carreras, 1 máster, 1 doctorado y hablar 5 idiomas como mínimo. La competitividad es una losa aplastante que empieza en el colegio y sigue machacándonos en nuestra vida laboral.

Tenemos que ser los mejores, los más productivos, los que hacen más horas en el trabajo; sino no SEREMOS NADIE, se tiene que ser un SUPERHÉROE para llegado un punto poder aguantar todo el estrés laboral, la competitividad con tus compañeros, el siempre ir a más, el no defraudar a tu entorno ni a tus superiores…

De esta manera la vida nos va pasando delante de nuestras narices. Muchas veces tengo la sensación de que solo vivo el fin de semana, yo no quiero vivir solo el fin de semana, quiero vivir los 365 días del año.

Sin duda, nuestra sociedad ha entrado en una crisis de valores profunda. Hemos entrado en una espiral de consumismo desenfrenado y nos hemos ahogado  profundamente en el perverso sistema que nos gobierna, del cual ahora nos resulta muy difícil salir (aunque no es imposible). No queremos renunciar a nuestra comodidad (aunque sea perjudicando a otros) y hemos perdido hasta tal punto la humanidad para con la gente que nos rodea que me horroriza pensar en la sociedad y en el mundo que estamos legando a las generaciones futuras.

Es mucha la gente que critica a nuestra generación. Una generación que de ben cierto no ha conocido una guerra y que ha crecido rodeada de comodidades. Pero somos una generación que está sufriendo en su propia carne una de las crisis económicas más profundas de los últimos tiempos. Somos la generación de los 1.000 euristas (ahora ya ni esto), la generación que nunca ha tenido (ni me temo va a tener) una vivienda diga. Una generación a la que nos exigen ser los mejores, los más preparados y los más eficientes para poder sobrevivir dentro de este sistema, una generación que empieza a despertar y a preguntarse dónde nos lleva y de que nos sirve todo este “montaje social” . Con este panorama, qué futuro nos espera?

 

¿Qué quiero ser de mayor? Muy fácil, quiero ser una persona que vive, que trabaja, que tiene tiempo libre para disfrutar de sus hobbies, de su familia y de sus amigos. Quiero ser una persona más humana, menos dependiente de las “necesidades materiales”, quiero disfrutar de la naturaleza y de todo lo que me rodea.

Porque de mayor no se ES una profesión, se es una persona.

 

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Declaración de principios pre-vacacional!

Este es un post de estos que salen con urgencia… en los que no sabes muy bien que escribir, como empezar ni como…  solo sé que quiero escribirlo, así que voy a dejar que mi mente se libere…

Estoy a pocas horas de irme de vacaciones (por fin!), parecía que este momento nunca llegaba…, pero todo como la vida misma llega y se va más rápido de lo que nos gustaría.

Y aunque estoy muy ilusionada con mis vacaciones, y con mis viajes a Senegal y a Mallorca, no puedo dejar de pensar que algo no va como tendría que ir. Me refiero a esta urgencia a irme de vacaciones, este cansancio que hace semanas que noto en mi cuerpo y en mi mente, este “no puedo más”,…

Toda mi vida va a ser así?? Pasar 11 meses del año esperando este mes de vacaciones? No es un poco triste?  ¿Dónde nos está llevando este estilo y ritmo de vida para que tenga la impresión que no disfruto suficentemente el resto del año? Para que piense que NECESITO irme donde más lejos mejor para DESCONECTAR?

Desconectar de qué? de quién? de dónde?… del trabajo? de mis amigos? de mi ciudad? de mi vida? que triste!

Ya hace tiempo que tengo la impresión que me dejo algo en el camino, horas y horas de más en el trabajo, estrés, siempre irme corriendo a los sitios,…

Estamos en una sociedad,… en la teórica sociedad del sistema del bienestar, pero que bienestar? Un bienestar que se basa en lo material, que nos dice que estaremos más satisfechos cuantos más bienes materiales acumulemos, más dinero tengamos, más reputación, más ascendamos en nuestro trabajo, más amigos en Facebook acumulemos,… vivimos en una sociedad que nos insta siempre a superarnos a nosotros mismos y al prójimo, nunca a mirar atrás ni pararnos a reflexionar, ni a disfrutar de nuestros seres queridos, ni de nuestro tiempo libre (porque no tenemos!), una sociedad que nos insta a mirar con miedo a lo desconocido, a no ejercitar tu mente, a ir todos como borregos,… y todo para qué?? somos así más felices?

Y lo peor de todo es, que a pesar de este estilo de vida el sistema no funciona… si no a las pruebas me remito,… el sistema político y democrático no funciona, bancos, empresas, Gobiernos están todos corruptos, la economía está petando por todos los lados… las desigualdades en el mundo cada vez son más escalofriantes, cada vez hay más pobres en las calles, la riqueza se acumula cada vez en menos personas, la violencia a nivel internacional es el pan de cada día, vamos armados y con ejércitos hasta las cejas pero a pesar de esto parece que ya ningún sitio es seguro! Y para el colmo nos estamos cargando el planeta que nos da vida.

Bravo! es que podemos hacerlo peor? Porqué yo creo que no!

 

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Usa protector solar

Hace unos días, leí un post que me pareció magnífico en el blog de Kirai, un chico español que vive en Japón. En él escribía las 30 cosas más importantes que ha aprendido en sus 30 años de vida. Me pareció una idea buenísima, por lo que pensé hacer mis 27 cosas más importantes aprendidas a mis 27 años.

Al final han sido, 38, pero que más da?? No he querido dejar ninguna fuera.

Si queréis saber de donde he sacado el título de este post, os aconsejo seguir el link de la número 38. Enjoy!

 

1. No huyas del cambio, aprende a disfrutar de las cosas buenas que tiene cada momento de tu vida

2. Deja que tu vida fluya, intentar tenerlo todo controlado es imposible y no te deja disfrutar el AQUÍ y del AHORA

3. Los problemas, aunque los pienses mucho y les des 1.000 vueltas no se solucionan

4. El cambio normalmente no viene solo, tienes que buscarlo, no tengas miedo! Aunque te equivoques cada paso que das en esta vida sirve para aprender algo

5. En tu vida entrará y saldrá mucha gente, pero amigos verdaderos que persistan en el tiempo hay pocos, cuídalos


6. Tus amigos te querrán y aceptaran tal y como eres, no intentes demostrar cosas que no sientes o que no te gustan

7. Aprende a decir NO, ten criterio

8. No intentes caer bien a todo el mundo, es imposible, limítate a hacer lo que tu creas que es correcto

9. Vive tu vida, no condiciones tus decisiones a las opiniones de otras personas, solo TÚ vas a vivirla y a asumir las consecuencias de tus acciones

10. Haz lo que te de la gana (sin perjudicar a nadie) sin temor a lo que dirán. Siempre habrá una persona a quien no le parecerá bien lo que has hecho

11. Trabaja para vivir, no vivas para trabajar, pero mientras estés en el trabajo vívelo con pasión, se competente y eficiente. ES TÚ RESPONSABILIDAD

12. Respeta a los demás, no eres nadie para juzgar su comportamiento ni sus acciones

13. Respétate a ti mismo y hazte respetar, sé bueno, pero deja el lirio en casa y que no te tomen el pelo

14. Cuando una cosa no te guste, dilo! No dejes los malos sentimientos dentro de ti

15. No tengas prejuicios sobre personas de otras religiones, culturas, todos somos personas humanas DEL MISMO NIVEL

16. Estudia, aprende, el saber no ocupa lugar y ensancha tu mente

17. Vive el amor de forma natural y fresca, confía en la persona con la que estás, habla mucho con él/ ella, no contamines tu relación con desconfianzas

18. Disfruta de las pequeñas cosas de la vida, esto es la FELICIDAD

19. Si te caes levántate, no es el fin

21. Si tienes planes de futuro, no olvides vivir el presente, el futuro nunca será tan perfecto como tu querías

22. No eres un CONSUMIDOR, ante todo eres una PERSONA, se consciente de tus acciones, las cosas materiales no siempre llenan ni dan la felicidad

23. Se responsable con tus compras, millones de personas de países del sud malviven para que nosotros podamos satisfacer nuestras “necesidades” occidentales

24. El dinero es necesario para vivir con comodidad, pero no da la FELICIDAD, aprende a administrarlo y no malgastarlo

25. Ten un objetivo, pero no tengas prisa a llegar a él, disfruta del camino

26. Viaja!!!


27. Disfruta y respeta de la naturaleza, te sentirás más vivo

28. Repeta y quiere a mayores y niños

29. Disfruta de tu familia, solo tienes una

30. Da sin esperar recibir nada a cambio

31. El tiempo da prespectiva a las cosas, aprende de la experiencia de tu vida en cada momento

32. Vive y deja vivir, arriésgate, equivócate, rectifica, vuelve a equivocarte, aprende! así sentirás que estás vivo y das pasos hacía ADELANTE

33. Se consecuente con tus principios y valores, no te vendas!

34. Aprende a escuchar a las otras personas, seguro que tienen cosas muy interesantes que decir!

35. Crea tus opiniones y pensamientos, no los copies! Pocas cosas son universalmente buenas o malas

36. No te rindas! Sigue luchando por lo que quieres!

37. Sonríe

 

38. Y recuerda, usa protector solar

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